OTROS BEBÉS ESTRELLA

Dejaron que mi hijo muriera a pesar de las evidencias.

A través de las redes sociales he conocido a Sandra, una mamá en duelo cuyo bebé fue víctima de una mala praxis por parte del profesional sanitario que le provocó la muerte. Joel murió en el año 2012 cuando todavía la muerte infantil era silenciada y ni siquiera se hablaba de los protocolos perinatales. A través de una pequeña entrevista que me ha permitido realizarle espero que podáis conocer su historia y también ser conscientes de la importancia de insistir y recorrer los hospitales que hagan falta si sentís que algo no va bien en vuestro embarazo.

  • Hola Sandra, muchísimas gracias por permitirme contar vuestra historia y sobre todo darle voz al pequeño Joel. Después de haber pasado casi 8 años me gustaría preguntarte ¿Cómo os sentis a día de hoy?: La realidad es que a pesar del tiempo que ha pasado desde la muerte de nuestro niño y aunque somos papas de dos niñas que están vivas, sanas y preciosas, sentimos que no estamos viviendo la maternidad/paternidad como deberíamos, más bien tenemos el sentimiento de que sobrevivimos como podemos.
  • Es normal y totalmente comprensible, por muy felices que os hagan vuestras niñas os falta vuestro pequeño. Sandra, ¿Qué le sucedió a vuestro hijo Joel?: Joel era un bebé completamente sano, grandote y precioso. Cuando estaba ya en el noveno mes de embarazo una noche no me encontraba nada bien, así que fuimos a urgencias de un hospital de la comarca del Maresme y tras ponernos en monitores y tomarme la tensión, me dijeron que la tenia bastante alta pero que no es motivo de ingreso así que nos dieron el alta. Durante todas las visitas del tercer trimestre me decían que tenía la tensión alta y por mucho que yo sugeria que podía haber problemas no le daban importancia por eso lo último que me imaginé es que después de esa última visita a urgencias en menos de de 24 horas se le pararía el corazón a nuestro pequeño y recibiríamos la noticia de su muerte.
  • Por lo que me cuentas parece un caso claro de preeclampsia…: Realmente creemos que así fue. Como te comentaba tiempo después del fallecimiento de nuestro hijo, hemos tenido dos hijas más. Obviamente gestionamos todo el embarazo en otro hospital privado diferente y en ambos casos hubo una inducción del parto a las 36 semanas debido precisamente a esas tensiones altas que se mantenían al final del embarazo exactamente igual que en el embarazo de Joel. De hecho, varios ginecólogos tuvieron acceso a la escasa documentación del seguimiento del embarazo de Joel y todos coinciden con que se actuó de forma negligente.
  • Por lo que me cuentas parece un caso claro de preeclampsia…: Realmente creemos que así fue. Como te comentaba tiempo después del fallecimiento de nuestro hijo, hemos tenido dos hijas más. Obviamente gestionamos todo el embarazo en otro hospital privado diferente y en ambos casos hubo una inducción del parto a las 36 semanas debido precisamente a esas tensiones altas que se mantenían al final del embarazo exactamente igual que en el embarazo de Joel. De hecho, varios ginecólogos tuvieron acceso a la escasa documentación del seguimiento del embarazo de Joel y todos coinciden con que se actuó de forma negligente.
  • Tuvo que ser durísimo saber que vuestro niño podría haberse salvado si los médicos hubieran actuado correctamente…: Es terrible porque ya no solamente tenemos que lidiar con el dolor de la perdida sino que a mayores sufrimos sentimientos de frustración y de impotencia porque sabemos que se podría haber salvado. Digamos que llevamos un peso enorme añadido.
  • ¿Habéis pensado en tomar medidas legales por la muerte de Joel?: En su momento desde luego que sí, nosotros como padres en duelo teníamos la necesidad de que se hiciera justicia ya que estábamos y estamos convencidos de que la muerte de nuestro hijo se podría haber evitado. Lamentablemente no disponíamos de suficientes ingresos para poder llevar el tema a los juzgados. Ahora comparto mi experiencia en redes sociales para poder darle voz al caso.
  • ¿Habéis pensado en tomar medidas legales por la muerte de Joel?: En su momento desde luego que sí, nosotros como padres en duelo teníamos la necesidad de que se hiciera justicia ya que estábamos y estamos convencidos de que la muerte de nuestro hijo se podría haber evitado. Lamentablemente no disponíamos de suficientes ingresos para poder llevar el tema a los juzgados. Ahora comparto mi experiencia en redes sociales para poder darle voz al caso.
  • ¿Y el hospital? ¿Os facilitó los informes y la documentación necesaria para poder demostrar la mala praxis?: Nosotros en su momento solicitamos el registro de monitores que me realizaron el día antes de fallecer Joel pero la respuesta que obtuvimos fue que no los encontraban y a pesar de insistir en numerosas ocasiones lo único que obtuvimos fueron largas… En el informe de urgencias si que especifica que se realizó la monitorización.
  • ¿Y no os ofrecieron la posibilidad de realizarle la necropsia a Joel? Sería la forma más lógica de demostrar esa negligencia: Si nos la ofrecieron pero nos dejaron bien claro que si queríamos saber que le había pasado a nuestro niño mediante la necropsia no podríamos disponer de su cuerpo. Meses después nos enteramos de que nos habían mentido… A mayores sabemos que hay personal médico que me “atendió” sin titulación homologada para trabajar en España. Tampoco concuerdan las fechas en los informes y un largo etc de barbaridades…Q
  • ¿Y no os ofrecieron la posibilidad de realizarle la necropsia a Joel? Sería la forma más lógica de demostrar esa negligencia: Si nos la ofrecieron pero nos dejaron bien claro que si queríamos saber que le había pasado a nuestro niño mediante la necropsia no podríamos disponer de su cuerpo. Meses después nos enteramos de que nos habían mentido… A mayores sabemos que hay personal médico que me “atendió” sin titulación homologada para trabajar en España. Tampoco concuerdan las fechas en los informes y un largo etc de barbaridades…

Sandra y su familia conviven con la pérdida de su hijo y con la sensación de abandono por parte del sistema. Sus ingresos no eran suficientes para enfrentar un pleito de estas características pero tampoco tenían acceso a justicia gratuita. Tienen la sensación de que no podrán descansar a nivel emocional ya que cada vez que van a visitar a su pequeño al cementerio se culpan por no haber podido luchar por los derechos que le arrebataron a su hijo, el derecho a vivir, a una correcta asistencia médica, a que sus padres supieran exactamente que podían hacer con su cuerpo… Sandra tiene un canal de Youtube y una cuenta en Instagram para ayudar a otras familias a que no se sientan tan solas. Yo personalmente, le estoy muy agradecida ya que enseguida se puso en contacto conmigo para ofrecerme su cariño y su apoyo.

Instagram: @mama.al.cubo_otramaternidad

Youtube: mamá al cubo otra maternidad

OTROS BEBÉS ESTRELLA

Su corazón nos dio tanto amor que se quedó sin fuerzas.


El embarazo fue más o menos como el primero sin complicaciones, la única la diferencia es que en el primero me lo catalogaron de alto riesgo porque estoy operada de tiroides, en el segundo no me lo pusieron de alto riesgo, tuve los controles con el endocrino y listo.

En la semana 33 me dijeron que Enzo era un poco pequeño, pero la verdad que no me preocupe ya que su hermana también me decían que era pequeña y peso 2.600 kg y 49cm. Me citaron una semana antes para monitores en la semana 37 para ver cómo iba creciendo, y cuando llegue a esa cita me dijeron que era pequeño y que me iban a provocar el parto, en el hospital de Manzanares Virgen de Altagracia.

