MI EMBARAZO

Canal de Youtube

A modo de presentación (ya se que much@s ya lo conoceis) os enlazamos los dos videos que ya están disponibles en nuestro canal de youtube.

La intención no es sólo subir los videos a la plataforma de YT, sino también postearlos en esta página, como una entrada correspondiente con el día en el que un video sea subido.

Espero que disfrutéis con ellos tanto como yo de hacerlos y compartirlos con tod@s vosotr@s.

Aquí os dejo el video de presentación del canal y el siguiente, en donde contamos un poco nuestra historia y la de nuestro pequeño ángel:

DESVARÍOS DE @una_madre_mas

MOMENTAZOS durante el embarazo y el parto

Hablar de las situaciones vergonzosas del embarazo y del parto con naturalidad hace que pierdan importancia por eso creo que es muy importante normalizar todos aquellos apuros que llevamos las mujeres en esos momentos de la vida.

Y es que queridas amigas, hay que ver todo lo que tenemos que sufrir y pasar para traer vida al mundo!! Si tuviste la suerte de tener un embarazo maravilloso sin síntomas y un parto de revista esto que vas a leer te parecerá raro, pero si como a mí te ha pasado un poco de todo quédate y vamos a echarnos unas risas juntas!!

  • Almorranas: Admitamoslo, la palabra en sí misma ya suena mal. ALMORRANA….Brrrrrrr!! Yo había oído a mi madre hablar de ese monstruo localizado en el culo que a veces hacia su aparición con picores, escozor y gritos de ay ay ay mientras estaba en el baño, pero lo de siempre, hasta que uno no lo pasa…. Me reí muchas veces de mamá (sin mala intención) porque me parecía que no podía ser para tanto y zas en toda la boca. Recuerdo perfectamente el día que asomo esta amiga porque estaba toda la familia en casa. Yo, que soy estreñida crónica por colon irritable vi que después de comer mis tripas se animaban así que allá fui yo con mi barrigón enorme a sentarme en el trono. Cómo hacemos todos los seres humanos cogí aire y venga, a hacer fuerza, pero aquello pintaba muy diferente a otras ocasiones… de repente empiezo a notar un picor tremendo como si me hubieran echado tabasco en el culo. Cada vez iba a más y a más y un dolor extraño y aquello que ni para adelante ni para atrás que cada vez escocía más!!! Me empecé a marear, a sudar frío y ya me veis gritando “socorro!! Socorro!!”desde el baño… Apareció en el baño toda la familia pensando que estaba de parto y os podéis creer que solo les faltó tirarse al suelo de la risa??? Tener familia para esto….
  • Los gases: Estreñida y embarazada, gases y vergüenza asegurada. Yo no tuve ningún momento dramático pero una seguidora y amiga me permitió contar su momentazo. La pobre llevaba todo el día anterior con el estómago revuelto y al día siguiente tenía una reunión importante en el trabajo así que se puso un enema para ver si así la cosa avanzaba y podía ir más tranquila al día siguiente. El caso es que la mujer estaba tan sumamente atascada que el enema no le hizo efecto así que allá fue ella al día siguiente a dar una conferencia delante de sus compañeros de trabajo. Y tal y como dice la ley de Murphy cuando se levantó porque le tocaba hablar salió sin ningún tipo de control un aire laaaaaaargo y sonoro que palabras textuales suyas “retumbó en toda la sala”. Roja como un tomate salió de allí cagando leches (nunca mejor dicho) y se cogió al día siguiente la baja por embarazo. Al volver a la empresa nadie se lo mencionó.
  • El parto y los derrapes: En el único momento de mi vida en el que agradecí ser estreñida fue durante el parto porque según marido a penas salió sorpresa al empujar, pero una de las mamás que compartió UCIN conmigo me contó que ella con el segundo empujón del parto soltó al niño y todo lo que tenía acumulado en las tripas de una semana!!! No sabéis cuánto nos reímos en medio del ordeñe…
  • La rotura de aguas: He de decir que tuve suerte porque yo rompí aguas estando en la cama del hospital, pero que me decís de una amiga que rompió aguas en la cara del ginecólogo mientras éste le hacía una revisión al final del embarazo??? Vaya buen baño que se debió de llevar el hombre!!!!
  • Y no nos olvidemos de la cópula: Si amigas, mantener relaciones sexuales embarazada de unos cuantos meses puede ser toda una aventura!! Ya no solamente porque estamos en situación de movilidad reducida sino porque la barriga pega con todas las partes de tu cuerpo y de las de tu pareja lo cual dificulta el acto en sí sobremanera. Además, intenta tu hacer movimientos sensuales mientras tu bebé está montando una fiesta con tus costillas…. También puede ser que te sueltes a llorar en medio del asunto porque las hormonas te juegan una mala pasada o que te conviertas en un general marcando el ritmo por el miedo a hacerle daño al niño con el miembro ajeno (Me muero de risa pensándolo). O qué se te escape un cuesquecillo en el momento menos oportuno….

En fin queridas mías, esto solo son ejemplos de los muchos momentos vergonzosos por los que pasamos las mujeres durante ese maravilloso pero duro y pesado momento de la maternidad. Contar nuestras experiencias con naturalidad nos hace fuertes emocionalmente y nos llevan a entender que poner una sonrisa a los infortunios o desgracias nos hace más felices!!! Espero que os hayáis reído mucho y que si os apetece me contéis vuestras experiencias. Un beso enorme, os queremos!!!

BEBÉS ARCOIRIS

¡¡Lara, tu hijo está sano, está bien y te lo estás perdiendo!!

Después de tres nacimientos sin vida con 8, 29 y 19 semanas la verdad que creí que esto de la maternidad no era lo mío. Me sentía fracasada como mujer y frustrada por sentir que mi cuerpo no era capaz de mantener a mis hijos a salvo hasta que llegara el momento de su nacimiento.

Me sentí sola, desesperada y aislada de la sociedad e incluso mi propio entorno me rechazaba. Todas mis amigas tenían hijos y al final de forma inconsciente ellas se juntaban más porque sus planes se parecían y yo…no encajaba en su mundo. Pase momentos en los que quise tirar la toalla en todos los sentidos e incluso mi relación sentimental se vio seriamente afectada. Mi marido no le daba tanta importancia a tener hijos o no pero para mí era algo fundamental ya que no entendía la vida si no era dejando descendencia. El me apoyaba e intentaba entenderme pero al final yo no estaba feliz conmigo misma y eso hacia que estuviera a la defensiva y le atacaba por cualquier cosa que hiciera o dijera. Reconozco que no nos divorciamos por un pelo porque durante tres años prácticamente no nos hablábamos, no nos mirábamos y tampoco hacíamos el esfuerzo de que las cosas mejorarán. Hasta que un día decidí que mi actitud estaba destruyendome a mí misma y a todo lo que me rodeaba por tanto comencé a ir al psicólogo para que me echara una mano. Las primeras sesiones no podía ni hablar, a penas era capaz de contar lo que me había sucedido y cuando me preguntaba por mis niños solo lloraba y lloraba sin poder articular ni una sola palabra. Hasta que en la sesión 6 comencé a explicar poco a poco que había sucedido con mis bebés y porque estaba tan enfadada con la vida. Después de 30 sesiones más me dio el alta porque ya era capaz de hablar con cariño de mis pequeños. Mi relación conyugal mejoro mucho y recuperamos el amor que habíamos perdido durante ese tiempo. Me seguía acordando de que no era madre aquí en la tierra pero de otra forma así que digamos que mentalmente me cure.

Me cambié de trabajo y serene mucho mi vida en todos los sentidos, comencé a alimentarme de una forma totalmente diferente (mucho más saludable) y a cultivar mi alma. Todo eso me llevo a lograr un equilibrio emocional increíble y a ser mucho más feliz. Dos años más tarde me levanté un día con una sensación rarísima como revuelta, mareada y muy cansada. Automáticamente de la cama salte al baño y allá por el váter se fue la cena de la noche anterior. Pase días muy extraña con el cuerpo raro y curiosamente no lo identificaba con un embarazo porque esos síntomas no se parecían nada a los que había tenido con mis otros tres hijos así que no fui al médico, simplemente lo achaque a un virus estomacal o a una gripe.

