MI EMBARAZO

Canal de Youtube

A modo de presentación (ya se que much@s ya lo conoceis) os enlazamos los dos videos que ya están disponibles en nuestro canal de youtube.

La intención no es sólo subir los videos a la plataforma de YT, sino también postearlos en esta página, como una entrada correspondiente con el día en el que un video sea subido.

Espero que disfrutéis con ellos tanto como yo de hacerlos y compartirlos con tod@s vosotr@s.

Aquí os dejo el video de presentación del canal y el siguiente, en donde contamos un poco nuestra historia y la de nuestro pequeño ángel:

DESVARÍOS DE @una_madre_mas

Con el duelo también llega la decepción

Últimamente las mamis en duelo hablamos de la falta de apoyo por parte del entorno más cercano ante la perdida de nuestros hijos y es que es en momentos tan duros y delicados como la muerte de un hijo, cuando se sabe a quién tenemos de verdad y quien está por estar en nuestras vidas.

¿Por qué nos causa tanta frustración que las personas de nuestro entorno no se comporten como esperamos en determinadas circunstancias de nuestra vida? La respuesta es sencilla; tenemos unas expectativas muy elevadas entorno al ser humano.

Veréis, la sociedad nos vende la idea de que todas las relaciones existentes entre amigas, hermanos, padres e hijos, suegros, cuñados etc son ideales, puras y sinceras, pero en verdad está no es la realidad imperante sino más bien todo lo contrario. Recibimos este mensaje constantemente de forma subliminal o directa a través de todos los medios de comunicación existentes, lo cual al final nos lleva a idealizar nuestras relaciones interpersonales y a pensar que nuestras amistades son “Como la que tiene Carrie Bradshaw con sus amigas en sexo en Nueva York”. Creamos en nuestra mente una especie de ilusión que en el 90% de los casos dura poco tiempo, ya que generalmente nos encontramos en medio de relaciones que carecen de pureza sentimental y están basadas más en el interés, que en el amor entre seres humanos.

Los que me conocen bien, saben que hace tiempo que no espero absolutamente nada de nadie, de hecho tengo un mantra que dice: “cuánto menos necesitas de la gente y más independiente eres, menos esperas de nadie y por ende menos te decepcionas”.

Pero ojo, no siempre fui así!! De hecho durante mucho tiempo intenté encajar en diferentes pandillas, probando en grupos de gente con personalidades, valores y principios diferentes, porque tenía esa necesidad de tener una chupipandi en la que poder sentirme querida, respetada y a salvo cuando tuviera problemas. Pero creo que por mi carácter, por mi forma de ser, por mi educación, mis principios o simplemente por mala suerte, acababa siempre mal parada, utilizada, ultrajada, acosada e incluso humillada.

Así que cansada de dar tumbos, decidí estar un año y medio totalmente sola, sin salir con nadie ni de noche ni de día. Me centré en trabajar mi yo interior, lo que me llevó ganar seguridad y confianza en mí misma y a acabar entendiendo que no necesitaba encajar ni ser aceptada en ningún grupo de amigos y/o amigas estilo Sensación de Vivir.

¿No tenía amigos? Pues no, pero tampoco los necesitaba así que ya no había lugar a la frustración. ¿Era considerada rara, antisocial e insoportable? Bueno… es que quizá lo era!! No lo sé, pero me la pelaba, no estaba dispuesta a formar parte de grupos en los que lo que me encontraba era una dinámica de celos, habladurías, falsedades y traiciones de unas a otras. Yo tengo un problema; no sé andar a medias tintas, no me gustan los chismes, los dimes y diretes, las críticas, las falsedades o las trastiendas, así que creo que por eso nunca encajaba. Cuidado, seguramente haya alguna pandilla por ahí que sea estupenda, pero la verdad yo no tuve la suerte de encontrarla. De hecho, la última vez que estuve en una pandilla entré y salí sin hacer ni gota de ruido, porque cuando me di cuenta del meollo que se traía la líder entre manos, escapé como del diablo. Ese fue el día en el que pensé: ¡¡Silvia, nunca máis!!

Los años y la experiencia te vuelven más selectiva, de hecho, fue gracias a eso que pude encontrar a mi hermana, a mi hermano y a mis dos compañeras de vida, confirmando así que vale más calidad, que cantidad.

Así que si os soy sincera, en mi caso cuando Sara murió, sabía perfectamente quién iba a responder y quién no iba a mandar ni señales de humo. Entonces… ¿Decepción? Ninguna.

