MI EMBARAZO

El embarazo y el parto cuando tienes polihidramnios

Cuando algo es desconocido asusta, es algo totalmente normal. El miedo es un mecanismo de defensa que el ser humano desarrolla ante todo aquello sobre lo que no tenemos experiencia, por eso, cuando nos enfrentamos a determinadas situaciones reaccionamos como si tuviéramos que echar a correr de un momento a otro: palpitaciones, respiración agitada, pupilas dilatadas… El parto es algo natural que la mujer lleva enfrentando desde que el mundo es mundo así que no tendría que asustarnos ni lo más mínimo, sobre todo teniendo en cuenta los avances médicos que a día de hoy salvan muchas vidas. El problema es que todo recurso disponible se puede convertir en un arma de doble filo si no se utiliza correctamente y en cuanto a dar a luz, hemos perdido toda la naturalidad y hemos dado paso a convertir el nacimiento en una intervención mecanizada en la que prima más la instrumentalización que la madre y el bebe.

Yo no tuve miedo al parto, me informe muchísimo a cerca de todos mis derechos, de las complicaciones y simplemente me deje llevar por lo que me tocara, pero reconozco que a pesar de ser un parto muy bueno en el que me respetaron en todo momento haciéndome saber que iban a realizarme y que no, no me sentí en armonía con mi cuerpo ni con mi bebé. Bien es verdad que el hecho de saber que iban a intervenir a Sara al poco de nacer hacía que todo estuviera más tenso en general, pero ahora desde la distancia pienso que precisamente por ello era esencial un proceso lo más natural posible. Sueño con que algún día todas las mujeres podamos recuperar esa esencia que hemos perdido con el paso de los siglos.

Hay varias causas que pueden causar polihidramnios como por ejemplo la diabetes materna, gestaciones múltiples, anemia fetal y otro tipo de malformaciones o anomalías genéticas. En mi caso hablaré de cómo fue el embarazo y parto con polihidramnios causados por lo que todos pensábamos que tenía únicamente Sara, que era una obstrucción intestinal.

Un parto con polihidramnios es más duro que uno normal por varios motivos. Tener polhidramnios supone acumular una cantidad de líquido amniótico mayor de lo que se considera normal, por lo que se pueden dar diferentes complicaciones tanto en el embarazo como en el alumbramiento, pero desde mi punto de vista esas posibles complicaciones se reducen considerablemente si la mamá tiene un embarazo tranquilo y guarda bastante reposo. Recuerdo que me costaba respirar al final del embarazo sobre todo porque mi barriga era descomunal y el día del parto, cuando salió todo el líquido amniótico volví a recuperar mi capacidad de coger aire con normalidad y aquello fue…. Gloria bendita!!!

Ningún médico esperaba que la obstrucción de duodeno que tenía Sara pudiera provocar una subida tan grande de líquido, fue algo un poco extraordinario. Así que si estás embarazada y te han dicho que hay polihidramnios prepárate para que la rotura de aguas sea como las cataratas del Niágara!!! Puede ser que si tus dificultades para respirar son demasiadas a lo largo del embarazo, decidan drenar el exceso de líquido mediante el mismo procedimiento que se utiliza para realizar la amniocentesis. La molestia más destacada que puedes sentir es dolor intenso intermitente que puede llegar a ser muy limitante. De hecho yo me tengo despertado de los dolores de noche y no ser capaz de conciliar el sueño de nuevo hasta pasadas un par de horas. La barriga se puede poner muy dura a menudo por la presión que está ejerciendo ese exceso de líquido en tu abdomen por eso es tan importante llevar una vida calmada y reposada sobre todo para evitar un parto prematuro que es otro de los riesgos de esta condición durante la gestación. Como digo, con una vida tranquila yo aguanté perfectamente hasta las 35 semanas así que lo básico en esta situación es cuidarse mucho.

Espero que si eres una mamá con un embarazo con polihidramnios debidos a una obstrucción gastrointestinal, ésta información te sirva de ayuda y sobre todo te tranquilice. Sara hubiera sobrevivido y tenido una vida completamente normal si solo tuviera la obstrucción de duodeno y en este tiempo conocí a muchas mamás cuyos bebés están muy bien habiendo tenido el mismo problema. Anímate, no todos los embarazos son iguales, además tu estado dependerá mucho del exceso de líquido que tengas.

DESVARÍOS DE @una_madre_mas

Deja que el dolor te atraviese

A menudo me pedís que os hable de cómo gestiono el dolor y como soy capaz de transitar el camino del duelo con tanta calma, paciencia y resiliencia así que estuve pensando y dándole vueltas a cuál sería el mejor consejo que os podría dar para poder ayudaros y que se pueda adaptar a diferentes situaciones de la vida, no solamente al duelo.

Por muy duro que suene, nada de lo que os vaya a decir ni yo ni nadie va a aliviar vuestro dolor. Lo único que puede ayudaros es que vuestro entorno os acompañe en este momento tan difícil, que os escuche si es que lo necesitáis, que respete vuestro llanto, vuestro silencio y vuestro grito. Que no os tase vuestro tiempo de recuperación, que nadie os culpabilice ni os fuerce a estar bien y que os permita ser o no ser, estar o no estar. Esto, es lo que va a marcar la diferencia en vuestra recuperación y os va a permitir elaborar vuestro duelo de la forma más correcta, porque cuando las personas que nos rodean nos acompañan permitiéndonos ser libres es cuando somos capaces de comenzar nuestra recuperación.

Y aunque no pueda deciros nada que mitigue vuestro dolor, si que puedo ayudaros a través de mi experiencia y compartiendo con vosotros y vosotras los conocimientos que he ido adquiriendo durante todo este tiempo. Por eso os animo y os empujo a que dejéis que el dolor os atreviese, que os invada, que llene todos y cada uno de los poros de vuestra piel. Que sintáis todo lo que trae consigo sin miedo, que podáis notar como la culpa, el miedo, los escalofríos, el malestar, las ganas de vomitar, la ansiedad os recorren absolutamente todo el organismo…. Y veáis que no pasa absolutamente nada. Es dolor, solo es eso. No le tengáis miedo porque habéis nacido del dolor, viviréis con dolor y moriréis con el. Cuando os cale los huesos y el alma sabréis que es lo que quiere el de vosotros y os daréis cuenta de que lo único que necesita es que lo abraceis, que lo acojais en vuestro seno, que le asigneis el lugar que le corresponde. Porque forma parte de vuestro ser y sin el ninguno de nosotros podemos avanzar…estamos incompletos.

Es un sentimiento que rechazamos, que apartamos de nosotros, con el que emprendemos una batalla constante de huida y alejamiento lo cual no nos permite obtener claridad, nos hace errar y muchas veces nos lleva al absoluto fracaso. Nunca podremos ser del todo nosotros mismos y jamás obtendremos nuestra propia identidad hasta que no encontremos su sitio en nuestro interior.

Cuando deje de luchar contra el dolor, cuando acepte que iba a estar siempre conmigo a lo largo de mi vida y cuando entendí que evitarlo solo lo hacía más resistente fue cuando me liberé. Comprendí que no se iba a ir nunca, que igual que la alegría, igual que mi niña interior tenía su espacio y que era mi obligación entenderlo y apreciarlo porque lo contrario era ir contra mi misma. En ese momento se me reveló el sinsentido de la existencia y por fin fui capaz de darle sentido a lo que no lo tenía.

