OTROS BEBÉS ESTRELLA

La felicidad está mal repartida

No sé ni cómo empezar pero en realidad es normal. No sé dónde estoy ni como he llegado aquí. La vida me sacudió hace 6 meses de nuevo para recordarme que nunca jamás podré ser feliz. Soy hija de una madre maravillosa que fue maltratada por su marido y que vio como me maltrataba a mí día si día también hasta que un buen vecino nos ayudó denunciando la situación que vivíamos ambas. Gracias a él pudimos recuperar nuestra vida y seguir adelante con paz y armonía pero sobre todo sin golpes, ni gritos, ni miedo.

Hace un año que mi bebé llegó al mundo para inundarnos de alegría y amor a toda la familia, para devolvernos la felicidad que la muerte nos había quitado. Se llamaba Ana y era la niña más bonita que os podáis imaginar… Rubia con la piel blanca y unos ojos color azabache que lo llenaban todo de luz. Después de un parto terrible en el que me sentí cualquier cosa menos un ser humano pude marcharme a casa y comenzar mi vida con ella, mi niña, mi sueño. Tres meses después comenzó a vomitar las tomas de leche así que como buena madre primeriza acudí al médico para que la revisaran. Me dijeron que era reflujo, que no tenía porque preocuparme porque era muy normal entre los bebés y que lo único que tenía que hacer era tener paciencia y cambiar la leche materna por una de fórmula.

La verdad es que me sentí fatal porque me encantaba darle pecho, ella se enganchó enseguida y para mí era una sensación maravillosa ver cómo yo era su sustento y su alimento, pero por supuesto su salud era lo primero y si había que darle una leche especial así lo haría.

Paso una semana más y a pesar del cambio de leche Ana seguía igual, vomitaba y lloraba desconsolada así que en esta ocasión decidí llevarla directamente al hospital infantil. Allí le pusieron suero y le realizaron un análisis de sangre que fue claro: Ana tenía cáncer.

Podéis creerme cuando os digo que jamás me imaginé que un bebé tan pequeño podía desarrollar un tumor por eso pensé automáticamente que se estaban equivocando, pero una maravillosa pediatra se sentó conmigo en la habitación en la que estábamos y me explico que en ocasiones había niños que nacían con un tumor y no se sabía hasta tiempo después. Me quedé callada mirando para Ana, pensando en todas las formas que tenía disponibles para acabar con la vida de ambas. Mi marido había fallecido en la semana 24 de embarazo y ahora mi hija tenía cáncer, un tumor en el estómago que se expandía rápidamente por su organismo. No queria que ninguna de las dos sufrieramos más pero no encontraba la forma ni el momento de ponerle fin a nuestro dolor… Me ofrecieron hacer quimioterapia paliativa ya que estaba ya en metástasis y no nos daban ni un ápice de esperanzs, pero decidí echazarla ya que no iba a mejorar en nada su calidad de vida y tampoco iba a suponer una cura para ella. Me la llevé a casa y estuvimos juntas compartiendo los días que teníamos por delante que eran muy pocos. Yo soy enfermera me encargaba de su asistencia en casa, le administraba medicinas y lo que necesitaba para estar tranquila.

Un lunes por la mañana me tumbe al lado de Ana y las dos nos quedamos dormidas con la diferencia de que ella ya no volvió a despertar. Cuando abrí los ojos estaba hinchada, tenía un color entre amarillo y grisáceo y se había ido. Llamé a la funeraria para que la incineraran y tras ello traje conmigo una urna que contenía sus restos y todas mis ilusiones, mis esperanzas y mi amor. Sé que está con su padre en el cielo y que los dos allí arriba están mil veces mejor que yo, así que cada día me levanto esperando que Dios se acuerde de mi y me lleve junto a ellos. No tengo valor para acabar con mi vida, me faltan narices para dejar a mi madre destrozada en vida así que no me queda otra que seguir aquí en este mundo cruel en el que parece que algunos tenemos que soportar el dolor que otros nunca vivirán.

¿Que si tengo rabia? Muchísima, nadie se imagina cuánta rabia, odio e ira llevo en mi interior. No soporto pensar que hay gente que llega a todo en la vida sin ningún tipo de esfuerzo, no soporto el saber que los oportunistas, mentirosos y tramposos triunfan y los que luchan, los sinceros y fieles fracasan o sufren. No tolero mentalmente el hecho de que el dinero mueva el mundo y otorgue privilegios y sobre todo no aguanto a nivel emocional, que haya gente que trate mal a sus hijos o no valore todo lo bueno que tiene despreciando al prójimo y viviendo como si lo malo no les fuera a pasar nunca (porque de hecho no les pasa)

Para mí está vida carece ya de total sentido y si he decidido escribir está carta es porque Silvia ha sido luz en mi camino. No para mí porque yo estoy acabada y aunque ella se empeña en ayudarme no puede hacerlo, pero si para las personas que la siguen o para todos aquellos que lean está carta a través de su web, porque sé que la mayoría, leyendo mi historia se darán cuenta de que tienen mucho por lo que seguir luchando y mucho por lo que ser felices. Que su vida siempre podría ser peor y que si la comparan con la mía seguro que se sienten reconfortados. Estoy convencida de que mi historia no sirve para nada, no le importa a nadie y no va a hacer que nada en este mundo cruel cambie, pero al menos quizá haya alguien que después de leerla vaya corriendo a abrazar a sus hijos, a su marido o a su perro porque se de cuenta de lo mucho que tiene.

