DESVARÍOS DE @una_madre_mas

Deja que el dolor te atraviese

A menudo me pedís que os hable de cómo gestiono el dolor y como soy capaz de transitar el camino del duelo con tanta calma, paciencia y resiliencia así que estuve pensando y dándole vueltas a cuál sería el mejor consejo que os podría dar para poder ayudaros y que se pueda adaptar a diferentes situaciones de la vida, no solamente al duelo.

Por muy duro que suene, nada de lo que os vaya a decir ni yo ni nadie va a aliviar vuestro dolor. Lo único que puede ayudaros es que vuestro entorno os acompañe en este momento tan difícil, que os escuche si es que lo necesitáis, que respete vuestro llanto, vuestro silencio y vuestro grito. Que no os tase vuestro tiempo de recuperación, que nadie os culpabilice ni os fuerce a estar bien y que os permita ser o no ser, estar o no estar. Esto, es lo que va a marcar la diferencia en vuestra recuperación y os va a permitir elaborar vuestro duelo de la forma más correcta, porque cuando las personas que nos rodean nos acompañan permitiéndonos ser libres es cuando somos capaces de comenzar nuestra recuperación.

Y aunque no pueda deciros nada que mitigue vuestro dolor, si que puedo ayudaros a través de mi experiencia y compartiendo con vosotros y vosotras los conocimientos que he ido adquiriendo durante todo este tiempo. Por eso os animo y os empujo a que dejéis que el dolor os atreviese, que os invada, que llene todos y cada uno de los poros de vuestra piel. Que sintáis todo lo que trae consigo sin miedo, que podáis notar como la culpa, el miedo, los escalofríos, el malestar, las ganas de vomitar, la ansiedad os recorren absolutamente todo el organismo…. Y veáis que no pasa absolutamente nada. Es dolor, solo es eso. No le tengáis miedo porque habéis nacido del dolor, viviréis con dolor y moriréis con el. Cuando os cale los huesos y el alma sabréis que es lo que quiere el de vosotros y os daréis cuenta de que lo único que necesita es que lo abraceis, que lo acojais en vuestro seno, que le asigneis el lugar que le corresponde. Porque forma parte de vuestro ser y sin el ninguno de nosotros podemos avanzar…estamos incompletos.

Es un sentimiento que rechazamos, que apartamos de nosotros, con el que emprendemos una batalla constante de huida y alejamiento lo cual no nos permite obtener claridad, nos hace errar y muchas veces nos lleva al absoluto fracaso. Nunca podremos ser del todo nosotros mismos y jamás obtendremos nuestra propia identidad hasta que no encontremos su sitio en nuestro interior.

Cuando deje de luchar contra el dolor, cuando acepte que iba a estar siempre conmigo a lo largo de mi vida y cuando entendí que evitarlo solo lo hacía más resistente fue cuando me liberé. Comprendí que no se iba a ir nunca, que igual que la alegría, igual que mi niña interior tenía su espacio y que era mi obligación entenderlo y apreciarlo porque lo contrario era ir contra mi misma. En ese momento se me reveló el sinsentido de la existencia y por fin fui capaz de darle sentido a lo que no lo tenía.

Si os paráis a pensar, el dolor en sí mismo no es dañino ni negativo, lo que lo convierte en un enemigo es el miedo, pero tenerle miedo al dolor es como tenernos miedo a nosotros mismos. Así que soltad esa pesada carga, dejaros vencer porque no hay ningún motivo por el cual pelear.

MI EMBARAZO

Canal de Youtube

A modo de presentación (ya se que much@s ya lo conoceis) os enlazamos los dos videos que ya están disponibles en nuestro canal de youtube.

La intención no es sólo subir los videos a la plataforma de YT, sino también postearlos en esta página, como una entrada correspondiente con el día en el que un video sea subido.

Espero que disfrutéis con ellos tanto como yo de hacerlos y compartirlos con tod@s vosotr@s.

Aquí os dejo el video de presentación del canal y el siguiente, en donde contamos un poco nuestra historia y la de nuestro pequeño ángel:

OTROS BEBÉS ESTRELLA

La felicidad está mal repartida

No sé ni cómo empezar pero en realidad es normal. No sé dónde estoy ni como he llegado aquí. La vida me sacudió hace 6 meses de nuevo para recordarme que nunca jamás podré ser feliz. Soy hija de una madre maravillosa que fue maltratada por su marido y que vio como me maltrataba a mí día si día también hasta que un buen vecino nos ayudó denunciando la situación que vivíamos ambas. Gracias a él pudimos recuperar nuestra vida y seguir adelante con paz y armonía pero sobre todo sin golpes, ni gritos, ni miedo.

Hace un año que mi bebé llegó al mundo para inundarnos de alegría y amor a toda la familia, para devolvernos la felicidad que la muerte nos había quitado. Se llamaba Ana y era la niña más bonita que os podáis imaginar… Rubia con la piel blanca y unos ojos color azabache que lo llenaban todo de luz. Después de un parto terrible en el que me sentí cualquier cosa menos un ser humano pude marcharme a casa y comenzar mi vida con ella, mi niña, mi sueño. Tres meses después comenzó a vomitar las tomas de leche así que como buena madre primeriza acudí al médico para que la revisaran. Me dijeron que era reflujo, que no tenía porque preocuparme porque era muy normal entre los bebés y que lo único que tenía que hacer era tener paciencia y cambiar la leche materna por una de fórmula.

La verdad es que me sentí fatal porque me encantaba darle pecho, ella se enganchó enseguida y para mí era una sensación maravillosa ver cómo yo era su sustento y su alimento, pero por supuesto su salud era lo primero y si había que darle una leche especial así lo haría.

Paso una semana más y a pesar del cambio de leche Ana seguía igual, vomitaba y lloraba desconsolada así que en esta ocasión decidí llevarla directamente al hospital infantil. Allí le pusieron suero y le realizaron un análisis de sangre que fue claro: Ana tenía cáncer.

Podéis creerme cuando os digo que jamás me imaginé que un bebé tan pequeño podía desarrollar un tumor por eso pensé automáticamente que se estaban equivocando, pero una maravillosa pediatra se sentó conmigo en la habitación en la que estábamos y me explico que en ocasiones había niños que nacían con un tumor y no se sabía hasta tiempo después. Me quedé callada mirando para Ana, pensando en todas las formas que tenía disponibles para acabar con la vida de ambas. Mi marido había fallecido en la semana 24 de embarazo y ahora mi hija tenía cáncer, un tumor en el estómago que se expandía rápidamente por su organismo. No queria que ninguna de las dos sufrieramos más pero no encontraba la forma ni el momento de ponerle fin a nuestro dolor… Me ofrecieron hacer quimioterapia paliativa ya que estaba ya en metástasis y no nos daban ni un ápice de esperanzs, pero decidí echazarla ya que no iba a mejorar en nada su calidad de vida y tampoco iba a suponer una cura para ella. Me la llevé a casa y estuvimos juntas compartiendo los días que teníamos por delante que eran muy pocos. Yo soy enfermera me encargaba de su asistencia en casa, le administraba medicinas y lo que necesitaba para estar tranquila.