Si os paráis a pensar, el dolor en sí mismo no es dañino ni negativo, lo que lo convierte en un enemigo es el miedo, pero tenerle miedo al dolor es como tenernos miedo a nosotros mismos. Así que soltad esa pesada carga, dejaros vencer porque no hay ningún motivo por el cual pelear.

MI EMBARAZO

Canal de Youtube

A modo de presentación (ya se que much@s ya lo conoceis) os enlazamos los dos videos que ya están disponibles en nuestro canal de youtube.

La intención no es sólo subir los videos a la plataforma de YT, sino también postearlos en esta página, como una entrada correspondiente con el día en el que un video sea subido.

Espero que disfrutéis con ellos tanto como yo de hacerlos y compartirlos con tod@s vosotr@s.

Aquí os dejo el video de presentación del canal y el siguiente, en donde contamos un poco nuestra historia y la de nuestro pequeño ángel:

OTROS BEBÉS ESTRELLA

La felicidad está mal repartida

No sé ni cómo empezar pero en realidad es normal. No sé dónde estoy ni como he llegado aquí. La vida me sacudió hace 6 meses de nuevo para recordarme que nunca jamás podré ser feliz. Soy hija de una madre maravillosa que fue maltratada por su marido y que vio como me maltrataba a mí día si día también hasta que un buen vecino nos ayudó denunciando la situación que vivíamos ambas. Gracias a él pudimos recuperar nuestra vida y seguir adelante con paz y armonía pero sobre todo sin golpes, ni gritos, ni miedo.

Hace un año que mi bebé llegó al mundo para inundarnos de alegría y amor a toda la familia, para devolvernos la felicidad que la muerte nos había quitado. Se llamaba Ana y era la niña más bonita que os podáis imaginar… Rubia con la piel blanca y unos ojos color azabache que lo llenaban todo de luz. Después de un parto terrible en el que me sentí cualquier cosa menos un ser humano pude marcharme a casa y comenzar mi vida con ella, mi niña, mi sueño. Tres meses después comenzó a vomitar las tomas de leche así que como buena madre primeriza acudí al médico para que la revisaran. Me dijeron que era reflujo, que no tenía porque preocuparme porque era muy normal entre los bebés y que lo único que tenía que hacer era tener paciencia y cambiar la leche materna por una de fórmula.

La verdad es que me sentí fatal porque me encantaba darle pecho, ella se enganchó enseguida y para mí era una sensación maravillosa ver cómo yo era su sustento y su alimento, pero por supuesto su salud era lo primero y si había que darle una leche especial así lo haría.

Paso una semana más y a pesar del cambio de leche Ana seguía igual, vomitaba y lloraba desconsolada así que en esta ocasión decidí llevarla directamente al hospital infantil. Allí le pusieron suero y le realizaron un análisis de sangre que fue claro: Ana tenía cáncer.

Podéis creerme cuando os digo que jamás me imaginé que un bebé tan pequeño podía desarrollar un tumor por eso pensé automáticamente que se estaban equivocando, pero una maravillosa pediatra se sentó conmigo en la habitación en la que estábamos y me explico que en ocasiones había niños que nacían con un tumor y no se sabía hasta tiempo después. Me quedé callada mirando para Ana, pensando en todas las formas que tenía disponibles para acabar con la vida de ambas. Mi marido había fallecido en la semana 24 de embarazo y ahora mi hija tenía cáncer, un tumor en el estómago que se expandía rápidamente por su organismo. No queria que ninguna de las dos sufrieramos más pero no encontraba la forma ni el momento de ponerle fin a nuestro dolor… Me ofrecieron hacer quimioterapia paliativa ya que estaba ya en metástasis y no nos daban ni un ápice de esperanzs, pero decidí echazarla ya que no iba a mejorar en nada su calidad de vida y tampoco iba a suponer una cura para ella. Me la llevé a casa y estuvimos juntas compartiendo los días que teníamos por delante que eran muy pocos. Yo soy enfermera me encargaba de su asistencia en casa, le administraba medicinas y lo que necesitaba para estar tranquila.

Un lunes por la mañana me tumbe al lado de Ana y las dos nos quedamos dormidas con la diferencia de que ella ya no volvió a despertar. Cuando abrí los ojos estaba hinchada, tenía un color entre amarillo y grisáceo y se había ido. Llamé a la funeraria para que la incineraran y tras ello traje conmigo una urna que contenía sus restos y todas mis ilusiones, mis esperanzas y mi amor. Sé que está con su padre en el cielo y que los dos allí arriba están mil veces mejor que yo, así que cada día me levanto esperando que Dios se acuerde de mi y me lleve junto a ellos. No tengo valor para acabar con mi vida, me faltan narices para dejar a mi madre destrozada en vida así que no me queda otra que seguir aquí en este mundo cruel en el que parece que algunos tenemos que soportar el dolor que otros nunca vivirán.

¿Que si tengo rabia? Muchísima, nadie se imagina cuánta rabia, odio e ira llevo en mi interior. No soporto pensar que hay gente que llega a todo en la vida sin ningún tipo de esfuerzo, no soporto el saber que los oportunistas, mentirosos y tramposos triunfan y los que luchan, los sinceros y fieles fracasan o sufren. No tolero mentalmente el hecho de que el dinero mueva el mundo y otorgue privilegios y sobre todo no aguanto a nivel emocional, que haya gente que trate mal a sus hijos o no valore todo lo bueno que tiene despreciando al prójimo y viviendo como si lo malo no les fuera a pasar nunca (porque de hecho no les pasa)

Para mí está vida carece ya de total sentido y si he decidido escribir está carta es porque Silvia ha sido luz en mi camino. No para mí porque yo estoy acabada y aunque ella se empeña en ayudarme no puede hacerlo, pero si para las personas que la siguen o para todos aquellos que lean está carta a través de su web, porque sé que la mayoría, leyendo mi historia se darán cuenta de que tienen mucho por lo que seguir luchando y mucho por lo que ser felices. Que su vida siempre podría ser peor y que si la comparan con la mía seguro que se sienten reconfortados. Estoy convencida de que mi historia no sirve para nada, no le importa a nadie y no va a hacer que nada en este mundo cruel cambie, pero al menos quizá haya alguien que después de leerla vaya corriendo a abrazar a sus hijos, a su marido o a su perro porque se de cuenta de lo mucho que tiene.

MI EMBARAZO

Tranquila, yo también pensé lo mismo que tú

El otro día hablaba con una de vosotras a cerca de algunas sensaciones o síntomas que el cuerpo manifiesta después de morir nuestro bebé, así como de esas ideas horribles que se nos pasan por la cabeza dependiendo de cómo tengamos el día. Es increíble cuánto bien nos hacemos unas a otras hablando, comunicándonos y dándonos cariño, al menos a mí me hace ver que no estoy sola y que no soy la única que está sufriendo cosas extrañas. Os voy a dejar un listado de algunos de los pensamientos y síntomas (si es que se les puede llamar así) que yo experimente, o todavía sigo experimentando y que son comunes en mamas en duelo.

