OTROS BEBÉS ESTRELLA

Meu soño cumplido chàmase Xoàn

Mi sueño cumplido se llama Xoàn

Somos Cris y David.. nos amamos desde adolescentes y la distancia hizo que la vida juntos se hiciera esperar hasta que, hace más de 3 años, nos hicimos inseparables.

Fui una niña “neneira” como dicen en esta hermosa tierra.. siempre me gustaron las criaturas, y de hecho me dedico a ellas y sus familias como maestra. No solo es un oficio.. es mi “hobbie” y mi tiempo libre, ya que no paro de formarme, leer y aprender, para luchar por la infancia y sus derechos.

Siempre quise ser mamá, hace muchos años. Pero no siempre la vida te da opción en algunos momentos.. y cuando por fin habíamos decidido que íbamos a crear una familia, la primera vez que no tomamos precauciones no pude sino llorar como una magdalena.

No fue fácil, padezco de dos enfermedades autoinmunes (y alguna cosa más menos importante) y para una de ellas, la artritis, he estado pasando por algún tratamiento biológico que suelen ser incompatibles con el embarazo. Entre dejar el tratamiento, desintoxicar el cuerpo, nuestra boda!! otro tratamiento, dejar de nuevo, desintoxicar de nuevo… pasaron 2 largos años hasta que por fin lo habíamos conseguido!

Esta era la primera vez que soñé con ser mamá cuando vi el positivo 3 veces… Si, 3 días seguidos… no me lo creí hasta semanas después, no reaccioné como se supone que unas cuantas mujeres hacen dando saltos de alegría.. no me creía que por fin el mundo me traería una criatura propia, que mi cuerpo había sido capaz de concebir de manera natural! (ya estábamos derivados a reproducción humana).

En la semana 7 quise saber si todo iba bien, y allá nos fuimos mi querida madre, mi marido y yo a escuchar latir su minúsculo corazoncito y llorar por primera vez porque parecía que era verdad! Que me lo tenía que creer!

El primer susto fue en el cribado de trisomías en la semana 12, alto riesgo en Down que supimos dos semanas después que era negativo, y que íbamos a tener un niño!

Durante el embarazo mi marido fue operado (programado) de un tumor en el hígado. Además, quizá por estrés o casualidad, tuve un brote de artritis y las articulaciones comenzaron a atacar. Fui tratada con cortisona y en espera de tratarme con un biológico compatible. Pasaban las semanas y algo dentro de mí decía que no iba bien.. y que esa barriga no crecía, pero no le di importancia. Siempre se dijo, lo importante no es el crecimiento de la barriga, cada una es diferente.

Faltaban 2 días para la semana 17 y tenía mi primera cita en el servicio de alto riesgo dadas mis enfermedades previas. Acababan de dar de alta a mi marido y allá nos fuimos los dos. Básicamente comentamos el tema del tratamiento biológico del que estaba esperando y la necesidad de que la enfermedad estuviera controlada. Al terminar la consulta el doctor nos dijo que haríamos una ecografía, solo para “saludar al bebé”. Nos dijo “Aquí está, está bien” y continuó con la eco, aquello se alargaba más de lo habitual y comencé a ver caras raras. Miraba a mi marido, a el, a mi marido, a el…. Empecé a estar presa del pánico y mis temores se confirmaron. “No hay latido”.

A partir de ahí el mundo se derrumbó, y yo con el. El trato posterior en esa consulta no fue muy adecuado pero si en planta. La nube (de tormenta) en la que me encontraba hizo que nada de lo que me explicaran entrara en mi cerebro racionalmente. Cuando todo pasó me di cuenta de que… si bien pedí yo ver a mi hijo.. estuve apenas solo unos minutos con el, y nadie me dijo que podría estar más tiempo, podría haberlo tocado, podría haberle sacado fotos, haberlo abrazado etc. Nadie me lo dijo y de hecho no lo hice. Solo le dije que yo era mamá, que lo quería infinitamente, siempre sería así y que gracias por haberme hecho madre. Y ya está. Poder estar más tiempo con el ya es irrecuperable, como lo son las huellitas que no nos ofrecieron. Me duele el alma por ello.

El proceso ha sido tan inhumano que parece como si no tuviera derecho a decir que he dado a luz! Que mi hijo nació! Y el vacío que físicamente y emocionalmente sentí a continuación.. que os voy a contar!! Desgarrador, frío, incomprensible, irracional, muy muy triste. Acariciar mi barriga y a continuación enfadarme!! porque.. a quien acaricio??

Ha pasado mes y medio. Estamos en pleno duelo. Cada uno diferente. Papá cuidando a mamá y mamá llorando un día sí y otro también. Primero te pasan las imágenes de lo ocurrido como si hubiera sido una película, una pesadilla. Pero cuando el cuerpo y la mente es consciente de que eres tu, de que era tu hijo. Todo se cae.

He encontrado hace semanas grandes apoyos como eres tu Silvia, como son Bolboretas no ceo, mamás impresionantes y valientes que comparten su dolor para no hacernos sentir tan solas. Gracias a ti, a ellas, me siento más arropada y tengo momentos y días más fuertes como este para contar que mi hijo Xoán existió, que aunque nadie hable de el, aunque nadie lo nombre nunca más.. nació, existió, y me convirtió en una madre que ha conocido el amor más fuerte infinito que existe, el que no se puede dar.

Gracias infinitas a los grupos de apoyo, y a ti Silvia. Sin vosotras este duelo hubiera sido muy diferente ya que dais voz a nuestros bebés estrella.

OTROS BEBÉS ESTRELLA

Dejaron que mi hijo muriera a pesar de las evidencias.

A través de las redes sociales he conocido a Sandra, una mamá en duelo cuyo bebé fue víctima de una mala praxis por parte del profesional sanitario que le provocó la muerte. Joel murió en el año 2012 cuando todavía la muerte infantil era silenciada y ni siquiera se hablaba de los protocolos perinatales. A través de una pequeña entrevista que me ha permitido realizarle espero que podáis conocer su historia y también ser conscientes de la importancia de insistir y recorrer los hospitales que hagan falta si sentís que algo no va bien en vuestro embarazo.