Un lunes por la mañana me tumbe al lado de Ana y las dos nos quedamos dormidas con la diferencia de que ella ya no volvió a despertar. Cuando abrí los ojos estaba hinchada, tenía un color entre amarillo y grisáceo y se había ido. Llamé a la funeraria para que la incineraran y tras ello traje conmigo una urna que contenía sus restos y todas mis ilusiones, mis esperanzas y mi amor. Sé que está con su padre en el cielo y que los dos allí arriba están mil veces mejor que yo, así que cada día me levanto esperando que Dios se acuerde de mi y me lleve junto a ellos. No tengo valor para acabar con mi vida, me faltan narices para dejar a mi madre destrozada en vida así que no me queda otra que seguir aquí en este mundo cruel en el que parece que algunos tenemos que soportar el dolor que otros nunca vivirán.

¿Que si tengo rabia? Muchísima, nadie se imagina cuánta rabia, odio e ira llevo en mi interior. No soporto pensar que hay gente que llega a todo en la vida sin ningún tipo de esfuerzo, no soporto el saber que los oportunistas, mentirosos y tramposos triunfan y los que luchan, los sinceros y fieles fracasan o sufren. No tolero mentalmente el hecho de que el dinero mueva el mundo y otorgue privilegios y sobre todo no aguanto a nivel emocional, que haya gente que trate mal a sus hijos o no valore todo lo bueno que tiene despreciando al prójimo y viviendo como si lo malo no les fuera a pasar nunca (porque de hecho no les pasa)

Para mí está vida carece ya de total sentido y si he decidido escribir está carta es porque Silvia ha sido luz en mi camino. No para mí porque yo estoy acabada y aunque ella se empeña en ayudarme no puede hacerlo, pero si para las personas que la siguen o para todos aquellos que lean está carta a través de su web, porque sé que la mayoría, leyendo mi historia se darán cuenta de que tienen mucho por lo que seguir luchando y mucho por lo que ser felices. Que su vida siempre podría ser peor y que si la comparan con la mía seguro que se sienten reconfortados. Estoy convencida de que mi historia no sirve para nada, no le importa a nadie y no va a hacer que nada en este mundo cruel cambie, pero al menos quizá haya alguien que después de leerla vaya corriendo a abrazar a sus hijos, a su marido o a su perro porque se de cuenta de lo mucho que tiene.

DESVARÍOS DE @una_madre_mas

MOMENTAZOS durante el embarazo y el parto

Hablar de las situaciones vergonzosas del embarazo y del parto con naturalidad hace que pierdan importancia por eso creo que es muy importante normalizar todos aquellos apuros que llevamos las mujeres en esos momentos de la vida.

Y es que queridas amigas, hay que ver todo lo que tenemos que sufrir y pasar para traer vida al mundo!! Si tuviste la suerte de tener un embarazo maravilloso sin síntomas y un parto de revista esto que vas a leer te parecerá raro, pero si como a mí te ha pasado un poco de todo quédate y vamos a echarnos unas risas juntas!!

  • Almorranas: Admitamoslo, la palabra en sí misma ya suena mal. ALMORRANA….Brrrrrrr!! Yo había oído a mi madre hablar de ese monstruo localizado en el culo que a veces hacia su aparición con picores, escozor y gritos de ay ay ay mientras estaba en el baño, pero lo de siempre, hasta que uno no lo pasa…. Me reí muchas veces de mamá (sin mala intención) porque me parecía que no podía ser para tanto y zas en toda la boca. Recuerdo perfectamente el día que asomo esta amiga porque estaba toda la familia en casa. Yo, que soy estreñida crónica por colon irritable vi que después de comer mis tripas se animaban así que allá fui yo con mi barrigón enorme a sentarme en el trono. Cómo hacemos todos los seres humanos cogí aire y venga, a hacer fuerza, pero aquello pintaba muy diferente a otras ocasiones… de repente empiezo a notar un picor tremendo como si me hubieran echado tabasco en el culo. Cada vez iba a más y a más y un dolor extraño y aquello que ni para adelante ni para atrás que cada vez escocía más!!! Me empecé a marear, a sudar frío y ya me veis gritando “socorro!! Socorro!!”desde el baño… Apareció en el baño toda la familia pensando que estaba de parto y os podéis creer que solo les faltó tirarse al suelo de la risa??? Tener familia para esto….
  • Los gases: Estreñida y embarazada, gases y vergüenza asegurada. Yo no tuve ningún momento dramático pero una seguidora y amiga me permitió contar su momentazo. La pobre llevaba todo el día anterior con el estómago revuelto y al día siguiente tenía una reunión importante en el trabajo así que se puso un enema para ver si así la cosa avanzaba y podía ir más tranquila al día siguiente. El caso es que la mujer estaba tan sumamente atascada que el enema no le hizo efecto así que allá fue ella al día siguiente a dar una conferencia delante de sus compañeros de trabajo. Y tal y como dice la ley de Murphy cuando se levantó porque le tocaba hablar salió sin ningún tipo de control un aire laaaaaaargo y sonoro que palabras textuales suyas “retumbó en toda la sala”. Roja como un tomate salió de allí cagando leches (nunca mejor dicho) y se cogió al día siguiente la baja por embarazo. Al volver a la empresa nadie se lo mencionó.
  • El parto y los derrapes: En el único momento de mi vida en el que agradecí ser estreñida fue durante el parto porque según marido a penas salió sorpresa al empujar, pero una de las mamás que compartió UCIN conmigo me contó que ella con el segundo empujón del parto soltó al niño y todo lo que tenía acumulado en las tripas de una semana!!! No sabéis cuánto nos reímos en medio del ordeñe…
  • La rotura de aguas: He de decir que tuve suerte porque yo rompí aguas estando en la cama del hospital, pero que me decís de una amiga que rompió aguas en la cara del ginecólogo mientras éste le hacía una revisión al final del embarazo??? Vaya buen baño que se debió de llevar el hombre!!!!
  • Y no nos olvidemos de la cópula: Si amigas, mantener relaciones sexuales embarazada de unos cuantos meses puede ser toda una aventura!! Ya no solamente porque estamos en situación de movilidad reducida sino porque la barriga pega con todas las partes de tu cuerpo y de las de tu pareja lo cual dificulta el acto en sí sobremanera. Además, intenta tu hacer movimientos sensuales mientras tu bebé está montando una fiesta con tus costillas…. También puede ser que te sueltes a llorar en medio del asunto porque las hormonas te juegan una mala pasada o que te conviertas en un general marcando el ritmo por el miedo a hacerle daño al niño con el miembro ajeno (Me muero de risa pensándolo). O qué se te escape un cuesquecillo en el momento menos oportuno….