  • Siento golpes en el útero que son iguales a las patadas que me daba Sara cuando estaba embarazada.
  • Dos meses y medio después de fallecer Sara empezaron a aparecer costras de leche en mis pezones igual que cuando iba a subirme la leche al dar a luz.
  • Tengo dolores abdominales y de riñón exactamente igual que cuando comencé con contracciones de parto
  • A veces tengo la sensación de que me voy a olvidar de Sara y tengo que ir corriendo a ver una foto suya o un vídeo
  • Siento un hueco o un vacío en mi vientre como si a mí cuerpo le faltara algo.
  • Me duelen los brazos cuando me levanto porque según mi marido de noche tengo la misma postura que tendría si será durmiera sobre mi
  • Hay días que me siento mal por estar contenta y otras veces me siento bien por estar alegre
  • En ocasiones desearía entrar en un coma profundo para así no tener que sentir más dolor
  • Sentia que sin Sara no podría seguir adelante y rogué que me llevara con ella al cielo.
  • Los primeros días estaba tan aturdida y desorientada que me preguntaron en qué calle vivía y no lo sabía
  • A día de hoy me sigue pareciendo imposible que Sara ya no esté con nosotros.
  • La vida perdió para mi todo el sentido
  • Me molestaba que la gente estuviera contenta, no soportaba oír reír a nadie.
  • Un día sentía tantísimo dolor emocional que me pellizque muy fuerte para poder desviar el dolor hacia una parte física de mi cuerpo.

Podría seguir escribiendo pero no quiero aburriros. Lo que me gustaría que entendierais es que TODOS tenemos pensamientos extraños, que nos dan miedo incluso a nosotros mismos y que harían temblar al mismísimo Jocker. La mente es curiosamente retorcida y a veces parece querer martirizarnos con ideas o pensamientos dañinos, sin embargo tan solo constituyen la forma que tiene nuestro cerebro de manifestar el dolor que estamos sufriendo.

La mejor forma de que todos esos pensamientos desaparezcan es no darles importancia. Cuando entendemos que son comunes en todos los seres humanos y que no son peligrosos ni para nosotros ni para nuestro entorno, será cuando la mente se relaje y deje de proyectarlos.

Tenemos la tendencia a pensar que estamos locos ante ciertos pensamientos o emociones simplemente porque la sociedad nos esconde está realidad: todos los seres humanos tenemos un punto de locura propia de la complejidad de nuestra estructura cerebral. Como digo siempre, todo lo que tiene que ver con la mente sigue estando muy estigmatizado, lo cual lleva a que por miedo a ser juzgados o apartados de la sociedad, escondamos aquellos pensamientos más extraños, oscuros o rocambolescos.

Cuando aprendamos a aceptar nuestra propia naturaleza, a amarnos y respetarnos. Cuando cuidemos nuestra salud mental de verdad y dejemos de atormentarnos por tener esos pensamientos intrusivos nos daremos cuenta de que lo único que quería nuestro cerebro era decirnos que el también estaba sufriendo.

Os quiero mucho familia.

OTROS BEBÉS ESTRELLA

Los caminos de la vida….

Tenía cuarenta años, mi vida laboral asentada, un marido maravilloso y una hija llena de vida y de alegría. La verdad es que no quería tener más niños porque sinceramente… Que jodida es la maternidad. Admiro a aquellos que son capaces de tener varios hijos y mantenerse cuerdos y a día de hoy sigo sin entender cómo lo hacen.

Recuerdo que llegue del trabajo un día por la noche y la verdad es que me encontraba realmente mal. Llevaba un tiempo con desarreglos menstruales y cada día tenía más claro que la menopausia me estaba acechando de forma precoz. Sin embargo esa sensación que llevaba arrastrando hacia unos dos meses me resultaba familiar así que solo por descartar decidí visitar a mi doctora de cabecera y que me hiciera una analítica. Cuando llegaron los resultados no me lo podia creer, estaba embarazada. Por el amor de dios un bebé a mi edad?? No os imagináis cuánto me disguste… Todos mis planes se rompían, estaba en un momento crucial a nivel laboral porque traía entre manos un proyecto que supondría un antes y un después en la empresa en la que trabajaba así que aquello era un buen marrón. Tenía una adolescente en casa y ahora venía un bebé que lloraría a todas horas y reclamaría mi atención “la situación perfecta para volverse loca”.

El caso es que por muy mal que me sentara ese embarazo era mi bebé y a mi edad si te quedas embarazada lo más lógico es apechugar así que allí nos fuimos a la primera ecografía. Todo estaba bien, los meses pasaban y mi barriga aumentaba en la misma proporción que mis arrugas y mis canas.

Llegó el día del parto y la verdad que iba muy tranquila porque ya había pasado por ello una vez y no había nada que me asustara. Sabía manejar muy bien el dolor y a mayores era muy consciente de mi facilidad para parir. Estaba preocupada porque había roto la bolsa con 35 semanas y mi bebé iba a ser prematura pero no era una prematuridad alarmante así que estaba bajo control. Lo que no me imaginaba era que me iban a tratar tan sumamente mal a nivel humano…

Cuando estaba ya de 4 cm llame a la matrona porque me dolía demasiado la barriga, algo no iba bien. Sabía perfectamente como eran las contracciones y aquello no eran contracciones eran como puñetazos sin ton ni son además estaba como mareada, tenía náuseas y me sentía extraña. Cuando llegó la matrona me dijo que no me quejara que era normal solo que me había olvidado de cómo era dar a luz porque había pasado mucho tiempo desde mi anterior embarazo así que espere unos 15 minutos más. De repente empecé a sangrar, me quedé blanca y mi marido corriendo salió al pasillo a llamar a alguien. No recuerdo nada más.

De repente empece a escuchar voces. Intentaba hablar pero no podía, intentaba moverme pero no podía, intentaba abrir los ojos pero tampoco podía… Que narices pasaba?? Oía a mi marido, a mí hija pero yo no podía comunicarme con ellos. Lloraban desconsoladamente pidiéndome que aguantara y que no me fuera pero a dónde me iba a ir yo!! No entendía nada y el sueño me podía así que me deje ir.

La siguiente vez que me desperté podía moverme e intente abrir los ojos todo lo que pude pero paso un tiempo (no recuerdo cuánto) hasta que volví en mi totalmente. Mi familia se abalanzó sobre mi besándome y llorando de alegría diciendo que vaya susto les había dado y fue entonces cuando me contaron que había pasado.

La hemorragia que tuve fue provocada por un desprendimiento de placenta por eso me llevaron corriendo a quirófano para realizar una cesárea y poder parar la hemorragia. A mí me salvaron de milagro pero los pulmones de mi hija no se habían desarrollado lo suficiente y tenía muchos problemas para respirar así que estaba en la UCIN intentando salir adelante.

La verdad es que me recupere muy pronto y enseguida pude comer y aunque tenía que guardar un cierto reposo esos días pude ir a ver a mi niña a la UCIN sin ningún problema. Ella fue una campeona porque en cuestión de dos semanas ya no necesitaba ningún tipo de soporte médico y en cuestión de un par de días nos íbamos a ir a casa por fin para poder olvidarnos de aquella pesadilla. Todo ese tiempo que estuve ingresada fui tratada como ganado sin ningún tipo de consideración por lo que había sucedido y sin tener en cuenta que mi hija no estaba conmigo. Pedí que me trasladaran a una habitación para estar sola y no oír otros bebés porque la mía estaba en la ucin y me dijeron que me comprara unos tapones si me molestaba el ruido. Pedía ver más a menudo a mí pequeña pero las normas eran entrar solo para verla una vez al día.

