OTROS BEBÉS ESTRELLA

Meu soño cumplido chàmase Xoàn

Mi sueño cumplido se llama Xoàn

Somos Cris y David.. nos amamos desde adolescentes y la distancia hizo que la vida juntos se hiciera esperar hasta que, hace más de 3 años, nos hicimos inseparables.

Fui una niña “neneira” como dicen en esta hermosa tierra.. siempre me gustaron las criaturas, y de hecho me dedico a ellas y sus familias como maestra. No solo es un oficio.. es mi “hobbie” y mi tiempo libre, ya que no paro de formarme, leer y aprender, para luchar por la infancia y sus derechos.

Siempre quise ser mamá, hace muchos años. Pero no siempre la vida te da opción en algunos momentos.. y cuando por fin habíamos decidido que íbamos a crear una familia, la primera vez que no tomamos precauciones no pude sino llorar como una magdalena.

No fue fácil, padezco de dos enfermedades autoinmunes (y alguna cosa más menos importante) y para una de ellas, la artritis, he estado pasando por algún tratamiento biológico que suelen ser incompatibles con el embarazo. Entre dejar el tratamiento, desintoxicar el cuerpo, nuestra boda!! otro tratamiento, dejar de nuevo, desintoxicar de nuevo… pasaron 2 largos años hasta que por fin lo habíamos conseguido!

Esta era la primera vez que soñé con ser mamá cuando vi el positivo 3 veces… Si, 3 días seguidos… no me lo creí hasta semanas después, no reaccioné como se supone que unas cuantas mujeres hacen dando saltos de alegría.. no me creía que por fin el mundo me traería una criatura propia, que mi cuerpo había sido capaz de concebir de manera natural! (ya estábamos derivados a reproducción humana).

En la semana 7 quise saber si todo iba bien, y allá nos fuimos mi querida madre, mi marido y yo a escuchar latir su minúsculo corazoncito y llorar por primera vez porque parecía que era verdad! Que me lo tenía que creer!

El primer susto fue en el cribado de trisomías en la semana 12, alto riesgo en Down que supimos dos semanas después que era negativo, y que íbamos a tener un niño!

Durante el embarazo mi marido fue operado (programado) de un tumor en el hígado. Además, quizá por estrés o casualidad, tuve un brote de artritis y las articulaciones comenzaron a atacar. Fui tratada con cortisona y en espera de tratarme con un biológico compatible. Pasaban las semanas y algo dentro de mí decía que no iba bien.. y que esa barriga no crecía, pero no le di importancia. Siempre se dijo, lo importante no es el crecimiento de la barriga, cada una es diferente.

Faltaban 2 días para la semana 17 y tenía mi primera cita en el servicio de alto riesgo dadas mis enfermedades previas. Acababan de dar de alta a mi marido y allá nos fuimos los dos. Básicamente comentamos el tema del tratamiento biológico del que estaba esperando y la necesidad de que la enfermedad estuviera controlada. Al terminar la consulta el doctor nos dijo que haríamos una ecografía, solo para “saludar al bebé”. Nos dijo “Aquí está, está bien” y continuó con la eco, aquello se alargaba más de lo habitual y comencé a ver caras raras. Miraba a mi marido, a el, a mi marido, a el…. Empecé a estar presa del pánico y mis temores se confirmaron. “No hay latido”.

A partir de ahí el mundo se derrumbó, y yo con el. El trato posterior en esa consulta no fue muy adecuado pero si en planta. La nube (de tormenta) en la que me encontraba hizo que nada de lo que me explicaran entrara en mi cerebro racionalmente. Cuando todo pasó me di cuenta de que… si bien pedí yo ver a mi hijo.. estuve apenas solo unos minutos con el, y nadie me dijo que podría estar más tiempo, podría haberlo tocado, podría haberle sacado fotos, haberlo abrazado etc. Nadie me lo dijo y de hecho no lo hice. Solo le dije que yo era mamá, que lo quería infinitamente, siempre sería así y que gracias por haberme hecho madre. Y ya está. Poder estar más tiempo con el ya es irrecuperable, como lo son las huellitas que no nos ofrecieron. Me duele el alma por ello.

El proceso ha sido tan inhumano que parece como si no tuviera derecho a decir que he dado a luz! Que mi hijo nació! Y el vacío que físicamente y emocionalmente sentí a continuación.. que os voy a contar!! Desgarrador, frío, incomprensible, irracional, muy muy triste. Acariciar mi barriga y a continuación enfadarme!! porque.. a quien acaricio??

Ha pasado mes y medio. Estamos en pleno duelo. Cada uno diferente. Papá cuidando a mamá y mamá llorando un día sí y otro también. Primero te pasan las imágenes de lo ocurrido como si hubiera sido una película, una pesadilla. Pero cuando el cuerpo y la mente es consciente de que eres tu, de que era tu hijo. Todo se cae.

He encontrado hace semanas grandes apoyos como eres tu Silvia, como son Bolboretas no ceo, mamás impresionantes y valientes que comparten su dolor para no hacernos sentir tan solas. Gracias a ti, a ellas, me siento más arropada y tengo momentos y días más fuertes como este para contar que mi hijo Xoán existió, que aunque nadie hable de el, aunque nadie lo nombre nunca más.. nació, existió, y me convirtió en una madre que ha conocido el amor más fuerte infinito que existe, el que no se puede dar.

Gracias infinitas a los grupos de apoyo, y a ti Silvia. Sin vosotras este duelo hubiera sido muy diferente ya que dais voz a nuestros bebés estrella.