Nunca he tenido reglas muy regulares la verdad así que me pase dos meses sin el periodo y tampoco me extrañó pero unos días más tarde estaba en una boda me torcí un pie gracias a unos tacones infinitos y tuve que ir a urgencias. Tenía un esguince de los buenos y me preguntaron si estaba embarazada para ver si me podían hacer una radiografía o no… Automáticamente respondí que no, pero aquel doctor cargado de experiencia y de años se empeñó en hacerme una prueba.

Dio positivo y no vayáis a pensar que me puse contenta, la verdad es que empecé a llorar desconsoladamente y a pensar que iba a volver a tener que pasar por lo mismo por lo que había pasado anteriormente… De hecho, pedí que quería interrumpir el embarazo mientras estuve allí en urgencias pero una enfermera de esas que valen oro empezó a contarme casos que había visto de otras mamás y me convenció para que al menos me lo pensara durante unos días.

Nos fuimos a casa y lo hablamos en familia porque yo no me veía capaz de tomar esta decisión sola así que tras evaluar todos los pros y los contras decidimos continuar. Probablemente fue el peor embarazo de todos para mí porque era consciente de que en cualquier momento algo podía ir mal y nuestras pocas ilusiones se iban a desmoronar de nuevo. No permití que nadie me regalara nada para el bebé y casi no les dejaba hablar de él de hecho, lo ignore prácticamente durante toda la gestación e incluso el día del parto lo recuerdo como cuando fui a dar a luz a mis otros hijos, con pena, pensando en que iba a verlo muerto, incluso había ya elegido la urna para cuando tocara incinerarlo.

Di a luz con 36 semanas y cuando me pusieron encima a mi cuarto hijo yo no podía creerlo. Vi como respiraba y como sus ojos negros me clavaban la mirada pero yo solo preguntaba que porque no se lo llevaban, que seguro que estaba mal y no lo estaban atendiendo.

Entré en una especie de crisis de ansiedad hasta que mi matrona me apretó muy fuerte los brazos y me dijo ” Lara, tu hijo está sano, está bien y te lo estás perdiendo” entonces comencé a calmarme y a entender que estaba vivo… estaba vivo!!!!!

Es increíble que el hecho de que un bebé nazca vivo puede ser tan extraño para los padres que hemos pasado por el duelo perinatal. La maternidad se vive de una forma totalmente diferente cuando has pasado por ello y siento que aunque no hay que tomarse un embarazo con el miedo con el que yo lo hice, es muy difícil mantener todo ese terror a raya. Por eso cuando conocí a Silvia de @una_madre_mas me atreví a hablarle y cuando ella me pidió que contara mi historia no dude ni un momento.

A pesar de que puedo hablar de mi bebé arcoiris no me veo con la capacidad de hacer pública la historia de mis otros tres bebés estrella. Yo no tengo recuerdos suyos y ni siquiera podría enseñaros una fotografía así que prefiero dejarlos en mi recuerdo, pero sí me vi en la obligación de contaros mi historia con mi bebé arcoiris porque sé que muchos de vosotros y de vosotras podréis estar pasando por algo así y ojalá yo hubiera leído esto mismo en su momento, porque estoy segura de que no me hubiera sentido un bicho raro.

Desde aquí me gustaría pedir a todo el que lea este blog que siga a Silvia en su cuenta no por ella (que también) si no para apoyar la labor tan bonita que está haciendo de una forma totalmente desinteresada aún portando un dolor terrible en su alma. La gente como ella que son capaces de dar a los demás cuando no les queda nada es digna de admiración y total respeto. Creo que es importantísimo que se corra la voz de todos estos casos y que se sepa de una vez por todas que la maternidad es como todo en la vida, puede salir bien pero también puede salir muy mal.

DESVARÍOS DE @una_madre_mas

Con el duelo también llega la decepción

Últimamente las mamis en duelo hablamos de la falta de apoyo por parte del entorno más cercano ante la perdida de nuestros hijos y es que es en momentos tan duros y delicados como la muerte de un hijo, cuando se sabe a quién tenemos de verdad y quien está por estar en nuestras vidas.

¿Por qué nos causa tanta frustración que las personas de nuestro entorno no se comporten como esperamos en determinadas circunstancias de nuestra vida? La respuesta es sencilla; tenemos unas expectativas muy elevadas entorno al ser humano.

Veréis, la sociedad nos vende la idea de que todas las relaciones existentes entre amigas, hermanos, padres e hijos, suegros, cuñados etc son ideales, puras y sinceras, pero en verdad está no es la realidad imperante sino más bien todo lo contrario. Recibimos este mensaje constantemente de forma subliminal o directa a través de todos los medios de comunicación existentes, lo cual al final nos lleva a idealizar nuestras relaciones interpersonales y a pensar que nuestras amistades son “Como la que tiene Carrie Bradshaw con sus amigas en sexo en Nueva York”. Creamos en nuestra mente una especie de ilusión que en el 90% de los casos dura poco tiempo, ya que generalmente nos encontramos en medio de relaciones que carecen de pureza sentimental y están basadas más en el interés, que en el amor entre seres humanos.

Los que me conocen bien, saben que hace tiempo que no espero absolutamente nada de nadie, de hecho tengo un mantra que dice: “cuánto menos necesitas de la gente y más independiente eres, menos esperas de nadie y por ende menos te decepcionas”.

Pero ojo, no siempre fui así!! De hecho durante mucho tiempo intenté encajar en diferentes pandillas, probando en grupos de gente con personalidades, valores y principios diferentes, porque tenía esa necesidad de tener una chupipandi en la que poder sentirme querida, respetada y a salvo cuando tuviera problemas. Pero creo que por mi carácter, por mi forma de ser, por mi educación, mis principios o simplemente por mala suerte, acababa siempre mal parada, utilizada, ultrajada, acosada e incluso humillada.

Así que cansada de dar tumbos, decidí estar un año y medio totalmente sola, sin salir con nadie ni de noche ni de día. Me centré en trabajar mi yo interior, lo que me llevó ganar seguridad y confianza en mí misma y a acabar entendiendo que no necesitaba encajar ni ser aceptada en ningún grupo de amigos y/o amigas estilo Sensación de Vivir.

¿No tenía amigos? Pues no, pero tampoco los necesitaba así que ya no había lugar a la frustración. ¿Era considerada rara, antisocial e insoportable? Bueno… es que quizá lo era!! No lo sé, pero me la pelaba, no estaba dispuesta a formar parte de grupos en los que lo que me encontraba era una dinámica de celos, habladurías, falsedades y traiciones de unas a otras. Yo tengo un problema; no sé andar a medias tintas, no me gustan los chismes, los dimes y diretes, las críticas, las falsedades o las trastiendas, así que creo que por eso nunca encajaba. Cuidado, seguramente haya alguna pandilla por ahí que sea estupenda, pero la verdad yo no tuve la suerte de encontrarla. De hecho, la última vez que estuve en una pandilla entré y salí sin hacer ni gota de ruido, porque cuando me di cuenta del meollo que se traía la líder entre manos, escapé como del diablo. Ese fue el día en el que pensé: ¡¡Silvia, nunca máis!!

Los años y la experiencia te vuelven más selectiva, de hecho, fue gracias a eso que pude encontrar a mi hermana, a mi hermano y a mis dos compañeras de vida, confirmando así que vale más calidad, que cantidad.

Así que si os soy sincera, en mi caso cuando Sara murió, sabía perfectamente quién iba a responder y quién no iba a mandar ni señales de humo. Entonces… ¿Decepción? Ninguna.