Después de horas de inducción el parto terminó en cesárea el martes a medio día porque no dilataba. Enzo peso 2.140 y 45 cm, el viernes nos dieron el alta a los dos, según el informe, estaba completamente sano, comía poco pero muy bien, y en esos días ya había ganado peso.
Una vez en casa la verdad todo iba muy bien, era el típico nene que se dedicaba a comer y a dormir. A los 20 días fuimos a una revisión en el hospital e insistían en que el nene iba de maravilla, cogía peso correctamente y estaba bien sanote.

Unos días antes de la revisión estuvimos en la piscina de de unos tíos de mi marido. Su tío es médico de familia, tiene una consulta privada, y estuvo viendo a Enzo porque le escuchó que hacía como un tipo de quejido mientras dormía que le resultaba llamativo por lo que me dijo que le llevara a su consulta para verlo mejor. (Antes de ir su consulta tuvimos su primera revisión con la pediatra, fue el 2 de agosto que al igual que la anterior visita en el hospital, todo muy bien ya había cogido casi 1kg en un mes y crecido otros 2 cm)

El 4 Agosto, justo cuando cumplía 1 mes, fuimos a la consulta privada y me dijo que tenía tiraje, que es que cuando respiran se les nota las costillas y como a la semana siguiente venía su hermana de veraneo al pueblo (que es pediatra y quería que le vería también)

El día 10 de Agosto le estuvo mirando y se quedo algo preocupada por el tiraje que tenia, para no alármanos en un primer momento no nos dijo nada solo que durante la semana fuésemos al pediatra para que lo viese y durante ese día estuvo consultado con mas médicos los síntomas que tenia Enzo. Al día siguiente nos llamo y nos dijo que nos fuésemos a urgencias para que le hicieran pruebas, y así hicimos nos fuimos al hospital de Ciudad Real.

Cuando le estuvieron viendo nos dijeron que le ingresaban, solo con verle respirar, sabían que le pasaba algo y tenían que hacerle pruebas, al ponerle la vía empezó a llorar y vieron que le bajaba el oxigeno sobre el 80% y menos, le pusieron oxigeno, le hicieron una radiografía y vino un cardiólogo de adultos a verle, nos dijeron que no nos podían dar un diagnostico definitivo, tenía parte del corazón dilatado del sobreesfuerzo que estaba haciendo y los pulmones encharcados, por eso tenía tanto tiraje. De urgencias le llevaron a la UCI, y allí nos dijeron que el domingo le trasladaban a Madrid al Gregorio Marañón para que le pudieran valorar bien.


El domingo por la mañana era el día de visitas a la UCI y así su hermana pudo verle, nunca me hubiese imaginado que ese día sería la última vez que vería a su hermano. Por la tarde le trasladaron a Madrid, llegamos sobre las 19.00 ingreso en la UCI pediátrica y allí le vio una cardióloga y enseguida vio que lo que tenia, DVPAT (drenaje venoso pulmonar anómalo total)+ CIA (Comunicación intraauricular), es una de la cardiopatías mas raras, entre el 1 y 2%.

Nos dijeron que le tenían que operar, lo tenía que consultar con los cirujanos pero que sería a lo largo de la semana, esa noche pude cogerle y darle un biberón, ese biberón fue el ultimo que pude darle y cogerle en brazos….la penúltima vez…

El lunes 14 a las 7.00 de la mañana nos llamaron a casa porque le operaban, la operación duró casi 10 horas, pero no pudieron terminarla, porque Enzo no lo habría soportado, decidieron parar y ponerle una ECMO (Oxigenacion por Membrana Extracorporea), una máquina que hace la función del corazón y pulmón, para ayudar a su corazón y a sus pulmones a recuperarse, estaba bastante más complicado de lo que pensaban.

La siguiente operación fue el Jueves 17 y duró unas 8 horas… esta vez sí que pudieron terminarla, pero igual que en la anterior seguía llevando la ECMO para ayudarle a recuperarse y a partir de aquí fue todo una montaña rusa. No tuvo complicaciones graves pero si muchas leves. El día 22 le quitaron la ECMO y le cerraron el pecho pero a las pocas horas empezó a empeorar y otra vez a quirófano. Al volver a abrirle empezó a mejorar rápidamente, decidieron dejarle el pecho abierto hasta que bajase un poco la inflamación, lo volvieron a intentar a los 3 días. El 25 de agosto fue cuando volvieron a hacer una pequeña aproximación del esternón pero sin llegar a cerrar del todo, y otra vez empeoraba. Para poder mantenerle estable le bajaron mucho la temperatura corporal y el 28 de agosto tuvieron que ponerle un drenaje mas porque tenía liquido rodeando el pulmón derecho, ese liquido era quiloso, tenía un quilotorax, por el cual perdía muchas defensas. Días más tarde deciden hacerle un cateterismo.

El día 31 agosto, le pusieron un sten en la aorta, porque justo en la zona donde había estado la cánula de la ECMO tenía una sutura que había hecho que se estrechara el paso de sangre al corazón de 5mm a 2mm, también le pusieron un dispositivo para cerrar la CIA, y a partir de este día muy despacio pero empezó a mejorar, consiguieron poder cerrarle el esternón el día 4 de septiembre, y ya estaba con su temperatura normal. Empezaron a (como decían allí) entrenar con el respirador para poder quitárselo en unos días, le bajaron mucho la sedación, empezaron a darle metadona para poder desengancharle de la sedación y aunque lloraba bastante, alguna vez me pareció verle sonreír

Seguían preocupados por la gran cantidad de líquido que perdía por el quilotorax, y esto le produjo una gran bajada de defensas, y el día 13 de septiembre sucedió lo que los médicos y nosotros mas temíamos, un infección en el pulmón. A las pocas horas nos dijeron que también tenía infección en la sangre, hicieron lo imposible por ayudarle. Fueron los cuatro peores días de mi vida y finalmente el 17 de septiembre nos dijeron que ya no podían hacer más por él, le estaban fallando todos los órganos a causa de la infección. A las 15.00 de la tarde fallecía en mis brazos, con 2 meses y 13 días.

Ha pasado 1 año y 10 meses y todavía no he sido capaz de coger a otro bebe en brazos y si os digo la verdad, cuando estamos con amigos que acaban de tener bebés o que tienen la edad que tenia Enzo se me hace muy cuesta arriba verles.

La única duda que me queda es que hubiera pasado si hubiese tenido un control de oximetría al nacer o una ecografía del corazón, si le hubieran detectado antes la cardiopatía, sin que hubiese llegado a tener los pulmones encharcados, y el corazón resentido de todo el trabajo extra que tuvo que hacer, ¿el resultado final hubiera sido el mismo?

A lo mejor sí que hubiese sido el mismo… pero no me quedaría ninguna duda de que hicieron por el todo lo que pudieron. Nos dijeron que si teníamos mas niñ@s no tenia porque volver a pasar, pero no fue así. Teníamos solo el 5% de probabilidades de que volviera a pasar y cuando en mayo del 2018 me quede embarazada volvió a suceder. Estaba 17 semanas cuando me dijeron que el bebé tenía la misma cardiopatía que Enzo pero en otra versión que era aun peor, tan sólo había un 50% de posibilidades de que sobreviviera teniendo que operar a las horas de nacer. Al final con 20 semanas decidimos interrumpir el embarazo que, sin contar el día en que decidimos apagar las máquinas que sostenían la vida de Enzo, fue la decisión más dura que tuve que tomar. Era una niña que por cierto se movía muchísimo…. pero no éramos capaces de volver a pasar por lo mismo, a verla luchar y sufrir sin garantías de que fuese a salir adelante.