MI EMBARAZO

El embarazo y el parto cuando tienes polihidramnios

Cuando algo es desconocido asusta, es algo totalmente normal. El miedo es un mecanismo de defensa que el ser humano desarrolla ante todo aquello sobre lo que no tenemos experiencia, por eso, cuando nos enfrentamos a determinadas situaciones reaccionamos como si tuviéramos que echar a correr de un momento a otro: palpitaciones, respiración agitada, pupilas dilatadas… El parto es algo natural que la mujer lleva enfrentando desde que el mundo es mundo así que no tendría que asustarnos ni lo más mínimo, sobre todo teniendo en cuenta los avances médicos que a día de hoy salvan muchas vidas. El problema es que todo recurso disponible se puede convertir en un arma de doble filo si no se utiliza correctamente y en cuanto a dar a luz, hemos perdido toda la naturalidad y hemos dado paso a convertir el nacimiento en una intervención mecanizada en la que prima más la instrumentalización que la madre y el bebe.

Yo no tuve miedo al parto, me informe muchísimo a cerca de todos mis derechos, de las complicaciones y simplemente me deje llevar por lo que me tocara, pero reconozco que a pesar de ser un parto muy bueno en el que me respetaron en todo momento haciéndome saber que iban a realizarme y que no, no me sentí en armonía con mi cuerpo ni con mi bebé. Bien es verdad que el hecho de saber que iban a intervenir a Sara al poco de nacer hacía que todo estuviera más tenso en general, pero ahora desde la distancia pienso que precisamente por ello era esencial un proceso lo más natural posible. Sueño con que algún día todas las mujeres podamos recuperar esa esencia que hemos perdido con el paso de los siglos.

Hay varias causas que pueden causar polihidramnios como por ejemplo la diabetes materna, gestaciones múltiples, anemia fetal y otro tipo de malformaciones o anomalías genéticas. En mi caso hablaré de cómo fue el embarazo y parto con polihidramnios causados por lo que todos pensábamos que tenía únicamente Sara, que era una obstrucción intestinal.

Un parto con polihidramnios es más duro que uno normal por varios motivos. Tener polhidramnios supone acumular una cantidad de líquido amniótico mayor de lo que se considera normal, por lo que se pueden dar diferentes complicaciones tanto en el embarazo como en el alumbramiento, pero desde mi punto de vista esas posibles complicaciones se reducen considerablemente si la mamá tiene un embarazo tranquilo y guarda bastante reposo. Recuerdo que me costaba respirar al final del embarazo sobre todo porque mi barriga era descomunal y el día del parto, cuando salió todo el líquido amniótico volví a recuperar mi capacidad de coger aire con normalidad y aquello fue…. Gloria bendita!!!

Ningún médico esperaba que la obstrucción de duodeno que tenía Sara pudiera provocar una subida tan grande de líquido, fue algo un poco extraordinario. Así que si estás embarazada y te han dicho que hay polihidramnios prepárate para que la rotura de aguas sea como las cataratas del Niágara!!! Puede ser que si tus dificultades para respirar son demasiadas a lo largo del embarazo, decidan drenar el exceso de líquido mediante el mismo procedimiento que se utiliza para realizar la amniocentesis. La molestia más destacada que puedes sentir es dolor intenso intermitente que puede llegar a ser muy limitante. De hecho yo me tengo despertado de los dolores de noche y no ser capaz de conciliar el sueño de nuevo hasta pasadas un par de horas. La barriga se puede poner muy dura a menudo por la presión que está ejerciendo ese exceso de líquido en tu abdomen por eso es tan importante llevar una vida calmada y reposada sobre todo para evitar un parto prematuro que es otro de los riesgos de esta condición durante la gestación. Como digo, con una vida tranquila yo aguanté perfectamente hasta las 35 semanas así que lo básico en esta situación es cuidarse mucho.

Espero que si eres una mamá con un embarazo con polihidramnios debidos a una obstrucción gastrointestinal, ésta información te sirva de ayuda y sobre todo te tranquilice. Sara hubiera sobrevivido y tenido una vida completamente normal si solo tuviera la obstrucción de duodeno y en este tiempo conocí a muchas mamás cuyos bebés están muy bien habiendo tenido el mismo problema. Anímate, no todos los embarazos son iguales, además tu estado dependerá mucho del exceso de líquido que tengas.

DESVARÍOS DE @una_madre_mas

Deja que el dolor te atraviese

A menudo me pedís que os hable de cómo gestiono el dolor y como soy capaz de transitar el camino del duelo con tanta calma, paciencia y resiliencia así que estuve pensando y dándole vueltas a cuál sería el mejor consejo que os podría dar para poder ayudaros y que se pueda adaptar a diferentes situaciones de la vida, no solamente al duelo.

Por muy duro que suene, nada de lo que os vaya a decir ni yo ni nadie va a aliviar vuestro dolor. Lo único que puede ayudaros es que vuestro entorno os acompañe en este momento tan difícil, que os escuche si es que lo necesitáis, que respete vuestro llanto, vuestro silencio y vuestro grito. Que no os tase vuestro tiempo de recuperación, que nadie os culpabilice ni os fuerce a estar bien y que os permita ser o no ser, estar o no estar. Esto, es lo que va a marcar la diferencia en vuestra recuperación y os va a permitir elaborar vuestro duelo de la forma más correcta, porque cuando las personas que nos rodean nos acompañan permitiéndonos ser libres es cuando somos capaces de comenzar nuestra recuperación.

Y aunque no pueda deciros nada que mitigue vuestro dolor, si que puedo ayudaros a través de mi experiencia y compartiendo con vosotros y vosotras los conocimientos que he ido adquiriendo durante todo este tiempo. Por eso os animo y os empujo a que dejéis que el dolor os atreviese, que os invada, que llene todos y cada uno de los poros de vuestra piel. Que sintáis todo lo que trae consigo sin miedo, que podáis notar como la culpa, el miedo, los escalofríos, el malestar, las ganas de vomitar, la ansiedad os recorren absolutamente todo el organismo…. Y veáis que no pasa absolutamente nada. Es dolor, solo es eso. No le tengáis miedo porque habéis nacido del dolor, viviréis con dolor y moriréis con el. Cuando os cale los huesos y el alma sabréis que es lo que quiere el de vosotros y os daréis cuenta de que lo único que necesita es que lo abraceis, que lo acojais en vuestro seno, que le asigneis el lugar que le corresponde. Porque forma parte de vuestro ser y sin el ninguno de nosotros podemos avanzar…estamos incompletos.