En fin queridas mías, esto solo son ejemplos de los muchos momentos vergonzosos por los que pasamos las mujeres durante ese maravilloso pero duro y pesado momento de la maternidad. Contar nuestras experiencias con naturalidad nos hace fuertes emocionalmente y nos llevan a entender que poner una sonrisa a los infortunios o desgracias nos hace más felices!!! Espero que os hayáis reído mucho y que si os apetece me contéis vuestras experiencias. Un beso enorme, os queremos!!!

BEBÉS ARCOIRIS

¡¡Lara, tu hijo está sano, está bien y te lo estás perdiendo!!

Después de tres nacimientos sin vida con 8, 29 y 19 semanas la verdad que creí que esto de la maternidad no era lo mío. Me sentía fracasada como mujer y frustrada por sentir que mi cuerpo no era capaz de mantener a mis hijos a salvo hasta que llegara el momento de su nacimiento.

Me sentí sola, desesperada y aislada de la sociedad e incluso mi propio entorno me rechazaba. Todas mis amigas tenían hijos y al final de forma inconsciente ellas se juntaban más porque sus planes se parecían y yo…no encajaba en su mundo. Pase momentos en los que quise tirar la toalla en todos los sentidos e incluso mi relación sentimental se vio seriamente afectada. Mi marido no le daba tanta importancia a tener hijos o no pero para mí era algo fundamental ya que no entendía la vida si no era dejando descendencia. El me apoyaba e intentaba entenderme pero al final yo no estaba feliz conmigo misma y eso hacia que estuviera a la defensiva y le atacaba por cualquier cosa que hiciera o dijera. Reconozco que no nos divorciamos por un pelo porque durante tres años prácticamente no nos hablábamos, no nos mirábamos y tampoco hacíamos el esfuerzo de que las cosas mejorarán. Hasta que un día decidí que mi actitud estaba destruyendome a mí misma y a todo lo que me rodeaba por tanto comencé a ir al psicólogo para que me echara una mano. Las primeras sesiones no podía ni hablar, a penas era capaz de contar lo que me había sucedido y cuando me preguntaba por mis niños solo lloraba y lloraba sin poder articular ni una sola palabra. Hasta que en la sesión 6 comencé a explicar poco a poco que había sucedido con mis bebés y porque estaba tan enfadada con la vida. Después de 30 sesiones más me dio el alta porque ya era capaz de hablar con cariño de mis pequeños. Mi relación conyugal mejoro mucho y recuperamos el amor que habíamos perdido durante ese tiempo. Me seguía acordando de que no era madre aquí en la tierra pero de otra forma así que digamos que mentalmente me cure.

Me cambié de trabajo y serene mucho mi vida en todos los sentidos, comencé a alimentarme de una forma totalmente diferente (mucho más saludable) y a cultivar mi alma. Todo eso me llevo a lograr un equilibrio emocional increíble y a ser mucho más feliz. Dos años más tarde me levanté un día con una sensación rarísima como revuelta, mareada y muy cansada. Automáticamente de la cama salte al baño y allá por el váter se fue la cena de la noche anterior. Pase días muy extraña con el cuerpo raro y curiosamente no lo identificaba con un embarazo porque esos síntomas no se parecían nada a los que había tenido con mis otros tres hijos así que no fui al médico, simplemente lo achaque a un virus estomacal o a una gripe.

Nunca he tenido reglas muy regulares la verdad así que me pase dos meses sin el periodo y tampoco me extrañó pero unos días más tarde estaba en una boda me torcí un pie gracias a unos tacones infinitos y tuve que ir a urgencias. Tenía un esguince de los buenos y me preguntaron si estaba embarazada para ver si me podían hacer una radiografía o no… Automáticamente respondí que no, pero aquel doctor cargado de experiencia y de años se empeñó en hacerme una prueba.

Dio positivo y no vayáis a pensar que me puse contenta, la verdad es que empecé a llorar desconsoladamente y a pensar que iba a volver a tener que pasar por lo mismo por lo que había pasado anteriormente… De hecho, pedí que quería interrumpir el embarazo mientras estuve allí en urgencias pero una enfermera de esas que valen oro empezó a contarme casos que había visto de otras mamás y me convenció para que al menos me lo pensara durante unos días.

Nos fuimos a casa y lo hablamos en familia porque yo no me veía capaz de tomar esta decisión sola así que tras evaluar todos los pros y los contras decidimos continuar. Probablemente fue el peor embarazo de todos para mí porque era consciente de que en cualquier momento algo podía ir mal y nuestras pocas ilusiones se iban a desmoronar de nuevo. No permití que nadie me regalara nada para el bebé y casi no les dejaba hablar de él de hecho, lo ignore prácticamente durante toda la gestación e incluso el día del parto lo recuerdo como cuando fui a dar a luz a mis otros hijos, con pena, pensando en que iba a verlo muerto, incluso había ya elegido la urna para cuando tocara incinerarlo.

Di a luz con 36 semanas y cuando me pusieron encima a mi cuarto hijo yo no podía creerlo. Vi como respiraba y como sus ojos negros me clavaban la mirada pero yo solo preguntaba que porque no se lo llevaban, que seguro que estaba mal y no lo estaban atendiendo.

Entré en una especie de crisis de ansiedad hasta que mi matrona me apretó muy fuerte los brazos y me dijo ” Lara, tu hijo está sano, está bien y te lo estás perdiendo” entonces comencé a calmarme y a entender que estaba vivo… estaba vivo!!!!!

Es increíble que el hecho de que un bebé nazca vivo puede ser tan extraño para los padres que hemos pasado por el duelo perinatal. La maternidad se vive de una forma totalmente diferente cuando has pasado por ello y siento que aunque no hay que tomarse un embarazo con el miedo con el que yo lo hice, es muy difícil mantener todo ese terror a raya. Por eso cuando conocí a Silvia de @una_madre_mas me atreví a hablarle y cuando ella me pidió que contara mi historia no dude ni un momento.