  • Hola Sandra, muchísimas gracias por permitirme contar vuestra historia y sobre todo darle voz al pequeño Joel. Después de haber pasado casi 8 años me gustaría preguntarte ¿Cómo os sentis a día de hoy?: La realidad es que a pesar del tiempo que ha pasado desde la muerte de nuestro niño y aunque somos papas de dos niñas que están vivas, sanas y preciosas, sentimos que no estamos viviendo la maternidad/paternidad como deberíamos, más bien tenemos el sentimiento de que sobrevivimos como podemos.
  • Es normal y totalmente comprensible, por muy felices que os hagan vuestras niñas os falta vuestro pequeño. Sandra, ¿Qué le sucedió a vuestro hijo Joel?: Joel era un bebé completamente sano, grandote y precioso. Cuando estaba ya en el noveno mes de embarazo una noche no me encontraba nada bien, así que fuimos a urgencias de un hospital de la comarca del Maresme y tras ponernos en monitores y tomarme la tensión, me dijeron que la tenia bastante alta pero que no es motivo de ingreso así que nos dieron el alta. Durante todas las visitas del tercer trimestre me decían que tenía la tensión alta y por mucho que yo sugeria que podía haber problemas no le daban importancia por eso lo último que me imaginé es que después de esa última visita a urgencias en menos de de 24 horas se le pararía el corazón a nuestro pequeño y recibiríamos la noticia de su muerte.
  • Por lo que me cuentas parece un caso claro de preeclampsia…: Realmente creemos que así fue. Como te comentaba tiempo después del fallecimiento de nuestro hijo, hemos tenido dos hijas más. Obviamente gestionamos todo el embarazo en otro hospital privado diferente y en ambos casos hubo una inducción del parto a las 36 semanas debido precisamente a esas tensiones altas que se mantenían al final del embarazo exactamente igual que en el embarazo de Joel. De hecho, varios ginecólogos tuvieron acceso a la escasa documentación del seguimiento del embarazo de Joel y todos coinciden con que se actuó de forma negligente.
  • Por lo que me cuentas parece un caso claro de preeclampsia…: Realmente creemos que así fue. Como te comentaba tiempo después del fallecimiento de nuestro hijo, hemos tenido dos hijas más. Obviamente gestionamos todo el embarazo en otro hospital privado diferente y en ambos casos hubo una inducción del parto a las 36 semanas debido precisamente a esas tensiones altas que se mantenían al final del embarazo exactamente igual que en el embarazo de Joel. De hecho, varios ginecólogos tuvieron acceso a la escasa documentación del seguimiento del embarazo de Joel y todos coinciden con que se actuó de forma negligente.
  • Tuvo que ser durísimo saber que vuestro niño podría haberse salvado si los médicos hubieran actuado correctamente…: Es terrible porque ya no solamente tenemos que lidiar con el dolor de la perdida sino que a mayores sufrimos sentimientos de frustración y de impotencia porque sabemos que se podría haber salvado. Digamos que llevamos un peso enorme añadido.
  • ¿Habéis pensado en tomar medidas legales por la muerte de Joel?: En su momento desde luego que sí, nosotros como padres en duelo teníamos la necesidad de que se hiciera justicia ya que estábamos y estamos convencidos de que la muerte de nuestro hijo se podría haber evitado. Lamentablemente no disponíamos de suficientes ingresos para poder llevar el tema a los juzgados. Ahora comparto mi experiencia en redes sociales para poder darle voz al caso.
  • ¿Habéis pensado en tomar medidas legales por la muerte de Joel?: En su momento desde luego que sí, nosotros como padres en duelo teníamos la necesidad de que se hiciera justicia ya que estábamos y estamos convencidos de que la muerte de nuestro hijo se podría haber evitado. Lamentablemente no disponíamos de suficientes ingresos para poder llevar el tema a los juzgados. Ahora comparto mi experiencia en redes sociales para poder darle voz al caso.
  • ¿Y el hospital? ¿Os facilitó los informes y la documentación necesaria para poder demostrar la mala praxis?: Nosotros en su momento solicitamos el registro de monitores que me realizaron el día antes de fallecer Joel pero la respuesta que obtuvimos fue que no los encontraban y a pesar de insistir en numerosas ocasiones lo único que obtuvimos fueron largas… En el informe de urgencias si que especifica que se realizó la monitorización.
  • ¿Y no os ofrecieron la posibilidad de realizarle la necropsia a Joel? Sería la forma más lógica de demostrar esa negligencia: Si nos la ofrecieron pero nos dejaron bien claro que si queríamos saber que le había pasado a nuestro niño mediante la necropsia no podríamos disponer de su cuerpo. Meses después nos enteramos de que nos habían mentido… A mayores sabemos que hay personal médico que me “atendió” sin titulación homologada para trabajar en España. Tampoco concuerdan las fechas en los informes y un largo etc de barbaridades…Q
  • ¿Y no os ofrecieron la posibilidad de realizarle la necropsia a Joel? Sería la forma más lógica de demostrar esa negligencia: Si nos la ofrecieron pero nos dejaron bien claro que si queríamos saber que le había pasado a nuestro niño mediante la necropsia no podríamos disponer de su cuerpo. Meses después nos enteramos de que nos habían mentido… A mayores sabemos que hay personal médico que me “atendió” sin titulación homologada para trabajar en España. Tampoco concuerdan las fechas en los informes y un largo etc de barbaridades…

Sandra y su familia conviven con la pérdida de su hijo y con la sensación de abandono por parte del sistema. Sus ingresos no eran suficientes para enfrentar un pleito de estas características pero tampoco tenían acceso a justicia gratuita. Tienen la sensación de que no podrán descansar a nivel emocional ya que cada vez que van a visitar a su pequeño al cementerio se culpan por no haber podido luchar por los derechos que le arrebataron a su hijo, el derecho a vivir, a una correcta asistencia médica, a que sus padres supieran exactamente que podían hacer con su cuerpo… Sandra tiene un canal de Youtube y una cuenta en Instagram para ayudar a otras familias a que no se sientan tan solas. Yo personalmente, le estoy muy agradecida ya que enseguida se puso en contacto conmigo para ofrecerme su cariño y su apoyo.

Instagram: @mama.al.cubo_otramaternidad

Youtube: mamá al cubo otra maternidad

OTROS BEBÉS ESTRELLA

Su corazón nos dio tanto amor que se quedó sin fuerzas.


El embarazo fue más o menos como el primero sin complicaciones, la única la diferencia es que en el primero me lo catalogaron de alto riesgo porque estoy operada de tiroides, en el segundo no me lo pusieron de alto riesgo, tuve los controles con el endocrino y listo.

En la semana 33 me dijeron que Enzo era un poco pequeño, pero la verdad que no me preocupe ya que su hermana también me decían que era pequeña y peso 2.600 kg y 49cm. Me citaron una semana antes para monitores en la semana 37 para ver cómo iba creciendo, y cuando llegue a esa cita me dijeron que era pequeño y que me iban a provocar el parto, en el hospital de Manzanares Virgen de Altagracia.

Después de horas de inducción el parto terminó en cesárea el martes a medio día porque no dilataba. Enzo peso 2.140 y 45 cm, el viernes nos dieron el alta a los dos, según el informe, estaba completamente sano, comía poco pero muy bien, y en esos días ya había ganado peso.
Una vez en casa la verdad todo iba muy bien, era el típico nene que se dedicaba a comer y a dormir. A los 20 días fuimos a una revisión en el hospital e insistían en que el nene iba de maravilla, cogía peso correctamente y estaba bien sanote.

Unos días antes de la revisión estuvimos en la piscina de de unos tíos de mi marido. Su tío es médico de familia, tiene una consulta privada, y estuvo viendo a Enzo porque le escuchó que hacía como un tipo de quejido mientras dormía que le resultaba llamativo por lo que me dijo que le llevara a su consulta para verlo mejor. (Antes de ir su consulta tuvimos su primera revisión con la pediatra, fue el 2 de agosto que al igual que la anterior visita en el hospital, todo muy bien ya había cogido casi 1kg en un mes y crecido otros 2 cm)

El 4 Agosto, justo cuando cumplía 1 mes, fuimos a la consulta privada y me dijo que tenía tiraje, que es que cuando respiran se les nota las costillas y como a la semana siguiente venía su hermana de veraneo al pueblo (que es pediatra y quería que le vería también)

El día 10 de Agosto le estuvo mirando y se quedo algo preocupada por el tiraje que tenia, para no alármanos en un primer momento no nos dijo nada solo que durante la semana fuésemos al pediatra para que lo viese y durante ese día estuvo consultado con mas médicos los síntomas que tenia Enzo. Al día siguiente nos llamo y nos dijo que nos fuésemos a urgencias para que le hicieran pruebas, y así hicimos nos fuimos al hospital de Ciudad Real.

Cuando le estuvieron viendo nos dijeron que le ingresaban, solo con verle respirar, sabían que le pasaba algo y tenían que hacerle pruebas, al ponerle la vía empezó a llorar y vieron que le bajaba el oxigeno sobre el 80% y menos, le pusieron oxigeno, le hicieron una radiografía y vino un cardiólogo de adultos a verle, nos dijeron que no nos podían dar un diagnostico definitivo, tenía parte del corazón dilatado del sobreesfuerzo que estaba haciendo y los pulmones encharcados, por eso tenía tanto tiraje. De urgencias le llevaron a la UCI, y allí nos dijeron que el domingo le trasladaban a Madrid al Gregorio Marañón para que le pudieran valorar bien.


El domingo por la mañana era el día de visitas a la UCI y así su hermana pudo verle, nunca me hubiese imaginado que ese día sería la última vez que vería a su hermano. Por la tarde le trasladaron a Madrid, llegamos sobre las 19.00 ingreso en la UCI pediátrica y allí le vio una cardióloga y enseguida vio que lo que tenia, DVPAT (drenaje venoso pulmonar anómalo total)+ CIA (Comunicación intraauricular), es una de la cardiopatías mas raras, entre el 1 y 2%.

Nos dijeron que le tenían que operar, lo tenía que consultar con los cirujanos pero que sería a lo largo de la semana, esa noche pude cogerle y darle un biberón, ese biberón fue el ultimo que pude darle y cogerle en brazos….la penúltima vez…

El lunes 14 a las 7.00 de la mañana nos llamaron a casa porque le operaban, la operación duró casi 10 horas, pero no pudieron terminarla, porque Enzo no lo habría soportado, decidieron parar y ponerle una ECMO (Oxigenacion por Membrana Extracorporea), una máquina que hace la función del corazón y pulmón, para ayudar a su corazón y a sus pulmones a recuperarse, estaba bastante más complicado de lo que pensaban.