Si me arranqué a contaros todo esto, es porque yo tuve que pasarlas canutas para llegar a esa conclusión y no sabéis lo liberada que me sentí cuando logré llegar a ese punto de paz interior y autosuficiencia emocional. Cada día estoy aprendiendo de vosotras porque con todo el cariño del mundo me dedicáis vuestro tiempo dándome un consejo, recomendandome un remedio casero, mandándome cariño o simplemente un me gusta. Así que en agradecimiento a tanto amor aquí os dejo las técnicas que yo usé y lo que hice para poder alcanzar mi NIRVANA personal:

  • Viajar en solitario: Me hice un viaje de una semana yo sola para descubrir una ciudad que conocía desde niña pero desde un punto de vista laboral y no turístico y fue una experiencia muy bonita a todos los niveles.
  • Leer libros: Aunque mi memoria es un desastre y me olvido muy rápido de lo que leo las enseñanzas o los buenos ratos quedan en la memoria como sensaciones que nos hicieron disfrutar y no necesitas nada ni nadie más que a ti misma, un buen sofá y un texto que te apetezca.
  • Centrarte en ser el mejor en tus estudios o en tu trabajo. Esta es la mejor manera de que te lluevan amigos!! Aunque no creo que sean amistades muy desinteresadas…
  • Disfrutar de la naturaleza, meditar, hacer deporte…
  • Escuchar música clásica o especial para meditar. Hay grabaciones en Youtube maravillosas de hasta 5 horas que te trasladan a otro planeta.
  • Los animales!!!! Un perruno, un gatuno, un conejo!!! Cualquier animal os dará toda la compañía y el amor que necesitáis a cambio de que le deis cariño. Me crié con perros y me salvaron siempre que la soledad me atormentaba

En definitiva, cualquier cosa que os dé paz y que no necesitéis a nadie para realizarla es válida. Si no encontráis ninguna actividad que os llene en solitario es signo de que tenéis un exceso de dependencia hacia el ser humano por lo que deberíais empezar ya a trabajar en ello. Y como siempre os digo querida tribu, si yo pude hacerlo…. Vosotros podéis seguro!!!

MI EMBARAZO

Tranquila, yo también pensé lo mismo que tú

El otro día hablaba con una de vosotras a cerca de algunas sensaciones o síntomas que el cuerpo manifiesta después de morir nuestro bebé, así como de esas ideas horribles que se nos pasan por la cabeza dependiendo de cómo tengamos el día. Es increíble cuánto bien nos hacemos unas a otras hablando, comunicándonos y dándonos cariño, al menos a mí me hace ver que no estoy sola y que no soy la única que está sufriendo cosas extrañas. Os voy a dejar un listado de algunos de los pensamientos y síntomas (si es que se les puede llamar así) que yo experimente, o todavía sigo experimentando y que son comunes en mamas en duelo.

  • Siento golpes en el útero que son iguales a las patadas que me daba Sara cuando estaba embarazada.
  • Dos meses y medio después de fallecer Sara empezaron a aparecer costras de leche en mis pezones igual que cuando iba a subirme la leche al dar a luz.
  • Tengo dolores abdominales y de riñón exactamente igual que cuando comencé con contracciones de parto
  • A veces tengo la sensación de que me voy a olvidar de Sara y tengo que ir corriendo a ver una foto suya o un vídeo
  • Siento un hueco o un vacío en mi vientre como si a mí cuerpo le faltara algo.
  • Me duelen los brazos cuando me levanto porque según mi marido de noche tengo la misma postura que tendría si será durmiera sobre mi
  • Hay días que me siento mal por estar contenta y otras veces me siento bien por estar alegre
  • En ocasiones desearía entrar en un coma profundo para así no tener que sentir más dolor
  • Sentia que sin Sara no podría seguir adelante y rogué que me llevara con ella al cielo.
  • Los primeros días estaba tan aturdida y desorientada que me preguntaron en qué calle vivía y no lo sabía
  • A día de hoy me sigue pareciendo imposible que Sara ya no esté con nosotros.
  • La vida perdió para mi todo el sentido
  • Me molestaba que la gente estuviera contenta, no soportaba oír reír a nadie.
  • Un día sentía tantísimo dolor emocional que me pellizque muy fuerte para poder desviar el dolor hacia una parte física de mi cuerpo.

Podría seguir escribiendo pero no quiero aburriros. Lo que me gustaría que entendierais es que TODOS tenemos pensamientos extraños, que nos dan miedo incluso a nosotros mismos y que harían temblar al mismísimo Jocker. La mente es curiosamente retorcida y a veces parece querer martirizarnos con ideas o pensamientos dañinos, sin embargo tan solo constituyen la forma que tiene nuestro cerebro de manifestar el dolor que estamos sufriendo.

La mejor forma de que todos esos pensamientos desaparezcan es no darles importancia. Cuando entendemos que son comunes en todos los seres humanos y que no son peligrosos ni para nosotros ni para nuestro entorno, será cuando la mente se relaje y deje de proyectarlos.

Tenemos la tendencia a pensar que estamos locos ante ciertos pensamientos o emociones simplemente porque la sociedad nos esconde está realidad: todos los seres humanos tenemos un punto de locura propia de la complejidad de nuestra estructura cerebral. Como digo siempre, todo lo que tiene que ver con la mente sigue estando muy estigmatizado, lo cual lleva a que por miedo a ser juzgados o apartados de la sociedad, escondamos aquellos pensamientos más extraños, oscuros o rocambolescos.

Cuando aprendamos a aceptar nuestra propia naturaleza, a amarnos y respetarnos. Cuando cuidemos nuestra salud mental de verdad y dejemos de atormentarnos por tener esos pensamientos intrusivos nos daremos cuenta de que lo único que quería nuestro cerebro era decirnos que el también estaba sufriendo.

Os quiero mucho familia.

OTROS BEBÉS ESTRELLA

Los caminos de la vida….

Tenía cuarenta años, mi vida laboral asentada, un marido maravilloso y una hija llena de vida y de alegría. La verdad es que no quería tener más niños porque sinceramente… Que jodida es la maternidad. Admiro a aquellos que son capaces de tener varios hijos y mantenerse cuerdos y a día de hoy sigo sin entender cómo lo hacen.

Recuerdo que llegue del trabajo un día por la noche y la verdad es que me encontraba realmente mal. Llevaba un tiempo con desarreglos menstruales y cada día tenía más claro que la menopausia me estaba acechando de forma precoz. Sin embargo esa sensación que llevaba arrastrando hacia unos dos meses me resultaba familiar así que solo por descartar decidí visitar a mi doctora de cabecera y que me hiciera una analítica. Cuando llegaron los resultados no me lo podia creer, estaba embarazada. Por el amor de dios un bebé a mi edad?? No os imagináis cuánto me disguste… Todos mis planes se rompían, estaba en un momento crucial a nivel laboral porque traía entre manos un proyecto que supondría un antes y un después en la empresa en la que trabajaba así que aquello era un buen marrón. Tenía una adolescente en casa y ahora venía un bebé que lloraría a todas horas y reclamaría mi atención “la situación perfecta para volverse loca”.

El caso es que por muy mal que me sentara ese embarazo era mi bebé y a mi edad si te quedas embarazada lo más lógico es apechugar así que allí nos fuimos a la primera ecografía. Todo estaba bien, los meses pasaban y mi barriga aumentaba en la misma proporción que mis arrugas y mis canas.

Llegó el día del parto y la verdad que iba muy tranquila porque ya había pasado por ello una vez y no había nada que me asustara. Sabía manejar muy bien el dolor y a mayores era muy consciente de mi facilidad para parir. Estaba preocupada porque había roto la bolsa con 35 semanas y mi bebé iba a ser prematura pero no era una prematuridad alarmante así que estaba bajo control. Lo que no me imaginaba era que me iban a tratar tan sumamente mal a nivel humano…

Cuando estaba ya de 4 cm llame a la matrona porque me dolía demasiado la barriga, algo no iba bien. Sabía perfectamente como eran las contracciones y aquello no eran contracciones eran como puñetazos sin ton ni son además estaba como mareada, tenía náuseas y me sentía extraña. Cuando llegó la matrona me dijo que no me quejara que era normal solo que me había olvidado de cómo era dar a luz porque había pasado mucho tiempo desde mi anterior embarazo así que espere unos 15 minutos más. De repente empecé a sangrar, me quedé blanca y mi marido corriendo salió al pasillo a llamar a alguien. No recuerdo nada más.