MI EMBARAZO

Canal de Youtube

A modo de presentación (ya se que much@s ya lo conoceis) os enlazamos los dos videos que ya están disponibles en nuestro canal de youtube.

La intención no es sólo subir los videos a la plataforma de YT, sino también postearlos en esta página, como una entrada correspondiente con el día en el que un video sea subido.

Espero que disfrutéis con ellos tanto como yo de hacerlos y compartirlos con tod@s vosotr@s.

Aquí os dejo el video de presentación del canal y el siguiente, en donde contamos un poco nuestra historia y la de nuestro pequeño ángel:

OTROS BEBÉS ESTRELLA

La felicidad está mal repartida

No sé ni cómo empezar pero en realidad es normal. No sé dónde estoy ni como he llegado aquí. La vida me sacudió hace 6 meses de nuevo para recordarme que nunca jamás podré ser feliz. Soy hija de una madre maravillosa que fue maltratada por su marido y que vio como me maltrataba a mí día si día también hasta que un buen vecino nos ayudó denunciando la situación que vivíamos ambas. Gracias a él pudimos recuperar nuestra vida y seguir adelante con paz y armonía pero sobre todo sin golpes, ni gritos, ni miedo.

Hace un año que mi bebé llegó al mundo para inundarnos de alegría y amor a toda la familia, para devolvernos la felicidad que la muerte nos había quitado. Se llamaba Ana y era la niña más bonita que os podáis imaginar… Rubia con la piel blanca y unos ojos color azabache que lo llenaban todo de luz. Después de un parto terrible en el que me sentí cualquier cosa menos un ser humano pude marcharme a casa y comenzar mi vida con ella, mi niña, mi sueño. Tres meses después comenzó a vomitar las tomas de leche así que como buena madre primeriza acudí al médico para que la revisaran. Me dijeron que era reflujo, que no tenía porque preocuparme porque era muy normal entre los bebés y que lo único que tenía que hacer era tener paciencia y cambiar la leche materna por una de fórmula.

La verdad es que me sentí fatal porque me encantaba darle pecho, ella se enganchó enseguida y para mí era una sensación maravillosa ver cómo yo era su sustento y su alimento, pero por supuesto su salud era lo primero y si había que darle una leche especial así lo haría.

Paso una semana más y a pesar del cambio de leche Ana seguía igual, vomitaba y lloraba desconsolada así que en esta ocasión decidí llevarla directamente al hospital infantil. Allí le pusieron suero y le realizaron un análisis de sangre que fue claro: Ana tenía cáncer.

Podéis creerme cuando os digo que jamás me imaginé que un bebé tan pequeño podía desarrollar un tumor por eso pensé automáticamente que se estaban equivocando, pero una maravillosa pediatra se sentó conmigo en la habitación en la que estábamos y me explico que en ocasiones había niños que nacían con un tumor y no se sabía hasta tiempo después. Me quedé callada mirando para Ana, pensando en todas las formas que tenía disponibles para acabar con la vida de ambas. Mi marido había fallecido en la semana 24 de embarazo y ahora mi hija tenía cáncer, un tumor en el estómago que se expandía rápidamente por su organismo. No queria que ninguna de las dos sufrieramos más pero no encontraba la forma ni el momento de ponerle fin a nuestro dolor… Me ofrecieron hacer quimioterapia paliativa ya que estaba ya en metástasis y no nos daban ni un ápice de esperanzs, pero decidí echazarla ya que no iba a mejorar en nada su calidad de vida y tampoco iba a suponer una cura para ella. Me la llevé a casa y estuvimos juntas compartiendo los días que teníamos por delante que eran muy pocos. Yo soy enfermera me encargaba de su asistencia en casa, le administraba medicinas y lo que necesitaba para estar tranquila.

Un lunes por la mañana me tumbe al lado de Ana y las dos nos quedamos dormidas con la diferencia de que ella ya no volvió a despertar. Cuando abrí los ojos estaba hinchada, tenía un color entre amarillo y grisáceo y se había ido. Llamé a la funeraria para que la incineraran y tras ello traje conmigo una urna que contenía sus restos y todas mis ilusiones, mis esperanzas y mi amor. Sé que está con su padre en el cielo y que los dos allí arriba están mil veces mejor que yo, así que cada día me levanto esperando que Dios se acuerde de mi y me lleve junto a ellos. No tengo valor para acabar con mi vida, me faltan narices para dejar a mi madre destrozada en vida así que no me queda otra que seguir aquí en este mundo cruel en el que parece que algunos tenemos que soportar el dolor que otros nunca vivirán.

¿Que si tengo rabia? Muchísima, nadie se imagina cuánta rabia, odio e ira llevo en mi interior. No soporto pensar que hay gente que llega a todo en la vida sin ningún tipo de esfuerzo, no soporto el saber que los oportunistas, mentirosos y tramposos triunfan y los que luchan, los sinceros y fieles fracasan o sufren. No tolero mentalmente el hecho de que el dinero mueva el mundo y otorgue privilegios y sobre todo no aguanto a nivel emocional, que haya gente que trate mal a sus hijos o no valore todo lo bueno que tiene despreciando al prójimo y viviendo como si lo malo no les fuera a pasar nunca (porque de hecho no les pasa)

Para mí está vida carece ya de total sentido y si he decidido escribir está carta es porque Silvia ha sido luz en mi camino. No para mí porque yo estoy acabada y aunque ella se empeña en ayudarme no puede hacerlo, pero si para las personas que la siguen o para todos aquellos que lean está carta a través de su web, porque sé que la mayoría, leyendo mi historia se darán cuenta de que tienen mucho por lo que seguir luchando y mucho por lo que ser felices. Que su vida siempre podría ser peor y que si la comparan con la mía seguro que se sienten reconfortados. Estoy convencida de que mi historia no sirve para nada, no le importa a nadie y no va a hacer que nada en este mundo cruel cambie, pero al menos quizá haya alguien que después de leerla vaya corriendo a abrazar a sus hijos, a su marido o a su perro porque se de cuenta de lo mucho que tiene.

BEBÉS ARCOIRIS

¡¡Lara, tu hijo está sano, está bien y te lo estás perdiendo!!

Después de tres nacimientos sin vida con 8, 29 y 19 semanas la verdad que creí que esto de la maternidad no era lo mío. Me sentía fracasada como mujer y frustrada por sentir que mi cuerpo no era capaz de mantener a mis hijos a salvo hasta que llegara el momento de su nacimiento.

Me sentí sola, desesperada y aislada de la sociedad e incluso mi propio entorno me rechazaba. Todas mis amigas tenían hijos y al final de forma inconsciente ellas se juntaban más porque sus planes se parecían y yo…no encajaba en su mundo. Pase momentos en los que quise tirar la toalla en todos los sentidos e incluso mi relación sentimental se vio seriamente afectada. Mi marido no le daba tanta importancia a tener hijos o no pero para mí era algo fundamental ya que no entendía la vida si no era dejando descendencia. El me apoyaba e intentaba entenderme pero al final yo no estaba feliz conmigo misma y eso hacia que estuviera a la defensiva y le atacaba por cualquier cosa que hiciera o dijera. Reconozco que no nos divorciamos por un pelo porque durante tres años prácticamente no nos hablábamos, no nos mirábamos y tampoco hacíamos el esfuerzo de que las cosas mejorarán. Hasta que un día decidí que mi actitud estaba destruyendome a mí misma y a todo lo que me rodeaba por tanto comencé a ir al psicólogo para que me echara una mano. Las primeras sesiones no podía ni hablar, a penas era capaz de contar lo que me había sucedido y cuando me preguntaba por mis niños solo lloraba y lloraba sin poder articular ni una sola palabra. Hasta que en la sesión 6 comencé a explicar poco a poco que había sucedido con mis bebés y porque estaba tan enfadada con la vida. Después de 30 sesiones más me dio el alta porque ya era capaz de hablar con cariño de mis pequeños. Mi relación conyugal mejoro mucho y recuperamos el amor que habíamos perdido durante ese tiempo. Me seguía acordando de que no era madre aquí en la tierra pero de otra forma así que digamos que mentalmente me cure.