Es un sentimiento que rechazamos, que apartamos de nosotros, con el que emprendemos una batalla constante de huida y alejamiento lo cual no nos permite obtener claridad, nos hace errar y muchas veces nos lleva al absoluto fracaso. Nunca podremos ser del todo nosotros mismos y jamás obtendremos nuestra propia identidad hasta que no encontremos su sitio en nuestro interior.

Cuando deje de luchar contra el dolor, cuando acepte que iba a estar siempre conmigo a lo largo de mi vida y cuando entendí que evitarlo solo lo hacía más resistente fue cuando me liberé. Comprendí que no se iba a ir nunca, que igual que la alegría, igual que mi niña interior tenía su espacio y que era mi obligación entenderlo y apreciarlo porque lo contrario era ir contra mi misma. En ese momento se me reveló el sinsentido de la existencia y por fin fui capaz de darle sentido a lo que no lo tenía.

Si os paráis a pensar, el dolor en sí mismo no es dañino ni negativo, lo que lo convierte en un enemigo es el miedo, pero tenerle miedo al dolor es como tenernos miedo a nosotros mismos. Así que soltad esa pesada carga, dejaros vencer porque no hay ningún motivo por el cual pelear.

MI EMBARAZO

Nuevo video de Youtube

Protocolo perinatal en Vall D´Hebron..//..¿Caja de recuerdos? Así lo vivimos

Espero que os guste mucho!!

DESVARÍOS DE @una_madre_mas

Sé fuerte, el mundo sigue aunque tú te pares

Sara me enseñó muchísimas cosas, una de ellas por muy duro que suene, es que el mundo sigue avanzando y no se para aunque tú alma se haya quedado en coma. Me hizo ver que podemos tomarnos un tiempo de descanso, de reflexión, de curación… Pero hay que resurgir de las cenizas y salir adelante, ya que por desgracia esta sociedad no va a pensar en el dolor que llevas dentro, no va a empatizar con tu desgracia, con tu depresión o con tu ansiedad y no solo no van a ayudarte sino que intentarán sacar provecho de tu debilidad.

El mundo es un lugar muy cruel, en el que si encuentras a alguien que te apoye y te entienda de corazón, puedes sentirte muy afortunado/a, pero has de saber que a un 99% de tu entorno le importas un pepino, no moverán un dedo por ti y si lo hacen será pensando siempre primero en su propio beneficio.

La gente es muy oportunista y practica demasiado el “salvese quien pueda”. Me siento impotente porque sé lo mucho que podríamos conseguir si tuviéramos visión de equipo, si unieramos nuestras fuerzas por una causa común. Estoy convencida de que todo sería mucho más sencillo porque la unión hace la fuerza…pero por desgracia no sabemos hacerlo.

Así que amiga lectora, hoy comparto contigo esta reflexión y te aconsejo que llores de noche y luches de día, que no te dejes vencer y sigas hacia adelante. Que hagas las paradas que necesites; tropieza, cae y vuelve a caerte, pero levántate y no tardes demasiado en hacerlo, pues si no serás presa de un mundo que no quiere entenderte y desea eliminarte.

Yo no soy nadie pero te prometo que haré todo lo posible para que el mundo mejore, prometo ir dejando mi minúsculo e insignificante granito de arena para darte voz a ti, a tu bebé y a tu dolor. Para que se reconozca tú tristeza, tú pena y la angustia de haber vivido la muerte de tu hijo. Para que las personas sean más justas contigo y entiendan tus circunstancias, pero mientras tanto esto es lo que tenemos y hoy tienes que levantarte. Por tu bebé, por ti, por todas las mamás que estamos en duelo porque. ARRIBA.

OTROS BEBÉS ESTRELLA

La felicidad está mal repartida

No sé ni cómo empezar pero en realidad es normal. No sé dónde estoy ni como he llegado aquí. La vida me sacudió hace 6 meses de nuevo para recordarme que nunca jamás podré ser feliz. Soy hija de una madre maravillosa que fue maltratada por su marido y que vio como me maltrataba a mí día si día también hasta que un buen vecino nos ayudó denunciando la situación que vivíamos ambas. Gracias a él pudimos recuperar nuestra vida y seguir adelante con paz y armonía pero sobre todo sin golpes, ni gritos, ni miedo.

Hace un año que mi bebé llegó al mundo para inundarnos de alegría y amor a toda la familia, para devolvernos la felicidad que la muerte nos había quitado. Se llamaba Ana y era la niña más bonita que os podáis imaginar… Rubia con la piel blanca y unos ojos color azabache que lo llenaban todo de luz. Después de un parto terrible en el que me sentí cualquier cosa menos un ser humano pude marcharme a casa y comenzar mi vida con ella, mi niña, mi sueño. Tres meses después comenzó a vomitar las tomas de leche así que como buena madre primeriza acudí al médico para que la revisaran. Me dijeron que era reflujo, que no tenía porque preocuparme porque era muy normal entre los bebés y que lo único que tenía que hacer era tener paciencia y cambiar la leche materna por una de fórmula.

La verdad es que me sentí fatal porque me encantaba darle pecho, ella se enganchó enseguida y para mí era una sensación maravillosa ver cómo yo era su sustento y su alimento, pero por supuesto su salud era lo primero y si había que darle una leche especial así lo haría.

Paso una semana más y a pesar del cambio de leche Ana seguía igual, vomitaba y lloraba desconsolada así que en esta ocasión decidí llevarla directamente al hospital infantil. Allí le pusieron suero y le realizaron un análisis de sangre que fue claro: Ana tenía cáncer.