De repente empece a escuchar voces. Intentaba hablar pero no podía, intentaba moverme pero no podía, intentaba abrir los ojos pero tampoco podía… Que narices pasaba?? Oía a mi marido, a mí hija pero yo no podía comunicarme con ellos. Lloraban desconsoladamente pidiéndome que aguantara y que no me fuera pero a dónde me iba a ir yo!! No entendía nada y el sueño me podía así que me deje ir.

La siguiente vez que me desperté podía moverme e intente abrir los ojos todo lo que pude pero paso un tiempo (no recuerdo cuánto) hasta que volví en mi totalmente. Mi familia se abalanzó sobre mi besándome y llorando de alegría diciendo que vaya susto les había dado y fue entonces cuando me contaron que había pasado.

La hemorragia que tuve fue provocada por un desprendimiento de placenta por eso me llevaron corriendo a quirófano para realizar una cesárea y poder parar la hemorragia. A mí me salvaron de milagro pero los pulmones de mi hija no se habían desarrollado lo suficiente y tenía muchos problemas para respirar así que estaba en la UCIN intentando salir adelante.

La verdad es que me recupere muy pronto y enseguida pude comer y aunque tenía que guardar un cierto reposo esos días pude ir a ver a mi niña a la UCIN sin ningún problema. Ella fue una campeona porque en cuestión de dos semanas ya no necesitaba ningún tipo de soporte médico y en cuestión de un par de días nos íbamos a ir a casa por fin para poder olvidarnos de aquella pesadilla. Todo ese tiempo que estuve ingresada fui tratada como ganado sin ningún tipo de consideración por lo que había sucedido y sin tener en cuenta que mi hija no estaba conmigo. Pedí que me trasladaran a una habitación para estar sola y no oír otros bebés porque la mía estaba en la ucin y me dijeron que me comprara unos tapones si me molestaba el ruido. Pedía ver más a menudo a mí pequeña pero las normas eran entrar solo para verla una vez al día.

Pero por fin nos la llevamos a casa y la verdad es que éramos muy felices. Esa bebé nos había transformado a toda la familia y el pensar que me podía haber muerto hizo que parara mi ritmo de trabajo y me centrara más en otras cosas. Esther era muy llorona y cuando conseguíamos dormirla era una bendición. Llevábamos como cuatro días sin poder dormir más de 5 horas al día pero de repente un día logramos que estuviera tres horas seguidas durmiendo!!! Os juro que no me lo podía creer por fin podíamos descansar y ver la televisión los tres juntos tranquilamente. Cuando ya llevaba cuatro horas y media decidí acercarme a su cuna para despertarla para comer pero estaba profundamente dormida, demasiado profunda. Empecé a moverla y sus brazos iban de un lado a otro sin control, no respondía a ningún estímulo, la cogí grite a su padre y la llevamos corriendo al médico pero era tarde… Esther había fallecido de muerte súbita.

Nadie nos dio una explicación de porque había pasado, no sabían el motivo dado que su salud era buena y yo a día de hoy todavía me culpo por no haber ido antes a su cuna. Mi segunda hija nos cambio la vida a todos pero sobre todo a mi. No valore su existencia cuando supe que estaba embarazada y cuando la muerte se la llevó hubiera dado lo que fuera por volver a tenerla en mis brazos.

A día de hoy disfruto de un nieto precioso gracias a la hija tan generosa que tengo que me permite a veces paliar ese dolor de la ausencia con el. Gracias a su hijo Juan yo pude reconciliarme con la vida y se que más pronto que tarde me iré con mi niña al cielo.

Gracias a @una_madre_mas por hacer lo que yo tenía que haber hecho. Mis conocimientos y mi posición me hubieran permitido llegar a mucha gente si hubiera contado mi caso. Seguramente sí las mujeres de mi época hubiéramos iniciado esta lucha con tanta fuerza hoy vosotras no tendríais que seguir cargando con el tabú de la muerte temprana de un hijo. Solo puedo decir que los grandes cambios no los consiguen los políticos ni los dirigentes de un país, quienes lo logran son los ciudadanos. El pueblo tiene todo el poder en la mano solo hay que unirse y luchar. Sois unas valientes y solo si me lo permitis me gustaría decir lo mucho que admiro a Silvia porque yo me quedé lamentandome sin hacer nada y ella se armó de valor y le gritó al mundo.

DESVARÍOS DE @una_madre_mas

La fuerza no solo nace, también se hace.

A menudo personas maravillosas que ven mi día a día o dedican un ratito de su tiempo en leer mis desvaríos en redes sociales me dicen que tengo mucha fuerza y ayer por la noche pensé “¿ Y si les cuento con más detalle de dónde viene esa capacidad de lucha? Es probable que no os guste o no os aporte nada nuevo lo que os voy a contar pero también puede ser que os ayude a entender dónde está localizada esa energía o esa fortaleza vuestra y como hacer para sacarla.

Pero antes de empezar quisiera deciros que lo que yo os cuento siempre es mi punto de vista, mi opinión tras mis vivencias personales y para nada tiene porqué coincidir con la vuestra. Tampoco pretendo ser ejemplo de nada ni dar lecciones (solo faltaría quien soy yo para hacerlo), solamente es compartir información que pueda ser de interés para vosotros.

Veréis yo siempre pensé que mi vida había sido muy dura y muy difícil en algunos aspectos y me parecía que todas las demás personas que me rodeaban lograban más cosas que yo o simplemente tenían más éxito en todo lo que emprendían. Cierto es que aunque tuve mucha suerte con mi familia, mi crianza no fue fácil. Sufrí acoso escolar, tuve relaciones sentimentales toxicas y amigas más toxicas todavía, pero ahora que lo veo con perspectiva soy consciente de que todo eso me llevo a ser quien soy hoy. De hecho siento que cuanto más sufro en la vida más crezco y avanzo como ser humano y como persona. Y aunque me rompo muchas veces, cuando me recompongo me vuelvo más fuerte y gano más seguridad en mí misma.

Fundamentalmente lo que hice fue coger toda la rabia, todo el dolor y toda la ira que tenía en mi interior desde hacía años por todas esas situaciones negativas y canalizar todos esos sentimientos hacia otro mucho más poderoso y amable; el amor por los demás. Me di cuenta de que había cosas que no iba a poder solucionar y otras que si podía solucionar, pero ni era ni es el momento, así que decidí que lo mejor que podía hacer era entregarme a aquellas personas que realmente me necesitaban. ¿Y cómo lo logré? Mirándome al espejo y anulando lo máximo posible mi ego.

Así que cuando Sara murió, ya tenía esta lección aprendida y quizá por eso me resultó mas sencillo gestionar este nuevo, terrible e incalculable dolor que produjo en mi su pérdida. La mejor manera que encontré de darle salida fue escribiendo, contando, compartiendo y desnudando mi alma sin miedo, para que todo aquel que estuviera perdido pudiera encontrar un poco de luz en su camino a través de mis vivencias, experiencias y emociones.

En general tengo la sensación de que nos pasamos la vida culpando a los demás de nuestras desgracias y ansiando todo aquello que no tenemos. La codicia, la envidia, los celos… son sentimientos propios del ser humano que debemos aprender a manejar y controlar. Nadie tiene una vida perfecta por mucho que lo parezca desde fuera y todos tenemos carencias, dudas, miedos y problemas, lo que nos diferencia a unos de otros es la manera en la que lo gestionamos.

Quizá esperáis que ahora os suelte alguna frase típica como “tu momento es ahora, hazlo” ” no dejes pasar más tiempo” “cambia de vida, de carrera, de domicilio o de trabajo” pero la realidad es que cada uno tiene unos tiempos y nuestras circunstancias no son siempre favorables para poder iniciar esos cambios. Por eso pienso que lo que realmente importa es que no dejemos de trabajar en el objetivo que tenemos teniendo muy presente siempre que el deseo o el trabajo para lograr lo que deseamos no son métodos infalibles para llegar a el. Porque la realidad es que por mucho que ansiemos o peleemos por algo, a veces la vida tiene otros planes para nosotros. Esto no significa que hayamos fracasado, sino más bien que lo hemos intentado pero la vida, por los motivos que sea, no nos lo ha querido dar.