La siguiente operación fue el Jueves 17 y duró unas 8 horas… esta vez sí que pudieron terminarla, pero igual que en la anterior seguía llevando la ECMO para ayudarle a recuperarse y a partir de aquí fue todo una montaña rusa. No tuvo complicaciones graves pero si muchas leves. El día 22 le quitaron la ECMO y le cerraron el pecho pero a las pocas horas empezó a empeorar y otra vez a quirófano. Al volver a abrirle empezó a mejorar rápidamente, decidieron dejarle el pecho abierto hasta que bajase un poco la inflamación, lo volvieron a intentar a los 3 días. El 25 de agosto fue cuando volvieron a hacer una pequeña aproximación del esternón pero sin llegar a cerrar del todo, y otra vez empeoraba. Para poder mantenerle estable le bajaron mucho la temperatura corporal y el 28 de agosto tuvieron que ponerle un drenaje mas porque tenía liquido rodeando el pulmón derecho, ese liquido era quiloso, tenía un quilotorax, por el cual perdía muchas defensas. Días más tarde deciden hacerle un cateterismo.

El día 31 agosto, le pusieron un sten en la aorta, porque justo en la zona donde había estado la cánula de la ECMO tenía una sutura que había hecho que se estrechara el paso de sangre al corazón de 5mm a 2mm, también le pusieron un dispositivo para cerrar la CIA, y a partir de este día muy despacio pero empezó a mejorar, consiguieron poder cerrarle el esternón el día 4 de septiembre, y ya estaba con su temperatura normal. Empezaron a (como decían allí) entrenar con el respirador para poder quitárselo en unos días, le bajaron mucho la sedación, empezaron a darle metadona para poder desengancharle de la sedación y aunque lloraba bastante, alguna vez me pareció verle sonreír

Seguían preocupados por la gran cantidad de líquido que perdía por el quilotorax, y esto le produjo una gran bajada de defensas, y el día 13 de septiembre sucedió lo que los médicos y nosotros mas temíamos, un infección en el pulmón. A las pocas horas nos dijeron que también tenía infección en la sangre, hicieron lo imposible por ayudarle. Fueron los cuatro peores días de mi vida y finalmente el 17 de septiembre nos dijeron que ya no podían hacer más por él, le estaban fallando todos los órganos a causa de la infección. A las 15.00 de la tarde fallecía en mis brazos, con 2 meses y 13 días.

Ha pasado 1 año y 10 meses y todavía no he sido capaz de coger a otro bebe en brazos y si os digo la verdad, cuando estamos con amigos que acaban de tener bebés o que tienen la edad que tenia Enzo se me hace muy cuesta arriba verles.

La única duda que me queda es que hubiera pasado si hubiese tenido un control de oximetría al nacer o una ecografía del corazón, si le hubieran detectado antes la cardiopatía, sin que hubiese llegado a tener los pulmones encharcados, y el corazón resentido de todo el trabajo extra que tuvo que hacer, ¿el resultado final hubiera sido el mismo?

A lo mejor sí que hubiese sido el mismo… pero no me quedaría ninguna duda de que hicieron por el todo lo que pudieron. Nos dijeron que si teníamos mas niñ@s no tenia porque volver a pasar, pero no fue así. Teníamos solo el 5% de probabilidades de que volviera a pasar y cuando en mayo del 2018 me quede embarazada volvió a suceder. Estaba 17 semanas cuando me dijeron que el bebé tenía la misma cardiopatía que Enzo pero en otra versión que era aun peor, tan sólo había un 50% de posibilidades de que sobreviviera teniendo que operar a las horas de nacer. Al final con 20 semanas decidimos interrumpir el embarazo que, sin contar el día en que decidimos apagar las máquinas que sostenían la vida de Enzo, fue la decisión más dura que tuve que tomar. Era una niña que por cierto se movía muchísimo…. pero no éramos capaces de volver a pasar por lo mismo, a verla luchar y sufrir sin garantías de que fuese a salir adelante.

OTROS BEBÉS ESTRELLA

La felicidad está mal repartida

No sé ni cómo empezar pero en realidad es normal. No sé dónde estoy ni como he llegado aquí. La vida me sacudió hace 6 meses de nuevo para recordarme que nunca jamás podré ser feliz. Soy hija de una madre maravillosa que fue maltratada por su marido y que vio como me maltrataba a mí día si día también hasta que un buen vecino nos ayudó denunciando la situación que vivíamos ambas. Gracias a él pudimos recuperar nuestra vida y seguir adelante con paz y armonía pero sobre todo sin golpes, ni gritos, ni miedo.

Hace un año que mi bebé llegó al mundo para inundarnos de alegría y amor a toda la familia, para devolvernos la felicidad que la muerte nos había quitado. Se llamaba Ana y era la niña más bonita que os podáis imaginar… Rubia con la piel blanca y unos ojos color azabache que lo llenaban todo de luz. Después de un parto terrible en el que me sentí cualquier cosa menos un ser humano pude marcharme a casa y comenzar mi vida con ella, mi niña, mi sueño. Tres meses después comenzó a vomitar las tomas de leche así que como buena madre primeriza acudí al médico para que la revisaran. Me dijeron que era reflujo, que no tenía porque preocuparme porque era muy normal entre los bebés y que lo único que tenía que hacer era tener paciencia y cambiar la leche materna por una de fórmula.

La verdad es que me sentí fatal porque me encantaba darle pecho, ella se enganchó enseguida y para mí era una sensación maravillosa ver cómo yo era su sustento y su alimento, pero por supuesto su salud era lo primero y si había que darle una leche especial así lo haría.

Paso una semana más y a pesar del cambio de leche Ana seguía igual, vomitaba y lloraba desconsolada así que en esta ocasión decidí llevarla directamente al hospital infantil. Allí le pusieron suero y le realizaron un análisis de sangre que fue claro: Ana tenía cáncer.

Podéis creerme cuando os digo que jamás me imaginé que un bebé tan pequeño podía desarrollar un tumor por eso pensé automáticamente que se estaban equivocando, pero una maravillosa pediatra se sentó conmigo en la habitación en la que estábamos y me explico que en ocasiones había niños que nacían con un tumor y no se sabía hasta tiempo después. Me quedé callada mirando para Ana, pensando en todas las formas que tenía disponibles para acabar con la vida de ambas. Mi marido había fallecido en la semana 24 de embarazo y ahora mi hija tenía cáncer, un tumor en el estómago que se expandía rápidamente por su organismo. No queria que ninguna de las dos sufrieramos más pero no encontraba la forma ni el momento de ponerle fin a nuestro dolor… Me ofrecieron hacer quimioterapia paliativa ya que estaba ya en metástasis y no nos daban ni un ápice de esperanzs, pero decidí echazarla ya que no iba a mejorar en nada su calidad de vida y tampoco iba a suponer una cura para ella. Me la llevé a casa y estuvimos juntas compartiendo los días que teníamos por delante que eran muy pocos. Yo soy enfermera me encargaba de su asistencia en casa, le administraba medicinas y lo que necesitaba para estar tranquila.

Un lunes por la mañana me tumbe al lado de Ana y las dos nos quedamos dormidas con la diferencia de que ella ya no volvió a despertar. Cuando abrí los ojos estaba hinchada, tenía un color entre amarillo y grisáceo y se había ido. Llamé a la funeraria para que la incineraran y tras ello traje conmigo una urna que contenía sus restos y todas mis ilusiones, mis esperanzas y mi amor. Sé que está con su padre en el cielo y que los dos allí arriba están mil veces mejor que yo, así que cada día me levanto esperando que Dios se acuerde de mi y me lleve junto a ellos. No tengo valor para acabar con mi vida, me faltan narices para dejar a mi madre destrozada en vida así que no me queda otra que seguir aquí en este mundo cruel en el que parece que algunos tenemos que soportar el dolor que otros nunca vivirán.

¿Que si tengo rabia? Muchísima, nadie se imagina cuánta rabia, odio e ira llevo en mi interior. No soporto pensar que hay gente que llega a todo en la vida sin ningún tipo de esfuerzo, no soporto el saber que los oportunistas, mentirosos y tramposos triunfan y los que luchan, los sinceros y fieles fracasan o sufren. No tolero mentalmente el hecho de que el dinero mueva el mundo y otorgue privilegios y sobre todo no aguanto a nivel emocional, que haya gente que trate mal a sus hijos o no valore todo lo bueno que tiene despreciando al prójimo y viviendo como si lo malo no les fuera a pasar nunca (porque de hecho no les pasa)

Para mí está vida carece ya de total sentido y si he decidido escribir está carta es porque Silvia ha sido luz en mi camino. No para mí porque yo estoy acabada y aunque ella se empeña en ayudarme no puede hacerlo, pero si para las personas que la siguen o para todos aquellos que lean está carta a través de su web, porque sé que la mayoría, leyendo mi historia se darán cuenta de que tienen mucho por lo que seguir luchando y mucho por lo que ser felices. Que su vida siempre podría ser peor y que si la comparan con la mía seguro que se sienten reconfortados. Estoy convencida de que mi historia no sirve para nada, no le importa a nadie y no va a hacer que nada en este mundo cruel cambie, pero al menos quizá haya alguien que después de leerla vaya corriendo a abrazar a sus hijos, a su marido o a su perro porque se de cuenta de lo mucho que tiene.