Podéis creerme cuando os digo que jamás me imaginé que un bebé tan pequeño podía desarrollar un tumor por eso pensé automáticamente que se estaban equivocando, pero una maravillosa pediatra se sentó conmigo en la habitación en la que estábamos y me explico que en ocasiones había niños que nacían con un tumor y no se sabía hasta tiempo después. Me quedé callada mirando para Ana, pensando en todas las formas que tenía disponibles para acabar con la vida de ambas. Mi marido había fallecido en la semana 24 de embarazo y ahora mi hija tenía cáncer, un tumor en el estómago que se expandía rápidamente por su organismo. No queria que ninguna de las dos sufrieramos más pero no encontraba la forma ni el momento de ponerle fin a nuestro dolor… Me ofrecieron hacer quimioterapia paliativa ya que estaba ya en metástasis y no nos daban ni un ápice de esperanzs, pero decidí echazarla ya que no iba a mejorar en nada su calidad de vida y tampoco iba a suponer una cura para ella. Me la llevé a casa y estuvimos juntas compartiendo los días que teníamos por delante que eran muy pocos. Yo soy enfermera me encargaba de su asistencia en casa, le administraba medicinas y lo que necesitaba para estar tranquila.

Un lunes por la mañana me tumbe al lado de Ana y las dos nos quedamos dormidas con la diferencia de que ella ya no volvió a despertar. Cuando abrí los ojos estaba hinchada, tenía un color entre amarillo y grisáceo y se había ido. Llamé a la funeraria para que la incineraran y tras ello traje conmigo una urna que contenía sus restos y todas mis ilusiones, mis esperanzas y mi amor. Sé que está con su padre en el cielo y que los dos allí arriba están mil veces mejor que yo, así que cada día me levanto esperando que Dios se acuerde de mi y me lleve junto a ellos. No tengo valor para acabar con mi vida, me faltan narices para dejar a mi madre destrozada en vida así que no me queda otra que seguir aquí en este mundo cruel en el que parece que algunos tenemos que soportar el dolor que otros nunca vivirán.

¿Que si tengo rabia? Muchísima, nadie se imagina cuánta rabia, odio e ira llevo en mi interior. No soporto pensar que hay gente que llega a todo en la vida sin ningún tipo de esfuerzo, no soporto el saber que los oportunistas, mentirosos y tramposos triunfan y los que luchan, los sinceros y fieles fracasan o sufren. No tolero mentalmente el hecho de que el dinero mueva el mundo y otorgue privilegios y sobre todo no aguanto a nivel emocional, que haya gente que trate mal a sus hijos o no valore todo lo bueno que tiene despreciando al prójimo y viviendo como si lo malo no les fuera a pasar nunca (porque de hecho no les pasa)

Para mí está vida carece ya de total sentido y si he decidido escribir está carta es porque Silvia ha sido luz en mi camino. No para mí porque yo estoy acabada y aunque ella se empeña en ayudarme no puede hacerlo, pero si para las personas que la siguen o para todos aquellos que lean está carta a través de su web, porque sé que la mayoría, leyendo mi historia se darán cuenta de que tienen mucho por lo que seguir luchando y mucho por lo que ser felices. Que su vida siempre podría ser peor y que si la comparan con la mía seguro que se sienten reconfortados. Estoy convencida de que mi historia no sirve para nada, no le importa a nadie y no va a hacer que nada en este mundo cruel cambie, pero al menos quizá haya alguien que después de leerla vaya corriendo a abrazar a sus hijos, a su marido o a su perro porque se de cuenta de lo mucho que tiene.

DESVARÍOS DE @una_madre_mas

MOMENTAZOS durante el embarazo y el parto

Hablar de las situaciones vergonzosas del embarazo y del parto con naturalidad hace que pierdan importancia por eso creo que es muy importante normalizar todos aquellos apuros que llevamos las mujeres en esos momentos de la vida.

Y es que queridas amigas, hay que ver todo lo que tenemos que sufrir y pasar para traer vida al mundo!! Si tuviste la suerte de tener un embarazo maravilloso sin síntomas y un parto de revista esto que vas a leer te parecerá raro, pero si como a mí te ha pasado un poco de todo quédate y vamos a echarnos unas risas juntas!!

  • Almorranas: Admitamoslo, la palabra en sí misma ya suena mal. ALMORRANA….Brrrrrrr!! Yo había oído a mi madre hablar de ese monstruo localizado en el culo que a veces hacia su aparición con picores, escozor y gritos de ay ay ay mientras estaba en el baño, pero lo de siempre, hasta que uno no lo pasa…. Me reí muchas veces de mamá (sin mala intención) porque me parecía que no podía ser para tanto y zas en toda la boca. Recuerdo perfectamente el día que asomo esta amiga porque estaba toda la familia en casa. Yo, que soy estreñida crónica por colon irritable vi que después de comer mis tripas se animaban así que allá fui yo con mi barrigón enorme a sentarme en el trono. Cómo hacemos todos los seres humanos cogí aire y venga, a hacer fuerza, pero aquello pintaba muy diferente a otras ocasiones… de repente empiezo a notar un picor tremendo como si me hubieran echado tabasco en el culo. Cada vez iba a más y a más y un dolor extraño y aquello que ni para adelante ni para atrás que cada vez escocía más!!! Me empecé a marear, a sudar frío y ya me veis gritando “socorro!! Socorro!!”desde el baño… Apareció en el baño toda la familia pensando que estaba de parto y os podéis creer que solo les faltó tirarse al suelo de la risa??? Tener familia para esto….
  • Los gases: Estreñida y embarazada, gases y vergüenza asegurada. Yo no tuve ningún momento dramático pero una seguidora y amiga me permitió contar su momentazo. La pobre llevaba todo el día anterior con el estómago revuelto y al día siguiente tenía una reunión importante en el trabajo así que se puso un enema para ver si así la cosa avanzaba y podía ir más tranquila al día siguiente. El caso es que la mujer estaba tan sumamente atascada que el enema no le hizo efecto así que allá fue ella al día siguiente a dar una conferencia delante de sus compañeros de trabajo. Y tal y como dice la ley de Murphy cuando se levantó porque le tocaba hablar salió sin ningún tipo de control un aire laaaaaaargo y sonoro que palabras textuales suyas “retumbó en toda la sala”. Roja como un tomate salió de allí cagando leches (nunca mejor dicho) y se cogió al día siguiente la baja por embarazo. Al volver a la empresa nadie se lo mencionó.
  • El parto y los derrapes: En el único momento de mi vida en el que agradecí ser estreñida fue durante el parto porque según marido a penas salió sorpresa al empujar, pero una de las mamás que compartió UCIN conmigo me contó que ella con el segundo empujón del parto soltó al niño y todo lo que tenía acumulado en las tripas de una semana!!! No sabéis cuánto nos reímos en medio del ordeñe…
  • La rotura de aguas: He de decir que tuve suerte porque yo rompí aguas estando en la cama del hospital, pero que me decís de una amiga que rompió aguas en la cara del ginecólogo mientras éste le hacía una revisión al final del embarazo??? Vaya buen baño que se debió de llevar el hombre!!!!
  • Y no nos olvidemos de la cópula: Si amigas, mantener relaciones sexuales embarazada de unos cuantos meses puede ser toda una aventura!! Ya no solamente porque estamos en situación de movilidad reducida sino porque la barriga pega con todas las partes de tu cuerpo y de las de tu pareja lo cual dificulta el acto en sí sobremanera. Además, intenta tu hacer movimientos sensuales mientras tu bebé está montando una fiesta con tus costillas…. También puede ser que te sueltes a llorar en medio del asunto porque las hormonas te juegan una mala pasada o que te conviertas en un general marcando el ritmo por el miedo a hacerle daño al niño con el miembro ajeno (Me muero de risa pensándolo). O qué se te escape un cuesquecillo en el momento menos oportuno….