Supongo que me diréis ” ¿pero entonces que sentido tiene la vida? Nos enseñan a que si pensamos positivo, la vida nos traerá cosas positivas (véase el libro de el secreto), que si luchamos con ansia y sin descanso llegaremos a lograr todo lo que nos propongamos. Sin embargo tengo el total convencimiento de que estas creencias sociales que se han instalado en nuestro mundo son producto del marketing empresarial usadas como arma de doble filo en cuanto a que logran que nos convirtamos en auténticos frustrados e inconformistas y por ende no dejemos de consumir lo que sea necesario para lograrlo. A más frustración más consumo y a más consumo más frustración.

Y si, tal y como está montado el chiringuito este pensamiento es lógico!!! Cómo seres sociales que somos, si todo el mundo nos dice qué sumando 1+1 salen 2 nosotros nos lo creemos y si nos conviene ese resultado lo intentamos y lo intentamos para ver si lo logramos, muchas veces perdiendonos en el intento y alejándonos de nuestra propia realidad. El problema es que por desgracia la vida…no es una operación matemática.

Entonces ¿qué es lo que yo puedo recomendaros bajo mi propia experiencia? Que no miréis para nada ni para nadie. Que os busquéis a vosotras mismas/os y os conozcáis bien a fondo. Intentad ser muy independientes de forma que necesiteis lo menos posible a los demás. Y cuando veáis que hay algo que se os escapa o que necesitáis ayuda, observad con humildad y respeto y dejaros guiar o aprended del que sabe más que vosotros. Esto os va otorgar seguridad y confianza en vosotros mismos/as.

Si lo pensáis, controlamos una parcela muy pequeña de nuestra vida, pero aquella parte de la que somos dueños debemos de guardarla, cuidarla y apreciarla. Sed generosas/os y torturad vuestro ego hasta que desaparezca o al menos hasta que consigais que este callado. Levantaos cada día repitiendo que no sois más ni menos que nadie, que no tenéis más ni menos derechos, ni virtudes, ni defectos que los demás. Aprended a huir de los conflictos y a respetaros a vosotros mismos/as sobre todas las cosas.

(APUNTE) El respeto hacia uno mismo no debe confundirse con el ego. Respetarse no significa quererse mucho a uno mismo o anteponerse siempre a todo o a todos. El respeto se trata de conocer tus límites y marcarlos siempre y cuando respetes al otro. Es no criticar a los demás para no ir en contra de ti mismo/a (porque tú también fallas). El respeto es no gritar, no hacer daño, no insultar, no pisar a los demás por mucho que te molesten porque cuando lo haces, le estás faltando el respeto a la esencia de tu alma. El alma es buena, noble, leal y sincera por naturaleza, es el hombre el que la malogra.

“El ser humano es malo por naturaleza, el alma es bondadosa en toda su esencia”

Desde luego no puedo deciros que si pensáis todos los días en positivo podréis tener el trabajo de vuestros sueños o la vida que deseáis, pero lo que si os puedo garantizar es que si luchais cada día contra vosotros mismos/as, si peleais por seguir el camino correcto, si os empeñais en aplacar todos los malos sentimientos y pensamientos, trabajando para mantener el equilibrio y os inclinais hacia la generosidad, la empatía y la comprensión, seréis mejores personas y por ende surgirá esa fuerza, entereza y resignación para enfrentaros a la vida.

Meditar es fundamental y no hace falta ser un experto en la materia, simplemente con poner música relajante y dejar libre la mente es más que suficiente.

Haced ejercicio!! Y manda huevos que os lo diga yo que soy la persona a la que más le cuesta en el mundo ponerse, pero mi experiencia me dice que la actividad física si que puede ser una tabla de salvación ante el estrés y los “sinsudores” de la vida.

Y ya para acabar, no podía dejar de mencionar la importancia del humor. Reírme de mi misma y de lo que me sucede hace que pierda importancia, hace que entienda la vida como una especie de broma en la que no siempre salgo yo ganando, es más, la mayoría de las veces pierdo. Ese humor me mantiene viva, me da alegría y hace que relativice mi experiencia vital.

Así que si queridísima tribu, de todo esto es de dónde viene mi fuerza, de pelearme cada día conmigo misma y de corregirme cuando me equivoco, de reírme cuando me caigo, cuando me levanto y de cómo lo hago. Es una lucha permanente y a veces cansada pero que merece la pena librar. Y por supuesto del ejemplo que me dio Sara, que me demostró que no importa la edad que tengas ni los obstáculos que te encuentres, lo único que cuenta es no cansarse nunca de lograr ser la mejor versión de uno mismo.

OTROS BEBÉS ESTRELLA

Relato de un parto muy deseado. Mi estrella Tro’s

Esta es la historia de mi parto… El parto más deseado y más bonito que podría haber tenido debido a una serie de circunstancias que iré explicando a lo largo del relato de forma que tod@s entenderéis el porqué.

Símbolos de puro amor

Después de una lucha burocrática y personal con mi Mutua, ésta finalmente aceptó que podía parir en el hospital que yo pedía. Las circunstancias del momento y de lo sucedido me impedían ir a la clínica privada donde ellos me mandaban y, gracias a mucha gente que me ayudó, pude dar a luz en un hospital con un protocolo especializado para mi caso. La noche anterior no recuerdo si descansé o dormí mucho, pero lo que sí sé es que soñé con mi parto, aunque ese sueño no se parecía en nada a lo que viví.


Dejamos a mi peque de 5 años recién cumplidos con los yayos medio dormido, y nos despedimos de él con un fuerte abrazo. Sus últimas palabras me llegaron muy adentro: “Dale un beso muy fuerte de mi parte y un abrazo”. Mi principal miedo era que el trabajo de parto durara muchas horas y que él tuviera que pasar la noche con los yayos ya que nunca ha dormido en otro sitio que no sea con nosotros (ha sido elección suya y siempre se la hemos querido respetar). En esta ocasión cabía la posibilidad y aunque intentamos concienciarle mucho desde el primer momento él no estaba muy convencido, así que nos despedimos sin saber hasta cuándo nos veríamos.

Llegue con mi marido sobre las ocho pasadas debido a las retenciones de tráfico que encontramos y la verdad es que la entrada fue dura porque nada más cruzar la puerta, me encontré con varias mujeres que estaban en el mismo estado que yo, pero que seguramente no iban para lo mismo ni tendrían el final que a nosotros nos esperaba así que empecé a derrumbarme bastante.

Nos pasaron al paritorio y me ingresaron en un box. Enseguida entró la comadrona, se llamaba María, y me cogió de la mano al momento, me preguntó cómo estaba y me mandó quitarme toda la ropa y prepararme para el momento.

Así que me tumbé en la camilla y María se sentó a mi lado. Me dio la mano y hablamos… ¡Hablamos mucho! Me explicó como sería el proceso, aunque yo ya iba preparada porque me lo habían explicado anteriormente en la visita y a mayores tenía una gran suerte de haber estado en contacto previamente con muchas otras mamás que habían pasado por lo mismo. Me empezó a contar todos los efectos secundarios que tendría y juntas repasamos el plan de parto que yo llevaba, lo cual simplifico mucho todo basicamente porque me permitían hacer todo lo que yo había planeado. La verdad que fue fantástica, me dijo que todo lo que quisiera lo pidiera y que ella me lo concedería siempre dentro de sus posibilidades y de las circunstancias del momento, claro.

Algo que tenía muy claro y que decidí desde el principio era que quería hacer todo el proceso sin epidural y a pesar de que sabía que el protocolo era ponerla, aceptaron sin ningún problema y quedamos que siempre podría pedirla si me veía con la necesidad. A las nueve pasadas me realizó un tacto para comprobar que todo estaba correcto y apenas noté molestia ya que fue muy respetuosa y cariñosa, en todo momento me decía siempre lo que iba a hacerme y como. Entonces empezó a ponerme la primera medicación: cuatro pastillas de Misoprostol por vía vaginal que desencadenarían las contracciones y el inicio del parto. Para que os hagáis una idea, María nos dijo que en la inducción de “un parto a término” se usan unos 25gr y a mi me iban a poner 800gr.