DESVARÍOS DE @una_madre_mas

MOMENTAZOS durante el embarazo y el parto

Hablar de las situaciones vergonzosas del embarazo y del parto con naturalidad hace que pierdan importancia por eso creo que es muy importante normalizar todos aquellos apuros que llevamos las mujeres en esos momentos de la vida.

Y es que queridas amigas, hay que ver todo lo que tenemos que sufrir y pasar para traer vida al mundo!! Si tuviste la suerte de tener un embarazo maravilloso sin síntomas y un parto de revista esto que vas a leer te parecerá raro, pero si como a mí te ha pasado un poco de todo quédate y vamos a echarnos unas risas juntas!!

  • Almorranas: Admitamoslo, la palabra en sí misma ya suena mal. ALMORRANA….Brrrrrrr!! Yo había oído a mi madre hablar de ese monstruo localizado en el culo que a veces hacia su aparición con picores, escozor y gritos de ay ay ay mientras estaba en el baño, pero lo de siempre, hasta que uno no lo pasa…. Me reí muchas veces de mamá (sin mala intención) porque me parecía que no podía ser para tanto y zas en toda la boca. Recuerdo perfectamente el día que asomo esta amiga porque estaba toda la familia en casa. Yo, que soy estreñida crónica por colon irritable vi que después de comer mis tripas se animaban así que allá fui yo con mi barrigón enorme a sentarme en el trono. Cómo hacemos todos los seres humanos cogí aire y venga, a hacer fuerza, pero aquello pintaba muy diferente a otras ocasiones… de repente empiezo a notar un picor tremendo como si me hubieran echado tabasco en el culo. Cada vez iba a más y a más y un dolor extraño y aquello que ni para adelante ni para atrás que cada vez escocía más!!! Me empecé a marear, a sudar frío y ya me veis gritando “socorro!! Socorro!!”desde el baño… Apareció en el baño toda la familia pensando que estaba de parto y os podéis creer que solo les faltó tirarse al suelo de la risa??? Tener familia para esto….
  • Los gases: Estreñida y embarazada, gases y vergüenza asegurada. Yo no tuve ningún momento dramático pero una seguidora y amiga me permitió contar su momentazo. La pobre llevaba todo el día anterior con el estómago revuelto y al día siguiente tenía una reunión importante en el trabajo así que se puso un enema para ver si así la cosa avanzaba y podía ir más tranquila al día siguiente. El caso es que la mujer estaba tan sumamente atascada que el enema no le hizo efecto así que allá fue ella al día siguiente a dar una conferencia delante de sus compañeros de trabajo. Y tal y como dice la ley de Murphy cuando se levantó porque le tocaba hablar salió sin ningún tipo de control un aire laaaaaaargo y sonoro que palabras textuales suyas “retumbó en toda la sala”. Roja como un tomate salió de allí cagando leches (nunca mejor dicho) y se cogió al día siguiente la baja por embarazo. Al volver a la empresa nadie se lo mencionó.
  • El parto y los derrapes: En el único momento de mi vida en el que agradecí ser estreñida fue durante el parto porque según marido a penas salió sorpresa al empujar, pero una de las mamás que compartió UCIN conmigo me contó que ella con el segundo empujón del parto soltó al niño y todo lo que tenía acumulado en las tripas de una semana!!! No sabéis cuánto nos reímos en medio del ordeñe…
  • La rotura de aguas: He de decir que tuve suerte porque yo rompí aguas estando en la cama del hospital, pero que me decís de una amiga que rompió aguas en la cara del ginecólogo mientras éste le hacía una revisión al final del embarazo??? Vaya buen baño que se debió de llevar el hombre!!!!
  • Y no nos olvidemos de la cópula: Si amigas, mantener relaciones sexuales embarazada de unos cuantos meses puede ser toda una aventura!! Ya no solamente porque estamos en situación de movilidad reducida sino porque la barriga pega con todas las partes de tu cuerpo y de las de tu pareja lo cual dificulta el acto en sí sobremanera. Además, intenta tu hacer movimientos sensuales mientras tu bebé está montando una fiesta con tus costillas…. También puede ser que te sueltes a llorar en medio del asunto porque las hormonas te juegan una mala pasada o que te conviertas en un general marcando el ritmo por el miedo a hacerle daño al niño con el miembro ajeno (Me muero de risa pensándolo). O qué se te escape un cuesquecillo en el momento menos oportuno….

En fin queridas mías, esto solo son ejemplos de los muchos momentos vergonzosos por los que pasamos las mujeres durante ese maravilloso pero duro y pesado momento de la maternidad. Contar nuestras experiencias con naturalidad nos hace fuertes emocionalmente y nos llevan a entender que poner una sonrisa a los infortunios o desgracias nos hace más felices!!! Espero que os hayáis reído mucho y que si os apetece me contéis vuestras experiencias. Un beso enorme, os queremos!!!

BEBÉS ARCOIRIS

¡¡Lara, tu hijo está sano, está bien y te lo estás perdiendo!!

Después de tres nacimientos sin vida con 8, 29 y 19 semanas la verdad que creí que esto de la maternidad no era lo mío. Me sentía fracasada como mujer y frustrada por sentir que mi cuerpo no era capaz de mantener a mis hijos a salvo hasta que llegara el momento de su nacimiento.

Me sentí sola, desesperada y aislada de la sociedad e incluso mi propio entorno me rechazaba. Todas mis amigas tenían hijos y al final de forma inconsciente ellas se juntaban más porque sus planes se parecían y yo…no encajaba en su mundo. Pase momentos en los que quise tirar la toalla en todos los sentidos e incluso mi relación sentimental se vio seriamente afectada. Mi marido no le daba tanta importancia a tener hijos o no pero para mí era algo fundamental ya que no entendía la vida si no era dejando descendencia. El me apoyaba e intentaba entenderme pero al final yo no estaba feliz conmigo misma y eso hacia que estuviera a la defensiva y le atacaba por cualquier cosa que hiciera o dijera. Reconozco que no nos divorciamos por un pelo porque durante tres años prácticamente no nos hablábamos, no nos mirábamos y tampoco hacíamos el esfuerzo de que las cosas mejorarán. Hasta que un día decidí que mi actitud estaba destruyendome a mí misma y a todo lo que me rodeaba por tanto comencé a ir al psicólogo para que me echara una mano. Las primeras sesiones no podía ni hablar, a penas era capaz de contar lo que me había sucedido y cuando me preguntaba por mis niños solo lloraba y lloraba sin poder articular ni una sola palabra. Hasta que en la sesión 6 comencé a explicar poco a poco que había sucedido con mis bebés y porque estaba tan enfadada con la vida. Después de 30 sesiones más me dio el alta porque ya era capaz de hablar con cariño de mis pequeños. Mi relación conyugal mejoro mucho y recuperamos el amor que habíamos perdido durante ese tiempo. Me seguía acordando de que no era madre aquí en la tierra pero de otra forma así que digamos que mentalmente me cure.

Me cambié de trabajo y serene mucho mi vida en todos los sentidos, comencé a alimentarme de una forma totalmente diferente (mucho más saludable) y a cultivar mi alma. Todo eso me llevo a lograr un equilibrio emocional increíble y a ser mucho más feliz. Dos años más tarde me levanté un día con una sensación rarísima como revuelta, mareada y muy cansada. Automáticamente de la cama salte al baño y allá por el váter se fue la cena de la noche anterior. Pase días muy extraña con el cuerpo raro y curiosamente no lo identificaba con un embarazo porque esos síntomas no se parecían nada a los que había tenido con mis otros tres hijos así que no fui al médico, simplemente lo achaque a un virus estomacal o a una gripe.

