MI EMBARAZO

Nuestra experiencia en la UCI neonatal en el HMI Teresa Herrera

A lo largo de mi vida solamente he tenido que ingresar en el hospital unas cuatro o cinco veces y gracias a Dios nunca tuve que estar en la UCI de ningún hospital. En mi entorno tampoco hay nadie que haya pasado por ese trance así que si os digo la verdad no tenía ni idea de lo que suponía estar en ese lugar del hospital al que todos tememos.

Cuando supe que mi hija necesitaría soporte médico y una intervención quirúrgica al poco de nacer empecé a hacerme a la idea de lo que iba a tener que enfrentar. Sabía que ingresaría en la UCIN del hospital en el que yo daba a luz así que me metí en Internet y empecé a buscar como una loca información, testimonios, casos…Y la verdad es que no encontré prácticamente nada. Así que cuando me pidieron por Instagram que hablara de mi experiencia en las UCIN en las que estuvimos con Sara no lo dude y me puse a escribir. Se perfectamente que se siente cuando no sabes que te vas a encontrar y cómo vas a ver a tu hijo/a y deseo que nadie más se sienta así.

El hospital Teresa Herrera de La Coruña es de tercer nivel por lo que cuenta con un equipo de pediatras y cirujanos neonatales preparados para enfrentar la gran mayoría de problemas que pueda surgir con el bebé.

Horas después de dar a luz cogí una silla de ruedas y me fui a la planta 2. Allí me encontré con una puerta y al cruzarla había un pasillo largo hasta que llegabas a una sala a la que se accedía a través de unas puertas de cristal. Justo antes de entrar había un fregadero con jabón y desinfectante de manos. Cada vez que entrabamos teníamos que lavarnos las manos y empaparlas de ese líquido antiséptico. Es un ritual que a día de hoy sigo en casa a pesar de que Sara no esté, creo que porque cogí conciencia de la importancia que tienen los gérmenes en nuestra salud y en la de los niños.

Al traspasar estas puertas sentí que entraba en otro mundo, en otra dimensión. Había unos 9 bebés en cunas o incubadoras, alguno de ellos pesaba poco más de un kilo. Recuerdo como me impactó ver a Ariadna, una bebé que acababa de llegar de Vigo porque las válvulas de su corazón estaban cambiadas y tuvo que someterse a una cirugía a vida o muerte. Estaba justo delante de la puerta, por lo que era lo primero que se veía al entrar. Tenía su corazón al descubierto, estaba entubada y su piel era tan blanca que parecía que no tenía vida…aquello me dejó paralizada.

Mi marido empujó la silla de ruedas pasando por el medio de la planta y al fondo estaba mi bebé en una cunita con una sonda del 6 puesta. La mire embobada y me levanté para ponerme a su lado y acariciarla y hablarle….aunque no aguanté mucho tiempo porque los puntos me dolían y estaba agotada. Me sentí realmente mal porque mi cuerpo no me permitía estar al pie del cañón atendiendo a mí niña y la verdad es que en ese momento me odiaba a mi misma.

Me senté en una silla que tenían al lado de Sara y entonces pude observar a otros padres y madres con sus pequeños. Algunos haciendo piel con piel, otros acariciándoles la manita a sus pequeños a través de la ventanita de la incubadora y todos con la misma expresión en el rostro: angustia, preocupación, miedo, pánico, curiosidad y amor…sobre todo muchísimo amor.

Todas las UCIN deben contar con personal cualificado no solo en cuanto a conocimientos o cuidados de los bebés, también deben de tener la suficiente empatía y sensibilidad como para conectar emocionalmente con las mamás y los papas, lo cual es de imperiosa necesidad en esta situación. Seguramente te ofrezcan una sala de padres en la que dependiendo del hospital tendrá unas u otras prestaciones como por ejemplo maquinas expendedoras, microondas, sofás, televisión… y unas taquillas para poder dejar objetos personales antes de entrar a ver a tu bebé. En la Coruña solamente hay una especie de descansillo delante de la puerta de entrada con 10 taquillas.

La temperatura que tenían allí era de unos 24 grados y había un olor muy característico que no sabría describir pero que se me quedó grabado a fuego, de hecho mientras os escribo parece que todavía lo huelo. Todo es tamaño mini, las mantas, los gorritos, los pañales, las agujas… Había una enfermera para cada dos bebés más o menos y la verdad es que para mí todas y cada una de ellas fueron súper atentas con Sara y con nosotros.