Me cambié de trabajo y serene mucho mi vida en todos los sentidos, comencé a alimentarme de una forma totalmente diferente (mucho más saludable) y a cultivar mi alma. Todo eso me llevo a lograr un equilibrio emocional increíble y a ser mucho más feliz. Dos años más tarde me levanté un día con una sensación rarísima como revuelta, mareada y muy cansada. Automáticamente de la cama salte al baño y allá por el váter se fue la cena de la noche anterior. Pase días muy extraña con el cuerpo raro y curiosamente no lo identificaba con un embarazo porque esos síntomas no se parecían nada a los que había tenido con mis otros tres hijos así que no fui al médico, simplemente lo achaque a un virus estomacal o a una gripe.

Nunca he tenido reglas muy regulares la verdad así que me pase dos meses sin el periodo y tampoco me extrañó pero unos días más tarde estaba en una boda me torcí un pie gracias a unos tacones infinitos y tuve que ir a urgencias. Tenía un esguince de los buenos y me preguntaron si estaba embarazada para ver si me podían hacer una radiografía o no… Automáticamente respondí que no, pero aquel doctor cargado de experiencia y de años se empeñó en hacerme una prueba.

Dio positivo y no vayáis a pensar que me puse contenta, la verdad es que empecé a llorar desconsoladamente y a pensar que iba a volver a tener que pasar por lo mismo por lo que había pasado anteriormente… De hecho, pedí que quería interrumpir el embarazo mientras estuve allí en urgencias pero una enfermera de esas que valen oro empezó a contarme casos que había visto de otras mamás y me convenció para que al menos me lo pensara durante unos días.

Nos fuimos a casa y lo hablamos en familia porque yo no me veía capaz de tomar esta decisión sola así que tras evaluar todos los pros y los contras decidimos continuar. Probablemente fue el peor embarazo de todos para mí porque era consciente de que en cualquier momento algo podía ir mal y nuestras pocas ilusiones se iban a desmoronar de nuevo. No permití que nadie me regalara nada para el bebé y casi no les dejaba hablar de él de hecho, lo ignore prácticamente durante toda la gestación e incluso el día del parto lo recuerdo como cuando fui a dar a luz a mis otros hijos, con pena, pensando en que iba a verlo muerto, incluso había ya elegido la urna para cuando tocara incinerarlo.

Di a luz con 36 semanas y cuando me pusieron encima a mi cuarto hijo yo no podía creerlo. Vi como respiraba y como sus ojos negros me clavaban la mirada pero yo solo preguntaba que porque no se lo llevaban, que seguro que estaba mal y no lo estaban atendiendo.

Entré en una especie de crisis de ansiedad hasta que mi matrona me apretó muy fuerte los brazos y me dijo ” Lara, tu hijo está sano, está bien y te lo estás perdiendo” entonces comencé a calmarme y a entender que estaba vivo… estaba vivo!!!!!

Es increíble que el hecho de que un bebé nazca vivo puede ser tan extraño para los padres que hemos pasado por el duelo perinatal. La maternidad se vive de una forma totalmente diferente cuando has pasado por ello y siento que aunque no hay que tomarse un embarazo con el miedo con el que yo lo hice, es muy difícil mantener todo ese terror a raya. Por eso cuando conocí a Silvia de @una_madre_mas me atreví a hablarle y cuando ella me pidió que contara mi historia no dude ni un momento.

A pesar de que puedo hablar de mi bebé arcoiris no me veo con la capacidad de hacer pública la historia de mis otros tres bebés estrella. Yo no tengo recuerdos suyos y ni siquiera podría enseñaros una fotografía así que prefiero dejarlos en mi recuerdo, pero sí me vi en la obligación de contaros mi historia con mi bebé arcoiris porque sé que muchos de vosotros y de vosotras podréis estar pasando por algo así y ojalá yo hubiera leído esto mismo en su momento, porque estoy segura de que no me hubiera sentido un bicho raro.

Desde aquí me gustaría pedir a todo el que lea este blog que siga a Silvia en su cuenta no por ella (que también) si no para apoyar la labor tan bonita que está haciendo de una forma totalmente desinteresada aún portando un dolor terrible en su alma. La gente como ella que son capaces de dar a los demás cuando no les queda nada es digna de admiración y total respeto. Creo que es importantísimo que se corra la voz de todos estos casos y que se sepa de una vez por todas que la maternidad es como todo en la vida, puede salir bien pero también puede salir muy mal.

DESVARÍOS DE @una_madre_mas

Con el duelo también llega la decepción

Últimamente las mamis en duelo hablamos de la falta de apoyo por parte del entorno más cercano ante la perdida de nuestros hijos y es que es en momentos tan duros y delicados como la muerte de un hijo, cuando se sabe a quién tenemos de verdad y quien está por estar en nuestras vidas.

¿Por qué nos causa tanta frustración que las personas de nuestro entorno no se comporten como esperamos en determinadas circunstancias de nuestra vida? La respuesta es sencilla; tenemos unas expectativas muy elevadas entorno al ser humano.

Veréis, la sociedad nos vende la idea de que todas las relaciones existentes entre amigas, hermanos, padres e hijos, suegros, cuñados etc son ideales, puras y sinceras, pero en verdad está no es la realidad imperante sino más bien todo lo contrario. Recibimos este mensaje constantemente de forma subliminal o directa a través de todos los medios de comunicación existentes, lo cual al final nos lleva a idealizar nuestras relaciones interpersonales y a pensar que nuestras amistades son “Como la que tiene Carrie Bradshaw con sus amigas en sexo en Nueva York”. Creamos en nuestra mente una especie de ilusión que en el 90% de los casos dura poco tiempo, ya que generalmente nos encontramos en medio de relaciones que carecen de pureza sentimental y están basadas más en el interés, que en el amor entre seres humanos.

Los que me conocen bien, saben que hace tiempo que no espero absolutamente nada de nadie, de hecho tengo un mantra que dice: “cuánto menos necesitas de la gente y más independiente eres, menos esperas de nadie y por ende menos te decepcionas”.

Pero ojo, no siempre fui así!! De hecho durante mucho tiempo intenté encajar en diferentes pandillas, probando en grupos de gente con personalidades, valores y principios diferentes, porque tenía esa necesidad de tener una chupipandi en la que poder sentirme querida, respetada y a salvo cuando tuviera problemas. Pero creo que por mi carácter, por mi forma de ser, por mi educación, mis principios o simplemente por mala suerte, acababa siempre mal parada, utilizada, ultrajada, acosada e incluso humillada.

Así que cansada de dar tumbos, decidí estar un año y medio totalmente sola, sin salir con nadie ni de noche ni de día. Me centré en trabajar mi yo interior, lo que me llevó ganar seguridad y confianza en mí misma y a acabar entendiendo que no necesitaba encajar ni ser aceptada en ningún grupo de amigos y/o amigas estilo Sensación de Vivir.