Si me arranqué a contaros todo esto, es porque yo tuve que pasarlas canutas para llegar a esa conclusión y no sabéis lo liberada que me sentí cuando logré llegar a ese punto de paz interior y autosuficiencia emocional. Cada día estoy aprendiendo de vosotras porque con todo el cariño del mundo me dedicáis vuestro tiempo dándome un consejo, recomendandome un remedio casero, mandándome cariño o simplemente un me gusta. Así que en agradecimiento a tanto amor aquí os dejo las técnicas que yo usé y lo que hice para poder alcanzar mi NIRVANA personal:

  • Viajar en solitario: Me hice un viaje de una semana yo sola para descubrir una ciudad que conocía desde niña pero desde un punto de vista laboral y no turístico y fue una experiencia muy bonita a todos los niveles.
  • Leer libros: Aunque mi memoria es un desastre y me olvido muy rápido de lo que leo las enseñanzas o los buenos ratos quedan en la memoria como sensaciones que nos hicieron disfrutar y no necesitas nada ni nadie más que a ti misma, un buen sofá y un texto que te apetezca.
  • Centrarte en ser el mejor en tus estudios o en tu trabajo. Esta es la mejor manera de que te lluevan amigos!! Aunque no creo que sean amistades muy desinteresadas…
  • Disfrutar de la naturaleza, meditar, hacer deporte…
  • Escuchar música clásica o especial para meditar. Hay grabaciones en Youtube maravillosas de hasta 5 horas que te trasladan a otro planeta.
  • Los animales!!!! Un perruno, un gatuno, un conejo!!! Cualquier animal os dará toda la compañía y el amor que necesitáis a cambio de que le deis cariño. Me crié con perros y me salvaron siempre que la soledad me atormentaba

En definitiva, cualquier cosa que os dé paz y que no necesitéis a nadie para realizarla es válida. Si no encontráis ninguna actividad que os llene en solitario es signo de que tenéis un exceso de dependencia hacia el ser humano por lo que deberíais empezar ya a trabajar en ello. Y como siempre os digo querida tribu, si yo pude hacerlo…. Vosotros podéis seguro!!!

OTROS BEBÉS ESTRELLA

Elaia: Mi pequeña y eterna golondrina.

Hola a todos, me llamo Lucía y soy la mama de Elaia, una preciosa bebé que se convirtió en estrella el día 25 de junio del año 2018. Después de todos estos meses por fin he cogido  fuerzas para escribir mi historia, su historia, la que que tantas veces expliqué para luchar y lograr que se hiciera justicia.

Elaia era un bebé muy deseado por muchos motivos, uno de ellos era que en esta casa hay dos niños y todos queríamos tener una niña en la familia. En la semana 20 de embarazo tuve que estar ingresada durante 20 dias por una infección y fue ahí donde me confirmaron el sexo de la bebé. 

La verdad es que con la noticia de la llegada de Elaia sentí que la vida me sonreía después de un largo tiempo de dolor y sufrimiento. Hacía poco tiempo que mi madre, una mujer  joven de 46 años, había fallecido a causa de un grave accidente así que sentía que esta chiquitina traía paz, luz y armonia.

Después de esos días de ingreso deciden derivarme al servicio de alto riesgo porque mi pequeña no crecía como ellos esperaban por ello consideraron oportuno hacerme ecografias de seguimiento cada dos o tres semanas para así poder controlar si la placenta estaba en buen estado y en qué percentil se iba encontrando la peque. Así seguimos hasta que llegó la revisión de la semana 41 en donde me dijeron que tenian que inducirme el parto por sufrimiento fetal. Me ingresaron a las 11’00 de la mañana y a las 17’20 de la tarde la pequeña  estaba en mis brazos. Tres kilos de amor y felicidad pura!!

Cuando llevábamos 15 dias ya en casa noto que empieza  a costarle comer y atrangantarse a menudo y tras varias visitas al pediatra le acaban diagnosticando reflujo y alergia a la proteina de leche de vaca. Nos derivan a gastro le cambian la leche y vemos que va ganando peso y talla muy despacio, demasiado despacio… Pero por mucho que yo insisto los médicos se limitan a hacer control de peso, nada más. Días después Elaia tiene que ser ingresada por una infeccion desconocida y en el propio hispital coge otra infeccion de piel. La niña sigue comiendo con dificultad y a pesar de mis sugerencias no le hacen mas pruebas  que analisis y cultivos. Después de 8 dias le dan el alta y nos vamos a casa con el mismo diagnóstico: Reflujo.

En casa la dinámica es la misma hasta que llega un día que se atraganta tanto con la leche que mi niña se ahogaba. Actué rápidamente intenté moverla, hacer todo lo posible para que reaccionara y tras ello corriendo la vuelvo a llevar a la pediatra donde deciden mandarla de urgencia al hospital. Cada vez que salía de un médico me iba con la sensación de que era una madre excesivamente exagerada y pesada pero es que mi cabeza solo me decía ¿Como es posible que no le hagan ni una radiografía? La niña está cada poco resfriada, les digo por activa y pasiva que no come bien, que le cuesta tragar y la única respuesta que obtengo es que tiene reflujo y que soy una exagerada…

En junio la pequeña coge una bronquiolitis tremenda, le dan tratamiento  y los primeros días parece que va mejorando pero era 21 de junio y yo la veo demasiado apagada , sin ganas de comer, y muy fatigada, así que a pesar de que me llamaran pesada yo volví a plantarme en urgencias de nuevo. Allí le ponen una mascarilla con medicación, se queda dormida y sin más nos envian  a casa con el mismo pretexto: bronquiolitis y reflujo.

Sinceramente me sentía agotada de tanto luchar contracorriente… Esa noche mi niña se durmio en mis brazos y yo con ella. Pasaron pocas horas y de repente me desperté extrañada, me sonó la alarma de madre porque la niña no despertaba para comer. Sin más dilación decido despertarla y veo que le cuesta  abrir los ojos, prácticamente no se sostenía erguida, le costaba respirar, tenía la tez muy pálida y fría así que corriendo me voy de nuevo al pediatra y de nuevo me repiten que es de la bronquiolitis así que deciden ponerle de nuevo medicación de choque.