En fin queridas mías, esto solo son ejemplos de los muchos momentos vergonzosos por los que pasamos las mujeres durante ese maravilloso pero duro y pesado momento de la maternidad. Contar nuestras experiencias con naturalidad nos hace fuertes emocionalmente y nos llevan a entender que poner una sonrisa a los infortunios o desgracias nos hace más felices!!! Espero que os hayáis reído mucho y que si os apetece me contéis vuestras experiencias. Un beso enorme, os queremos!!!

BEBÉS ARCOIRIS

¡¡Lara, tu hijo está sano, está bien y te lo estás perdiendo!!

Después de tres nacimientos sin vida con 8, 29 y 19 semanas la verdad que creí que esto de la maternidad no era lo mío. Me sentía fracasada como mujer y frustrada por sentir que mi cuerpo no era capaz de mantener a mis hijos a salvo hasta que llegara el momento de su nacimiento.

Me sentí sola, desesperada y aislada de la sociedad e incluso mi propio entorno me rechazaba. Todas mis amigas tenían hijos y al final de forma inconsciente ellas se juntaban más porque sus planes se parecían y yo…no encajaba en su mundo. Pase momentos en los que quise tirar la toalla en todos los sentidos e incluso mi relación sentimental se vio seriamente afectada. Mi marido no le daba tanta importancia a tener hijos o no pero para mí era algo fundamental ya que no entendía la vida si no era dejando descendencia. El me apoyaba e intentaba entenderme pero al final yo no estaba feliz conmigo misma y eso hacia que estuviera a la defensiva y le atacaba por cualquier cosa que hiciera o dijera. Reconozco que no nos divorciamos por un pelo porque durante tres años prácticamente no nos hablábamos, no nos mirábamos y tampoco hacíamos el esfuerzo de que las cosas mejorarán. Hasta que un día decidí que mi actitud estaba destruyendome a mí misma y a todo lo que me rodeaba por tanto comencé a ir al psicólogo para que me echara una mano. Las primeras sesiones no podía ni hablar, a penas era capaz de contar lo que me había sucedido y cuando me preguntaba por mis niños solo lloraba y lloraba sin poder articular ni una sola palabra. Hasta que en la sesión 6 comencé a explicar poco a poco que había sucedido con mis bebés y porque estaba tan enfadada con la vida. Después de 30 sesiones más me dio el alta porque ya era capaz de hablar con cariño de mis pequeños. Mi relación conyugal mejoro mucho y recuperamos el amor que habíamos perdido durante ese tiempo. Me seguía acordando de que no era madre aquí en la tierra pero de otra forma así que digamos que mentalmente me cure.

Me cambié de trabajo y serene mucho mi vida en todos los sentidos, comencé a alimentarme de una forma totalmente diferente (mucho más saludable) y a cultivar mi alma. Todo eso me llevo a lograr un equilibrio emocional increíble y a ser mucho más feliz. Dos años más tarde me levanté un día con una sensación rarísima como revuelta, mareada y muy cansada. Automáticamente de la cama salte al baño y allá por el váter se fue la cena de la noche anterior. Pase días muy extraña con el cuerpo raro y curiosamente no lo identificaba con un embarazo porque esos síntomas no se parecían nada a los que había tenido con mis otros tres hijos así que no fui al médico, simplemente lo achaque a un virus estomacal o a una gripe.

Nunca he tenido reglas muy regulares la verdad así que me pase dos meses sin el periodo y tampoco me extrañó pero unos días más tarde estaba en una boda me torcí un pie gracias a unos tacones infinitos y tuve que ir a urgencias. Tenía un esguince de los buenos y me preguntaron si estaba embarazada para ver si me podían hacer una radiografía o no… Automáticamente respondí que no, pero aquel doctor cargado de experiencia y de años se empeñó en hacerme una prueba.

Dio positivo y no vayáis a pensar que me puse contenta, la verdad es que empecé a llorar desconsoladamente y a pensar que iba a volver a tener que pasar por lo mismo por lo que había pasado anteriormente… De hecho, pedí que quería interrumpir el embarazo mientras estuve allí en urgencias pero una enfermera de esas que valen oro empezó a contarme casos que había visto de otras mamás y me convenció para que al menos me lo pensara durante unos días.