El reloj todavía no marcaba las diez y yo ya empecé a notar los primeros efectos secundarios de la medicación que María me había dicho: temblores, escalofríos y frío. Mi cuerpo empezaba a transitar en una mezcla de emociones que ya venían de muchos días atrás… Mis piernas se movían solas y no podía pararlas, las manos y los brazos también, pero lo de las piernas era algo brutal. Me hizo transportarme y recordar la experiencia de mi primer parto con mi hijo mayor, que también tuvimos la suerte de que fue muy respetado y consciente.

Estaba tumbada en la camilla porque me pusieron suero y tenía que estar quieta, pero en cuanto me lo quitaron salté de la cama porque necesitaba moverme. Tenía tanto frío que tuve que ponerme un chaquetón que llevaba!! Tal y como me había avisado la comadrona mi temperatura corporal comenzó a subir y apareció la fiebre por causa de la medicación (de hecho tenía que controlarlo porque podía subir demasiado).

Yo me sentía bien, no estaba nerviosa, empezaba a notar movimientos raros en mi barriga y comenzaba a moverse “sola” sintiendo lo mismo que cuando tienes sensación de hambre, era como si mi interior fuera un mar cuyas unas olas iban rompiendo en mi vientre.

Era el momento de preparar su “altar” así que le preguntamos a María donde podíamos poner las cosas que habíamos traído para acompañar su llegada y nos dijo que lo podíamos hacer en su camita. Fue el mejor sitio que pudo aconsejarnos porque quedó preciosisimo: allí colocamos todas las cosas que me habían dado unas amigas en una ceremonia realmente emotiva que le dedicamos unos días antes. Las fotos de las ecografías que teníamos, todos los miembros de la familia representados y “la ropita” que nos había hecho una amiga muy especial poniendo todo su amor y cariño. Le pedí al papa que nos hiciéramos fotos: nos hicimos fotos juntos, separados, al altar solo, de todas las maneras aprovechando que yo no tenía muchas molestias todavía.

Aquí estoy yo al lado del altar de mi bebé


Empecé a notar otro de los efectos secundarios de la medicación con el que mi pobre marido tuvo que lidiar también: gases y cagaleras de una forma muy exagerada… con un olor muy fuerte, la verdad. Tuve que ir muchas veces al baño y en ese momento sí que me dolía bastante la barriga y sentía como algo dentro de mi pasaba o se estaba preparando.

Sobre las doce me explicaron que me pondrían de nuevo dos pastillas y que si lo veían bien me romperían la bolsa para facilitar el parto y hacerlo más rápido, pero no pudieron porque no llegaban aún al cuello del útero y apenas había dilatado. El tacto fue algo más doloroso, pero soportable. Me pusieron dos pastillas más y me volvieron a dejar en la habitación así que podía moverme, estar a mi aire y sobre todo tranquila.

Hablando con María nos preguntó si queríamos hacer una último eco y verlo, ya que hacía más de un mes de la última a lo que nosotros respondimos que si, así que se fue a buscar a la ginecóloga de guardia y vino con el ecógrafo. Fue algo tan bonito y especial poder verle así por última vez y poder certificar que estaba donde yo lo sentía y lo notaba desde semanas atrás… Él estaba tranquilo, esta vez se movía poco porque la medicación empezaba a hacerle efecto, pero nos pudo saludar por el aparato una vez más y pudimos escuchar el tremendo latido de su corazón. El papa hizo fotos y vídeos del momento, y será uno de los tantos recuerdos de ese día que mantendremos siempre con nosotros.

Sobre las 13h pasadas vino una gran amiga a verme para que papá pudiera irse a comer así que aprovechamos para hacernos fotos con ella. La verdad es que me hizo mucha ilusión que estuviera en ese momento porque fue para nosotros un gesto muy significativo y sobre todo una gran muestra de cariño para toda nuestra familia.

Eran sobre las 14:00 cuando vino la comadrona a decirnos que se iría a comer, que dejaba a cargo a otra por si necesitaba algo y que ella llegaría pasadas las 15h. Le comenté las ganas que tenía de hacer caca así que me dijo que si tenía ganas otra vez que avisara para no “sacarlo” sin darme cuenta y no llevarnos un disgusto después de todo lo que habíamos luchado para conseguir nuestro sueño/pesadilla hecha realidad.

Estuve con mi amiga hablando mientras los calores y fríos seguían junto con los temblores de piernas y sobre todo brazos. Ahora sí que empezaba a llegar el momento… aunque a mi no me lo parecía porque no tenía esos dolores tan intensos de los que hablaba todo el mundo (os recuerdo que no tenía epidural por elección propia).

Pasadas las 14h llegó de nuevo el papá, mi amiga se marchó a trabajar y antes de irse me recordó que respirara y que no fuese tan dura conmigo misma, que ya era bastante doloroso todo lo que estábamos pasando y lo que nos venía, así que si sentía mucho dolor me aconsejó que pidiera medicación. Le dije que sí, que se fuese tranquila y que ya la mantendríamos informada.

Los dolores cada vez eran más intensos y fuertes, pero la verdad bastante soportables. Iba mirando la hora de reojo, así como podía, porque quería esperar a que llegara María. Pero de repente me tuve que abrazar a mi pareja (que estuvo acompañándome y dándome su confort, apoyo y amor en todo momento) y empecé a hacer movimientos circulares, sintiendo de una forma muy intensa aquellos últimos pasos de mi bebé dentro de mí.
Eran sobre las 15h cuando pero de repente y de forma casi incontrolable volví a tener la necesidad de ir al lavabo así que llamé para avisar y me dijeron que lo hiciera en una especie de orinal. Fue salir del baño y llegó una contracción muy fuerte así que abracé fuerte al papá y le dije que tenía mucho dolor. Empecé a sudar mucho y seguía con los temblores… (el papá dice que en ese momento me cambió la cara por completo). Él me dio la mano y no dejaba de soltarla, me intentó abrazar pero le dije que no quería abrazo. Me quedé en la cama como una cucaracha totalmente inmovilizada. Venía algo, lo sentía! Pero no sabía si seria él… Tocamos al timbre y apareció una comadrona que dijo: “¡Voy a buscar a María!”a lo que yo conteste: “¡Sí, por favor!”.

Empecé a notar que me salía algo, era como pipí, pero no podía ni controlarlo ni pararlo (era el líquido amniótico que empezaba a salir). Tenía mucho calor y me hubiera ido genial un abanico en ese momento pero lo único que pude hacer fue pedirle al papá que me soplara porque la verdad, no podía más. Enseguida llegó María y dijo: “¡Uf! ¡Pero si ya está aquí!”. Le hablaba a él y siguiendo con los movimientos ese dolor se fue haciendo cada vez menos intenso hasta que prácticamente desapareció. Cuando me vi capaz de moverme me ayudaron a colocarme bien en la cama y en ese justo momento empezó nuestro último baile. Noté todo su cuerpecito dentro de mí!! Di tres sentidos pujos: en un primero salió todo el líquido que aún quedaba. En el segundo salió él y es que lo sentí tal cual. Ya era su momento y salió de mi interior tranquila y suavemente.

Nuestro hijo nació muerto o con 18 semanas de vida pero él estaba calentito como si la sangre que corriera viva por sus venas. Finalmente salió la placenta a las 15.45h de la tarde de un día de abril en este 2019.

Enseguida me lo pusieron encima… Era mi hijo!! Esa sería la primera y última vez que lo iba a tener conmigo y no quería perderme ese momento. Su piel era casi transparente y muy muy suave, era tan pequeñito…solo pesaba 185 gramos y medía unos 20 cm, pero para nosotros era el más precioso de todos. Al principio tenía un tono de piel como rosado pero poco a poco se fue tornando a un color más moreno. Me lo dejaron encima unos minutos pero enseguida se lo dieron al papá porque había quedado placenta en mi interior y al no tener la epidural puesta tuvieron que llevarme inmediatamente a quirófano. Me sedaron para quitar el resto con un legrado que fue muy rápido ya que antes de media hora ya estaba de nuevo con mi bebé y mi pareja.