La enfermera no estaba así que el médico sale de la consulta para ir a buscarla y cuando bajo la vista veo que la niña cierra los ojos y deja de llorar. Su rostro pálido se torna azul y grito, grito sin control ” ¡¡¡¡¡¡¡Por favor un médico un médico!!!!!!!!”

Aparece una pediatra, se queda en shock al ver a Elaia, la enfermera llega con una compañera y mientras la pinchan para ponerle medicación en vena a penas tenía pulso, no lloraba, no reaccionaba así que llaman a la uci movil y nos trasladan al hospital. La enfermera informa con cara de circunstancia “Esta niña esta muy mal” y mientras tanto la acuestan solita en esa camilla enorme.

Todo el mundo nos miraba, yo lloraba sin consuelo no entendía lo que estaba pasando. Me quedo en la sala de espera y tiempo después llega mi pareja que intenta apoyarme pero el no sabia el alcance de la situación no la habia visto como yo. Después de tres horas por fin nos llaman y nos dicen que nueatra princesa, esa que tanto deseabamos estaba muy enferma.

El cardiólogo se reúne con nosotros y con una actitud muy distante y fría nos dice que la niña se muere, necesita un trasplante de corazón pero lo más probable es que ni siquiera aguante la operación. Yo estaba completamente anonadada no daba crédito…. Nos dijeron que podían conectarla a la máquina ECMO para conseguir que aguantara unos días más y ella lucho durante 72 horas como una campeona pero de madrugada me dijeron que sus pupilas ya no respondían así que eso significaba que había hemorragia cerebral.

Era el final de mi hija así que me fui corriendo a su camita, me tumbe sobre ella y llorando sin control ni consuelo solo le pedía que abriera los ojos, que se curara, que no me podía ir sin ella a casa. Me dieron calmantes para poder soportar el dolor y al día siguiente después de hacerle un TAC me confirmaron que había sufrido un infarto cerebral y que esa misma noche en la que yo le rogaba que se quedara en realidad ella ya se había ido.

Toda la familia más cercana entró en la habitación para despedirse de ella, la cogí en brazos, le quitaron medicación, le subieron la sedación y esperamos durante 40 minutos en los que aunque los médicos me decían que no sufría yo notaba como le faltaba el aire hasta que finalmente se apagó.

No podía soltarla, me volví totalmente loca. No quería marcharme a casa sin ella pero así tuvo que ser. Solo las personas que han vivido la muerte de un hijo pueden entender el dolor tan indescriptible que supone. Después de casi un año sigue doliendo y los recuerdos me invaden a menudo haciendo que ruegue al cielo el volver a verla sonreír.

Ella es siempre será mi pequeña ratona, esa princesa que me dio la oportunidad de saber lo que era ser mamá de una niña tan especial.



Conocí a Lucía cuando decidió contar la historia de Elaia en redes pidiendo apoyo social para que la actuación negligente de los médicos no quedará en vano. Por aquel entonces yo estaba embarazada de Sara y en más de una ocasión pensé en lo dificil que tenía que estar siendo su vida en aquellos momentos. Recuerdo abrazar mi barriga y pedirle a Dios que protegiera a mi hija y al mismo tiempo rezarle para que le mandara luz y consuelo a Lucía. Pensé tantas veces en ella y en Elaia durante todo el embarazo, en el parto y durante los cuatro meses de vida de Sara…. Las dos vivimos en la misma ciudad, las dos dimos a luz en el mismo hospital y al final las dos perdimos a nuestras hijas prácticamente con la misma edad y en circunstancias similares. Todavía no la conozco en persona pero la siento muy cerca y le tengo muchísimo cariño. Para mí es un honor y un orgullo que me haya permitido publicar su historia en esta web.

MI EMBARAZO

Tranquila, yo también pensé lo mismo que tú

El otro día hablaba con una de vosotras a cerca de algunas sensaciones o síntomas que el cuerpo manifiesta después de morir nuestro bebé, así como de esas ideas horribles que se nos pasan por la cabeza dependiendo de cómo tengamos el día. Es increíble cuánto bien nos hacemos unas a otras hablando, comunicándonos y dándonos cariño, al menos a mí me hace ver que no estoy sola y que no soy la única que está sufriendo cosas extrañas. Os voy a dejar un listado de algunos de los pensamientos y síntomas (si es que se les puede llamar así) que yo experimente, o todavía sigo experimentando y que son comunes en mamas en duelo.