Nos fuimos a casa y lo hablamos en familia porque yo no me veía capaz de tomar esta decisión sola así que tras evaluar todos los pros y los contras decidimos continuar. Probablemente fue el peor embarazo de todos para mí porque era consciente de que en cualquier momento algo podía ir mal y nuestras pocas ilusiones se iban a desmoronar de nuevo. No permití que nadie me regalara nada para el bebé y casi no les dejaba hablar de él de hecho, lo ignore prácticamente durante toda la gestación e incluso el día del parto lo recuerdo como cuando fui a dar a luz a mis otros hijos, con pena, pensando en que iba a verlo muerto, incluso había ya elegido la urna para cuando tocara incinerarlo.

Di a luz con 36 semanas y cuando me pusieron encima a mi cuarto hijo yo no podía creerlo. Vi como respiraba y como sus ojos negros me clavaban la mirada pero yo solo preguntaba que porque no se lo llevaban, que seguro que estaba mal y no lo estaban atendiendo.

Entré en una especie de crisis de ansiedad hasta que mi matrona me apretó muy fuerte los brazos y me dijo ” Lara, tu hijo está sano, está bien y te lo estás perdiendo” entonces comencé a calmarme y a entender que estaba vivo… estaba vivo!!!!!

Es increíble que el hecho de que un bebé nazca vivo puede ser tan extraño para los padres que hemos pasado por el duelo perinatal. La maternidad se vive de una forma totalmente diferente cuando has pasado por ello y siento que aunque no hay que tomarse un embarazo con el miedo con el que yo lo hice, es muy difícil mantener todo ese terror a raya. Por eso cuando conocí a Silvia de @una_madre_mas me atreví a hablarle y cuando ella me pidió que contara mi historia no dude ni un momento.

A pesar de que puedo hablar de mi bebé arcoiris no me veo con la capacidad de hacer pública la historia de mis otros tres bebés estrella. Yo no tengo recuerdos suyos y ni siquiera podría enseñaros una fotografía así que prefiero dejarlos en mi recuerdo, pero sí me vi en la obligación de contaros mi historia con mi bebé arcoiris porque sé que muchos de vosotros y de vosotras podréis estar pasando por algo así y ojalá yo hubiera leído esto mismo en su momento, porque estoy segura de que no me hubiera sentido un bicho raro.

Desde aquí me gustaría pedir a todo el que lea este blog que siga a Silvia en su cuenta no por ella (que también) si no para apoyar la labor tan bonita que está haciendo de una forma totalmente desinteresada aún portando un dolor terrible en su alma. La gente como ella que son capaces de dar a los demás cuando no les queda nada es digna de admiración y total respeto. Creo que es importantísimo que se corra la voz de todos estos casos y que se sepa de una vez por todas que la maternidad es como todo en la vida, puede salir bien pero también puede salir muy mal.

OTROS BEBÉS ESTRELLA

Elaia: Mi pequeña y eterna golondrina.

Hola a todos, me llamo Lucía y soy la mama de Elaia, una preciosa bebé que se convirtió en estrella el día 25 de junio del año 2018. Después de todos estos meses por fin he cogido  fuerzas para escribir mi historia, su historia, la que que tantas veces expliqué para luchar y lograr que se hiciera justicia.

Elaia era un bebé muy deseado por muchos motivos, uno de ellos era que en esta casa hay dos niños y todos queríamos tener una niña en la familia. En la semana 20 de embarazo tuve que estar ingresada durante 20 dias por una infección y fue ahí donde me confirmaron el sexo de la bebé. 

La verdad es que con la noticia de la llegada de Elaia sentí que la vida me sonreía después de un largo tiempo de dolor y sufrimiento. Hacía poco tiempo que mi madre, una mujer  joven de 46 años, había fallecido a causa de un grave accidente así que sentía que esta chiquitina traía paz, luz y armonia.

Después de esos días de ingreso deciden derivarme al servicio de alto riesgo porque mi pequeña no crecía como ellos esperaban por ello consideraron oportuno hacerme ecografias de seguimiento cada dos o tres semanas para así poder controlar si la placenta estaba en buen estado y en qué percentil se iba encontrando la peque. Así seguimos hasta que llegó la revisión de la semana 41 en donde me dijeron que tenian que inducirme el parto por sufrimiento fetal. Me ingresaron a las 11’00 de la mañana y a las 17’20 de la tarde la pequeña  estaba en mis brazos. Tres kilos de amor y felicidad pura!!

Cuando llevábamos 15 dias ya en casa noto que empieza  a costarle comer y atrangantarse a menudo y tras varias visitas al pediatra le acaban diagnosticando reflujo y alergia a la proteina de leche de vaca. Nos derivan a gastro le cambian la leche y vemos que va ganando peso y talla muy despacio, demasiado despacio… Pero por mucho que yo insisto los médicos se limitan a hacer control de peso, nada más. Días después Elaia tiene que ser ingresada por una infeccion desconocida y en el propio hispital coge otra infeccion de piel. La niña sigue comiendo con dificultad y a pesar de mis sugerencias no le hacen mas pruebas  que analisis y cultivos. Después de 8 dias le dan el alta y nos vamos a casa con el mismo diagnóstico: Reflujo.

En casa la dinámica es la misma hasta que llega un día que se atraganta tanto con la leche que mi niña se ahogaba. Actué rápidamente intenté moverla, hacer todo lo posible para que reaccionara y tras ello corriendo la vuelvo a llevar a la pediatra donde deciden mandarla de urgencia al hospital. Cada vez que salía de un médico me iba con la sensación de que era una madre excesivamente exagerada y pesada pero es que mi cabeza solo me decía ¿Como es posible que no le hagan ni una radiografía? La niña está cada poco resfriada, les digo por activa y pasiva que no come bien, que le cuesta tragar y la única respuesta que obtengo es que tiene reflujo y que soy una exagerada…

En junio la pequeña coge una bronquiolitis tremenda, le dan tratamiento  y los primeros días parece que va mejorando pero era 21 de junio y yo la veo demasiado apagada , sin ganas de comer, y muy fatigada, así que a pesar de que me llamaran pesada yo volví a plantarme en urgencias de nuevo. Allí le ponen una mascarilla con medicación, se queda dormida y sin más nos envian  a casa con el mismo pretexto: bronquiolitis y reflujo.