Nunca he tenido reglas muy regulares la verdad así que me pase dos meses sin el periodo y tampoco me extrañó pero unos días más tarde estaba en una boda me torcí un pie gracias a unos tacones infinitos y tuve que ir a urgencias. Tenía un esguince de los buenos y me preguntaron si estaba embarazada para ver si me podían hacer una radiografía o no… Automáticamente respondí que no, pero aquel doctor cargado de experiencia y de años se empeñó en hacerme una prueba.

Dio positivo y no vayáis a pensar que me puse contenta, la verdad es que empecé a llorar desconsoladamente y a pensar que iba a volver a tener que pasar por lo mismo por lo que había pasado anteriormente… De hecho, pedí que quería interrumpir el embarazo mientras estuve allí en urgencias pero una enfermera de esas que valen oro empezó a contarme casos que había visto de otras mamás y me convenció para que al menos me lo pensara durante unos días.

Nos fuimos a casa y lo hablamos en familia porque yo no me veía capaz de tomar esta decisión sola así que tras evaluar todos los pros y los contras decidimos continuar. Probablemente fue el peor embarazo de todos para mí porque era consciente de que en cualquier momento algo podía ir mal y nuestras pocas ilusiones se iban a desmoronar de nuevo. No permití que nadie me regalara nada para el bebé y casi no les dejaba hablar de él de hecho, lo ignore prácticamente durante toda la gestación e incluso el día del parto lo recuerdo como cuando fui a dar a luz a mis otros hijos, con pena, pensando en que iba a verlo muerto, incluso había ya elegido la urna para cuando tocara incinerarlo.

Di a luz con 36 semanas y cuando me pusieron encima a mi cuarto hijo yo no podía creerlo. Vi como respiraba y como sus ojos negros me clavaban la mirada pero yo solo preguntaba que porque no se lo llevaban, que seguro que estaba mal y no lo estaban atendiendo.

Entré en una especie de crisis de ansiedad hasta que mi matrona me apretó muy fuerte los brazos y me dijo ” Lara, tu hijo está sano, está bien y te lo estás perdiendo” entonces comencé a calmarme y a entender que estaba vivo… estaba vivo!!!!!

Es increíble que el hecho de que un bebé nazca vivo puede ser tan extraño para los padres que hemos pasado por el duelo perinatal. La maternidad se vive de una forma totalmente diferente cuando has pasado por ello y siento que aunque no hay que tomarse un embarazo con el miedo con el que yo lo hice, es muy difícil mantener todo ese terror a raya. Por eso cuando conocí a Silvia de @una_madre_mas me atreví a hablarle y cuando ella me pidió que contara mi historia no dude ni un momento.

A pesar de que puedo hablar de mi bebé arcoiris no me veo con la capacidad de hacer pública la historia de mis otros tres bebés estrella. Yo no tengo recuerdos suyos y ni siquiera podría enseñaros una fotografía así que prefiero dejarlos en mi recuerdo, pero sí me vi en la obligación de contaros mi historia con mi bebé arcoiris porque sé que muchos de vosotros y de vosotras podréis estar pasando por algo así y ojalá yo hubiera leído esto mismo en su momento, porque estoy segura de que no me hubiera sentido un bicho raro.

Desde aquí me gustaría pedir a todo el que lea este blog que siga a Silvia en su cuenta no por ella (que también) si no para apoyar la labor tan bonita que está haciendo de una forma totalmente desinteresada aún portando un dolor terrible en su alma. La gente como ella que son capaces de dar a los demás cuando no les queda nada es digna de admiración y total respeto. Creo que es importantísimo que se corra la voz de todos estos casos y que se sepa de una vez por todas que la maternidad es como todo en la vida, puede salir bien pero también puede salir muy mal.

OTROS BEBÉS ESTRELLA

Elaia: Mi pequeña y eterna golondrina.

Hola a todos, me llamo Lucía y soy la mama de Elaia, una preciosa bebé que se convirtió en estrella el día 25 de junio del año 2018. Después de todos estos meses por fin he cogido  fuerzas para escribir mi historia, su historia, la que que tantas veces expliqué para luchar y lograr que se hiciera justicia.

Elaia era un bebé muy deseado por muchos motivos, uno de ellos era que en esta casa hay dos niños y todos queríamos tener una niña en la familia. En la semana 20 de embarazo tuve que estar ingresada durante 20 dias por una infección y fue ahí donde me confirmaron el sexo de la bebé. 

La verdad es que con la noticia de la llegada de Elaia sentí que la vida me sonreía después de un largo tiempo de dolor y sufrimiento. Hacía poco tiempo que mi madre, una mujer  joven de 46 años, había fallecido a causa de un grave accidente así que sentía que esta chiquitina traía paz, luz y armonia.

Después de esos días de ingreso deciden derivarme al servicio de alto riesgo porque mi pequeña no crecía como ellos esperaban por ello consideraron oportuno hacerme ecografias de seguimiento cada dos o tres semanas para así poder controlar si la placenta estaba en buen estado y en qué percentil se iba encontrando la peque. Así seguimos hasta que llegó la revisión de la semana 41 en donde me dijeron que tenian que inducirme el parto por sufrimiento fetal. Me ingresaron a las 11’00 de la mañana y a las 17’20 de la tarde la pequeña  estaba en mis brazos. Tres kilos de amor y felicidad pura!!

Cuando llevábamos 15 dias ya en casa noto que empieza  a costarle comer y atrangantarse a menudo y tras varias visitas al pediatra le acaban diagnosticando reflujo y alergia a la proteina de leche de vaca. Nos derivan a gastro le cambian la leche y vemos que va ganando peso y talla muy despacio, demasiado despacio… Pero por mucho que yo insisto los médicos se limitan a hacer control de peso, nada más. Días después Elaia tiene que ser ingresada por una infeccion desconocida y en el propio hispital coge otra infeccion de piel. La niña sigue comiendo con dificultad y a pesar de mis sugerencias no le hacen mas pruebas  que analisis y cultivos. Después de 8 dias le dan el alta y nos vamos a casa con el mismo diagnóstico: Reflujo.

En casa la dinámica es la misma hasta que llega un día que se atraganta tanto con la leche que mi niña se ahogaba. Actué rápidamente intenté moverla, hacer todo lo posible para que reaccionara y tras ello corriendo la vuelvo a llevar a la pediatra donde deciden mandarla de urgencia al hospital. Cada vez que salía de un médico me iba con la sensación de que era una madre excesivamente exagerada y pesada pero es que mi cabeza solo me decía ¿Como es posible que no le hagan ni una radiografía? La niña está cada poco resfriada, les digo por activa y pasiva que no come bien, que le cuesta tragar y la única respuesta que obtengo es que tiene reflujo y que soy una exagerada…

En junio la pequeña coge una bronquiolitis tremenda, le dan tratamiento  y los primeros días parece que va mejorando pero era 21 de junio y yo la veo demasiado apagada , sin ganas de comer, y muy fatigada, así que a pesar de que me llamaran pesada yo volví a plantarme en urgencias de nuevo. Allí le ponen una mascarilla con medicación, se queda dormida y sin más nos envian  a casa con el mismo pretexto: bronquiolitis y reflujo.

Sinceramente me sentía agotada de tanto luchar contracorriente… Esa noche mi niña se durmio en mis brazos y yo con ella. Pasaron pocas horas y de repente me desperté extrañada, me sonó la alarma de madre porque la niña no despertaba para comer. Sin más dilación decido despertarla y veo que le cuesta  abrir los ojos, prácticamente no se sostenía erguida, le costaba respirar, tenía la tez muy pálida y fría así que corriendo me voy de nuevo al pediatra y de nuevo me repiten que es de la bronquiolitis así que deciden ponerle de nuevo medicación de choque.

La enfermera no estaba así que el médico sale de la consulta para ir a buscarla y cuando bajo la vista veo que la niña cierra los ojos y deja de llorar. Su rostro pálido se torna azul y grito, grito sin control ” ¡¡¡¡¡¡¡Por favor un médico un médico!!!!!!!!”

Aparece una pediatra, se queda en shock al ver a Elaia, la enfermera llega con una compañera y mientras la pinchan para ponerle medicación en vena a penas tenía pulso, no lloraba, no reaccionaba así que llaman a la uci movil y nos trasladan al hospital. La enfermera informa con cara de circunstancia “Esta niña esta muy mal” y mientras tanto la acuestan solita en esa camilla enorme.

Todo el mundo nos miraba, yo lloraba sin consuelo no entendía lo que estaba pasando. Me quedo en la sala de espera y tiempo después llega mi pareja que intenta apoyarme pero el no sabia el alcance de la situación no la habia visto como yo. Después de tres horas por fin nos llaman y nos dicen que nueatra princesa, esa que tanto deseabamos estaba muy enferma.