  • Siento golpes en el útero que son iguales a las patadas que me daba Sara cuando estaba embarazada.
  • Dos meses y medio después de fallecer Sara empezaron a aparecer costras de leche en mis pezones igual que cuando iba a subirme la leche al dar a luz.
  • Tengo dolores abdominales y de riñón exactamente igual que cuando comencé con contracciones de parto
  • A veces tengo la sensación de que me voy a olvidar de Sara y tengo que ir corriendo a ver una foto suya o un vídeo
  • Siento un hueco o un vacío en mi vientre como si a mí cuerpo le faltara algo.
  • Me duelen los brazos cuando me levanto porque según mi marido de noche tengo la misma postura que tendría si será durmiera sobre mi
  • Hay días que me siento mal por estar contenta y otras veces me siento bien por estar alegre
  • En ocasiones desearía entrar en un coma profundo para así no tener que sentir más dolor
  • Sentia que sin Sara no podría seguir adelante y rogué que me llevara con ella al cielo.
  • Los primeros días estaba tan aturdida y desorientada que me preguntaron en qué calle vivía y no lo sabía
  • A día de hoy me sigue pareciendo imposible que Sara ya no esté con nosotros.
  • La vida perdió para mi todo el sentido
  • Me molestaba que la gente estuviera contenta, no soportaba oír reír a nadie.
  • Un día sentía tantísimo dolor emocional que me pellizque muy fuerte para poder desviar el dolor hacia una parte física de mi cuerpo.

Podría seguir escribiendo pero no quiero aburriros. Lo que me gustaría que entendierais es que TODOS tenemos pensamientos extraños, que nos dan miedo incluso a nosotros mismos y que harían temblar al mismísimo Jocker. La mente es curiosamente retorcida y a veces parece querer martirizarnos con ideas o pensamientos dañinos, sin embargo tan solo constituyen la forma que tiene nuestro cerebro de manifestar el dolor que estamos sufriendo.

La mejor forma de que todos esos pensamientos desaparezcan es no darles importancia. Cuando entendemos que son comunes en todos los seres humanos y que no son peligrosos ni para nosotros ni para nuestro entorno, será cuando la mente se relaje y deje de proyectarlos.

Tenemos la tendencia a pensar que estamos locos ante ciertos pensamientos o emociones simplemente porque la sociedad nos esconde está realidad: todos los seres humanos tenemos un punto de locura propia de la complejidad de nuestra estructura cerebral. Como digo siempre, todo lo que tiene que ver con la mente sigue estando muy estigmatizado, lo cual lleva a que por miedo a ser juzgados o apartados de la sociedad, escondamos aquellos pensamientos más extraños, oscuros o rocambolescos.

Cuando aprendamos a aceptar nuestra propia naturaleza, a amarnos y respetarnos. Cuando cuidemos nuestra salud mental de verdad y dejemos de atormentarnos por tener esos pensamientos intrusivos nos daremos cuenta de que lo único que quería nuestro cerebro era decirnos que el también estaba sufriendo.

Os quiero mucho familia.

OTROS BEBÉS ESTRELLA

Mi Aitana, siempre serás la luz de mi vida.

Cómo cualquier embarazo mi historia comienza en el momento en el que vi esas dos rayitas bien marcadas en el test de embarazo. Madre mía en ese momento me puse tan nerviosa que me resbaló el teléfono móvil de las manos y cayó en un balde con agua que tenía a mi lado!!

Mucha gente se sorprendió y me crítico ya que había decidido ser mamá con 19 años (¿joven verdad?). Es cierto que me cuestioné en más de una ocasión si estaba haciendo lo correcto o no al buscar mi embarazo, pero la verdad es que ahora me arrepiento de haber perdido tanto tiempo haciéndome preguntas absurdas.

Por veces pensaba que mi bebé iba a ser un problema y que quizá hubiera sido mejor buscar este embarazo en un futuro. A día de hoy soy consciente de que mi hija fue el regalo más lindo que la vida me dio y que desde luego no hay momentos perfectos ni situaciones ideales. Cuando pasas por lo que yo pasé, te das cuenta de que es lo que importa de verdad.

Mi embarazo fue muy normal, tan solo estuve ingresada a las 28 semanas por una infección urinaria, pero mi nena estaba perfecta y no hubo más complicaciones. Los días iban pasando y la ilusión aumentaba de forma exponencial!! Miraba su ropita todos los días, la acomodaba, me la imaginaba a ella vestidita y la volvía a guardar. 

En una de mis últimas ecografías me dijeron que mi placenta ya estaba “madura” por lo que había que estar pendiente ya que la bebé podría dejar de recibir los nutrientes y el oxígeno que necesitaba, asi que en cada ecografía evaluaban la situación de la niña y confirmaban que todo estaba bien.

Una noche, a mis 37 semanas estaba con dolores muy fuertes de cabeza y con vértigo, así que con el papá de la bebé decidimos ir a una consulta ginecológica de emergencia. Parecía ser que estos síntomas no tenían nada que ver con el embarazo, pero el ginecólgo que estaba de guardia decidió pedirme el ingreso al ver las ecografías anteriores para poder ver el estado de salud de la pequeña más detenidamente.

Ella se movía como nunca, los monitoreos arrojaban resultados buenos, su ritmo cardíaco era normal y no había nada alarmante. Pero uno de los ginecólogos que acompañaba al doctor de guardia observó que el peso estimado de mi niña según la última ecografía (2,200kg) no era el que debía tener, por lo que decidieron inducir mi parto al día siguiente.

Tuve varias opiniones distintas de distintos ginecólogos y parteras durante dos días de ingreso….algunos pensaban que su peso era bueno, otros que pesaba muy poco y hasta el día de hoy sigo sin saber con exactitud si esa decisión de la inducción a causa de un supuesto peso inadecuado fue oportuna o no.