Sinceramente me sentía agotada de tanto luchar contracorriente… Esa noche mi niña se durmio en mis brazos y yo con ella. Pasaron pocas horas y de repente me desperté extrañada, me sonó la alarma de madre porque la niña no despertaba para comer. Sin más dilación decido despertarla y veo que le cuesta  abrir los ojos, prácticamente no se sostenía erguida, le costaba respirar, tenía la tez muy pálida y fría así que corriendo me voy de nuevo al pediatra y de nuevo me repiten que es de la bronquiolitis así que deciden ponerle de nuevo medicación de choque.

La enfermera no estaba así que el médico sale de la consulta para ir a buscarla y cuando bajo la vista veo que la niña cierra los ojos y deja de llorar. Su rostro pálido se torna azul y grito, grito sin control ” ¡¡¡¡¡¡¡Por favor un médico un médico!!!!!!!!”

Aparece una pediatra, se queda en shock al ver a Elaia, la enfermera llega con una compañera y mientras la pinchan para ponerle medicación en vena a penas tenía pulso, no lloraba, no reaccionaba así que llaman a la uci movil y nos trasladan al hospital. La enfermera informa con cara de circunstancia “Esta niña esta muy mal” y mientras tanto la acuestan solita en esa camilla enorme.

Todo el mundo nos miraba, yo lloraba sin consuelo no entendía lo que estaba pasando. Me quedo en la sala de espera y tiempo después llega mi pareja que intenta apoyarme pero el no sabia el alcance de la situación no la habia visto como yo. Después de tres horas por fin nos llaman y nos dicen que nueatra princesa, esa que tanto deseabamos estaba muy enferma.

El cardiólogo se reúne con nosotros y con una actitud muy distante y fría nos dice que la niña se muere, necesita un trasplante de corazón pero lo más probable es que ni siquiera aguante la operación. Yo estaba completamente anonadada no daba crédito…. Nos dijeron que podían conectarla a la máquina ECMO para conseguir que aguantara unos días más y ella lucho durante 72 horas como una campeona pero de madrugada me dijeron que sus pupilas ya no respondían así que eso significaba que había hemorragia cerebral.

Era el final de mi hija así que me fui corriendo a su camita, me tumbe sobre ella y llorando sin control ni consuelo solo le pedía que abriera los ojos, que se curara, que no me podía ir sin ella a casa. Me dieron calmantes para poder soportar el dolor y al día siguiente después de hacerle un TAC me confirmaron que había sufrido un infarto cerebral y que esa misma noche en la que yo le rogaba que se quedara en realidad ella ya se había ido.

Toda la familia más cercana entró en la habitación para despedirse de ella, la cogí en brazos, le quitaron medicación, le subieron la sedación y esperamos durante 40 minutos en los que aunque los médicos me decían que no sufría yo notaba como le faltaba el aire hasta que finalmente se apagó.

No podía soltarla, me volví totalmente loca. No quería marcharme a casa sin ella pero así tuvo que ser. Solo las personas que han vivido la muerte de un hijo pueden entender el dolor tan indescriptible que supone. Después de casi un año sigue doliendo y los recuerdos me invaden a menudo haciendo que ruegue al cielo el volver a verla sonreír.

Ella es siempre será mi pequeña ratona, esa princesa que me dio la oportunidad de saber lo que era ser mamá de una niña tan especial.



Conocí a Lucía cuando decidió contar la historia de Elaia en redes pidiendo apoyo social para que la actuación negligente de los médicos no quedará en vano. Por aquel entonces yo estaba embarazada de Sara y en más de una ocasión pensé en lo dificil que tenía que estar siendo su vida en aquellos momentos. Recuerdo abrazar mi barriga y pedirle a Dios que protegiera a mi hija y al mismo tiempo rezarle para que le mandara luz y consuelo a Lucía. Pensé tantas veces en ella y en Elaia durante todo el embarazo, en el parto y durante los cuatro meses de vida de Sara…. Las dos vivimos en la misma ciudad, las dos dimos a luz en el mismo hospital y al final las dos perdimos a nuestras hijas prácticamente con la misma edad y en circunstancias similares. Todavía no la conozco en persona pero la siento muy cerca y le tengo muchísimo cariño. Para mí es un honor y un orgullo que me haya permitido publicar su historia en esta web.

OTROS BEBÉS ESTRELLA

Los caminos de la vida….

Tenía cuarenta años, mi vida laboral asentada, un marido maravilloso y una hija llena de vida y de alegría. La verdad es que no quería tener más niños porque sinceramente… Que jodida es la maternidad. Admiro a aquellos que son capaces de tener varios hijos y mantenerse cuerdos y a día de hoy sigo sin entender cómo lo hacen.

Recuerdo que llegue del trabajo un día por la noche y la verdad es que me encontraba realmente mal. Llevaba un tiempo con desarreglos menstruales y cada día tenía más claro que la menopausia me estaba acechando de forma precoz. Sin embargo esa sensación que llevaba arrastrando hacia unos dos meses me resultaba familiar así que solo por descartar decidí visitar a mi doctora de cabecera y que me hiciera una analítica. Cuando llegaron los resultados no me lo podia creer, estaba embarazada. Por el amor de dios un bebé a mi edad?? No os imagináis cuánto me disguste… Todos mis planes se rompían, estaba en un momento crucial a nivel laboral porque traía entre manos un proyecto que supondría un antes y un después en la empresa en la que trabajaba así que aquello era un buen marrón. Tenía una adolescente en casa y ahora venía un bebé que lloraría a todas horas y reclamaría mi atención “la situación perfecta para volverse loca”.