A pesar de que puedo hablar de mi bebé arcoiris no me veo con la capacidad de hacer pública la historia de mis otros tres bebés estrella. Yo no tengo recuerdos suyos y ni siquiera podría enseñaros una fotografía así que prefiero dejarlos en mi recuerdo, pero sí me vi en la obligación de contaros mi historia con mi bebé arcoiris porque sé que muchos de vosotros y de vosotras podréis estar pasando por algo así y ojalá yo hubiera leído esto mismo en su momento, porque estoy segura de que no me hubiera sentido un bicho raro.

Desde aquí me gustaría pedir a todo el que lea este blog que siga a Silvia en su cuenta no por ella (que también) si no para apoyar la labor tan bonita que está haciendo de una forma totalmente desinteresada aún portando un dolor terrible en su alma. La gente como ella que son capaces de dar a los demás cuando no les queda nada es digna de admiración y total respeto. Creo que es importantísimo que se corra la voz de todos estos casos y que se sepa de una vez por todas que la maternidad es como todo en la vida, puede salir bien pero también puede salir muy mal.

DESVARÍOS DE @una_madre_mas

Con el duelo también llega la decepción

Últimamente las mamis en duelo hablamos de la falta de apoyo por parte del entorno más cercano ante la perdida de nuestros hijos y es que es en momentos tan duros y delicados como la muerte de un hijo, cuando se sabe a quién tenemos de verdad y quien está por estar en nuestras vidas.

¿Por qué nos causa tanta frustración que las personas de nuestro entorno no se comporten como esperamos en determinadas circunstancias de nuestra vida? La respuesta es sencilla; tenemos unas expectativas muy elevadas entorno al ser humano.

Veréis, la sociedad nos vende la idea de que todas las relaciones existentes entre amigas, hermanos, padres e hijos, suegros, cuñados etc son ideales, puras y sinceras, pero en verdad está no es la realidad imperante sino más bien todo lo contrario. Recibimos este mensaje constantemente de forma subliminal o directa a través de todos los medios de comunicación existentes, lo cual al final nos lleva a idealizar nuestras relaciones interpersonales y a pensar que nuestras amistades son “Como la que tiene Carrie Bradshaw con sus amigas en sexo en Nueva York”. Creamos en nuestra mente una especie de ilusión que en el 90% de los casos dura poco tiempo, ya que generalmente nos encontramos en medio de relaciones que carecen de pureza sentimental y están basadas más en el interés, que en el amor entre seres humanos.

Los que me conocen bien, saben que hace tiempo que no espero absolutamente nada de nadie, de hecho tengo un mantra que dice: “cuánto menos necesitas de la gente y más independiente eres, menos esperas de nadie y por ende menos te decepcionas”.

Pero ojo, no siempre fui así!! De hecho durante mucho tiempo intenté encajar en diferentes pandillas, probando en grupos de gente con personalidades, valores y principios diferentes, porque tenía esa necesidad de tener una chupipandi en la que poder sentirme querida, respetada y a salvo cuando tuviera problemas. Pero creo que por mi carácter, por mi forma de ser, por mi educación, mis principios o simplemente por mala suerte, acababa siempre mal parada, utilizada, ultrajada, acosada e incluso humillada.

Así que cansada de dar tumbos, decidí estar un año y medio totalmente sola, sin salir con nadie ni de noche ni de día. Me centré en trabajar mi yo interior, lo que me llevó ganar seguridad y confianza en mí misma y a acabar entendiendo que no necesitaba encajar ni ser aceptada en ningún grupo de amigos y/o amigas estilo Sensación de Vivir.

¿No tenía amigos? Pues no, pero tampoco los necesitaba así que ya no había lugar a la frustración. ¿Era considerada rara, antisocial e insoportable? Bueno… es que quizá lo era!! No lo sé, pero me la pelaba, no estaba dispuesta a formar parte de grupos en los que lo que me encontraba era una dinámica de celos, habladurías, falsedades y traiciones de unas a otras. Yo tengo un problema; no sé andar a medias tintas, no me gustan los chismes, los dimes y diretes, las críticas, las falsedades o las trastiendas, así que creo que por eso nunca encajaba. Cuidado, seguramente haya alguna pandilla por ahí que sea estupenda, pero la verdad yo no tuve la suerte de encontrarla. De hecho, la última vez que estuve en una pandilla entré y salí sin hacer ni gota de ruido, porque cuando me di cuenta del meollo que se traía la líder entre manos, escapé como del diablo. Ese fue el día en el que pensé: ¡¡Silvia, nunca máis!!

Los años y la experiencia te vuelven más selectiva, de hecho, fue gracias a eso que pude encontrar a mi hermana, a mi hermano y a mis dos compañeras de vida, confirmando así que vale más calidad, que cantidad.

Así que si os soy sincera, en mi caso cuando Sara murió, sabía perfectamente quién iba a responder y quién no iba a mandar ni señales de humo. Entonces… ¿Decepción? Ninguna.

Si me arranqué a contaros todo esto, es porque yo tuve que pasarlas canutas para llegar a esa conclusión y no sabéis lo liberada que me sentí cuando logré llegar a ese punto de paz interior y autosuficiencia emocional. Cada día estoy aprendiendo de vosotras porque con todo el cariño del mundo me dedicáis vuestro tiempo dándome un consejo, recomendandome un remedio casero, mandándome cariño o simplemente un me gusta. Así que en agradecimiento a tanto amor aquí os dejo las técnicas que yo usé y lo que hice para poder alcanzar mi NIRVANA personal:

  • Viajar en solitario: Me hice un viaje de una semana yo sola para descubrir una ciudad que conocía desde niña pero desde un punto de vista laboral y no turístico y fue una experiencia muy bonita a todos los niveles.
  • Leer libros: Aunque mi memoria es un desastre y me olvido muy rápido de lo que leo las enseñanzas o los buenos ratos quedan en la memoria como sensaciones que nos hicieron disfrutar y no necesitas nada ni nadie más que a ti misma, un buen sofá y un texto que te apetezca.
  • Centrarte en ser el mejor en tus estudios o en tu trabajo. Esta es la mejor manera de que te lluevan amigos!! Aunque no creo que sean amistades muy desinteresadas…
  • Disfrutar de la naturaleza, meditar, hacer deporte…
  • Escuchar música clásica o especial para meditar. Hay grabaciones en Youtube maravillosas de hasta 5 horas que te trasladan a otro planeta.
  • Los animales!!!! Un perruno, un gatuno, un conejo!!! Cualquier animal os dará toda la compañía y el amor que necesitáis a cambio de que le deis cariño. Me crié con perros y me salvaron siempre que la soledad me atormentaba

En definitiva, cualquier cosa que os dé paz y que no necesitéis a nadie para realizarla es válida. Si no encontráis ninguna actividad que os llene en solitario es signo de que tenéis un exceso de dependencia hacia el ser humano por lo que deberíais empezar ya a trabajar en ello. Y como siempre os digo querida tribu, si yo pude hacerlo…. Vosotros podéis seguro!!!