¿No tenía amigos? Pues no, pero tampoco los necesitaba así que ya no había lugar a la frustración. ¿Era considerada rara, antisocial e insoportable? Bueno… es que quizá lo era!! No lo sé, pero me la pelaba, no estaba dispuesta a formar parte de grupos en los que lo que me encontraba era una dinámica de celos, habladurías, falsedades y traiciones de unas a otras. Yo tengo un problema; no sé andar a medias tintas, no me gustan los chismes, los dimes y diretes, las críticas, las falsedades o las trastiendas, así que creo que por eso nunca encajaba. Cuidado, seguramente haya alguna pandilla por ahí que sea estupenda, pero la verdad yo no tuve la suerte de encontrarla. De hecho, la última vez que estuve en una pandilla entré y salí sin hacer ni gota de ruido, porque cuando me di cuenta del meollo que se traía la líder entre manos, escapé como del diablo. Ese fue el día en el que pensé: ¡¡Silvia, nunca máis!!

Los años y la experiencia te vuelven más selectiva, de hecho, fue gracias a eso que pude encontrar a mi hermana, a mi hermano y a mis dos compañeras de vida, confirmando así que vale más calidad, que cantidad.

Así que si os soy sincera, en mi caso cuando Sara murió, sabía perfectamente quién iba a responder y quién no iba a mandar ni señales de humo. Entonces… ¿Decepción? Ninguna.

Si me arranqué a contaros todo esto, es porque yo tuve que pasarlas canutas para llegar a esa conclusión y no sabéis lo liberada que me sentí cuando logré llegar a ese punto de paz interior y autosuficiencia emocional. Cada día estoy aprendiendo de vosotras porque con todo el cariño del mundo me dedicáis vuestro tiempo dándome un consejo, recomendandome un remedio casero, mandándome cariño o simplemente un me gusta. Así que en agradecimiento a tanto amor aquí os dejo las técnicas que yo usé y lo que hice para poder alcanzar mi NIRVANA personal:

  • Viajar en solitario: Me hice un viaje de una semana yo sola para descubrir una ciudad que conocía desde niña pero desde un punto de vista laboral y no turístico y fue una experiencia muy bonita a todos los niveles.
  • Leer libros: Aunque mi memoria es un desastre y me olvido muy rápido de lo que leo las enseñanzas o los buenos ratos quedan en la memoria como sensaciones que nos hicieron disfrutar y no necesitas nada ni nadie más que a ti misma, un buen sofá y un texto que te apetezca.
  • Centrarte en ser el mejor en tus estudios o en tu trabajo. Esta es la mejor manera de que te lluevan amigos!! Aunque no creo que sean amistades muy desinteresadas…
  • Disfrutar de la naturaleza, meditar, hacer deporte…
  • Escuchar música clásica o especial para meditar. Hay grabaciones en Youtube maravillosas de hasta 5 horas que te trasladan a otro planeta.
  • Los animales!!!! Un perruno, un gatuno, un conejo!!! Cualquier animal os dará toda la compañía y el amor que necesitáis a cambio de que le deis cariño. Me crié con perros y me salvaron siempre que la soledad me atormentaba

En definitiva, cualquier cosa que os dé paz y que no necesitéis a nadie para realizarla es válida. Si no encontráis ninguna actividad que os llene en solitario es signo de que tenéis un exceso de dependencia hacia el ser humano por lo que deberíais empezar ya a trabajar en ello. Y como siempre os digo querida tribu, si yo pude hacerlo…. Vosotros podéis seguro!!!

MI EMBARAZO

Tranquila, yo también pensé lo mismo que tú

El otro día hablaba con una de vosotras a cerca de algunas sensaciones o síntomas que el cuerpo manifiesta después de morir nuestro bebé, así como de esas ideas horribles que se nos pasan por la cabeza dependiendo de cómo tengamos el día. Es increíble cuánto bien nos hacemos unas a otras hablando, comunicándonos y dándonos cariño, al menos a mí me hace ver que no estoy sola y que no soy la única que está sufriendo cosas extrañas. Os voy a dejar un listado de algunos de los pensamientos y síntomas (si es que se les puede llamar así) que yo experimente, o todavía sigo experimentando y que son comunes en mamas en duelo.

  • Siento golpes en el útero que son iguales a las patadas que me daba Sara cuando estaba embarazada.
  • Dos meses y medio después de fallecer Sara empezaron a aparecer costras de leche en mis pezones igual que cuando iba a subirme la leche al dar a luz.
  • Tengo dolores abdominales y de riñón exactamente igual que cuando comencé con contracciones de parto
  • A veces tengo la sensación de que me voy a olvidar de Sara y tengo que ir corriendo a ver una foto suya o un vídeo
  • Siento un hueco o un vacío en mi vientre como si a mí cuerpo le faltara algo.
  • Me duelen los brazos cuando me levanto porque según mi marido de noche tengo la misma postura que tendría si será durmiera sobre mi
  • Hay días que me siento mal por estar contenta y otras veces me siento bien por estar alegre
  • En ocasiones desearía entrar en un coma profundo para así no tener que sentir más dolor
  • Sentia que sin Sara no podría seguir adelante y rogué que me llevara con ella al cielo.
  • Los primeros días estaba tan aturdida y desorientada que me preguntaron en qué calle vivía y no lo sabía
  • A día de hoy me sigue pareciendo imposible que Sara ya no esté con nosotros.
  • La vida perdió para mi todo el sentido
  • Me molestaba que la gente estuviera contenta, no soportaba oír reír a nadie.
  • Un día sentía tantísimo dolor emocional que me pellizque muy fuerte para poder desviar el dolor hacia una parte física de mi cuerpo.

Podría seguir escribiendo pero no quiero aburriros. Lo que me gustaría que entendierais es que TODOS tenemos pensamientos extraños, que nos dan miedo incluso a nosotros mismos y que harían temblar al mismísimo Jocker. La mente es curiosamente retorcida y a veces parece querer martirizarnos con ideas o pensamientos dañinos, sin embargo tan solo constituyen la forma que tiene nuestro cerebro de manifestar el dolor que estamos sufriendo.

La mejor forma de que todos esos pensamientos desaparezcan es no darles importancia. Cuando entendemos que son comunes en todos los seres humanos y que no son peligrosos ni para nosotros ni para nuestro entorno, será cuando la mente se relaje y deje de proyectarlos.

Tenemos la tendencia a pensar que estamos locos ante ciertos pensamientos o emociones simplemente porque la sociedad nos esconde está realidad: todos los seres humanos tenemos un punto de locura propia de la complejidad de nuestra estructura cerebral. Como digo siempre, todo lo que tiene que ver con la mente sigue estando muy estigmatizado, lo cual lleva a que por miedo a ser juzgados o apartados de la sociedad, escondamos aquellos pensamientos más extraños, oscuros o rocambolescos.

Cuando aprendamos a aceptar nuestra propia naturaleza, a amarnos y respetarnos. Cuando cuidemos nuestra salud mental de verdad y dejemos de atormentarnos por tener esos pensamientos intrusivos nos daremos cuenta de que lo único que quería nuestro cerebro era decirnos que el también estaba sufriendo.

Os quiero mucho familia.