El 9 de abril de 2019 por la mañana me pusieron oxitocina para desencadenar las contracciones y a medida que iban pasando las horas tenía cada vez eran más intensas y aún así cuando dieron las 20:00h me indicaron que no había dilatado absolutamente nada.

Al día siguiente me dijeron que no podían esperar más tiempo así que la niña tenía que nacer, (esa sería la fecha de su cumpleaños!!!) Su papá se tuvo que ir a trabajar así que fue madre quien me acompañó durante mi trabajo de parto. Me rompieron la bolsa a las 11:00 y cuando dieron las 18:00 ya no aguantaba más el dolor. Tras un día y medio de mediación para la inducción yo tan sólo había dilatado 3 cm, por lo tanto deciden hacerme una cesárea de emergencia.

A las 18:35 nació Aitana. Me la pusieron al lado, le di un besito y rápidamente se la llevaron para vestirla y hacerle el chequeo. Pesaba 2,760kg y medía 46,5 cm. Todos en el hospital me felicitaban y me decían que era una bebé muy bonita y ya cuando terminaron de coser la incisión de la intervención me llevaron a la sala de recuperación donde pude ver a mi mamá con mi niña en brazos. La miraba y no podía creer que fuera mía. Enseguida llame a una partera (en mi pais se llama así a la mujer que atiende el parto) y le pedí que me ayudara a la que la nena se enganchara al pecho, pero Aitana se quejaba todo el tiempo. La tuve pegadita a mi pecho unos 10 o 15 minutos mientras le hablaba y le acariciaba su carita, hasta que la partera me dijo que si seguía quejándose iban a tener que llevarla a la enfermería y pocos minutos después definitivamente decide ponerla en una cunita y llevársela.

Mi madre fue quien la acompañó y cuando regresó me dijo que en una hora tenía que ir a ver como estaba la bebé y si todo iba bien me la traían así que mientras esperábamos estuvimos conversando con mi compañera de habitación que ya tenía a su bebé. Comenzaron a llegar visitas de toda la familia y yo no podía estar más contenta.

Pero horas después el neonatólogo acude a la habitación para decirme que Aitana no estaba mejorando con el oxígeno y que debían llevarla a la UCI porque su dificultad para respirar era cada vez mayor. Aún así me decían que no debía de preocuparme puesto que estaba todo bajo control. En cuanto me permitieron levantarme quise ir a ver a mi bebé, pero tuve la mala suerte de que sufrí una fuerte hemorragia por lo que tuve que volver a la habitación y no pude verla.

A las 5:00 de la madrugada una muchacha le pidió al papá de Aitana que fuera a por unos documentos y cuando volvió a entrar en la habitación le vi los ojos llenos de lágrimas: nuestra hija estaba muy grave.

No se como lo hice pero en ese momento me incorporé, me senté en una silla de ruedas y le pedí que me llevara hasta donde estaba mi niña. Según entro veo una incubadora rodeada de personas, con muchísimas máquinas alrededor y pitando sin parar… Ese bebé era Aitana. Yo lloraba y no entendía que le pasaba, les preguntaba porque me habían inducido el parto y maldecía su decisión…

El neonatólogo me explico que Aitana tenía algún tipo de bacteria instalada en sus pulmones que los estaba consumiendo por lo que el riesgo de muerte era muy alto así que ni siquiera la pude tocar… Tan sólo miraba mientras seguía en shock como su pancita subía y bajaba gracias a los respiradores.

Con ella se quedó su padre y mi madre conmigo. Tras esperar un tiempo prudencial y al ver que su papá no volvía, le pedí a mi madre que fuera a averiguar como iba todo. A los pocos minutos llega destrozada y me dice que mi bebé se va a morir, que estaban esperando a que dejarade respirar porque no había nada que se pudiera hacer. Su padre bajo corriendo para poder estar con ella y no dejarla sola en ese momento.

Pude oír como se me partía el alma, sentía impotencia, dolor y una pena terrible. A los pocos minutos viene una enfermera a buscarme porque el neonatólogo quería hablar conmigo. Le pregunté si había fallecido con la esperanza de llegar a tiempo para verla, pero asintió con la cabeza… Había llegado tarde.

Cómo pude volví de nuevo a subirme a una silla para poder despedirme de ella. Según llegue pedí que me la dieran, la agarré en mis brazos y grite como nunca en mi vida lo había hecho. Le dije que la amaba y le pedí perdón por no poder haber hecho nada por ella. Le agarré su manita, y miré su cuerpecito completo para grabarlo en mi mente. Era tan linda mi niña y me transmitía tanta paz… Le di un besito en su frente y me llevaron a la habitación.

No quería visitas, quería estar sola pero nadie respeto mis deseos, allí aparecía gente a discreción. El personal del hospital sin embargo fue muy empatico conmigo ya que me llevaron a una habitación individual para ofrecerme tranquilidad y sosiego, un detall por el cual estoy muy agradecida.

Una vez me dieron el alta, durante 20 días mi recorrido en casa era del baño a la cama y de la cama al baño. Tiempo más tarde mi madre decidió volver al hospital para hablar con el neonatólogo ya que seguíamos sin saber la causa real del fallecimiento de Aitana y al parecer yo tenía un virus llamado “Estreptococo b”.