Estuvimos con él hasta más allá de las 19:00 y esas horas que pasamos a su lado fueron parte del momento más mágico, bonito, doloroso y triste que vivimos. Nos hicimos fotos, plasmaron sus huellas, le hablamos, le besamos, etc. Era tan bonito y estaba tan tranquilo y sereno…

No hay palabras que describan ese momento que vivimos y que no olvidaremos jamás. Pero de lo que no me voy a arrepentir nunca es de haberlo vivido de esa manera tan respetuosa, amorosa, cálida,… con la situación tremendamente dolorosa, triste y conmovedora que era. El era y será siempre nuestro tercer hijo.

Llegó por desgracia la hora de marcharnos de aquella habitación y teníamos que entregar a nuestro hijo. Al mismo momento en el que nos despedíamos de él, de su cuerpo tan frágil y tierno, escuchamos a una mamá gritar porque estaba dando a luz a su hij@ y fueron sus lágrimas y sus gritos los que nos despedían de aquella gran experiencia. El mundo nos estaba enviando una señal: la vida y la muerte siempre están y estarán unidas, aunque haya mucha gente que no lo quiera ver y aceptar. Así pues, le dimos nuestro pequeño a María y acto seguido ella lo envolvió con una toalla del hospital y nos dijo que nos fuéramos “tranquilos” que ella se haría cargo de él y lo cuidaría. Lo había hecho conmigo desde el primer momento en que entre al hospital, con su padre y ahora lo haría con él, con nuestro tercer hijo.

El siguiente paso fue ir a la funeraria y decidir incinerar a nuestro “feto”, porque al no cumplir los días/semanas suficientes no podía ser llamado por su nombre ni podríamos registrarlo como hijo nuestro y sin duda ese fue uno de los momentos más dolorosos del día.

Mi suerte fue llegar a casa y poder abrazar a mi hijo mayor ya que eso apaciguó en parte mi incalculable dolor. Las primeras palabras que salieron de su boca fueron: “¿Le diste el beso y el abrazo al bebé?”

Supongo que os podéis imaginar cómo estoy desde entonces… Hay momentos de todo tipo en esta montaña rusa del duelo: sentimientos contrapuestos que hacen que sigamos con nuestra lucha personal contra lo que la vida nos ha ofrecido y lo que debemos aceptar y aprender.

Agradezco infinitamente a todas las personas que nos acompañaron en todo el proceso y todas las que se han ido sumando para ayudarnos a poder hacer de esta durísima experiencia algo mágico, sin ellas no hubiésemos podido cumplir nuestro sueño y despedirnos como nos merecíamos de nuestro tercer hijo. Y es que de nuestro segundo no nos lo permitieron, fue otra historia muy dura también que en otra ocasión os explicaré pero estoy convencida que tanto de ésta, como de aquella, saldremos adelante…si, estoy segura. Desde luego no es un camino fácil y sin duda es una batalla que tendremos que pasarla con mucha compañía que gracias a Dios ya tenemos y estamos convencidos de que llegara más apoyo. Porqué nuestras estrellas, allá donde estén unen a todas sus familias al mismo tiempo que permanecen para siempre con nosotros y creo que esto es lo más mágico de todo.
Para acabar, me gustaría dar las gracias a mi familia y a mis tres hijos, pero sobre todo, y muy en especial, al que me ha permitido vivir esta experiencia que os he descrito en este relato.

Como habéis visto es la narración de un parto muy deseado, pero con un final muy diferente a los que podemos conocer normalmente. Nos encontrábamos ante un caso de interrupción del embarazo porque mi hijo padecía una enfermedad genética degenerativa que yo también padezco, pero del cual tengo poca afectación. Todos los médicos especialistas en el tema nos habían confirmado que él la iba a heredar en un mayor grado y que muy probablemente iba a causarle una vida de sufrimiento continuo. Tras mucha meditación y con el corazón roto en mil pedazos, tuvimos que tomar la decisión más dura de nuestra vida por segunda vez… Para sufrir ya llegábamos nosotros. El ahora se ha ido a un mundo mejor donde millones de estrellas le acompañan y estoy segura de que celebran sus fiestas, nos observan y de vez en cuando nos envían señales como estás…

Gracias a todos por haberme leido. Está es mi estrella__Tro’s.

OTROS BEBÉS ESTRELLA

Maldita Gastrosquisis que te arrancó de mis brazos.

Luka Adrian nació de un amor enorme justo en el momento que nosotros elegimos…sólo 1 mes de búsqueda y puum!!!! ahí estaba.

Durante las primeras semanas la verdad es que mi embarazo fue totalmente normal, quizá un poco de dolor en los senos pero poco más. Digamos que disfrute el primer trimestre de la forma que cualquier mujer desearía, hasta que llegó la fatídica semana 12 con su consiguiente ecografía.

Desde que entre en la consulta para la exploración ecografica sentí que el ambiente estaba cargado de mucha tensión. Un buen rato después la doctora nos dijo “bueno el bebe está perfecto, está creciendo genial, pero (malditos peros) debo deciros que tiene una malformación en el abdomen llamada gastrosquisis. Pero vamos que no hay de que preocuparse ya que si le realizamos una operación al nacer se puede resolver”

Un caos total y absoluto llegó a nuestras nuestras cabezas; lloramos, gritamos, nuestra mente daba mil vueltas porque no entendíamos nada, que era aquello de lo que nos hablaba la doctora?? Días después me volví una auténtica experta en gastrosquisis busque información, hablé con médicos, visite varias clínicas… necesitaba conocer perfectamente que le pasaba a mí bebé para así tenerlo todo controlado y después de esta investigación digna de cualquier detective, me convencí de que podía salir bien, tal y como los médicos decían.

El embarazo seguía su desarrollo de forma normal hasta que cuando fuimos a la revisión de la semana 32 nos dijeron que la malformación había empeorado. Durante ese tiempo dos órganos más se habían salido del abdomen y en vez de una nuestro bebé tendría que hacerle frente a dos operaciones. Comenzó un control exhaustivo en el que había que hacer una ecografía cada semana para vigilar la situación.

Y finalmente en la semana 35+5 nos dijeron que había que sacarle urgentemente dado que las vidas de ambos corrían serio peligro… que estaba pasando?

Salió llorando por la herida más bonita que tengo en mi cuerpo y únicamente pude verle un ojito cuando se lo llevaban en la incubadora de camino a su primera operación…Tan pequeño y tan valiente… Y yo a reanimación 8 horas de reloj! Cualquiera puede imaginar lo que supuso para mi..

Eran las 6 de la tarde cuando me permitieron subirme a una silla de ruedas e ir a conocerle. Era precioso pero ni siquiera pude verle bien la cara ya que estaba rodeado de cables, maquinas que pitaban, un antifaz, entubado….

Y en aquella silla al lado de la incubadora pase cada día y cada hora, cada complicación. Todo se ceñía a dar un paso para adelante y dos para atrás y a eso se le sumaron tres operaciones más por complicaciones serias y todo acababa con el cierre total de su abdomen. Le habían puesto una maya provisional que cubría sus órganos lo cual era señal de que quizás pronto podría empezar a comer e incluso pudimos cogerlo en brazos por fin!!! Aquel era su día 44 de vida, al día siguiente, en el 45 fue su padre quien lo pudo tener en brazos y desgraciadamente ese mismo día empezó el final, nuestro final.

Mientras mi marido lo acunaba su saturación cayó y tuvieron que reanimarlo en dos ocasiones. Una maldita bactería había anidado en sus pulmones aún débiles, provocándole una neumonía que lo complicó todo.

Teniamos que decidir rápido, no había tiempo para pensar y solo teníamos dos opciones: o pararlo todo, o conectar su sistema respiratorio a una máquina para que realizara función de sus pulmones y corazón para poder darle tiempo a recuperarse. Así que yo, creo que como cualquier madre o padre en una situación así, decidimos luchar por el y que los médicos hicieran lo que pudieran para darle una oportunidad.