Es normal que te asustes, oirás maquinas y bombas de medicación que pitan constantemente y en ocasiones alarmas visuales y sonoras que hacen que te dé un vuelco el corazón. Tu bebé será pequeño y frágil, así que es totalmente normal que sientas pavor al pensar en cogerle en brazos, si ya cuando un bebé nace a termino y sin problemas de salud impone cogerlos, en circunstancias contrarias más todavía. Tendrá cables, sensores y puede que le hayan puesto soporte respiratorio y por todo esto precisamente es IMPORTANTISIMO que tu bebé te sienta, tenga contacto contigo y escuche tu corazón tumbadito sobre ti. Tiene excelentes beneficios y aceleran notablemente su recuperación. Habrá días que recibas noticias muy buenas y a los tres días te digan lo contrario, es lo que llamamos dar un paso adelante y dos para atrás algo muy típico en los bebés de la UCIN. No te desesperes, no sabes lo valientes y fuertes que son los niños y lo mucho que sorprenden a los padres y a los médicos. Se agarran a la vida y luchan como auténticos campeones por superar las dificultades que la vida les hace enfrentar.

Es probable que en algún momento te manden salir corriendo porque tú bebé o cualquier otro se pone muy malito y tienen que actuar rápido. También verás como habrá papas que se van con sus bebés a casa mientras tú te quedas y otros que entrarán tan perdidos y asustados como tú. Los conocerás prácticamente a todos como el papá de o la mamá de. Compartireis penas, alegrías, llantos y os reconfortará mucho estar unidos, porque te garantizo que llevarás los rostros de sus bebés y los suyos en la mente, hasta el día tu muerte.

Lo que más me gustaba además de ver a mi niña obviamente, era reunirme con otras mamis en la sala de lactancia. Allí compartíamos ratitos de confidencias, risas y desahogo mientras nos ordeñabamos como si fueramos vacas lecheras. La verdad que era mágico y fue una experiencia que me dejó claro que en la adversidad lo único que te lleva a salir adelante es el ayudar y dejarte ayudar. Eso de que la unión hace la fuerza es una verdad como un templo.

Lo que quiero con este artículo es transmitirte tranquilidad, ya que a pesar de que da muchísimo miedo saber que tu bebé está en cuidados intensivos, te prometo que es un mundo mágico en el que el profesional médico cuidará de tu hijo como si fuera suyo. Además crearás nuevas amistades y te garantizo que acabas sintiendo ese lugar como tú propia casa. Intenta mantener la calma y cuídate mucho a todos los niveles, recuerda que estás pasando por el puerperio que es muchas veces más duro que el parto y se hace mucho más difícil de llevar cuando no puedes tener en tu habitación contigo a tu bebé o te vas de alta sin el a casa. Te recomiendo que lleves un muñequito o unas manoplitas para ponerle, eso te va a ilusionar. La cuna de Sara siempre tenía un pulpito y un peluche que iba cambiando cada dos días, eso me hacía sentirla más mía.

Marca límites y normas a los familiares y amigos que quieran visitarte. La prioridad sois tu, tu pareja en caso de tenerla y el bebé, los demás en estos casos están de más. Tú eres la que decides cuándo, cómo y dónde quieres verles y que necesitas de ellos. Y si no te encuentras con fuerzas de ver a nadie deben entenderlo, todo el que te quiera de verdad estoy segura de que lo entenderá.

Si vas a dar a luz en el HMI Teresa Herrera de la Coruña y tú bebé ingresa en la UCIN puedes tener claro que está en buenas manos. Mi experiencia allí fue muy buena, todos los pediatras fueron muy amables con nosotros además de cercanos y sensibles con nuestra situación. Cuando yo estuve Trisac era el jefe del equipo de pediatras que atendían a los peques. Susana, Suso, Dani, Alex y todos los demás nos trataron con mucho cariño durante el mes que estuvimos con Sara y las enfermeras eran amorosas. Sobre todo me quedo especial cariño hacia Carmen a la que llamábamos “Tita Carmen”, Diana que hacía que todas nos partieramos de risa y Lidia que es puro amor.

Aquí la tita Carmen acababa de bañar a Sara

Espero de corazón que después de leer este artículo puedas respirar relajada y quedarte tranquila. La gran mayoría de los chiquitines salen adelante y si hay cualquier complicación es donde mejor pueden estar. Un beso gigantesco, os leo en comentarios. Os queremos mucho.