Está fue la explicación que nos dieron:

A pesar de que este virus se suele contagiar al pasar por el canal del parto, el caso de Aitana era muy extraño (de hecho uno entre millones) ya que ella lo contrajo a través de la placenta. Al parecer no hay forma de detectarlo mediante ningún tipo de prueba de diagnóstico prenatal y aún sabiéndolo, por más que me hubiesen pasado el antibiótico durante el parto, no hubiera servido de nada puesto que su virus ya estaba muy avanzado. Finalmente se desencadenó una sepsis neonatal (infección invasiva generalizada) y falleció a causa de esto.

No le doy vueltas a las causas de su muerte para no volverme loca, sin más.

MI APRENDIZAJE.
A pesar de ser muy reciente todavía y que por supuesto la lloro a todas horas intento seguir adelante. Aitana tenía una misión que cumplir y estoy convencida de que de alguna forma vino a ayudarme a madurar, a entender la vida y a enseñarme lo que significa amar sin límites. Pero sobre todo me mostró que haya personas maravillosas que son capaces de ponerse en tu lugar y darte todo su apoyo aunque no te conozcan de nada. Según van pasando los días voy siendo capaz de recordar a mi hija con una sonrisa y puedo hablar de ella sin llorar descontroladamente.

Quiero darle las gracias a @una_madre_mas por darle voz a los bebés estrella, es muy importante que la sociedad los reconozca como hijos que son aunque no estén aquí en la tierra y que se hable de ello sin tapujos. Lamentablemente nadie está libre de vivir algo así y aunque no se sepa sucede mucho más de lo que nos imaginamos. Nuestros bebés existieron y van a existir por siempre en nuestro corazón y aunque la gente no lo comprende a nosotras nos encanta recordarlos. Tan solo muere quien queda en el olvido y gracias a nuestra memoria y a Silvia que publica sus historias nunca morirán.

OTROS BEBÉS ESTRELLA

La ONFALOCELE se llevó a mi bebé.

Soy una chica normal como cualquiera de vosotras que me podáis leer. Vivo en Colombia y tras haber conocido a @una_madre_mas he decidido compartir la experiencia vital más dura que he vivido.

Cuándo supe que estaba embarazada fue una sorpresa enorme, tanto mi marido como yo estábamos muy felices e ilusionados ya que era nuestro primogénito. Enseguida pedimos cita para hacer nuestra primera ecografía (a las 8 semanas) y todo parecía normal. La siguiente era la de la semana 12 y ahí fue donde toda la alegría se apagó…Nos confirmaron que a nuestro bebito no se le había formado bien su parte abdominal y que tenía una malformación llamada onfalocele.

Esta malformación supone que alguno o todos los órganos de la cavidad abdominal se forman fuera y en caso de nuestro pequeño se veía que el higado estaba claramente fuera y estaba cubierto por una especie de membrana muy fina.

Desde luego no nos íbamos a quedar con una sola opinión, así que buscamos a uno de los mejores perinatologos de la ciudad que nos comentó que el onfalocele podía en ocasiones venir relacionado a una trisomia como la 18 o 21 y podía ser incompatible con la vida. También nos dijo que en ocasiones era una anomalia congénita aislada y en ese caso si era compatible con la vida. Nos ánimo a que siguiéramos adelante con el embarazo si la amniocentesis no arrojaba ningún resultado negativo ya que su problema quedaría solventado con una cirugía en el momento de nacer.

Las noticias fueron buenas ya que el líquido amniótico revelaba que a nivel cromosómico no había absolutamente nada irregular o extraño así que decidimos luchar por el con todo el amor del mundo y con la esperanza de que todo se quedara en un mal recuerdo.

Tuve un embarazo muy tranquilo sin ninguna complicación y aunque no podíamos olvidarnos de su problemita teníamos mucha fe en que todo saldría bien.

En la semana 37 tuve ruptura de membranas así que dado que en nuestro caso tenían que practicarme una cesárea nos fuimos al hospital corriendo. Gracias a Dios nació muy bien y yo no sufrí ninguna complicación pero el sentimiento de vacío es muy grande cuando sabes que se lo tienen que llevar inmediatamente a la UCI por su condición. El cirujano pediátrico junto con todo su equipo analizó cuando se podía operar y tras ello nos comentaron que dado que el hígado es un órgano grande tenían que ir introduciendoselo poco a poco para que de esta manera pudiera ir ampliándose su cavidad abdominal y tras ello cerrar con una operación.

Nos decían que era un procedimiento habitual en estos casos y la verdad yo jamás pensé que se iba a complicar tanto… De repente nos llamaron en medio de la noche para decirnos que nuestro bebito estaba grave, había desarrollado hipertensión pulmonar , una condición terriblemente grave en los bebés.

En cuanto llegamos nos dijeron que tenía muchas probabilidades de fallecer y yo no daba crédito… ¿Cómo era posible?? ¿Por qué nadie me había hablado de la posibilidad de la hipertensión pulmonar? Recuerdo que me arrodille llorando frente a un cristo que había en la sala de espera de la UCIN rogandole a Dios con el alma en pedazos que me lo dejara conmigo…

Al día siguiente nos comentaron que evolucionaba favorablemente, se estaba recuperando satisfactoriamente así que yo estaba dichosa!! Tenía mucha fe de que llegaría el día de la operación con su recuperación y por fin podríamos llevarnos a nuestro bebito a casa, pero eso no era lo que la vida tenía preparado para mi.