MI EMBARAZO

Tranquila, yo también pensé lo mismo que tú

El otro día hablaba con una de vosotras a cerca de algunas sensaciones o síntomas que el cuerpo manifiesta después de morir nuestro bebé, así como de esas ideas horribles que se nos pasan por la cabeza dependiendo de cómo tengamos el día. Es increíble cuánto bien nos hacemos unas a otras hablando, comunicándonos y dándonos cariño, al menos a mí me hace ver que no estoy sola y que no soy la única que está sufriendo cosas extrañas. Os voy a dejar un listado de algunos de los pensamientos y síntomas (si es que se les puede llamar así) que yo experimente, o todavía sigo experimentando y que son comunes en mamas en duelo.

  • Siento golpes en el útero que son iguales a las patadas que me daba Sara cuando estaba embarazada.
  • Dos meses y medio después de fallecer Sara empezaron a aparecer costras de leche en mis pezones igual que cuando iba a subirme la leche al dar a luz.
  • Tengo dolores abdominales y de riñón exactamente igual que cuando comencé con contracciones de parto
  • A veces tengo la sensación de que me voy a olvidar de Sara y tengo que ir corriendo a ver una foto suya o un vídeo
  • Siento un hueco o un vacío en mi vientre como si a mí cuerpo le faltara algo.
  • Me duelen los brazos cuando me levanto porque según mi marido de noche tengo la misma postura que tendría si será durmiera sobre mi
  • Hay días que me siento mal por estar contenta y otras veces me siento bien por estar alegre
  • En ocasiones desearía entrar en un coma profundo para así no tener que sentir más dolor
  • Sentia que sin Sara no podría seguir adelante y rogué que me llevara con ella al cielo.
  • Los primeros días estaba tan aturdida y desorientada que me preguntaron en qué calle vivía y no lo sabía
  • A día de hoy me sigue pareciendo imposible que Sara ya no esté con nosotros.
  • La vida perdió para mi todo el sentido
  • Me molestaba que la gente estuviera contenta, no soportaba oír reír a nadie.
  • Un día sentía tantísimo dolor emocional que me pellizque muy fuerte para poder desviar el dolor hacia una parte física de mi cuerpo.

Podría seguir escribiendo pero no quiero aburriros. Lo que me gustaría que entendierais es que TODOS tenemos pensamientos extraños, que nos dan miedo incluso a nosotros mismos y que harían temblar al mismísimo Jocker. La mente es curiosamente retorcida y a veces parece querer martirizarnos con ideas o pensamientos dañinos, sin embargo tan solo constituyen la forma que tiene nuestro cerebro de manifestar el dolor que estamos sufriendo.

La mejor forma de que todos esos pensamientos desaparezcan es no darles importancia. Cuando entendemos que son comunes en todos los seres humanos y que no son peligrosos ni para nosotros ni para nuestro entorno, será cuando la mente se relaje y deje de proyectarlos.

Tenemos la tendencia a pensar que estamos locos ante ciertos pensamientos o emociones simplemente porque la sociedad nos esconde está realidad: todos los seres humanos tenemos un punto de locura propia de la complejidad de nuestra estructura cerebral. Como digo siempre, todo lo que tiene que ver con la mente sigue estando muy estigmatizado, lo cual lleva a que por miedo a ser juzgados o apartados de la sociedad, escondamos aquellos pensamientos más extraños, oscuros o rocambolescos.

Cuando aprendamos a aceptar nuestra propia naturaleza, a amarnos y respetarnos. Cuando cuidemos nuestra salud mental de verdad y dejemos de atormentarnos por tener esos pensamientos intrusivos nos daremos cuenta de que lo único que quería nuestro cerebro era decirnos que el también estaba sufriendo.

Os quiero mucho familia.

OTROS BEBÉS ESTRELLA

Los caminos de la vida….

Tenía cuarenta años, mi vida laboral asentada, un marido maravilloso y una hija llena de vida y de alegría. La verdad es que no quería tener más niños porque sinceramente… Que jodida es la maternidad. Admiro a aquellos que son capaces de tener varios hijos y mantenerse cuerdos y a día de hoy sigo sin entender cómo lo hacen.

Recuerdo que llegue del trabajo un día por la noche y la verdad es que me encontraba realmente mal. Llevaba un tiempo con desarreglos menstruales y cada día tenía más claro que la menopausia me estaba acechando de forma precoz. Sin embargo esa sensación que llevaba arrastrando hacia unos dos meses me resultaba familiar así que solo por descartar decidí visitar a mi doctora de cabecera y que me hiciera una analítica. Cuando llegaron los resultados no me lo podia creer, estaba embarazada. Por el amor de dios un bebé a mi edad?? No os imagináis cuánto me disguste… Todos mis planes se rompían, estaba en un momento crucial a nivel laboral porque traía entre manos un proyecto que supondría un antes y un después en la empresa en la que trabajaba así que aquello era un buen marrón. Tenía una adolescente en casa y ahora venía un bebé que lloraría a todas horas y reclamaría mi atención “la situación perfecta para volverse loca”.

El caso es que por muy mal que me sentara ese embarazo era mi bebé y a mi edad si te quedas embarazada lo más lógico es apechugar así que allí nos fuimos a la primera ecografía. Todo estaba bien, los meses pasaban y mi barriga aumentaba en la misma proporción que mis arrugas y mis canas.

Llegó el día del parto y la verdad que iba muy tranquila porque ya había pasado por ello una vez y no había nada que me asustara. Sabía manejar muy bien el dolor y a mayores era muy consciente de mi facilidad para parir. Estaba preocupada porque había roto la bolsa con 35 semanas y mi bebé iba a ser prematura pero no era una prematuridad alarmante así que estaba bajo control. Lo que no me imaginaba era que me iban a tratar tan sumamente mal a nivel humano…

Cuando estaba ya de 4 cm llame a la matrona porque me dolía demasiado la barriga, algo no iba bien. Sabía perfectamente como eran las contracciones y aquello no eran contracciones eran como puñetazos sin ton ni son además estaba como mareada, tenía náuseas y me sentía extraña. Cuando llegó la matrona me dijo que no me quejara que era normal solo que me había olvidado de cómo era dar a luz porque había pasado mucho tiempo desde mi anterior embarazo así que espere unos 15 minutos más. De repente empecé a sangrar, me quedé blanca y mi marido corriendo salió al pasillo a llamar a alguien. No recuerdo nada más.