Pero por fin nos la llevamos a casa y la verdad es que éramos muy felices. Esa bebé nos había transformado a toda la familia y el pensar que me podía haber muerto hizo que parara mi ritmo de trabajo y me centrara más en otras cosas. Esther era muy llorona y cuando conseguíamos dormirla era una bendición. Llevábamos como cuatro días sin poder dormir más de 5 horas al día pero de repente un día logramos que estuviera tres horas seguidas durmiendo!!! Os juro que no me lo podía creer por fin podíamos descansar y ver la televisión los tres juntos tranquilamente. Cuando ya llevaba cuatro horas y media decidí acercarme a su cuna para despertarla para comer pero estaba profundamente dormida, demasiado profunda. Empecé a moverla y sus brazos iban de un lado a otro sin control, no respondía a ningún estímulo, la cogí grite a su padre y la llevamos corriendo al médico pero era tarde… Esther había fallecido de muerte súbita.

Nadie nos dio una explicación de porque había pasado, no sabían el motivo dado que su salud era buena y yo a día de hoy todavía me culpo por no haber ido antes a su cuna. Mi segunda hija nos cambio la vida a todos pero sobre todo a mi. No valore su existencia cuando supe que estaba embarazada y cuando la muerte se la llevó hubiera dado lo que fuera por volver a tenerla en mis brazos.

A día de hoy disfruto de un nieto precioso gracias a la hija tan generosa que tengo que me permite a veces paliar ese dolor de la ausencia con el. Gracias a su hijo Juan yo pude reconciliarme con la vida y se que más pronto que tarde me iré con mi niña al cielo.

Gracias a @una_madre_mas por hacer lo que yo tenía que haber hecho. Mis conocimientos y mi posición me hubieran permitido llegar a mucha gente si hubiera contado mi caso. Seguramente sí las mujeres de mi época hubiéramos iniciado esta lucha con tanta fuerza hoy vosotras no tendríais que seguir cargando con el tabú de la muerte temprana de un hijo. Solo puedo decir que los grandes cambios no los consiguen los políticos ni los dirigentes de un país, quienes lo logran son los ciudadanos. El pueblo tiene todo el poder en la mano solo hay que unirse y luchar. Sois unas valientes y solo si me lo permitis me gustaría decir lo mucho que admiro a Silvia porque yo me quedé lamentandome sin hacer nada y ella se armó de valor y le gritó al mundo.

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Las frases que NO debes decir a padres en duelo perinatal

Si algo duele más que una herida, es que hurguen en ella. En estos meses tras la muerte de Sara he oído todo tipo de comentarios y he leído diferentes tipos de mensajes con la intención de consolar mi dolor. Vaya por delante que pienso que nadie pretende hacer daño cuando dice algo fuera de lugar, simplemente creo que es falta de empatía, de herramientas psicologicas, ignorancia o inseguridad. Personalmente a mí no me han afectado esas frases desafortunadas, no sé si por mi forma de ser, porque llevo toda mi vida tratando con el público o porque entiendo que no hay mala intención en esas palabras, pero aún así en ocasiones ha habido expresiones que me han hecho plantearme si algunas personas tienen corazón.

En estos casos en los que te ves en la situación de acompañar a una mamá o a un papá en duelo lo más sencillo es seguir esta premisa: “Si no sabes que decir, no digas nada”. En realidad no necesitamos palabras porque los sentimientos más profundos se transmiten con un abrazo, una mirada que parece no decir nada pero que transmite todo lo necesario, una caricia en el rostro… Son acciones más que suficientes para mostrar respeto hacia el dolor ajeno.

Sin embargo en pocos casos sucede esto, en la mayor parte de las ocasiones nos encontramos con frases y comportamientos que complican enormemente el tránsito por el duelo a los papás que han perdido un hijo. Así que humildemente quisiera dejar plasmado todo aquello que creo que no es oportuno decir ni hacer bajo mi prisma y desde luego me encantaría que en comentarios aportaseis ideas y opiniones a cerca de este tema para que yo pueda aprender de vosotros.

QUE NO DECIR:

  • “Estabas de pocas semanas, eso realmente no era nada”: No hay cosa que mas le duela a una mama, que el hecho de que le digan que su bebé no era nada. Piensa que aunque en semanas tempranas ni siquiera tenga forma, esa madre no pierde solamente a su hijo, sino que con ese embarazo que se acaba se van todas las ilusiones, todos los planes y todos los sueños que había creado entorno a esa criatura.
  • A mi de muerte no me hables que me pongo muy mal: Ésta frase me dejó perpleja. Cuando oí esto pensé : ¡¡si tú te pones mal imagínate yo!! La muerte forma parte de la vida, sucede a diario y esconderla o darle la espalda no hace que desaparezca sino más bien todo lo contrario. Por favor no calles la voz de esa familia y de ese bebé que se merece todos los respetos del mundo.
  • “Todavía eres joven, ya tendrás otro”: Si, es cierto, si la madre es joven tiene la oportunidad de tener más bebés pero hay que comprender que al que quiere es al que se acaba de ir. ¿Cómo le vamos a decir a esa mami que la mejor forma de superar la muerte de su bebé es teniendo otro? Los hijos no se sustituyen, los hijos no se olvidan aunque no estén con nosotros. Existen y seguirán existiendo hasta el día en que la muerte venga a nuestro encuentro así que porfavor no quieras que lo borre de su mente porque eso es totalmente imposible.
  • “No pienses en eso mujer, hay que seguir viviendo”: Es la enfermedad de la sociedad de hoy en día, no pensar en lo que nos hace daño para tratar de olvidarlo, sin embargo no nos damos cuenta de que antes o más tarde todo ese sufrimiento, ese sentimiento de perdida acabará saliendo por todos los poros de nuestra piel. Esto es como si tenemos el salón sucio y en vez de aspirar metemos el polvo debajo de la alfombra; parece que está limpio pero en el fondo esta lleno de porquería. En estos casos hay que ESCUCHAR. Ofrecer tu hombro y tus oídos a esos padres y tratar de comprenderlos. No vas a ser capaz de animarles porque nada ni nadie puede lograrlo, pero escuchando su dolor se sentirán comprendidos y arropados.
  • Venga mujer tienes que ser fuerte y superarlo: Lo primero, la pérdida de un hijo NUNCA se supera, se aprende a convivir con su ausencia. Y lo segundo, que más quiere esa madre o ese padre que estar fuerte y seguir hacia adelante… pero no pueden hacerlo. Piensa que seguramente no sean capaces ni de salir de la cama, no querrán ver a nadie, comerán cualquier cosa con tal de no cocinar y su día a día es un infierno en el que se repiten constantemente porque esto o porque aquellos entre lágrimas infinitas. Dales tiempo, todo el que necesiten. No hay un manual que diga cuánto tiempo se necesita para normalizar la falta de un hijo, cada uno lleva su ritmo y en ningún caso es conveniente intentar acelerarlo.
  • Tienes otros hijos así que tienes que seguir adelante sino ellos van a sufrir: Piensa que esos padres son conscientes de que sus hijos tambien sufren la ausencia de ese hermanito lo cual suma una carga a mayores ya que se verán en la obligación de estar fuertes por ellos. No necesitan que tú les hagas sentir que no son buenos padres, están haciendo todo lo que pueden.
  • Vuelve al trabajo enseguida eso te va a ayudar: Mucho ojo con esto porque la vuelta a la rutina de forma precipitada puede desencadenar una depresión mucho más grave. Enfrentarse a la vida es durísimo tras una pérdida tan trágica así que no les fuerces.