Tres días después de su recuperación nos volvieron a decir que estaba de nuevo muy grave , sus pulmones no respondían y su organismo no asimilaba correctamente la medicación que le suministraban. Llamaron a una psicóloga para que hablara con nosotros y nos decía constantemente que teníamos que estar preparados para lo peor porque mi bebé estaba muy delicado. Yo veía que el luchaba, que peleaba y tenía la esperanza de que volviera a mejorar de nuevo, porque no!!!

Creo que igual que todos los que hemos perdido a un hijo en circunstancias similares pasamos por momentos de negación, de no querer ver la realidad de la gravedad de la situación.

Finalmente llegó el día más temido y doloroso de toda mi vida. Era domingo 3 de marzo, llevábamos todo el día acompañando a nuestro Ángel junto con sus abuelitos así que decidimos ir a comer algo y a las 19:20 de la noche recibimos una llamada del hospital. Estábamos cerca así que llegamos enseguida y les juro que mi corazón se quería salir de mi pecho. Entré corriendo a la UCI pero ya era tarde; mi bebé había fallecido. Las enfermeras y los médicos nos intentaron reanimarlo pero el ya se había puesto sus alas para subir al cielo y por mucho que me arrodillara pidiéndole a Dios que no se lo llevara ya no había nada que pudiera hacer.

El se llevó la mitad de mi alma , fue la única vez que pude tenerlo en brazos, una vez que ya había muerto y fue totalmente desolador. Todo el equipo médico lloraba con nosotros supongo que debía de ser terrible vernos tan derrotados.

Ahora lo único que nos queda es resignarnos y pedirle a Dios fortaleza para poder seguir adelante ya que este, es sin duda el golpe más duro que jamás pensé que tendría que afrontar.

La palabra onfalocele me perseguirá hasta el fin de mis dias. La probabilidad de que un bebé presente onfalocele es de 2 entre 10 mil bebés, así que digamos que nos tocó una lotería pero de las malas.

Espero que mi historia sirva de espejo para otros padres y se den cuenta que esta patología no es tan simple como algunos médicos perinatologos la pintan. Tras la muerte de nuestro bebé supimos que una operación de este tipo atañe muchísimos riesgos y se asocian muchas complicaciones asociadas a la intervención. Quizá si algún padre busca información y lee mi testimonio puede tener la opción de decidir y no tener que ver a su hijo sufriendo hasta morir o sino al menos estarán preparados para lo que pueda suceder.

MI EMBARAZO

¿Cómo prevenir malformaciones congénitas en el embarazo?

Hola de nuevo familia, espero que hayáis disfrutado de estos días de semana santa lo máximo posible. Nosotros hemos aprovechado para desconectar, recuperar fuerzas y la verdad es que nos ha sentado de maravilla.

Hoy vengo a dar respuesta a una pregunta de una seguidora de Instagram. Ella y su pareja están en la busqueda de su bebé y después de conocer la historia de Sara, me pregunto si tras mi experiencia como mamá de un bebé con anomalías congénitas, había aprendido alguna forma de prevenir las malformaciones durante el embarazo, así que me pareció un tema muy interesante para dejar reflejado en la web. Deciros que para elaborar este artículo he tenido la suerte de contar con la colaboración de mi ginecóloga para que me ayudara con la parte técnica, ya que yo no soy médico y obviamente muchas cosas se me escapan.

Lo primero que puedo deciros es que todas las recomendaciones que expongo a continuación no son infalibles (ojalá lo fueran). En ocasiones, aún siguiendo al pie de la letra esta pequeña guía, aparecen igualmente malformaciones fetales a lo largo de la gestación. Por ejemplo, he conocido mamás que fumaron durante el embarazo y sus niños han nacido estupendamente y otras que se han cuidado muchísimo y sus bebés han tenido problemas. Pero sí que es cierto que está demostrado que hay una serie de hábitos que perjudican el embarazo y aumentan considerablemente la probabilidad de que surjan complicaciones en la salud del bebé a lo largo del mismo. ¿Empezamos?:

– Vida saludable: Es importantísimo llevar una alimentación equilibrada especialmente durante el embarazo. Alimentos que sean lo más naturales posible, libres de pesticidas y nada de alimentos procesados. Se recomienda comer legumbres, nueces, fruta, toda clase de verduras, carnes blancas y mucho pescado blanco. Ojo con aquellos alimentos que contienen mercurio como la caballa ya que pueden perjudicar al bebé. Nada de carne o pescado crudo y muy importante beber mucha agua. A la hora de cocinar lo mejor es hacerlo a la plancha, cocido o al horno evitando los fritos.
Sí os apetece una pizza o una hamburguesa siempre hecha en casa y aunque esta claro que un menú de McDonald’s no mata a nadie, es preferible evitarlo.

– No te expongas: Evita todos los ambientes insalubres como lugares con humo y zonas toxicas o radiactivas y evita el contacto con sustancias químicas. No manipules excrementos de animales. Las toxinas ambientales como ambientadores, pesticidas, pinturas o disolventes son mucho más peligrosas de lo que nos imaginamos.