El cardiólogo se reúne con nosotros y con una actitud muy distante y fría nos dice que la niña se muere, necesita un trasplante de corazón pero lo más probable es que ni siquiera aguante la operación. Yo estaba completamente anonadada no daba crédito…. Nos dijeron que podían conectarla a la máquina ECMO para conseguir que aguantara unos días más y ella lucho durante 72 horas como una campeona pero de madrugada me dijeron que sus pupilas ya no respondían así que eso significaba que había hemorragia cerebral.

Era el final de mi hija así que me fui corriendo a su camita, me tumbe sobre ella y llorando sin control ni consuelo solo le pedía que abriera los ojos, que se curara, que no me podía ir sin ella a casa. Me dieron calmantes para poder soportar el dolor y al día siguiente después de hacerle un TAC me confirmaron que había sufrido un infarto cerebral y que esa misma noche en la que yo le rogaba que se quedara en realidad ella ya se había ido.

Toda la familia más cercana entró en la habitación para despedirse de ella, la cogí en brazos, le quitaron medicación, le subieron la sedación y esperamos durante 40 minutos en los que aunque los médicos me decían que no sufría yo notaba como le faltaba el aire hasta que finalmente se apagó.

No podía soltarla, me volví totalmente loca. No quería marcharme a casa sin ella pero así tuvo que ser. Solo las personas que han vivido la muerte de un hijo pueden entender el dolor tan indescriptible que supone. Después de casi un año sigue doliendo y los recuerdos me invaden a menudo haciendo que ruegue al cielo el volver a verla sonreír.

Ella es siempre será mi pequeña ratona, esa princesa que me dio la oportunidad de saber lo que era ser mamá de una niña tan especial.



Conocí a Lucía cuando decidió contar la historia de Elaia en redes pidiendo apoyo social para que la actuación negligente de los médicos no quedará en vano. Por aquel entonces yo estaba embarazada de Sara y en más de una ocasión pensé en lo dificil que tenía que estar siendo su vida en aquellos momentos. Recuerdo abrazar mi barriga y pedirle a Dios que protegiera a mi hija y al mismo tiempo rezarle para que le mandara luz y consuelo a Lucía. Pensé tantas veces en ella y en Elaia durante todo el embarazo, en el parto y durante los cuatro meses de vida de Sara…. Las dos vivimos en la misma ciudad, las dos dimos a luz en el mismo hospital y al final las dos perdimos a nuestras hijas prácticamente con la misma edad y en circunstancias similares. Todavía no la conozco en persona pero la siento muy cerca y le tengo muchísimo cariño. Para mí es un honor y un orgullo que me haya permitido publicar su historia en esta web.

OTROS BEBÉS ESTRELLA

Los caminos de la vida….

Tenía cuarenta años, mi vida laboral asentada, un marido maravilloso y una hija llena de vida y de alegría. La verdad es que no quería tener más niños porque sinceramente… Que jodida es la maternidad. Admiro a aquellos que son capaces de tener varios hijos y mantenerse cuerdos y a día de hoy sigo sin entender cómo lo hacen.

Recuerdo que llegue del trabajo un día por la noche y la verdad es que me encontraba realmente mal. Llevaba un tiempo con desarreglos menstruales y cada día tenía más claro que la menopausia me estaba acechando de forma precoz. Sin embargo esa sensación que llevaba arrastrando hacia unos dos meses me resultaba familiar así que solo por descartar decidí visitar a mi doctora de cabecera y que me hiciera una analítica. Cuando llegaron los resultados no me lo podia creer, estaba embarazada. Por el amor de dios un bebé a mi edad?? No os imagináis cuánto me disguste… Todos mis planes se rompían, estaba en un momento crucial a nivel laboral porque traía entre manos un proyecto que supondría un antes y un después en la empresa en la que trabajaba así que aquello era un buen marrón. Tenía una adolescente en casa y ahora venía un bebé que lloraría a todas horas y reclamaría mi atención “la situación perfecta para volverse loca”.

El caso es que por muy mal que me sentara ese embarazo era mi bebé y a mi edad si te quedas embarazada lo más lógico es apechugar así que allí nos fuimos a la primera ecografía. Todo estaba bien, los meses pasaban y mi barriga aumentaba en la misma proporción que mis arrugas y mis canas.

Llegó el día del parto y la verdad que iba muy tranquila porque ya había pasado por ello una vez y no había nada que me asustara. Sabía manejar muy bien el dolor y a mayores era muy consciente de mi facilidad para parir. Estaba preocupada porque había roto la bolsa con 35 semanas y mi bebé iba a ser prematura pero no era una prematuridad alarmante así que estaba bajo control. Lo que no me imaginaba era que me iban a tratar tan sumamente mal a nivel humano…

Cuando estaba ya de 4 cm llame a la matrona porque me dolía demasiado la barriga, algo no iba bien. Sabía perfectamente como eran las contracciones y aquello no eran contracciones eran como puñetazos sin ton ni son además estaba como mareada, tenía náuseas y me sentía extraña. Cuando llegó la matrona me dijo que no me quejara que era normal solo que me había olvidado de cómo era dar a luz porque había pasado mucho tiempo desde mi anterior embarazo así que espere unos 15 minutos más. De repente empecé a sangrar, me quedé blanca y mi marido corriendo salió al pasillo a llamar a alguien. No recuerdo nada más.

De repente empece a escuchar voces. Intentaba hablar pero no podía, intentaba moverme pero no podía, intentaba abrir los ojos pero tampoco podía… Que narices pasaba?? Oía a mi marido, a mí hija pero yo no podía comunicarme con ellos. Lloraban desconsoladamente pidiéndome que aguantara y que no me fuera pero a dónde me iba a ir yo!! No entendía nada y el sueño me podía así que me deje ir.

La siguiente vez que me desperté podía moverme e intente abrir los ojos todo lo que pude pero paso un tiempo (no recuerdo cuánto) hasta que volví en mi totalmente. Mi familia se abalanzó sobre mi besándome y llorando de alegría diciendo que vaya susto les había dado y fue entonces cuando me contaron que había pasado.

La hemorragia que tuve fue provocada por un desprendimiento de placenta por eso me llevaron corriendo a quirófano para realizar una cesárea y poder parar la hemorragia. A mí me salvaron de milagro pero los pulmones de mi hija no se habían desarrollado lo suficiente y tenía muchos problemas para respirar así que estaba en la UCIN intentando salir adelante.

La verdad es que me recupere muy pronto y enseguida pude comer y aunque tenía que guardar un cierto reposo esos días pude ir a ver a mi niña a la UCIN sin ningún problema. Ella fue una campeona porque en cuestión de dos semanas ya no necesitaba ningún tipo de soporte médico y en cuestión de un par de días nos íbamos a ir a casa por fin para poder olvidarnos de aquella pesadilla. Todo ese tiempo que estuve ingresada fui tratada como ganado sin ningún tipo de consideración por lo que había sucedido y sin tener en cuenta que mi hija no estaba conmigo. Pedí que me trasladaran a una habitación para estar sola y no oír otros bebés porque la mía estaba en la ucin y me dijeron que me comprara unos tapones si me molestaba el ruido. Pedía ver más a menudo a mí pequeña pero las normas eran entrar solo para verla una vez al día.

Pero por fin nos la llevamos a casa y la verdad es que éramos muy felices. Esa bebé nos había transformado a toda la familia y el pensar que me podía haber muerto hizo que parara mi ritmo de trabajo y me centrara más en otras cosas. Esther era muy llorona y cuando conseguíamos dormirla era una bendición. Llevábamos como cuatro días sin poder dormir más de 5 horas al día pero de repente un día logramos que estuviera tres horas seguidas durmiendo!!! Os juro que no me lo podía creer por fin podíamos descansar y ver la televisión los tres juntos tranquilamente. Cuando ya llevaba cuatro horas y media decidí acercarme a su cuna para despertarla para comer pero estaba profundamente dormida, demasiado profunda. Empecé a moverla y sus brazos iban de un lado a otro sin control, no respondía a ningún estímulo, la cogí grite a su padre y la llevamos corriendo al médico pero era tarde… Esther había fallecido de muerte súbita.

Nadie nos dio una explicación de porque había pasado, no sabían el motivo dado que su salud era buena y yo a día de hoy todavía me culpo por no haber ido antes a su cuna. Mi segunda hija nos cambio la vida a todos pero sobre todo a mi. No valore su existencia cuando supe que estaba embarazada y cuando la muerte se la llevó hubiera dado lo que fuera por volver a tenerla en mis brazos.