A todo esto hay que sumarle el cambio hormonal tan terrible que sufre la madre cuando se interrumpe el embarazo, cuando su bebé nace muerto o muere de forma temprana lo cual complica mucho la recuperación. Así que aquí viene la parte importante ¿Que puedes decir?

  • No hay palabras de consuelo, cuánto lo siento
  • No imagino el dolor que estás pasando, ojalá pudiera hacer algo para ayudarte a aliviarlo
  • No se qué decir, pero te escucho. Estoy aquí.
  • ¿Era una niña o un niño? ¿Y cómo se llama? Seguro que está orgullosisimo de la gran madre que le tocó. (O del gran padre)
  • Debe de ser durísimo pasar por algo así, tómate tu tiempo.
  • Siempre será tu bebé y nunca lo olvidaré
  • Sé cuánto queríais a vuestro bebé

¿QUE PUEDES HACER PARA AYUDAR?

  • Un caldito caliente: Os parecerá absurdo pero no os imagináis lo que ayuda tener la comida preparada. En momentos así cualquier tarea que a priori es simple se hace un mundo.
  • No atosigues ni hagas demasiadas visitas: Respeta los tiempos y se prudente. Llama primero o escribe un mensaje para ver si esos padres están en condiciones de recibirte.
  • Si hay más niños en la familia llevatelos de paseo: los padres necesitan compartir tiempo juntos para poder llorar su perdida y abrazarse sin pensar en nadie más que en ellos durante al menos un par de horas al día y cuando hay niños en casa esa tarea se complica.
  • Hazle saber que te ofreces a acompañarla al médico, psiquiatra o psicólogo si lo necesita. La sociedad sigue sin reconocer los problemas de ansiedad, depresión o cualquier tipo de trastorno psicológico. A veces necesitamos que nos empujen y nos ayuden a dar el paso.

Al final si lo pensáis todo pasa por pensar con lógica y tener sentido común pero ya se sabe que éste no es el más común de los sentidos. Si eres una mamá o papá en duelo entenderás muy bien de lo que hablo y si no lo eres, estoy segura que si en algún momento tienes que lidiar con el duelo sabrás enfocarlo de otra forma.

OTROS BEBÉS ESTRELLA

Mi Aitana, siempre serás la luz de mi vida.

Cómo cualquier embarazo mi historia comienza en el momento en el que vi esas dos rayitas bien marcadas en el test de embarazo. Madre mía en ese momento me puse tan nerviosa que me resbaló el teléfono móvil de las manos y cayó en un balde con agua que tenía a mi lado!!

Mucha gente se sorprendió y me crítico ya que había decidido ser mamá con 19 años (¿joven verdad?). Es cierto que me cuestioné en más de una ocasión si estaba haciendo lo correcto o no al buscar mi embarazo, pero la verdad es que ahora me arrepiento de haber perdido tanto tiempo haciéndome preguntas absurdas.

Por veces pensaba que mi bebé iba a ser un problema y que quizá hubiera sido mejor buscar este embarazo en un futuro. A día de hoy soy consciente de que mi hija fue el regalo más lindo que la vida me dio y que desde luego no hay momentos perfectos ni situaciones ideales. Cuando pasas por lo que yo pasé, te das cuenta de que es lo que importa de verdad.

Mi embarazo fue muy normal, tan solo estuve ingresada a las 28 semanas por una infección urinaria, pero mi nena estaba perfecta y no hubo más complicaciones. Los días iban pasando y la ilusión aumentaba de forma exponencial!! Miraba su ropita todos los días, la acomodaba, me la imaginaba a ella vestidita y la volvía a guardar. 

En una de mis últimas ecografías me dijeron que mi placenta ya estaba “madura” por lo que había que estar pendiente ya que la bebé podría dejar de recibir los nutrientes y el oxígeno que necesitaba, asi que en cada ecografía evaluaban la situación de la niña y confirmaban que todo estaba bien.

Una noche, a mis 37 semanas estaba con dolores muy fuertes de cabeza y con vértigo, así que con el papá de la bebé decidimos ir a una consulta ginecológica de emergencia. Parecía ser que estos síntomas no tenían nada que ver con el embarazo, pero el ginecólgo que estaba de guardia decidió pedirme el ingreso al ver las ecografías anteriores para poder ver el estado de salud de la pequeña más detenidamente.

Ella se movía como nunca, los monitoreos arrojaban resultados buenos, su ritmo cardíaco era normal y no había nada alarmante. Pero uno de los ginecólogos que acompañaba al doctor de guardia observó que el peso estimado de mi niña según la última ecografía (2,200kg) no era el que debía tener, por lo que decidieron inducir mi parto al día siguiente.

Tuve varias opiniones distintas de distintos ginecólogos y parteras durante dos días de ingreso….algunos pensaban que su peso era bueno, otros que pesaba muy poco y hasta el día de hoy sigo sin saber con exactitud si esa decisión de la inducción a causa de un supuesto peso inadecuado fue oportuna o no.


El 9 de abril de 2019 por la mañana me pusieron oxitocina para desencadenar las contracciones y a medida que iban pasando las horas tenía cada vez eran más intensas y aún así cuando dieron las 20:00h me indicaron que no había dilatado absolutamente nada.

Al día siguiente me dijeron que no podían esperar más tiempo así que la niña tenía que nacer, (esa sería la fecha de su cumpleaños!!!) Su papá se tuvo que ir a trabajar así que fue madre quien me acompañó durante mi trabajo de parto. Me rompieron la bolsa a las 11:00 y cuando dieron las 18:00 ya no aguantaba más el dolor. Tras un día y medio de mediación para la inducción yo tan sólo había dilatado 3 cm, por lo tanto deciden hacerme una cesárea de emergencia.

A las 18:35 nació Aitana. Me la pusieron al lado, le di un besito y rápidamente se la llevaron para vestirla y hacerle el chequeo. Pesaba 2,760kg y medía 46,5 cm. Todos en el hospital me felicitaban y me decían que era una bebé muy bonita y ya cuando terminaron de coser la incisión de la intervención me llevaron a la sala de recuperación donde pude ver a mi mamá con mi niña en brazos. La miraba y no podía creer que fuera mía. Enseguida llame a una partera (en mi pais se llama así a la mujer que atiende el parto) y le pedí que me ayudara a la que la nena se enganchara al pecho, pero Aitana se quejaba todo el tiempo. La tuve pegadita a mi pecho unos 10 o 15 minutos mientras le hablaba y le acariciaba su carita, hasta que la partera me dijo que si seguía quejándose iban a tener que llevarla a la enfermería y pocos minutos después definitivamente decide ponerla en una cunita y llevársela.

Mi madre fue quien la acompañó y cuando regresó me dijo que en una hora tenía que ir a ver como estaba la bebé y si todo iba bien me la traían así que mientras esperábamos estuvimos conversando con mi compañera de habitación que ya tenía a su bebé. Comenzaron a llegar visitas de toda la familia y yo no podía estar más contenta.