De repente empece a escuchar voces. Intentaba hablar pero no podía, intentaba moverme pero no podía, intentaba abrir los ojos pero tampoco podía… Que narices pasaba?? Oía a mi marido, a mí hija pero yo no podía comunicarme con ellos. Lloraban desconsoladamente pidiéndome que aguantara y que no me fuera pero a dónde me iba a ir yo!! No entendía nada y el sueño me podía así que me deje ir.

La siguiente vez que me desperté podía moverme e intente abrir los ojos todo lo que pude pero paso un tiempo (no recuerdo cuánto) hasta que volví en mi totalmente. Mi familia se abalanzó sobre mi besándome y llorando de alegría diciendo que vaya susto les había dado y fue entonces cuando me contaron que había pasado.

La hemorragia que tuve fue provocada por un desprendimiento de placenta por eso me llevaron corriendo a quirófano para realizar una cesárea y poder parar la hemorragia. A mí me salvaron de milagro pero los pulmones de mi hija no se habían desarrollado lo suficiente y tenía muchos problemas para respirar así que estaba en la UCIN intentando salir adelante.

La verdad es que me recupere muy pronto y enseguida pude comer y aunque tenía que guardar un cierto reposo esos días pude ir a ver a mi niña a la UCIN sin ningún problema. Ella fue una campeona porque en cuestión de dos semanas ya no necesitaba ningún tipo de soporte médico y en cuestión de un par de días nos íbamos a ir a casa por fin para poder olvidarnos de aquella pesadilla. Todo ese tiempo que estuve ingresada fui tratada como ganado sin ningún tipo de consideración por lo que había sucedido y sin tener en cuenta que mi hija no estaba conmigo. Pedí que me trasladaran a una habitación para estar sola y no oír otros bebés porque la mía estaba en la ucin y me dijeron que me comprara unos tapones si me molestaba el ruido. Pedía ver más a menudo a mí pequeña pero las normas eran entrar solo para verla una vez al día.

Pero por fin nos la llevamos a casa y la verdad es que éramos muy felices. Esa bebé nos había transformado a toda la familia y el pensar que me podía haber muerto hizo que parara mi ritmo de trabajo y me centrara más en otras cosas. Esther era muy llorona y cuando conseguíamos dormirla era una bendición. Llevábamos como cuatro días sin poder dormir más de 5 horas al día pero de repente un día logramos que estuviera tres horas seguidas durmiendo!!! Os juro que no me lo podía creer por fin podíamos descansar y ver la televisión los tres juntos tranquilamente. Cuando ya llevaba cuatro horas y media decidí acercarme a su cuna para despertarla para comer pero estaba profundamente dormida, demasiado profunda. Empecé a moverla y sus brazos iban de un lado a otro sin control, no respondía a ningún estímulo, la cogí grite a su padre y la llevamos corriendo al médico pero era tarde… Esther había fallecido de muerte súbita.

Nadie nos dio una explicación de porque había pasado, no sabían el motivo dado que su salud era buena y yo a día de hoy todavía me culpo por no haber ido antes a su cuna. Mi segunda hija nos cambio la vida a todos pero sobre todo a mi. No valore su existencia cuando supe que estaba embarazada y cuando la muerte se la llevó hubiera dado lo que fuera por volver a tenerla en mis brazos.

A día de hoy disfruto de un nieto precioso gracias a la hija tan generosa que tengo que me permite a veces paliar ese dolor de la ausencia con el. Gracias a su hijo Juan yo pude reconciliarme con la vida y se que más pronto que tarde me iré con mi niña al cielo.

Gracias a @una_madre_mas por hacer lo que yo tenía que haber hecho. Mis conocimientos y mi posición me hubieran permitido llegar a mucha gente si hubiera contado mi caso. Seguramente sí las mujeres de mi época hubiéramos iniciado esta lucha con tanta fuerza hoy vosotras no tendríais que seguir cargando con el tabú de la muerte temprana de un hijo. Solo puedo decir que los grandes cambios no los consiguen los políticos ni los dirigentes de un país, quienes lo logran son los ciudadanos. El pueblo tiene todo el poder en la mano solo hay que unirse y luchar. Sois unas valientes y solo si me lo permitis me gustaría decir lo mucho que admiro a Silvia porque yo me quedé lamentandome sin hacer nada y ella se armó de valor y le gritó al mundo.

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Las frases que NO debes decir a padres en duelo perinatal

Si algo duele más que una herida, es que hurguen en ella. En estos meses tras la muerte de Sara he oído todo tipo de comentarios y he leído diferentes tipos de mensajes con la intención de consolar mi dolor. Vaya por delante que pienso que nadie pretende hacer daño cuando dice algo fuera de lugar, simplemente creo que es falta de empatía, de herramientas psicologicas, ignorancia o inseguridad. Personalmente a mí no me han afectado esas frases desafortunadas, no sé si por mi forma de ser, porque llevo toda mi vida tratando con el público o porque entiendo que no hay mala intención en esas palabras, pero aún así en ocasiones ha habido expresiones que me han hecho plantearme si algunas personas tienen corazón.

En estos casos en los que te ves en la situación de acompañar a una mamá o a un papá en duelo lo más sencillo es seguir esta premisa: “Si no sabes que decir, no digas nada”. En realidad no necesitamos palabras porque los sentimientos más profundos se transmiten con un abrazo, una mirada que parece no decir nada pero que transmite todo lo necesario, una caricia en el rostro… Son acciones más que suficientes para mostrar respeto hacia el dolor ajeno.

Sin embargo en pocos casos sucede esto, en la mayor parte de las ocasiones nos encontramos con frases y comportamientos que complican enormemente el tránsito por el duelo a los papás que han perdido un hijo. Así que humildemente quisiera dejar plasmado todo aquello que creo que no es oportuno decir ni hacer bajo mi prisma y desde luego me encantaría que en comentarios aportaseis ideas y opiniones a cerca de este tema para que yo pueda aprender de vosotros.