El caso es que por muy mal que me sentara ese embarazo era mi bebé y a mi edad si te quedas embarazada lo más lógico es apechugar así que allí nos fuimos a la primera ecografía. Todo estaba bien, los meses pasaban y mi barriga aumentaba en la misma proporción que mis arrugas y mis canas.

Llegó el día del parto y la verdad que iba muy tranquila porque ya había pasado por ello una vez y no había nada que me asustara. Sabía manejar muy bien el dolor y a mayores era muy consciente de mi facilidad para parir. Estaba preocupada porque había roto la bolsa con 35 semanas y mi bebé iba a ser prematura pero no era una prematuridad alarmante así que estaba bajo control. Lo que no me imaginaba era que me iban a tratar tan sumamente mal a nivel humano…

Cuando estaba ya de 4 cm llame a la matrona porque me dolía demasiado la barriga, algo no iba bien. Sabía perfectamente como eran las contracciones y aquello no eran contracciones eran como puñetazos sin ton ni son además estaba como mareada, tenía náuseas y me sentía extraña. Cuando llegó la matrona me dijo que no me quejara que era normal solo que me había olvidado de cómo era dar a luz porque había pasado mucho tiempo desde mi anterior embarazo así que espere unos 15 minutos más. De repente empecé a sangrar, me quedé blanca y mi marido corriendo salió al pasillo a llamar a alguien. No recuerdo nada más.

De repente empece a escuchar voces. Intentaba hablar pero no podía, intentaba moverme pero no podía, intentaba abrir los ojos pero tampoco podía… Que narices pasaba?? Oía a mi marido, a mí hija pero yo no podía comunicarme con ellos. Lloraban desconsoladamente pidiéndome que aguantara y que no me fuera pero a dónde me iba a ir yo!! No entendía nada y el sueño me podía así que me deje ir.

La siguiente vez que me desperté podía moverme e intente abrir los ojos todo lo que pude pero paso un tiempo (no recuerdo cuánto) hasta que volví en mi totalmente. Mi familia se abalanzó sobre mi besándome y llorando de alegría diciendo que vaya susto les había dado y fue entonces cuando me contaron que había pasado.

La hemorragia que tuve fue provocada por un desprendimiento de placenta por eso me llevaron corriendo a quirófano para realizar una cesárea y poder parar la hemorragia. A mí me salvaron de milagro pero los pulmones de mi hija no se habían desarrollado lo suficiente y tenía muchos problemas para respirar así que estaba en la UCIN intentando salir adelante.

La verdad es que me recupere muy pronto y enseguida pude comer y aunque tenía que guardar un cierto reposo esos días pude ir a ver a mi niña a la UCIN sin ningún problema. Ella fue una campeona porque en cuestión de dos semanas ya no necesitaba ningún tipo de soporte médico y en cuestión de un par de días nos íbamos a ir a casa por fin para poder olvidarnos de aquella pesadilla. Todo ese tiempo que estuve ingresada fui tratada como ganado sin ningún tipo de consideración por lo que había sucedido y sin tener en cuenta que mi hija no estaba conmigo. Pedí que me trasladaran a una habitación para estar sola y no oír otros bebés porque la mía estaba en la ucin y me dijeron que me comprara unos tapones si me molestaba el ruido. Pedía ver más a menudo a mí pequeña pero las normas eran entrar solo para verla una vez al día.

Pero por fin nos la llevamos a casa y la verdad es que éramos muy felices. Esa bebé nos había transformado a toda la familia y el pensar que me podía haber muerto hizo que parara mi ritmo de trabajo y me centrara más en otras cosas. Esther era muy llorona y cuando conseguíamos dormirla era una bendición. Llevábamos como cuatro días sin poder dormir más de 5 horas al día pero de repente un día logramos que estuviera tres horas seguidas durmiendo!!! Os juro que no me lo podía creer por fin podíamos descansar y ver la televisión los tres juntos tranquilamente. Cuando ya llevaba cuatro horas y media decidí acercarme a su cuna para despertarla para comer pero estaba profundamente dormida, demasiado profunda. Empecé a moverla y sus brazos iban de un lado a otro sin control, no respondía a ningún estímulo, la cogí grite a su padre y la llevamos corriendo al médico pero era tarde… Esther había fallecido de muerte súbita.

Nadie nos dio una explicación de porque había pasado, no sabían el motivo dado que su salud era buena y yo a día de hoy todavía me culpo por no haber ido antes a su cuna. Mi segunda hija nos cambio la vida a todos pero sobre todo a mi. No valore su existencia cuando supe que estaba embarazada y cuando la muerte se la llevó hubiera dado lo que fuera por volver a tenerla en mis brazos.

A día de hoy disfruto de un nieto precioso gracias a la hija tan generosa que tengo que me permite a veces paliar ese dolor de la ausencia con el. Gracias a su hijo Juan yo pude reconciliarme con la vida y se que más pronto que tarde me iré con mi niña al cielo.

Gracias a @una_madre_mas por hacer lo que yo tenía que haber hecho. Mis conocimientos y mi posición me hubieran permitido llegar a mucha gente si hubiera contado mi caso. Seguramente sí las mujeres de mi época hubiéramos iniciado esta lucha con tanta fuerza hoy vosotras no tendríais que seguir cargando con el tabú de la muerte temprana de un hijo. Solo puedo decir que los grandes cambios no los consiguen los políticos ni los dirigentes de un país, quienes lo logran son los ciudadanos. El pueblo tiene todo el poder en la mano solo hay que unirse y luchar. Sois unas valientes y solo si me lo permitis me gustaría decir lo mucho que admiro a Silvia porque yo me quedé lamentandome sin hacer nada y ella se armó de valor y le gritó al mundo.