Pero horas después el neonatólogo acude a la habitación para decirme que Aitana no estaba mejorando con el oxígeno y que debían llevarla a la UCI porque su dificultad para respirar era cada vez mayor. Aún así me decían que no debía de preocuparme puesto que estaba todo bajo control. En cuanto me permitieron levantarme quise ir a ver a mi bebé, pero tuve la mala suerte de que sufrí una fuerte hemorragia por lo que tuve que volver a la habitación y no pude verla.

A las 5:00 de la madrugada una muchacha le pidió al papá de Aitana que fuera a por unos documentos y cuando volvió a entrar en la habitación le vi los ojos llenos de lágrimas: nuestra hija estaba muy grave.

No se como lo hice pero en ese momento me incorporé, me senté en una silla de ruedas y le pedí que me llevara hasta donde estaba mi niña. Según entro veo una incubadora rodeada de personas, con muchísimas máquinas alrededor y pitando sin parar… Ese bebé era Aitana. Yo lloraba y no entendía que le pasaba, les preguntaba porque me habían inducido el parto y maldecía su decisión…

El neonatólogo me explico que Aitana tenía algún tipo de bacteria instalada en sus pulmones que los estaba consumiendo por lo que el riesgo de muerte era muy alto así que ni siquiera la pude tocar… Tan sólo miraba mientras seguía en shock como su pancita subía y bajaba gracias a los respiradores.

Con ella se quedó su padre y mi madre conmigo. Tras esperar un tiempo prudencial y al ver que su papá no volvía, le pedí a mi madre que fuera a averiguar como iba todo. A los pocos minutos llega destrozada y me dice que mi bebé se va a morir, que estaban esperando a que dejarade respirar porque no había nada que se pudiera hacer. Su padre bajo corriendo para poder estar con ella y no dejarla sola en ese momento.

Pude oír como se me partía el alma, sentía impotencia, dolor y una pena terrible. A los pocos minutos viene una enfermera a buscarme porque el neonatólogo quería hablar conmigo. Le pregunté si había fallecido con la esperanza de llegar a tiempo para verla, pero asintió con la cabeza… Había llegado tarde.

Cómo pude volví de nuevo a subirme a una silla para poder despedirme de ella. Según llegue pedí que me la dieran, la agarré en mis brazos y grite como nunca en mi vida lo había hecho. Le dije que la amaba y le pedí perdón por no poder haber hecho nada por ella. Le agarré su manita, y miré su cuerpecito completo para grabarlo en mi mente. Era tan linda mi niña y me transmitía tanta paz… Le di un besito en su frente y me llevaron a la habitación.

No quería visitas, quería estar sola pero nadie respeto mis deseos, allí aparecía gente a discreción. El personal del hospital sin embargo fue muy empatico conmigo ya que me llevaron a una habitación individual para ofrecerme tranquilidad y sosiego, un detall por el cual estoy muy agradecida.

Una vez me dieron el alta, durante 20 días mi recorrido en casa era del baño a la cama y de la cama al baño. Tiempo más tarde mi madre decidió volver al hospital para hablar con el neonatólogo ya que seguíamos sin saber la causa real del fallecimiento de Aitana y al parecer yo tenía un virus llamado “Estreptococo b”.

Está fue la explicación que nos dieron:

A pesar de que este virus se suele contagiar al pasar por el canal del parto, el caso de Aitana era muy extraño (de hecho uno entre millones) ya que ella lo contrajo a través de la placenta. Al parecer no hay forma de detectarlo mediante ningún tipo de prueba de diagnóstico prenatal y aún sabiéndolo, por más que me hubiesen pasado el antibiótico durante el parto, no hubiera servido de nada puesto que su virus ya estaba muy avanzado. Finalmente se desencadenó una sepsis neonatal (infección invasiva generalizada) y falleció a causa de esto.

No le doy vueltas a las causas de su muerte para no volverme loca, sin más.

MI APRENDIZAJE.
A pesar de ser muy reciente todavía y que por supuesto la lloro a todas horas intento seguir adelante. Aitana tenía una misión que cumplir y estoy convencida de que de alguna forma vino a ayudarme a madurar, a entender la vida y a enseñarme lo que significa amar sin límites. Pero sobre todo me mostró que haya personas maravillosas que son capaces de ponerse en tu lugar y darte todo su apoyo aunque no te conozcan de nada. Según van pasando los días voy siendo capaz de recordar a mi hija con una sonrisa y puedo hablar de ella sin llorar descontroladamente.

Quiero darle las gracias a @una_madre_mas por darle voz a los bebés estrella, es muy importante que la sociedad los reconozca como hijos que son aunque no estén aquí en la tierra y que se hable de ello sin tapujos. Lamentablemente nadie está libre de vivir algo así y aunque no se sepa sucede mucho más de lo que nos imaginamos. Nuestros bebés existieron y van a existir por siempre en nuestro corazón y aunque la gente no lo comprende a nosotras nos encanta recordarlos. Tan solo muere quien queda en el olvido y gracias a nuestra memoria y a Silvia que publica sus historias nunca morirán.

DESVARÍOS DE @una_madre_mas

La fuerza no solo nace, también se hace.

A menudo personas maravillosas que ven mi día a día o dedican un ratito de su tiempo en leer mis desvaríos en redes sociales me dicen que tengo mucha fuerza y ayer por la noche pensé “¿ Y si les cuento con más detalle de dónde viene esa capacidad de lucha? Es probable que no os guste o no os aporte nada nuevo lo que os voy a contar pero también puede ser que os ayude a entender dónde está localizada esa energía o esa fortaleza vuestra y como hacer para sacarla.

Pero antes de empezar quisiera deciros que lo que yo os cuento siempre es mi punto de vista, mi opinión tras mis vivencias personales y para nada tiene porqué coincidir con la vuestra. Tampoco pretendo ser ejemplo de nada ni dar lecciones (solo faltaría quien soy yo para hacerlo), solamente es compartir información que pueda ser de interés para vosotros.

Veréis yo siempre pensé que mi vida había sido muy dura y muy difícil en algunos aspectos y me parecía que todas las demás personas que me rodeaban lograban más cosas que yo o simplemente tenían más éxito en todo lo que emprendían. Cierto es que aunque tuve mucha suerte con mi familia, mi crianza no fue fácil. Sufrí acoso escolar, tuve relaciones sentimentales toxicas y amigas más toxicas todavía, pero ahora que lo veo con perspectiva soy consciente de que todo eso me llevo a ser quien soy hoy. De hecho siento que cuanto más sufro en la vida más crezco y avanzo como ser humano y como persona. Y aunque me rompo muchas veces, cuando me recompongo me vuelvo más fuerte y gano más seguridad en mí misma.

Fundamentalmente lo que hice fue coger toda la rabia, todo el dolor y toda la ira que tenía en mi interior desde hacía años por todas esas situaciones negativas y canalizar todos esos sentimientos hacia otro mucho más poderoso y amable; el amor por los demás. Me di cuenta de que había cosas que no iba a poder solucionar y otras que si podía solucionar, pero ni era ni es el momento, así que decidí que lo mejor que podía hacer era entregarme a aquellas personas que realmente me necesitaban. ¿Y cómo lo logré? Mirándome al espejo y anulando lo máximo posible mi ego.