QUE NO DECIR:

  • “Estabas de pocas semanas, eso realmente no era nada”: No hay cosa que mas le duela a una mama, que el hecho de que le digan que su bebé no era nada. Piensa que aunque en semanas tempranas ni siquiera tenga forma, esa madre no pierde solamente a su hijo, sino que con ese embarazo que se acaba se van todas las ilusiones, todos los planes y todos los sueños que había creado entorno a esa criatura.
  • A mi de muerte no me hables que me pongo muy mal: Ésta frase me dejó perpleja. Cuando oí esto pensé : ¡¡si tú te pones mal imagínate yo!! La muerte forma parte de la vida, sucede a diario y esconderla o darle la espalda no hace que desaparezca sino más bien todo lo contrario. Por favor no calles la voz de esa familia y de ese bebé que se merece todos los respetos del mundo.
  • “Todavía eres joven, ya tendrás otro”: Si, es cierto, si la madre es joven tiene la oportunidad de tener más bebés pero hay que comprender que al que quiere es al que se acaba de ir. ¿Cómo le vamos a decir a esa mami que la mejor forma de superar la muerte de su bebé es teniendo otro? Los hijos no se sustituyen, los hijos no se olvidan aunque no estén con nosotros. Existen y seguirán existiendo hasta el día en que la muerte venga a nuestro encuentro así que porfavor no quieras que lo borre de su mente porque eso es totalmente imposible.
  • “No pienses en eso mujer, hay que seguir viviendo”: Es la enfermedad de la sociedad de hoy en día, no pensar en lo que nos hace daño para tratar de olvidarlo, sin embargo no nos damos cuenta de que antes o más tarde todo ese sufrimiento, ese sentimiento de perdida acabará saliendo por todos los poros de nuestra piel. Esto es como si tenemos el salón sucio y en vez de aspirar metemos el polvo debajo de la alfombra; parece que está limpio pero en el fondo esta lleno de porquería. En estos casos hay que ESCUCHAR. Ofrecer tu hombro y tus oídos a esos padres y tratar de comprenderlos. No vas a ser capaz de animarles porque nada ni nadie puede lograrlo, pero escuchando su dolor se sentirán comprendidos y arropados.
  • Venga mujer tienes que ser fuerte y superarlo: Lo primero, la pérdida de un hijo NUNCA se supera, se aprende a convivir con su ausencia. Y lo segundo, que más quiere esa madre o ese padre que estar fuerte y seguir hacia adelante… pero no pueden hacerlo. Piensa que seguramente no sean capaces ni de salir de la cama, no querrán ver a nadie, comerán cualquier cosa con tal de no cocinar y su día a día es un infierno en el que se repiten constantemente porque esto o porque aquellos entre lágrimas infinitas. Dales tiempo, todo el que necesiten. No hay un manual que diga cuánto tiempo se necesita para normalizar la falta de un hijo, cada uno lleva su ritmo y en ningún caso es conveniente intentar acelerarlo.
  • Tienes otros hijos así que tienes que seguir adelante sino ellos van a sufrir: Piensa que esos padres son conscientes de que sus hijos tambien sufren la ausencia de ese hermanito lo cual suma una carga a mayores ya que se verán en la obligación de estar fuertes por ellos. No necesitan que tú les hagas sentir que no son buenos padres, están haciendo todo lo que pueden.
  • Vuelve al trabajo enseguida eso te va a ayudar: Mucho ojo con esto porque la vuelta a la rutina de forma precipitada puede desencadenar una depresión mucho más grave. Enfrentarse a la vida es durísimo tras una pérdida tan trágica así que no les fuerces.

A todo esto hay que sumarle el cambio hormonal tan terrible que sufre la madre cuando se interrumpe el embarazo, cuando su bebé nace muerto o muere de forma temprana lo cual complica mucho la recuperación. Así que aquí viene la parte importante ¿Que puedes decir?

  • No hay palabras de consuelo, cuánto lo siento
  • No imagino el dolor que estás pasando, ojalá pudiera hacer algo para ayudarte a aliviarlo
  • No se qué decir, pero te escucho. Estoy aquí.
  • ¿Era una niña o un niño? ¿Y cómo se llama? Seguro que está orgullosisimo de la gran madre que le tocó. (O del gran padre)
  • Debe de ser durísimo pasar por algo así, tómate tu tiempo.
  • Siempre será tu bebé y nunca lo olvidaré
  • Sé cuánto queríais a vuestro bebé

¿QUE PUEDES HACER PARA AYUDAR?

  • Un caldito caliente: Os parecerá absurdo pero no os imagináis lo que ayuda tener la comida preparada. En momentos así cualquier tarea que a priori es simple se hace un mundo.
  • No atosigues ni hagas demasiadas visitas: Respeta los tiempos y se prudente. Llama primero o escribe un mensaje para ver si esos padres están en condiciones de recibirte.
  • Si hay más niños en la familia llevatelos de paseo: los padres necesitan compartir tiempo juntos para poder llorar su perdida y abrazarse sin pensar en nadie más que en ellos durante al menos un par de horas al día y cuando hay niños en casa esa tarea se complica.
  • Hazle saber que te ofreces a acompañarla al médico, psiquiatra o psicólogo si lo necesita. La sociedad sigue sin reconocer los problemas de ansiedad, depresión o cualquier tipo de trastorno psicológico. A veces necesitamos que nos empujen y nos ayuden a dar el paso.

Al final si lo pensáis todo pasa por pensar con lógica y tener sentido común pero ya se sabe que éste no es el más común de los sentidos. Si eres una mamá o papá en duelo entenderás muy bien de lo que hablo y si no lo eres, estoy segura que si en algún momento tienes que lidiar con el duelo sabrás enfocarlo de otra forma.

DESVARÍOS DE @una_madre_mas

La fuerza no solo nace, también se hace.

A menudo personas maravillosas que ven mi día a día o dedican un ratito de su tiempo en leer mis desvaríos en redes sociales me dicen que tengo mucha fuerza y ayer por la noche pensé “¿ Y si les cuento con más detalle de dónde viene esa capacidad de lucha? Es probable que no os guste o no os aporte nada nuevo lo que os voy a contar pero también puede ser que os ayude a entender dónde está localizada esa energía o esa fortaleza vuestra y como hacer para sacarla.

Pero antes de empezar quisiera deciros que lo que yo os cuento siempre es mi punto de vista, mi opinión tras mis vivencias personales y para nada tiene porqué coincidir con la vuestra. Tampoco pretendo ser ejemplo de nada ni dar lecciones (solo faltaría quien soy yo para hacerlo), solamente es compartir información que pueda ser de interés para vosotros.

Veréis yo siempre pensé que mi vida había sido muy dura y muy difícil en algunos aspectos y me parecía que todas las demás personas que me rodeaban lograban más cosas que yo o simplemente tenían más éxito en todo lo que emprendían. Cierto es que aunque tuve mucha suerte con mi familia, mi crianza no fue fácil. Sufrí acoso escolar, tuve relaciones sentimentales toxicas y amigas más toxicas todavía, pero ahora que lo veo con perspectiva soy consciente de que todo eso me llevo a ser quien soy hoy. De hecho siento que cuanto más sufro en la vida más crezco y avanzo como ser humano y como persona. Y aunque me rompo muchas veces, cuando me recompongo me vuelvo más fuerte y gano más seguridad en mí misma.