DESVARÍOS DE @una_madre_mas, Uncategorized

Las frases que NO debes decir a padres en duelo perinatal

Si algo duele más que una herida, es que hurguen en ella. En estos meses tras la muerte de Sara he oído todo tipo de comentarios y he leído diferentes tipos de mensajes con la intención de consolar mi dolor. Vaya por delante que pienso que nadie pretende hacer daño cuando dice algo fuera de lugar, simplemente creo que es falta de empatía, de herramientas psicologicas, ignorancia o inseguridad. Personalmente a mí no me han afectado esas frases desafortunadas, no sé si por mi forma de ser, porque llevo toda mi vida tratando con el público o porque entiendo que no hay mala intención en esas palabras, pero aún así en ocasiones ha habido expresiones que me han hecho plantearme si algunas personas tienen corazón.

En estos casos en los que te ves en la situación de acompañar a una mamá o a un papá en duelo lo más sencillo es seguir esta premisa: “Si no sabes que decir, no digas nada”. En realidad no necesitamos palabras porque los sentimientos más profundos se transmiten con un abrazo, una mirada que parece no decir nada pero que transmite todo lo necesario, una caricia en el rostro… Son acciones más que suficientes para mostrar respeto hacia el dolor ajeno.

Sin embargo en pocos casos sucede esto, en la mayor parte de las ocasiones nos encontramos con frases y comportamientos que complican enormemente el tránsito por el duelo a los papás que han perdido un hijo. Así que humildemente quisiera dejar plasmado todo aquello que creo que no es oportuno decir ni hacer bajo mi prisma y desde luego me encantaría que en comentarios aportaseis ideas y opiniones a cerca de este tema para que yo pueda aprender de vosotros.

QUE NO DECIR:

  • “Estabas de pocas semanas, eso realmente no era nada”: No hay cosa que mas le duela a una mama, que el hecho de que le digan que su bebé no era nada. Piensa que aunque en semanas tempranas ni siquiera tenga forma, esa madre no pierde solamente a su hijo, sino que con ese embarazo que se acaba se van todas las ilusiones, todos los planes y todos los sueños que había creado entorno a esa criatura.
  • A mi de muerte no me hables que me pongo muy mal: Ésta frase me dejó perpleja. Cuando oí esto pensé : ¡¡si tú te pones mal imagínate yo!! La muerte forma parte de la vida, sucede a diario y esconderla o darle la espalda no hace que desaparezca sino más bien todo lo contrario. Por favor no calles la voz de esa familia y de ese bebé que se merece todos los respetos del mundo.
  • “Todavía eres joven, ya tendrás otro”: Si, es cierto, si la madre es joven tiene la oportunidad de tener más bebés pero hay que comprender que al que quiere es al que se acaba de ir. ¿Cómo le vamos a decir a esa mami que la mejor forma de superar la muerte de su bebé es teniendo otro? Los hijos no se sustituyen, los hijos no se olvidan aunque no estén con nosotros. Existen y seguirán existiendo hasta el día en que la muerte venga a nuestro encuentro así que porfavor no quieras que lo borre de su mente porque eso es totalmente imposible.
  • “No pienses en eso mujer, hay que seguir viviendo”: Es la enfermedad de la sociedad de hoy en día, no pensar en lo que nos hace daño para tratar de olvidarlo, sin embargo no nos damos cuenta de que antes o más tarde todo ese sufrimiento, ese sentimiento de perdida acabará saliendo por todos los poros de nuestra piel. Esto es como si tenemos el salón sucio y en vez de aspirar metemos el polvo debajo de la alfombra; parece que está limpio pero en el fondo esta lleno de porquería. En estos casos hay que ESCUCHAR. Ofrecer tu hombro y tus oídos a esos padres y tratar de comprenderlos. No vas a ser capaz de animarles porque nada ni nadie puede lograrlo, pero escuchando su dolor se sentirán comprendidos y arropados.
  • Venga mujer tienes que ser fuerte y superarlo: Lo primero, la pérdida de un hijo NUNCA se supera, se aprende a convivir con su ausencia. Y lo segundo, que más quiere esa madre o ese padre que estar fuerte y seguir hacia adelante… pero no pueden hacerlo. Piensa que seguramente no sean capaces ni de salir de la cama, no querrán ver a nadie, comerán cualquier cosa con tal de no cocinar y su día a día es un infierno en el que se repiten constantemente porque esto o porque aquellos entre lágrimas infinitas. Dales tiempo, todo el que necesiten. No hay un manual que diga cuánto tiempo se necesita para normalizar la falta de un hijo, cada uno lleva su ritmo y en ningún caso es conveniente intentar acelerarlo.
  • Tienes otros hijos así que tienes que seguir adelante sino ellos van a sufrir: Piensa que esos padres son conscientes de que sus hijos tambien sufren la ausencia de ese hermanito lo cual suma una carga a mayores ya que se verán en la obligación de estar fuertes por ellos. No necesitan que tú les hagas sentir que no son buenos padres, están haciendo todo lo que pueden.
  • Vuelve al trabajo enseguida eso te va a ayudar: Mucho ojo con esto porque la vuelta a la rutina de forma precipitada puede desencadenar una depresión mucho más grave. Enfrentarse a la vida es durísimo tras una pérdida tan trágica así que no les fuerces.

A todo esto hay que sumarle el cambio hormonal tan terrible que sufre la madre cuando se interrumpe el embarazo, cuando su bebé nace muerto o muere de forma temprana lo cual complica mucho la recuperación. Así que aquí viene la parte importante ¿Que puedes decir?

  • No hay palabras de consuelo, cuánto lo siento
  • No imagino el dolor que estás pasando, ojalá pudiera hacer algo para ayudarte a aliviarlo
  • No se qué decir, pero te escucho. Estoy aquí.
  • ¿Era una niña o un niño? ¿Y cómo se llama? Seguro que está orgullosisimo de la gran madre que le tocó. (O del gran padre)
  • Debe de ser durísimo pasar por algo así, tómate tu tiempo.
  • Siempre será tu bebé y nunca lo olvidaré
  • Sé cuánto queríais a vuestro bebé

¿QUE PUEDES HACER PARA AYUDAR?

  • Un caldito caliente: Os parecerá absurdo pero no os imagináis lo que ayuda tener la comida preparada. En momentos así cualquier tarea que a priori es simple se hace un mundo.
  • No atosigues ni hagas demasiadas visitas: Respeta los tiempos y se prudente. Llama primero o escribe un mensaje para ver si esos padres están en condiciones de recibirte.
  • Si hay más niños en la familia llevatelos de paseo: los padres necesitan compartir tiempo juntos para poder llorar su perdida y abrazarse sin pensar en nadie más que en ellos durante al menos un par de horas al día y cuando hay niños en casa esa tarea se complica.
  • Hazle saber que te ofreces a acompañarla al médico, psiquiatra o psicólogo si lo necesita. La sociedad sigue sin reconocer los problemas de ansiedad, depresión o cualquier tipo de trastorno psicológico. A veces necesitamos que nos empujen y nos ayuden a dar el paso.

Al final si lo pensáis todo pasa por pensar con lógica y tener sentido común pero ya se sabe que éste no es el más común de los sentidos. Si eres una mamá o papá en duelo entenderás muy bien de lo que hablo y si no lo eres, estoy segura que si en algún momento tienes que lidiar con el duelo sabrás enfocarlo de otra forma.

OTROS BEBÉS ESTRELLA

Mi Aitana, siempre serás la luz de mi vida.

Cómo cualquier embarazo mi historia comienza en el momento en el que vi esas dos rayitas bien marcadas en el test de embarazo. Madre mía en ese momento me puse tan nerviosa que me resbaló el teléfono móvil de las manos y cayó en un balde con agua que tenía a mi lado!!