Así que cuando Sara murió, ya tenía esta lección aprendida y quizá por eso me resultó mas sencillo gestionar este nuevo, terrible e incalculable dolor que produjo en mi su pérdida. La mejor manera que encontré de darle salida fue escribiendo, contando, compartiendo y desnudando mi alma sin miedo, para que todo aquel que estuviera perdido pudiera encontrar un poco de luz en su camino a través de mis vivencias, experiencias y emociones.

En general tengo la sensación de que nos pasamos la vida culpando a los demás de nuestras desgracias y ansiando todo aquello que no tenemos. La codicia, la envidia, los celos… son sentimientos propios del ser humano que debemos aprender a manejar y controlar. Nadie tiene una vida perfecta por mucho que lo parezca desde fuera y todos tenemos carencias, dudas, miedos y problemas, lo que nos diferencia a unos de otros es la manera en la que lo gestionamos.

Quizá esperáis que ahora os suelte alguna frase típica como “tu momento es ahora, hazlo” ” no dejes pasar más tiempo” “cambia de vida, de carrera, de domicilio o de trabajo” pero la realidad es que cada uno tiene unos tiempos y nuestras circunstancias no son siempre favorables para poder iniciar esos cambios. Por eso pienso que lo que realmente importa es que no dejemos de trabajar en el objetivo que tenemos teniendo muy presente siempre que el deseo o el trabajo para lograr lo que deseamos no son métodos infalibles para llegar a el. Porque la realidad es que por mucho que ansiemos o peleemos por algo, a veces la vida tiene otros planes para nosotros. Esto no significa que hayamos fracasado, sino más bien que lo hemos intentado pero la vida, por los motivos que sea, no nos lo ha querido dar.

Supongo que me diréis ” ¿pero entonces que sentido tiene la vida? Nos enseñan a que si pensamos positivo, la vida nos traerá cosas positivas (véase el libro de el secreto), que si luchamos con ansia y sin descanso llegaremos a lograr todo lo que nos propongamos. Sin embargo tengo el total convencimiento de que estas creencias sociales que se han instalado en nuestro mundo son producto del marketing empresarial usadas como arma de doble filo en cuanto a que logran que nos convirtamos en auténticos frustrados e inconformistas y por ende no dejemos de consumir lo que sea necesario para lograrlo. A más frustración más consumo y a más consumo más frustración.

Y si, tal y como está montado el chiringuito este pensamiento es lógico!!! Cómo seres sociales que somos, si todo el mundo nos dice qué sumando 1+1 salen 2 nosotros nos lo creemos y si nos conviene ese resultado lo intentamos y lo intentamos para ver si lo logramos, muchas veces perdiendonos en el intento y alejándonos de nuestra propia realidad. El problema es que por desgracia la vida…no es una operación matemática.

Entonces ¿qué es lo que yo puedo recomendaros bajo mi propia experiencia? Que no miréis para nada ni para nadie. Que os busquéis a vosotras mismas/os y os conozcáis bien a fondo. Intentad ser muy independientes de forma que necesiteis lo menos posible a los demás. Y cuando veáis que hay algo que se os escapa o que necesitáis ayuda, observad con humildad y respeto y dejaros guiar o aprended del que sabe más que vosotros. Esto os va otorgar seguridad y confianza en vosotros mismos/as.

Si lo pensáis, controlamos una parcela muy pequeña de nuestra vida, pero aquella parte de la que somos dueños debemos de guardarla, cuidarla y apreciarla. Sed generosas/os y torturad vuestro ego hasta que desaparezca o al menos hasta que consigais que este callado. Levantaos cada día repitiendo que no sois más ni menos que nadie, que no tenéis más ni menos derechos, ni virtudes, ni defectos que los demás. Aprended a huir de los conflictos y a respetaros a vosotros mismos/as sobre todas las cosas.

(APUNTE) El respeto hacia uno mismo no debe confundirse con el ego. Respetarse no significa quererse mucho a uno mismo o anteponerse siempre a todo o a todos. El respeto se trata de conocer tus límites y marcarlos siempre y cuando respetes al otro. Es no criticar a los demás para no ir en contra de ti mismo/a (porque tú también fallas). El respeto es no gritar, no hacer daño, no insultar, no pisar a los demás por mucho que te molesten porque cuando lo haces, le estás faltando el respeto a la esencia de tu alma. El alma es buena, noble, leal y sincera por naturaleza, es el hombre el que la malogra.

“El ser humano es malo por naturaleza, el alma es bondadosa en toda su esencia”

Desde luego no puedo deciros que si pensáis todos los días en positivo podréis tener el trabajo de vuestros sueños o la vida que deseáis, pero lo que si os puedo garantizar es que si luchais cada día contra vosotros mismos/as, si peleais por seguir el camino correcto, si os empeñais en aplacar todos los malos sentimientos y pensamientos, trabajando para mantener el equilibrio y os inclinais hacia la generosidad, la empatía y la comprensión, seréis mejores personas y por ende surgirá esa fuerza, entereza y resignación para enfrentaros a la vida.

Meditar es fundamental y no hace falta ser un experto en la materia, simplemente con poner música relajante y dejar libre la mente es más que suficiente.

Haced ejercicio!! Y manda huevos que os lo diga yo que soy la persona a la que más le cuesta en el mundo ponerse, pero mi experiencia me dice que la actividad física si que puede ser una tabla de salvación ante el estrés y los “sinsudores” de la vida.

Y ya para acabar, no podía dejar de mencionar la importancia del humor. Reírme de mi misma y de lo que me sucede hace que pierda importancia, hace que entienda la vida como una especie de broma en la que no siempre salgo yo ganando, es más, la mayoría de las veces pierdo. Ese humor me mantiene viva, me da alegría y hace que relativice mi experiencia vital.

Así que si queridísima tribu, de todo esto es de dónde viene mi fuerza, de pelearme cada día conmigo misma y de corregirme cuando me equivoco, de reírme cuando me caigo, cuando me levanto y de cómo lo hago. Es una lucha permanente y a veces cansada pero que merece la pena librar. Y por supuesto del ejemplo que me dio Sara, que me demostró que no importa la edad que tengas ni los obstáculos que te encuentres, lo único que cuenta es no cansarse nunca de lograr ser la mejor versión de uno mismo.

NOCIONES LEGALES BÁSICAS

Consideraciones a tener en cuenta a la hora de reclamar una negligencia médica en el embarazo y/o parto.

Muy buen día tribu,

A lo largo de estos casi tres meses he recibido diferentes preguntas a cerca de que consideraciones tenemos que tener en cuenta a la hora de realizar una reclamación por negligencia médica en el embarazo, durante y después del parto. Así que le he pedido a mi marido Pablo que es abogado que me compartiera sus conocimientos conmigo para poder elaborar un post con información de interés a cerca de este tema que espero que os guste y os sirva de ayuda!!

Debemos tener en cuenta, antes de poder entablar cualquier tipo de reclamación por negligencia médica, de la índole que sea, que es imprescindible acreditar la existencia de tres elementos:

  • La evaluación del daño sufrido.
  • La actuación negligente de el/los facultativos.
  • El nexo causal entre ambos elementos, es decir, la intinseca unión entre la acción u omisión del facultativo y el perjuicio o daño que con ello se ocasiona.