Fundamentalmente lo que hice fue coger toda la rabia, todo el dolor y toda la ira que tenía en mi interior desde hacía años por todas esas situaciones negativas y canalizar todos esos sentimientos hacia otro mucho más poderoso y amable; el amor por los demás. Me di cuenta de que había cosas que no iba a poder solucionar y otras que si podía solucionar, pero ni era ni es el momento, así que decidí que lo mejor que podía hacer era entregarme a aquellas personas que realmente me necesitaban. ¿Y cómo lo logré? Mirándome al espejo y anulando lo máximo posible mi ego.

Así que cuando Sara murió, ya tenía esta lección aprendida y quizá por eso me resultó mas sencillo gestionar este nuevo, terrible e incalculable dolor que produjo en mi su pérdida. La mejor manera que encontré de darle salida fue escribiendo, contando, compartiendo y desnudando mi alma sin miedo, para que todo aquel que estuviera perdido pudiera encontrar un poco de luz en su camino a través de mis vivencias, experiencias y emociones.

En general tengo la sensación de que nos pasamos la vida culpando a los demás de nuestras desgracias y ansiando todo aquello que no tenemos. La codicia, la envidia, los celos… son sentimientos propios del ser humano que debemos aprender a manejar y controlar. Nadie tiene una vida perfecta por mucho que lo parezca desde fuera y todos tenemos carencias, dudas, miedos y problemas, lo que nos diferencia a unos de otros es la manera en la que lo gestionamos.

Quizá esperáis que ahora os suelte alguna frase típica como “tu momento es ahora, hazlo” ” no dejes pasar más tiempo” “cambia de vida, de carrera, de domicilio o de trabajo” pero la realidad es que cada uno tiene unos tiempos y nuestras circunstancias no son siempre favorables para poder iniciar esos cambios. Por eso pienso que lo que realmente importa es que no dejemos de trabajar en el objetivo que tenemos teniendo muy presente siempre que el deseo o el trabajo para lograr lo que deseamos no son métodos infalibles para llegar a el. Porque la realidad es que por mucho que ansiemos o peleemos por algo, a veces la vida tiene otros planes para nosotros. Esto no significa que hayamos fracasado, sino más bien que lo hemos intentado pero la vida, por los motivos que sea, no nos lo ha querido dar.

Supongo que me diréis ” ¿pero entonces que sentido tiene la vida? Nos enseñan a que si pensamos positivo, la vida nos traerá cosas positivas (véase el libro de el secreto), que si luchamos con ansia y sin descanso llegaremos a lograr todo lo que nos propongamos. Sin embargo tengo el total convencimiento de que estas creencias sociales que se han instalado en nuestro mundo son producto del marketing empresarial usadas como arma de doble filo en cuanto a que logran que nos convirtamos en auténticos frustrados e inconformistas y por ende no dejemos de consumir lo que sea necesario para lograrlo. A más frustración más consumo y a más consumo más frustración.

Y si, tal y como está montado el chiringuito este pensamiento es lógico!!! Cómo seres sociales que somos, si todo el mundo nos dice qué sumando 1+1 salen 2 nosotros nos lo creemos y si nos conviene ese resultado lo intentamos y lo intentamos para ver si lo logramos, muchas veces perdiendonos en el intento y alejándonos de nuestra propia realidad. El problema es que por desgracia la vida…no es una operación matemática.

Entonces ¿qué es lo que yo puedo recomendaros bajo mi propia experiencia? Que no miréis para nada ni para nadie. Que os busquéis a vosotras mismas/os y os conozcáis bien a fondo. Intentad ser muy independientes de forma que necesiteis lo menos posible a los demás. Y cuando veáis que hay algo que se os escapa o que necesitáis ayuda, observad con humildad y respeto y dejaros guiar o aprended del que sabe más que vosotros. Esto os va otorgar seguridad y confianza en vosotros mismos/as.

Si lo pensáis, controlamos una parcela muy pequeña de nuestra vida, pero aquella parte de la que somos dueños debemos de guardarla, cuidarla y apreciarla. Sed generosas/os y torturad vuestro ego hasta que desaparezca o al menos hasta que consigais que este callado. Levantaos cada día repitiendo que no sois más ni menos que nadie, que no tenéis más ni menos derechos, ni virtudes, ni defectos que los demás. Aprended a huir de los conflictos y a respetaros a vosotros mismos/as sobre todas las cosas.

(APUNTE) El respeto hacia uno mismo no debe confundirse con el ego. Respetarse no significa quererse mucho a uno mismo o anteponerse siempre a todo o a todos. El respeto se trata de conocer tus límites y marcarlos siempre y cuando respetes al otro. Es no criticar a los demás para no ir en contra de ti mismo/a (porque tú también fallas). El respeto es no gritar, no hacer daño, no insultar, no pisar a los demás por mucho que te molesten porque cuando lo haces, le estás faltando el respeto a la esencia de tu alma. El alma es buena, noble, leal y sincera por naturaleza, es el hombre el que la malogra.

“El ser humano es malo por naturaleza, el alma es bondadosa en toda su esencia”

Desde luego no puedo deciros que si pensáis todos los días en positivo podréis tener el trabajo de vuestros sueños o la vida que deseáis, pero lo que si os puedo garantizar es que si luchais cada día contra vosotros mismos/as, si peleais por seguir el camino correcto, si os empeñais en aplacar todos los malos sentimientos y pensamientos, trabajando para mantener el equilibrio y os inclinais hacia la generosidad, la empatía y la comprensión, seréis mejores personas y por ende surgirá esa fuerza, entereza y resignación para enfrentaros a la vida.

Meditar es fundamental y no hace falta ser un experto en la materia, simplemente con poner música relajante y dejar libre la mente es más que suficiente.

Haced ejercicio!! Y manda huevos que os lo diga yo que soy la persona a la que más le cuesta en el mundo ponerse, pero mi experiencia me dice que la actividad física si que puede ser una tabla de salvación ante el estrés y los “sinsudores” de la vida.

Y ya para acabar, no podía dejar de mencionar la importancia del humor. Reírme de mi misma y de lo que me sucede hace que pierda importancia, hace que entienda la vida como una especie de broma en la que no siempre salgo yo ganando, es más, la mayoría de las veces pierdo. Ese humor me mantiene viva, me da alegría y hace que relativice mi experiencia vital.

Así que si queridísima tribu, de todo esto es de dónde viene mi fuerza, de pelearme cada día conmigo misma y de corregirme cuando me equivoco, de reírme cuando me caigo, cuando me levanto y de cómo lo hago. Es una lucha permanente y a veces cansada pero que merece la pena librar. Y por supuesto del ejemplo que me dio Sara, que me demostró que no importa la edad que tengas ni los obstáculos que te encuentres, lo único que cuenta es no cansarse nunca de lograr ser la mejor versión de uno mismo.