Comenzó su sexta operación. Una vez finalizada me fui a la UCIP sin separarme de el ni un solo momento en toda la noche, pero de repente los médicos comenzaron a correr, hablaban entre ellos con cara de preocupación y aunque no me decían nada era obvio que algo no iba bien. A la mañana siguiente fui con mi marido a tomar un café y cuando volvimos para verle ya no pudimos entrar. Los cirujanos le rodeaban mientras le recolocaban las cánulas (tarde quizas), ya que la máquina había marcado poco flujo durante toda la noche… Cuando nos reunieron para indicarnos los avances del pequeño nos dijeron que la mitad de su corazón y la mitad de su cerebro se habían parado, ya no funcionaban, no había esperanza. Así que nosotros debíamos decidir, algo terriblemente duro e inhumano para un padre: había que desconectarlo.

Nos dieron tiempo suficiente para que toda la familia se despidera así que uno por uno le fueron dando un beso y decirle un hola y un adiós terriblemente amargo. A las 8 de la tarde decidimos que era el momento de dejar de sufrir así que desde la puerta escuché como las máquinas que lo mantenían vivo se paraban hasta que llegó ese pitido final que todos conocemos. Tras ello lo puse en mi pecho, le pedi perdón por no haber podido evitarle tanto sufrimiento y le di las gracias infitinitas por permitirme ser su madre y poder conocerle.

A día de hoy el dolor y la pena permanecen y por supuesto le echo de menos cada segundo. Mi conciencia no me da descanso, siempre repitiendome las mismas preguntas ¿podría haber hecho algo más? ¿debería haber evitado su sufrimiento?

Ahora lo único que tengo claro es que él llegó para hacerme madre, para enseñarme a amar incondicionalmente, y para entender que si él peleó hasta el final, nosotros tenemos el deber de luchar cada dia…

Hoy tenemos a Nathan Adrián,nuestro segundo hijo y aunque su llegada no calmó el dolor, lleno mis brazos que estaban repletos de amor, un amor que había guardado para el y que nunca pude darle.

OTROS BEBÉS ESTRELLA

La ONFALOCELE se llevó a mi bebé.

Soy una chica normal como cualquiera de vosotras que me podáis leer. Vivo en Colombia y tras haber conocido a @una_madre_mas he decidido compartir la experiencia vital más dura que he vivido.

Cuándo supe que estaba embarazada fue una sorpresa enorme, tanto mi marido como yo estábamos muy felices e ilusionados ya que era nuestro primogénito. Enseguida pedimos cita para hacer nuestra primera ecografía (a las 8 semanas) y todo parecía normal. La siguiente era la de la semana 12 y ahí fue donde toda la alegría se apagó…Nos confirmaron que a nuestro bebito no se le había formado bien su parte abdominal y que tenía una malformación llamada onfalocele.

Esta malformación supone que alguno o todos los órganos de la cavidad abdominal se forman fuera y en caso de nuestro pequeño se veía que el higado estaba claramente fuera y estaba cubierto por una especie de membrana muy fina.

Desde luego no nos íbamos a quedar con una sola opinión, así que buscamos a uno de los mejores perinatologos de la ciudad que nos comentó que el onfalocele podía en ocasiones venir relacionado a una trisomia como la 18 o 21 y podía ser incompatible con la vida. También nos dijo que en ocasiones era una anomalia congénita aislada y en ese caso si era compatible con la vida. Nos ánimo a que siguiéramos adelante con el embarazo si la amniocentesis no arrojaba ningún resultado negativo ya que su problema quedaría solventado con una cirugía en el momento de nacer.

Las noticias fueron buenas ya que el líquido amniótico revelaba que a nivel cromosómico no había absolutamente nada irregular o extraño así que decidimos luchar por el con todo el amor del mundo y con la esperanza de que todo se quedara en un mal recuerdo.

Tuve un embarazo muy tranquilo sin ninguna complicación y aunque no podíamos olvidarnos de su problemita teníamos mucha fe en que todo saldría bien.

En la semana 37 tuve ruptura de membranas así que dado que en nuestro caso tenían que practicarme una cesárea nos fuimos al hospital corriendo. Gracias a Dios nació muy bien y yo no sufrí ninguna complicación pero el sentimiento de vacío es muy grande cuando sabes que se lo tienen que llevar inmediatamente a la UCI por su condición. El cirujano pediátrico junto con todo su equipo analizó cuando se podía operar y tras ello nos comentaron que dado que el hígado es un órgano grande tenían que ir introduciendoselo poco a poco para que de esta manera pudiera ir ampliándose su cavidad abdominal y tras ello cerrar con una operación.

Nos decían que era un procedimiento habitual en estos casos y la verdad yo jamás pensé que se iba a complicar tanto… De repente nos llamaron en medio de la noche para decirnos que nuestro bebito estaba grave, había desarrollado hipertensión pulmonar , una condición terriblemente grave en los bebés.

En cuanto llegamos nos dijeron que tenía muchas probabilidades de fallecer y yo no daba crédito… ¿Cómo era posible?? ¿Por qué nadie me había hablado de la posibilidad de la hipertensión pulmonar? Recuerdo que me arrodille llorando frente a un cristo que había en la sala de espera de la UCIN rogandole a Dios con el alma en pedazos que me lo dejara conmigo…

Al día siguiente nos comentaron que evolucionaba favorablemente, se estaba recuperando satisfactoriamente así que yo estaba dichosa!! Tenía mucha fe de que llegaría el día de la operación con su recuperación y por fin podríamos llevarnos a nuestro bebito a casa, pero eso no era lo que la vida tenía preparado para mi.

Tres días después de su recuperación nos volvieron a decir que estaba de nuevo muy grave , sus pulmones no respondían y su organismo no asimilaba correctamente la medicación que le suministraban. Llamaron a una psicóloga para que hablara con nosotros y nos decía constantemente que teníamos que estar preparados para lo peor porque mi bebé estaba muy delicado. Yo veía que el luchaba, que peleaba y tenía la esperanza de que volviera a mejorar de nuevo, porque no!!!

Creo que igual que todos los que hemos perdido a un hijo en circunstancias similares pasamos por momentos de negación, de no querer ver la realidad de la gravedad de la situación.

Finalmente llegó el día más temido y doloroso de toda mi vida. Era domingo 3 de marzo, llevábamos todo el día acompañando a nuestro Ángel junto con sus abuelitos así que decidimos ir a comer algo y a las 19:20 de la noche recibimos una llamada del hospital. Estábamos cerca así que llegamos enseguida y les juro que mi corazón se quería salir de mi pecho. Entré corriendo a la UCI pero ya era tarde; mi bebé había fallecido. Las enfermeras y los médicos nos intentaron reanimarlo pero el ya se había puesto sus alas para subir al cielo y por mucho que me arrodillara pidiéndole a Dios que no se lo llevara ya no había nada que pudiera hacer.

El se llevó la mitad de mi alma , fue la única vez que pude tenerlo en brazos, una vez que ya había muerto y fue totalmente desolador. Todo el equipo médico lloraba con nosotros supongo que debía de ser terrible vernos tan derrotados.

Ahora lo único que nos queda es resignarnos y pedirle a Dios fortaleza para poder seguir adelante ya que este, es sin duda el golpe más duro que jamás pensé que tendría que afrontar.

La palabra onfalocele me perseguirá hasta el fin de mis dias. La probabilidad de que un bebé presente onfalocele es de 2 entre 10 mil bebés, así que digamos que nos tocó una lotería pero de las malas.

Espero que mi historia sirva de espejo para otros padres y se den cuenta que esta patología no es tan simple como algunos médicos perinatologos la pintan. Tras la muerte de nuestro bebé supimos que una operación de este tipo atañe muchísimos riesgos y se asocian muchas complicaciones asociadas a la intervención. Quizá si algún padre busca información y lee mi testimonio puede tener la opción de decidir y no tener que ver a su hijo sufriendo hasta morir o sino al menos estarán preparados para lo que pueda suceder.