En todos estos casos es realmente importante conocer qué pasos debenos seguir para concretar si existe negligencia, por parte de quién, así como eterminar su alcance y cuantificación. En un primer momento debemos obtener toda aquella documentación de carácter médico sobre la intervención de los facultativos.

Para acreditar la existencia de una negligencia médica, el primer paso a seguir para el que se crea afectado, es recopilar la documentación clínica que pueda acreditarlo, es decir:

  1. El informe de alta hospitalario del paciente: Es el documento emitido por el médico responsable en un centro sanitario al finalizar cada proceso asistencial de un paciente, que especifica los datos de éste, un resumen de su historial, un resumen de su historial clínico, la actividad asistencial prestada, el diagnóstico y las recomendaciones terapéuticas.
  2. Historia clínica del paciente: La historia clínica de un paciente es el conjunto de documentos que contienen los datos, valoraciones e informaciones de cualquier índole sobre la situación y la evolución clínica de un paciente a lo largo del proceso asistencial.

A dicha documentación podrá añadirse cualquier informe que requiera el paciente sobre una asistencia sanitaria concreta, como podría ser la hoja operatoria, en el que se recojan todos los datos de cómo se llevó a cabo una intervención, una hoja asistencial de enfermería, donde se recoja toda la asistencia de enfermería desde que el paciente es ingresado hasta que se le da el alta, …

Con posterioridad a la recopilacion de la documentación arriba reseñada, es imprescindible la existencia de una pericial médica que determine la existencia de la negligencia y determine quién es el responsable. Por tanto, debe contactarse con un perito médico especialista en este tipo de cuestiones para que realice un informe exhaustivo al respecto. O dicho de otra forma, que el perito realice un informe en donde se determine la negligencia, los daños provocados y la relación causal entre la actuación negligente y el daño provocado en el paciente.

Finalmente, debe determinarse la existencia y el alcance de los daños, ya sean físicos o emocionales. Para que la persona afectada pueda solicitar el resarcimiento de los daños, será también imprescindible determinar su existencia y cuantificación.

Para dicha cuantificación del daño sufrido, debe atenderse, según reiterada doctrina del Tribunal Supremo sobre la materia (SSTS de 9 de diciembre de 2008 y 11 de septiembre 2009), a la aplicación del Baremo de accidentes de tráfico contenido en el Anexo de la Ley 30/95 de 8 de noviembre, de Ordenación y Supervisión de los Seguros Privados.

Para ello, es también recomendable, aunque no imprescindible, que un perito médico especialista en valoración de lesiones realice un informe pericial sobre el estado de las lesiones y las cuantifique según el citado Baremo.

Una vez que hayamos realizado todos los pasos descritos y se pueda determinar por un profesional del derecho la viabilidad de la reclamación estaremos en condiciones de reclamar al/los responsable y, en su caso, a su posible aseguradora.

Cabe indicar que, si la reclamación no se resuelve de forma amistosa, habrá que acudir a los tribunales del Orden Civil si actuamos contra profesionales o centros médicos privados. Para el caso de que la reclamación por negligencia sea frente a la Seguridad Social, debe procederse a una reclamación por responsabilidad patrimonial contra la Administración.

Es especialmente importe tener en cuenta el plazo legal para ejercitar la acción de reclamación, pues ésta debe ejercitarse en el plazo de un año desde que se produzca el hecho dañoso que motive la indemnización o desde la fecha en la que se manifieste el hecho lesivo.

Ahora bien, cuáles son las negligencias médicas en el embarazo y en parto?, solo conociendo aquéllas podremos estar prevenidos frente a los mismas.

Podemos distinguir dos fases:

A)NEGLIGENCIAS MÉDICAS DURANTE EL EMBARAZO.

Durante el embarazo, las negligencias médicas más habituales suelen estar relacionadas con la falta de diagnóstico de malformaciones fetales. Por ejemplo:

1.- Errores en el cribado síndrome de Down.
2.- Errores al no diagnosticar malformaciones fetales evidenciables en las ecografías morfológicas que se realizan durante el embarazo. 
3.- La amniocentesis. En estos casos los errores pueden venir por no acordar su realización cuando la misma esta recomendada por las especiales circunstancias del caso, pero, también, por su deficiente realización que puede causar lesiones graves a la madre o al feto e incluso el fallecimiento.

B) NEGLIGENCIAS MÉDICAS DURANTE EL PARTO.

B.1) EN EL CASO DEL FETO:

Distocia de hombros: durante el parto los hombros del bebé se atoran dentro de la vagina de la madre. En muchos casos esta situación es previsible, por el tamaño del feto o la desproporción pélvico-cefálica, pero existen casos en los que sí es previsible. Para estos últimos, en los que se puede observar la distocia y no se acuerde la extracción programada mediante cesárea, podríamos estar ante una negligencia médica en el parto.

Sufrimiento fetal 

Retraso en la asistencia

B.2) EN EL CASO DE LA MADRE:

Distocia de hombros: esta circunstancia puede tener repercusión para el bebé, pero también para la madre. No es infrecuente que, en estos casos, se produzcan secuelas para la madre en forma de desgarros o lesiones en estructuras anotómicas colindantes.

Episiotomía: La realización de una episiotomía con una deficiente angulación puede suponer una negligencia médica que provoque secuelas en forma de lesión del esfínter anal interno y/o externo.

Desgarros vaginales: Se pueden producir por diversas circunstancias, pero esencialmente suelen venir aparejados al uso incorrecto de los fórceps o ventosa obstétrica.

Maniobra de Kriteller: Maniobra consistente en presionar de modo enérgico con ambos puños o con el antebrazo sobre el fondo del útero. En la actualidad dicha medida no esta autorizada por la SEGO en España salvo en aquellos casos en los que la cabeza del feto se encuentra ya encajada. Si se realiza antes puede provocar daños a la madre en forma de desgarros y lesiones a estructuras anatómicas colindantes.

Incontinencia fecal y/o de gases: En ocasiones acaece durante un breve periodo de tiempo tras el parto una incontinencia de gases. Circunstancia que puede ser completamente normal y no debida a una mala praxis. Sin embargo, si esta clínica permanece en el tiempo, puede ser consecuencia de una negligencia médica al haber pasado inadvertida (y no haberse reparado de forma precoz) una lesión del esfínter anal interno o externo.

Neuropatía del nervio pudendo: En ocasiones la deficiente asistencia por parte del obstetra puede provocar lesiones en el nervio pudendo en forma de neuropatía del mismo.

Aun con todo lo citado en este artículo, hemos de recordar que la catalogación como negligencia médica de una acción u omisión realizada por un ginecólogo durante el embarazo o durante el parto dependerá de si su actuación se ajustó a los protocolos y documentos de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), y  de una entidad dependiente de la misma, la SESEGO (Sección de Ecografía de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia)

Un consejo que os doy como abogado es que saqueis el móvil y grabeis todas las conversaciones que se produzcan en las consultas médicas o en el proceso del parto y hagáis fotografías o vídeos en los que se incluya la fecha y la hora en la que se están produciendo los hechos. Las pruebas son fundamentales en un juicio y aunque el juez finalmente no las acepte, podría resultar un gran apoyo en vuestra defensa. Un abrazo a todos y a todas.

“Post elaborado atendiendo a las consideraciones legales aportadas por el letrado del Ilustre Colegio De Abogados De Ferrol, Pablo Manuel C.G. con el número de colegiado 1276”