Mucha gente se sorprendió y me crítico ya que había decidido ser mamá con 19 años (¿joven verdad?). Es cierto que me cuestioné en más de una ocasión si estaba haciendo lo correcto o no al buscar mi embarazo, pero la verdad es que ahora me arrepiento de haber perdido tanto tiempo haciéndome preguntas absurdas.

Por veces pensaba que mi bebé iba a ser un problema y que quizá hubiera sido mejor buscar este embarazo en un futuro. A día de hoy soy consciente de que mi hija fue el regalo más lindo que la vida me dio y que desde luego no hay momentos perfectos ni situaciones ideales. Cuando pasas por lo que yo pasé, te das cuenta de que es lo que importa de verdad.

Mi embarazo fue muy normal, tan solo estuve ingresada a las 28 semanas por una infección urinaria, pero mi nena estaba perfecta y no hubo más complicaciones. Los días iban pasando y la ilusión aumentaba de forma exponencial!! Miraba su ropita todos los días, la acomodaba, me la imaginaba a ella vestidita y la volvía a guardar. 

En una de mis últimas ecografías me dijeron que mi placenta ya estaba “madura” por lo que había que estar pendiente ya que la bebé podría dejar de recibir los nutrientes y el oxígeno que necesitaba, asi que en cada ecografía evaluaban la situación de la niña y confirmaban que todo estaba bien.

Una noche, a mis 37 semanas estaba con dolores muy fuertes de cabeza y con vértigo, así que con el papá de la bebé decidimos ir a una consulta ginecológica de emergencia. Parecía ser que estos síntomas no tenían nada que ver con el embarazo, pero el ginecólgo que estaba de guardia decidió pedirme el ingreso al ver las ecografías anteriores para poder ver el estado de salud de la pequeña más detenidamente.

Ella se movía como nunca, los monitoreos arrojaban resultados buenos, su ritmo cardíaco era normal y no había nada alarmante. Pero uno de los ginecólogos que acompañaba al doctor de guardia observó que el peso estimado de mi niña según la última ecografía (2,200kg) no era el que debía tener, por lo que decidieron inducir mi parto al día siguiente.

Tuve varias opiniones distintas de distintos ginecólogos y parteras durante dos días de ingreso….algunos pensaban que su peso era bueno, otros que pesaba muy poco y hasta el día de hoy sigo sin saber con exactitud si esa decisión de la inducción a causa de un supuesto peso inadecuado fue oportuna o no.


El 9 de abril de 2019 por la mañana me pusieron oxitocina para desencadenar las contracciones y a medida que iban pasando las horas tenía cada vez eran más intensas y aún así cuando dieron las 20:00h me indicaron que no había dilatado absolutamente nada.

Al día siguiente me dijeron que no podían esperar más tiempo así que la niña tenía que nacer, (esa sería la fecha de su cumpleaños!!!) Su papá se tuvo que ir a trabajar así que fue madre quien me acompañó durante mi trabajo de parto. Me rompieron la bolsa a las 11:00 y cuando dieron las 18:00 ya no aguantaba más el dolor. Tras un día y medio de mediación para la inducción yo tan sólo había dilatado 3 cm, por lo tanto deciden hacerme una cesárea de emergencia.

A las 18:35 nació Aitana. Me la pusieron al lado, le di un besito y rápidamente se la llevaron para vestirla y hacerle el chequeo. Pesaba 2,760kg y medía 46,5 cm. Todos en el hospital me felicitaban y me decían que era una bebé muy bonita y ya cuando terminaron de coser la incisión de la intervención me llevaron a la sala de recuperación donde pude ver a mi mamá con mi niña en brazos. La miraba y no podía creer que fuera mía. Enseguida llame a una partera (en mi pais se llama así a la mujer que atiende el parto) y le pedí que me ayudara a la que la nena se enganchara al pecho, pero Aitana se quejaba todo el tiempo. La tuve pegadita a mi pecho unos 10 o 15 minutos mientras le hablaba y le acariciaba su carita, hasta que la partera me dijo que si seguía quejándose iban a tener que llevarla a la enfermería y pocos minutos después definitivamente decide ponerla en una cunita y llevársela.

Mi madre fue quien la acompañó y cuando regresó me dijo que en una hora tenía que ir a ver como estaba la bebé y si todo iba bien me la traían así que mientras esperábamos estuvimos conversando con mi compañera de habitación que ya tenía a su bebé. Comenzaron a llegar visitas de toda la familia y yo no podía estar más contenta.

Pero horas después el neonatólogo acude a la habitación para decirme que Aitana no estaba mejorando con el oxígeno y que debían llevarla a la UCI porque su dificultad para respirar era cada vez mayor. Aún así me decían que no debía de preocuparme puesto que estaba todo bajo control. En cuanto me permitieron levantarme quise ir a ver a mi bebé, pero tuve la mala suerte de que sufrí una fuerte hemorragia por lo que tuve que volver a la habitación y no pude verla.

A las 5:00 de la madrugada una muchacha le pidió al papá de Aitana que fuera a por unos documentos y cuando volvió a entrar en la habitación le vi los ojos llenos de lágrimas: nuestra hija estaba muy grave.

No se como lo hice pero en ese momento me incorporé, me senté en una silla de ruedas y le pedí que me llevara hasta donde estaba mi niña. Según entro veo una incubadora rodeada de personas, con muchísimas máquinas alrededor y pitando sin parar… Ese bebé era Aitana. Yo lloraba y no entendía que le pasaba, les preguntaba porque me habían inducido el parto y maldecía su decisión…

El neonatólogo me explico que Aitana tenía algún tipo de bacteria instalada en sus pulmones que los estaba consumiendo por lo que el riesgo de muerte era muy alto así que ni siquiera la pude tocar… Tan sólo miraba mientras seguía en shock como su pancita subía y bajaba gracias a los respiradores.

Con ella se quedó su padre y mi madre conmigo. Tras esperar un tiempo prudencial y al ver que su papá no volvía, le pedí a mi madre que fuera a averiguar como iba todo. A los pocos minutos llega destrozada y me dice que mi bebé se va a morir, que estaban esperando a que dejarade respirar porque no había nada que se pudiera hacer. Su padre bajo corriendo para poder estar con ella y no dejarla sola en ese momento.

Pude oír como se me partía el alma, sentía impotencia, dolor y una pena terrible. A los pocos minutos viene una enfermera a buscarme porque el neonatólogo quería hablar conmigo. Le pregunté si había fallecido con la esperanza de llegar a tiempo para verla, pero asintió con la cabeza… Había llegado tarde.

Cómo pude volví de nuevo a subirme a una silla para poder despedirme de ella. Según llegue pedí que me la dieran, la agarré en mis brazos y grite como nunca en mi vida lo había hecho. Le dije que la amaba y le pedí perdón por no poder haber hecho nada por ella. Le agarré su manita, y miré su cuerpecito completo para grabarlo en mi mente. Era tan linda mi niña y me transmitía tanta paz… Le di un besito en su frente y me llevaron a la habitación.

No quería visitas, quería estar sola pero nadie respeto mis deseos, allí aparecía gente a discreción. El personal del hospital sin embargo fue muy empatico conmigo ya que me llevaron a una habitación individual para ofrecerme tranquilidad y sosiego, un detall por el cual estoy muy agradecida.

Una vez me dieron el alta, durante 20 días mi recorrido en casa era del baño a la cama y de la cama al baño. Tiempo más tarde mi madre decidió volver al hospital para hablar con el neonatólogo ya que seguíamos sin saber la causa real del fallecimiento de Aitana y al parecer yo tenía un virus llamado “Estreptococo b”.