A día de hoy disfruto de un nieto precioso gracias a la hija tan generosa que tengo que me permite a veces paliar ese dolor de la ausencia con el. Gracias a su hijo Juan yo pude reconciliarme con la vida y se que más pronto que tarde me iré con mi niña al cielo.

Gracias a @una_madre_mas por hacer lo que yo tenía que haber hecho. Mis conocimientos y mi posición me hubieran permitido llegar a mucha gente si hubiera contado mi caso. Seguramente sí las mujeres de mi época hubiéramos iniciado esta lucha con tanta fuerza hoy vosotras no tendríais que seguir cargando con el tabú de la muerte temprana de un hijo. Solo puedo decir que los grandes cambios no los consiguen los políticos ni los dirigentes de un país, quienes lo logran son los ciudadanos. El pueblo tiene todo el poder en la mano solo hay que unirse y luchar. Sois unas valientes y solo si me lo permitis me gustaría decir lo mucho que admiro a Silvia porque yo me quedé lamentandome sin hacer nada y ella se armó de valor y le gritó al mundo.

DESVARÍOS DE @una_madre_mas, Uncategorized

Las frases que NO debes decir a padres en duelo perinatal

Si algo duele más que una herida, es que hurguen en ella. En estos meses tras la muerte de Sara he oído todo tipo de comentarios y he leído diferentes tipos de mensajes con la intención de consolar mi dolor. Vaya por delante que pienso que nadie pretende hacer daño cuando dice algo fuera de lugar, simplemente creo que es falta de empatía, de herramientas psicologicas, ignorancia o inseguridad. Personalmente a mí no me han afectado esas frases desafortunadas, no sé si por mi forma de ser, porque llevo toda mi vida tratando con el público o porque entiendo que no hay mala intención en esas palabras, pero aún así en ocasiones ha habido expresiones que me han hecho plantearme si algunas personas tienen corazón.

En estos casos en los que te ves en la situación de acompañar a una mamá o a un papá en duelo lo más sencillo es seguir esta premisa: “Si no sabes que decir, no digas nada”. En realidad no necesitamos palabras porque los sentimientos más profundos se transmiten con un abrazo, una mirada que parece no decir nada pero que transmite todo lo necesario, una caricia en el rostro… Son acciones más que suficientes para mostrar respeto hacia el dolor ajeno.

Sin embargo en pocos casos sucede esto, en la mayor parte de las ocasiones nos encontramos con frases y comportamientos que complican enormemente el tránsito por el duelo a los papás que han perdido un hijo. Así que humildemente quisiera dejar plasmado todo aquello que creo que no es oportuno decir ni hacer bajo mi prisma y desde luego me encantaría que en comentarios aportaseis ideas y opiniones a cerca de este tema para que yo pueda aprender de vosotros.

QUE NO DECIR:

  • “Estabas de pocas semanas, eso realmente no era nada”: No hay cosa que mas le duela a una mama, que el hecho de que le digan que su bebé no era nada. Piensa que aunque en semanas tempranas ni siquiera tenga forma, esa madre no pierde solamente a su hijo, sino que con ese embarazo que se acaba se van todas las ilusiones, todos los planes y todos los sueños que había creado entorno a esa criatura.
  • A mi de muerte no me hables que me pongo muy mal: Ésta frase me dejó perpleja. Cuando oí esto pensé : ¡¡si tú te pones mal imagínate yo!! La muerte forma parte de la vida, sucede a diario y esconderla o darle la espalda no hace que desaparezca sino más bien todo lo contrario. Por favor no calles la voz de esa familia y de ese bebé que se merece todos los respetos del mundo.
  • “Todavía eres joven, ya tendrás otro”: Si, es cierto, si la madre es joven tiene la oportunidad de tener más bebés pero hay que comprender que al que quiere es al que se acaba de ir. ¿Cómo le vamos a decir a esa mami que la mejor forma de superar la muerte de su bebé es teniendo otro? Los hijos no se sustituyen, los hijos no se olvidan aunque no estén con nosotros. Existen y seguirán existiendo hasta el día en que la muerte venga a nuestro encuentro así que porfavor no quieras que lo borre de su mente porque eso es totalmente imposible.
  • “No pienses en eso mujer, hay que seguir viviendo”: Es la enfermedad de la sociedad de hoy en día, no pensar en lo que nos hace daño para tratar de olvidarlo, sin embargo no nos damos cuenta de que antes o más tarde todo ese sufrimiento, ese sentimiento de perdida acabará saliendo por todos los poros de nuestra piel. Esto es como si tenemos el salón sucio y en vez de aspirar metemos el polvo debajo de la alfombra; parece que está limpio pero en el fondo esta lleno de porquería. En estos casos hay que ESCUCHAR. Ofrecer tu hombro y tus oídos a esos padres y tratar de comprenderlos. No vas a ser capaz de animarles porque nada ni nadie puede lograrlo, pero escuchando su dolor se sentirán comprendidos y arropados.
  • Venga mujer tienes que ser fuerte y superarlo: Lo primero, la pérdida de un hijo NUNCA se supera, se aprende a convivir con su ausencia. Y lo segundo, que más quiere esa madre o ese padre que estar fuerte y seguir hacia adelante… pero no pueden hacerlo. Piensa que seguramente no sean capaces ni de salir de la cama, no querrán ver a nadie, comerán cualquier cosa con tal de no cocinar y su día a día es un infierno en el que se repiten constantemente porque esto o porque aquellos entre lágrimas infinitas. Dales tiempo, todo el que necesiten. No hay un manual que diga cuánto tiempo se necesita para normalizar la falta de un hijo, cada uno lleva su ritmo y en ningún caso es conveniente intentar acelerarlo.
  • Tienes otros hijos así que tienes que seguir adelante sino ellos van a sufrir: Piensa que esos padres son conscientes de que sus hijos tambien sufren la ausencia de ese hermanito lo cual suma una carga a mayores ya que se verán en la obligación de estar fuertes por ellos. No necesitan que tú les hagas sentir que no son buenos padres, están haciendo todo lo que pueden.
  • Vuelve al trabajo enseguida eso te va a ayudar: Mucho ojo con esto porque la vuelta a la rutina de forma precipitada puede desencadenar una depresión mucho más grave. Enfrentarse a la vida es durísimo tras una pérdida tan trágica así que no les fuerces.

A todo esto hay que sumarle el cambio hormonal tan terrible que sufre la madre cuando se interrumpe el embarazo, cuando su bebé nace muerto o muere de forma temprana lo cual complica mucho la recuperación. Así que aquí viene la parte importante ¿Que puedes decir?

  • No hay palabras de consuelo, cuánto lo siento
  • No imagino el dolor que estás pasando, ojalá pudiera hacer algo para ayudarte a aliviarlo
  • No se qué decir, pero te escucho. Estoy aquí.
  • ¿Era una niña o un niño? ¿Y cómo se llama? Seguro que está orgullosisimo de la gran madre que le tocó. (O del gran padre)
  • Debe de ser durísimo pasar por algo así, tómate tu tiempo.
  • Siempre será tu bebé y nunca lo olvidaré
  • Sé cuánto queríais a vuestro bebé

¿QUE PUEDES HACER PARA AYUDAR?

  • Un caldito caliente: Os parecerá absurdo pero no os imagináis lo que ayuda tener la comida preparada. En momentos así cualquier tarea que a priori es simple se hace un mundo.
  • No atosigues ni hagas demasiadas visitas: Respeta los tiempos y se prudente. Llama primero o escribe un mensaje para ver si esos padres están en condiciones de recibirte.
  • Si hay más niños en la familia llevatelos de paseo: los padres necesitan compartir tiempo juntos para poder llorar su perdida y abrazarse sin pensar en nadie más que en ellos durante al menos un par de horas al día y cuando hay niños en casa esa tarea se complica.
  • Hazle saber que te ofreces a acompañarla al médico, psiquiatra o psicólogo si lo necesita. La sociedad sigue sin reconocer los problemas de ansiedad, depresión o cualquier tipo de trastorno psicológico. A veces necesitamos que nos empujen y nos ayuden a dar el paso.

Al final si lo pensáis todo pasa por pensar con lógica y tener sentido común pero ya se sabe que éste no es el más común de los sentidos. Si eres una mamá o papá en duelo entenderás muy bien de lo que hablo y si no lo eres, estoy segura que si en algún momento tienes que lidiar con el duelo sabrás enfocarlo de otra forma.