DESVARÍOS DE @una_madre_mas

MOMENTAZOS durante el embarazo y el parto

Hablar de las situaciones vergonzosas del embarazo y del parto con naturalidad hace que pierdan importancia por eso creo que es muy importante normalizar todos aquellos apuros que llevamos las mujeres en esos momentos de la vida.

Y es que queridas amigas, hay que ver todo lo que tenemos que sufrir y pasar para traer vida al mundo!! Si tuviste la suerte de tener un embarazo maravilloso sin síntomas y un parto de revista esto que vas a leer te parecerá raro, pero si como a mí te ha pasado un poco de todo quédate y vamos a echarnos unas risas juntas!!

  • Almorranas: Admitamoslo, la palabra en sí misma ya suena mal. ALMORRANA….Brrrrrrr!! Yo había oído a mi madre hablar de ese monstruo localizado en el culo que a veces hacia su aparición con picores, escozor y gritos de ay ay ay mientras estaba en el baño, pero lo de siempre, hasta que uno no lo pasa…. Me reí muchas veces de mamá (sin mala intención) porque me parecía que no podía ser para tanto y zas en toda la boca. Recuerdo perfectamente el día que asomo esta amiga porque estaba toda la familia en casa. Yo, que soy estreñida crónica por colon irritable vi que después de comer mis tripas se animaban así que allá fui yo con mi barrigón enorme a sentarme en el trono. Cómo hacemos todos los seres humanos cogí aire y venga, a hacer fuerza, pero aquello pintaba muy diferente a otras ocasiones… de repente empiezo a notar un picor tremendo como si me hubieran echado tabasco en el culo. Cada vez iba a más y a más y un dolor extraño y aquello que ni para adelante ni para atrás que cada vez escocía más!!! Me empecé a marear, a sudar frío y ya me veis gritando “socorro!! Socorro!!”desde el baño… Apareció en el baño toda la familia pensando que estaba de parto y os podéis creer que solo les faltó tirarse al suelo de la risa??? Tener familia para esto….
  • Los gases: Estreñida y embarazada, gases y vergüenza asegurada. Yo no tuve ningún momento dramático pero una seguidora y amiga me permitió contar su momentazo. La pobre llevaba todo el día anterior con el estómago revuelto y al día siguiente tenía una reunión importante en el trabajo así que se puso un enema para ver si así la cosa avanzaba y podía ir más tranquila al día siguiente. El caso es que la mujer estaba tan sumamente atascada que el enema no le hizo efecto así que allá fue ella al día siguiente a dar una conferencia delante de sus compañeros de trabajo. Y tal y como dice la ley de Murphy cuando se levantó porque le tocaba hablar salió sin ningún tipo de control un aire laaaaaaargo y sonoro que palabras textuales suyas “retumbó en toda la sala”. Roja como un tomate salió de allí cagando leches (nunca mejor dicho) y se cogió al día siguiente la baja por embarazo. Al volver a la empresa nadie se lo mencionó.
  • El parto y los derrapes: En el único momento de mi vida en el que agradecí ser estreñida fue durante el parto porque según marido a penas salió sorpresa al empujar, pero una de las mamás que compartió UCIN conmigo me contó que ella con el segundo empujón del parto soltó al niño y todo lo que tenía acumulado en las tripas de una semana!!! No sabéis cuánto nos reímos en medio del ordeñe…
  • La rotura de aguas: He de decir que tuve suerte porque yo rompí aguas estando en la cama del hospital, pero que me decís de una amiga que rompió aguas en la cara del ginecólogo mientras éste le hacía una revisión al final del embarazo??? Vaya buen baño que se debió de llevar el hombre!!!!
  • Y no nos olvidemos de la cópula: Si amigas, mantener relaciones sexuales embarazada de unos cuantos meses puede ser toda una aventura!! Ya no solamente porque estamos en situación de movilidad reducida sino porque la barriga pega con todas las partes de tu cuerpo y de las de tu pareja lo cual dificulta el acto en sí sobremanera. Además, intenta tu hacer movimientos sensuales mientras tu bebé está montando una fiesta con tus costillas…. También puede ser que te sueltes a llorar en medio del asunto porque las hormonas te juegan una mala pasada o que te conviertas en un general marcando el ritmo por el miedo a hacerle daño al niño con el miembro ajeno (Me muero de risa pensándolo). O qué se te escape un cuesquecillo en el momento menos oportuno….

En fin queridas mías, esto solo son ejemplos de los muchos momentos vergonzosos por los que pasamos las mujeres durante ese maravilloso pero duro y pesado momento de la maternidad. Contar nuestras experiencias con naturalidad nos hace fuertes emocionalmente y nos llevan a entender que poner una sonrisa a los infortunios o desgracias nos hace más felices!!! Espero que os hayáis reído mucho y que si os apetece me contéis vuestras experiencias. Un beso enorme, os queremos!!!