Está fue la explicación que nos dieron:

A pesar de que este virus se suele contagiar al pasar por el canal del parto, el caso de Aitana era muy extraño (de hecho uno entre millones) ya que ella lo contrajo a través de la placenta. Al parecer no hay forma de detectarlo mediante ningún tipo de prueba de diagnóstico prenatal y aún sabiéndolo, por más que me hubiesen pasado el antibiótico durante el parto, no hubiera servido de nada puesto que su virus ya estaba muy avanzado. Finalmente se desencadenó una sepsis neonatal (infección invasiva generalizada) y falleció a causa de esto.

No le doy vueltas a las causas de su muerte para no volverme loca, sin más.

MI APRENDIZAJE.
A pesar de ser muy reciente todavía y que por supuesto la lloro a todas horas intento seguir adelante. Aitana tenía una misión que cumplir y estoy convencida de que de alguna forma vino a ayudarme a madurar, a entender la vida y a enseñarme lo que significa amar sin límites. Pero sobre todo me mostró que haya personas maravillosas que son capaces de ponerse en tu lugar y darte todo su apoyo aunque no te conozcan de nada. Según van pasando los días voy siendo capaz de recordar a mi hija con una sonrisa y puedo hablar de ella sin llorar descontroladamente.

Quiero darle las gracias a @una_madre_mas por darle voz a los bebés estrella, es muy importante que la sociedad los reconozca como hijos que son aunque no estén aquí en la tierra y que se hable de ello sin tapujos. Lamentablemente nadie está libre de vivir algo así y aunque no se sepa sucede mucho más de lo que nos imaginamos. Nuestros bebés existieron y van a existir por siempre en nuestro corazón y aunque la gente no lo comprende a nosotras nos encanta recordarlos. Tan solo muere quien queda en el olvido y gracias a nuestra memoria y a Silvia que publica sus historias nunca morirán.

OTROS BEBÉS ESTRELLA

Maldita Gastrosquisis que te arrancó de mis brazos.

Luka Adrian nació de un amor enorme justo en el momento que nosotros elegimos…sólo 1 mes de búsqueda y puum!!!! ahí estaba.

Durante las primeras semanas la verdad es que mi embarazo fue totalmente normal, quizá un poco de dolor en los senos pero poco más. Digamos que disfrute el primer trimestre de la forma que cualquier mujer desearía, hasta que llegó la fatídica semana 12 con su consiguiente ecografía.

Desde que entre en la consulta para la exploración ecografica sentí que el ambiente estaba cargado de mucha tensión. Un buen rato después la doctora nos dijo “bueno el bebe está perfecto, está creciendo genial, pero (malditos peros) debo deciros que tiene una malformación en el abdomen llamada gastrosquisis. Pero vamos que no hay de que preocuparse ya que si le realizamos una operación al nacer se puede resolver”

Un caos total y absoluto llegó a nuestras nuestras cabezas; lloramos, gritamos, nuestra mente daba mil vueltas porque no entendíamos nada, que era aquello de lo que nos hablaba la doctora?? Días después me volví una auténtica experta en gastrosquisis busque información, hablé con médicos, visite varias clínicas… necesitaba conocer perfectamente que le pasaba a mí bebé para así tenerlo todo controlado y después de esta investigación digna de cualquier detective, me convencí de que podía salir bien, tal y como los médicos decían.

El embarazo seguía su desarrollo de forma normal hasta que cuando fuimos a la revisión de la semana 32 nos dijeron que la malformación había empeorado. Durante ese tiempo dos órganos más se habían salido del abdomen y en vez de una nuestro bebé tendría que hacerle frente a dos operaciones. Comenzó un control exhaustivo en el que había que hacer una ecografía cada semana para vigilar la situación.

Y finalmente en la semana 35+5 nos dijeron que había que sacarle urgentemente dado que las vidas de ambos corrían serio peligro… que estaba pasando?

Salió llorando por la herida más bonita que tengo en mi cuerpo y únicamente pude verle un ojito cuando se lo llevaban en la incubadora de camino a su primera operación…Tan pequeño y tan valiente… Y yo a reanimación 8 horas de reloj! Cualquiera puede imaginar lo que supuso para mi..

Eran las 6 de la tarde cuando me permitieron subirme a una silla de ruedas e ir a conocerle. Era precioso pero ni siquiera pude verle bien la cara ya que estaba rodeado de cables, maquinas que pitaban, un antifaz, entubado….

Y en aquella silla al lado de la incubadora pase cada día y cada hora, cada complicación. Todo se ceñía a dar un paso para adelante y dos para atrás y a eso se le sumaron tres operaciones más por complicaciones serias y todo acababa con el cierre total de su abdomen. Le habían puesto una maya provisional que cubría sus órganos lo cual era señal de que quizás pronto podría empezar a comer e incluso pudimos cogerlo en brazos por fin!!! Aquel era su día 44 de vida, al día siguiente, en el 45 fue su padre quien lo pudo tener en brazos y desgraciadamente ese mismo día empezó el final, nuestro final.

Mientras mi marido lo acunaba su saturación cayó y tuvieron que reanimarlo en dos ocasiones. Una maldita bactería había anidado en sus pulmones aún débiles, provocándole una neumonía que lo complicó todo.

Teniamos que decidir rápido, no había tiempo para pensar y solo teníamos dos opciones: o pararlo todo, o conectar su sistema respiratorio a una máquina para que realizara función de sus pulmones y corazón para poder darle tiempo a recuperarse. Así que yo, creo que como cualquier madre o padre en una situación así, decidimos luchar por el y que los médicos hicieran lo que pudieran para darle una oportunidad.

Comenzó su sexta operación. Una vez finalizada me fui a la UCIP sin separarme de el ni un solo momento en toda la noche, pero de repente los médicos comenzaron a correr, hablaban entre ellos con cara de preocupación y aunque no me decían nada era obvio que algo no iba bien. A la mañana siguiente fui con mi marido a tomar un café y cuando volvimos para verle ya no pudimos entrar. Los cirujanos le rodeaban mientras le recolocaban las cánulas (tarde quizas), ya que la máquina había marcado poco flujo durante toda la noche… Cuando nos reunieron para indicarnos los avances del pequeño nos dijeron que la mitad de su corazón y la mitad de su cerebro se habían parado, ya no funcionaban, no había esperanza. Así que nosotros debíamos decidir, algo terriblemente duro e inhumano para un padre: había que desconectarlo.

Nos dieron tiempo suficiente para que toda la familia se despidera así que uno por uno le fueron dando un beso y decirle un hola y un adiós terriblemente amargo. A las 8 de la tarde decidimos que era el momento de dejar de sufrir así que desde la puerta escuché como las máquinas que lo mantenían vivo se paraban hasta que llegó ese pitido final que todos conocemos. Tras ello lo puse en mi pecho, le pedi perdón por no haber podido evitarle tanto sufrimiento y le di las gracias infitinitas por permitirme ser su madre y poder conocerle.

A día de hoy el dolor y la pena permanecen y por supuesto le echo de menos cada segundo. Mi conciencia no me da descanso, siempre repitiendome las mismas preguntas ¿podría haber hecho algo más? ¿debería haber evitado su sufrimiento?

Ahora lo único que tengo claro es que él llegó para hacerme madre, para enseñarme a amar incondicionalmente, y para entender que si él peleó hasta el final, nosotros tenemos el deber de luchar cada dia…

Hoy tenemos a Nathan Adrián,nuestro segundo hijo y aunque su llegada no calmó el dolor, lleno mis brazos que estaban repletos de amor, un amor que había guardado para el y que nunca pude darle.