DESVARÍOS DE @una_madre_mas

La fuerza no solo nace, también se hace.

A menudo personas maravillosas que ven mi día a día o dedican un ratito de su tiempo en leer mis desvaríos en redes sociales me dicen que tengo mucha fuerza y ayer por la noche pensé “¿ Y si les cuento con más detalle de dónde viene esa capacidad de lucha? Es probable que no os guste o no os aporte nada nuevo lo que os voy a contar pero también puede ser que os ayude a entender dónde está localizada esa energía o esa fortaleza vuestra y como hacer para sacarla.

Pero antes de empezar quisiera deciros que lo que yo os cuento siempre es mi punto de vista, mi opinión tras mis vivencias personales y para nada tiene porqué coincidir con la vuestra. Tampoco pretendo ser ejemplo de nada ni dar lecciones (solo faltaría quien soy yo para hacerlo), solamente es compartir información que pueda ser de interés para vosotros.

Veréis yo siempre pensé que mi vida había sido muy dura y muy difícil en algunos aspectos y me parecía que todas las demás personas que me rodeaban lograban más cosas que yo o simplemente tenían más éxito en todo lo que emprendían. Cierto es que aunque tuve mucha suerte con mi familia, mi crianza no fue fácil. Sufrí acoso escolar, tuve relaciones sentimentales toxicas y amigas más toxicas todavía, pero ahora que lo veo con perspectiva soy consciente de que todo eso me llevo a ser quien soy hoy. De hecho siento que cuanto más sufro en la vida más crezco y avanzo como ser humano y como persona. Y aunque me rompo muchas veces, cuando me recompongo me vuelvo más fuerte y gano más seguridad en mí misma.

Fundamentalmente lo que hice fue coger toda la rabia, todo el dolor y toda la ira que tenía en mi interior desde hacía años por todas esas situaciones negativas y canalizar todos esos sentimientos hacia otro mucho más poderoso y amable; el amor por los demás. Me di cuenta de que había cosas que no iba a poder solucionar y otras que si podía solucionar, pero ni era ni es el momento, así que decidí que lo mejor que podía hacer era entregarme a aquellas personas que realmente me necesitaban. ¿Y cómo lo logré? Mirándome al espejo y anulando lo máximo posible mi ego.

Así que cuando Sara murió, ya tenía esta lección aprendida y quizá por eso me resultó mas sencillo gestionar este nuevo, terrible e incalculable dolor que produjo en mi su pérdida. La mejor manera que encontré de darle salida fue escribiendo, contando, compartiendo y desnudando mi alma sin miedo, para que todo aquel que estuviera perdido pudiera encontrar un poco de luz en su camino a través de mis vivencias, experiencias y emociones.

En general tengo la sensación de que nos pasamos la vida culpando a los demás de nuestras desgracias y ansiando todo aquello que no tenemos. La codicia, la envidia, los celos… son sentimientos propios del ser humano que debemos aprender a manejar y controlar. Nadie tiene una vida perfecta por mucho que lo parezca desde fuera y todos tenemos carencias, dudas, miedos y problemas, lo que nos diferencia a unos de otros es la manera en la que lo gestionamos.

Quizá esperáis que ahora os suelte alguna frase típica como “tu momento es ahora, hazlo” ” no dejes pasar más tiempo” “cambia de vida, de carrera, de domicilio o de trabajo” pero la realidad es que cada uno tiene unos tiempos y nuestras circunstancias no son siempre favorables para poder iniciar esos cambios. Por eso pienso que lo que realmente importa es que no dejemos de trabajar en el objetivo que tenemos teniendo muy presente siempre que el deseo o el trabajo para lograr lo que deseamos no son métodos infalibles para llegar a el. Porque la realidad es que por mucho que ansiemos o peleemos por algo, a veces la vida tiene otros planes para nosotros. Esto no significa que hayamos fracasado, sino más bien que lo hemos intentado pero la vida, por los motivos que sea, no nos lo ha querido dar.

Supongo que me diréis ” ¿pero entonces que sentido tiene la vida? Nos enseñan a que si pensamos positivo, la vida nos traerá cosas positivas (véase el libro de el secreto), que si luchamos con ansia y sin descanso llegaremos a lograr todo lo que nos propongamos. Sin embargo tengo el total convencimiento de que estas creencias sociales que se han instalado en nuestro mundo son producto del marketing empresarial usadas como arma de doble filo en cuanto a que logran que nos convirtamos en auténticos frustrados e inconformistas y por ende no dejemos de consumir lo que sea necesario para lograrlo. A más frustración más consumo y a más consumo más frustración.

Y si, tal y como está montado el chiringuito este pensamiento es lógico!!! Cómo seres sociales que somos, si todo el mundo nos dice qué sumando 1+1 salen 2 nosotros nos lo creemos y si nos conviene ese resultado lo intentamos y lo intentamos para ver si lo logramos, muchas veces perdiendonos en el intento y alejándonos de nuestra propia realidad. El problema es que por desgracia la vida…no es una operación matemática.

Entonces ¿qué es lo que yo puedo recomendaros bajo mi propia experiencia? Que no miréis para nada ni para nadie. Que os busquéis a vosotras mismas/os y os conozcáis bien a fondo. Intentad ser muy independientes de forma que necesiteis lo menos posible a los demás. Y cuando veáis que hay algo que se os escapa o que necesitáis ayuda, observad con humildad y respeto y dejaros guiar o aprended del que sabe más que vosotros. Esto os va otorgar seguridad y confianza en vosotros mismos/as.

Si lo pensáis, controlamos una parcela muy pequeña de nuestra vida, pero aquella parte de la que somos dueños debemos de guardarla, cuidarla y apreciarla. Sed generosas/os y torturad vuestro ego hasta que desaparezca o al menos hasta que consigais que este callado. Levantaos cada día repitiendo que no sois más ni menos que nadie, que no tenéis más ni menos derechos, ni virtudes, ni defectos que los demás. Aprended a huir de los conflictos y a respetaros a vosotros mismos/as sobre todas las cosas.

(APUNTE) El respeto hacia uno mismo no debe confundirse con el ego. Respetarse no significa quererse mucho a uno mismo o anteponerse siempre a todo o a todos. El respeto se trata de conocer tus límites y marcarlos siempre y cuando respetes al otro. Es no criticar a los demás para no ir en contra de ti mismo/a (porque tú también fallas). El respeto es no gritar, no hacer daño, no insultar, no pisar a los demás por mucho que te molesten porque cuando lo haces, le estás faltando el respeto a la esencia de tu alma. El alma es buena, noble, leal y sincera por naturaleza, es el hombre el que la malogra.

“El ser humano es malo por naturaleza, el alma es bondadosa en toda su esencia”

Desde luego no puedo deciros que si pensáis todos los días en positivo podréis tener el trabajo de vuestros sueños o la vida que deseáis, pero lo que si os puedo garantizar es que si luchais cada día contra vosotros mismos/as, si peleais por seguir el camino correcto, si os empeñais en aplacar todos los malos sentimientos y pensamientos, trabajando para mantener el equilibrio y os inclinais hacia la generosidad, la empatía y la comprensión, seréis mejores personas y por ende surgirá esa fuerza, entereza y resignación para enfrentaros a la vida.

Meditar es fundamental y no hace falta ser un experto en la materia, simplemente con poner música relajante y dejar libre la mente es más que suficiente.

Haced ejercicio!! Y manda huevos que os lo diga yo que soy la persona a la que más le cuesta en el mundo ponerse, pero mi experiencia me dice que la actividad física si que puede ser una tabla de salvación ante el estrés y los “sinsudores” de la vida.

Y ya para acabar, no podía dejar de mencionar la importancia del humor. Reírme de mi misma y de lo que me sucede hace que pierda importancia, hace que entienda la vida como una especie de broma en la que no siempre salgo yo ganando, es más, la mayoría de las veces pierdo. Ese humor me mantiene viva, me da alegría y hace que relativice mi experiencia vital.

Así que si queridísima tribu, de todo esto es de dónde viene mi fuerza, de pelearme cada día conmigo misma y de corregirme cuando me equivoco, de reírme cuando me caigo, cuando me levanto y de cómo lo hago. Es una lucha permanente y a veces cansada pero que merece la pena librar. Y por supuesto del ejemplo que me dio Sara, que me demostró que no importa la edad que tengas ni los obstáculos que te encuentres, lo único que cuenta es no cansarse nunca de lograr ser la mejor versión de uno mismo.