– Planifica tu embarazo: Hablando con mi ginecóloga ella me comentaba que siempre es mejor planificar el embarazo, ya que eso permite que la mamá esté en las mejores condiciones físicas para albergar vida y poder tener un embarazo con éxito en todos los sentidos. En el caso de mujeres con enfermedades crónicas como diabetes, ansiedad, hipertensión, epilepsia etc es fundamental acudir a la consulta del médico para controlar desde el minuto 1 al bebé y a la mamá. En caso de tener antecedentes familiares de malformaciones su recomendación es siempre solicitar consulta con un genetista.

– Fuera estrés: Cuando me echaron del trabajo me disguste muchísimo, estuve nerviosa durante muchos días y sufrí de ansiedad. Cuando investigué a cerca de las malformaciones de Sara pude comprobar que muchos estudios indicaban que el estrés, los nervios y la ansiedad son factores de riesgo a la hora del desarrollo del bebé. Me arrepentí mucho de haber llorado tanto esos días porque realmente nada en el mundo es más importante que tú bebé.

– Haz ejercicio: A no ser que tú médico te recomiende lo contrario es muy importante mantener nuestro cuerpo activo. Una hora al día caminando o haciendo cualquier deporte de bajo impacto ayuda a tener una buena circulación, mantener la tensión arterial a raya y a oxigenar el organismo. ¿Sabéis qué está demostrado que algunas malformaciones se producen, porque no llega suficiente riego sanguíneo al bebé durante las 4-8 semanas de gestación?

– Toma ácido fólico y algún complemento vitamínico específico para embarazadas: Hoy en día tenemos la suerte de poder elegir entre una amplia variedad de marcas y laboratorios. En mi caso utilice Natalben Supra y Gynefer. Si queréis saber más de estos suplementos no dudéis en preguntarme. El ácido fólico se recomienda tomar tres meses antes de la concepción para garantizar que nuestro cuerpo cuenta con un depósito suficiente de esta vitamina B tan importante para el desarrollo del tubo neural y la espina dorsal del bebé. Los multivitaminicos para el período de gestación incluyen las cantidades idóneas de vitaminas y minerales por lo que cubren las necesidades del bebé y de la mamá en la mayoría de los casos.

– Ni alcohol, ni tabaco, ni drogas: No hay ninguna cantidad segura de estas sustancias para una mujer embarazada. Mi ginecóloga me comentaba que en el último congreso al que había acudido, se demostraba que varios casos de muerte fetal intrauterina, aborto espontáneo y discapacidades en el bebé son provocados por la ingesta de estas sustancias. Está claro que no todos los cuerpos son iguales y habrá bebés a los que no les haya afectado el hecho de que sus madres fumaran o bebieran durante el embarazo, pero desde luego son riesgos que no debemos correr.

– Mucho ojo con las vacunas!: Si no eres inmune a la varicela y a la rubéola es imprescindible que te pongan la vacuna antes del embarazo. La ginecóloga me contó que una mamá tuvo la varicela durante el embarazo y por ello su bebé nació ciego.

Cómo os decía seguir estas recomendaciones no es “mano de santo” y en ocasiones por mucho que se cumpla todo al pie de la letra no se evita que algo se tuerza en el embarazo, pero desde luego que es innegable que las probabilidades de que el bebe desarrolle malformaciones descienden notablemente.

Espero que os haya gustado el artículo y que de alguna manera os ayude. Os dejo escritas a continuación unas palabras que mi ginecóloga os quería dedicar. Un beso enorme, os queremos mucho.

“Lo que para unas mamás no supone un peligro para otras si lo es. Los malos hábitos conllevan un riesgo terrible para el bebe en formación y es responsabilidad de la mamá evitarlos a toda costa. Es importantísimo que la madre se conozca muy bien a ella misma y exponga todas sus dudas, miedos o preocupaciones al profesional sanitario encargado de llevar su embarazo. Lamentablemente muchas malformaciones no se detectan hasta semanas avanzadas de la gestación y muchas veces nos resulta difícil dar un diagnóstico prenatal ya que los medios de los que disponemos en ocasiones no son concluyentes. En las ecografías no se ve todo lo que se piensa y como ginecóloga y mujer es muy frustrante no poder ofrecer a los padres toda la tranquilidad e información que merecen. La realidad es que la medicina no es una ciencia exacta y los médicos no dejamos de ser seres humanos que erramos. Me gustaría dar las gracias a @una_madre_mas por permitirme colaborar en la redacción de este artículo que espero de corazón que pueda ayudar a muchas mamás y papás y por supuesto agradecerle la labor tan importante que realiza desde este lugar virtual. Se de primera mano lo importante que es contar con apoyo en una situación de duelo tan dura y desde luego la sanidad pública tiene mucho que mejorar en este aspecto y en muchos otros relacionados con el embarazo. Ojalá las cosas empiecen a cambiar y los médicos dejemos de trasladar a los padres la idea de que la maternidad es idílica cuando en muchos casos no lo es. Pero sobre todo, deseo de corazón que consigamos aprender a escuchar a las pacientes y sus necesidades”