MI EMBARAZO

La fuerza no solo nace, también se hace.

A menudo personas maravillosas que ven mi día a día o dedican un ratito de su tiempo en leer mis desvaríos en redes sociales me dicen que tengo mucha fuerza y ayer por la noche pensé “¿ Y si les cuento con más detalle de dónde viene esa capacidad de lucha? Es probable que no os guste o no os aporte nada nuevo lo que os voy a contar pero también puede ser que os ayude a entender dónde está localizada esa energía o esa fortaleza vuestra y como hacer para sacarla.

Pero antes de empezar quisiera deciros que lo que yo os cuento siempre es mi punto de vista, mi opinión tras mis vivencias personales y para nada tiene porqué coincidir con la vuestra. Tampoco pretendo ser ejemplo de nada ni dar lecciones (solo faltaría quien soy yo para hacerlo), solamente es compartir información que pueda ser de interés para vosotros.

Veréis yo siempre pensé que mi vida había sido muy dura y muy difícil en algunos aspectos y me parecía que todas las demás personas que me rodeaban lograban más cosas que yo o simplemente tenían más éxito en todo lo que emprendían. Cierto es que aunque tuve mucha suerte con mi familia, mi crianza no fue fácil. Sufrí acoso escolar, tuve relaciones sentimentales toxicas y amigas más toxicas todavía, pero ahora que lo veo con perspectiva soy consciente de que todo eso me llevo a ser quien soy hoy. De hecho siento que cuanto más sufro en la vida más crezco y avanzo como ser humano y como persona. Y aunque me rompo muchas veces, cuando me recompongo me vuelvo más fuerte y gano más seguridad en mí misma.

Fundamentalmente lo que hice fue coger toda la rabia, todo el dolor y toda la ira que tenía en mi interior desde hacía años por todas esas situaciones negativas y canalizar todos esos sentimientos hacia otro mucho más poderoso y amable; el amor por los demás. Me di cuenta de que había cosas que no iba a poder solucionar y otras que si podía solucionar, pero ni era ni es el momento, así que decidí que lo mejor que podía hacer era entregarme a aquellas personas que realmente me necesitaban. ¿Y cómo lo logré? Mirándome al espejo y anulando lo máximo posible mi ego.

Así que cuando Sara murió, ya tenía esta lección aprendida y quizá por eso me resultó mas sencillo gestionar este nuevo, terrible e incalculable dolor que produjo en mi su pérdida. La mejor manera que encontré de darle salida fue escribiendo, contando, compartiendo y desnudando mi alma sin miedo, para que todo aquel que estuviera perdido pudiera encontrar un poco de luz en su camino a través de mis vivencias, experiencias y emociones.

En general tengo la sensación de que nos pasamos la vida culpando a los demás de nuestras desgracias y ansiando todo aquello que no tenemos. La codicia, la envidia, los celos… son sentimientos propios del ser humano que debemos aprender a manejar y controlar. Nadie tiene una vida perfecta por mucho que lo parezca desde fuera y todos tenemos carencias, dudas, miedos y problemas, lo que nos diferencia a unos de otros es la manera en la que lo gestionamos.

Quizá esperáis que ahora os suelte alguna frase típica como “tu momento es ahora, hazlo” ” no dejes pasar más tiempo” “cambia de vida, de carrera, de domicilio o de trabajo” pero la realidad es que cada uno tiene unos tiempos y nuestras circunstancias no son siempre favorables para poder iniciar esos cambios. Por eso pienso que lo que realmente importa es que no dejemos de trabajar en el objetivo que tenemos teniendo muy presente siempre que el deseo o el trabajo para lograr lo que deseamos no son métodos infalibles para llegar a el. Porque la realidad es que por mucho que ansiemos o peleemos por algo, a veces la vida tiene otros planes para nosotros. Esto no significa que hayamos fracasado, sino más bien que lo hemos intentado pero la vida, por los motivos que sea, no nos lo ha querido dar.

Supongo que me diréis ” ¿pero entonces que sentido tiene la vida? Nos enseñan a que si pensamos positivo, la vida nos traerá cosas positivas (véase el libro de el secreto), que si luchamos con ansia y sin descanso llegaremos a lograr todo lo que nos propongamos. Sin embargo tengo el total convencimiento de que estas creencias sociales que se han instalado en nuestro mundo son producto del marketing empresarial usadas como arma de doble filo en cuanto a que logran que nos convirtamos en auténticos frustrados e inconformistas y por ende no dejemos de consumir lo que sea necesario para lograrlo. A más frustración más consumo y a más consumo más frustración.

Y si, tal y como está montado el chiringuito este pensamiento es lógico!!! Cómo seres sociales que somos, si todo el mundo nos dice qué sumando 1+1 salen 2 nosotros nos lo creemos y si nos conviene ese resultado lo intentamos y lo intentamos para ver si lo logramos, muchas veces perdiendonos en el intento y alejándonos de nuestra propia realidad. El problema es que por desgracia la vida…no es una operación matemática.

Entonces ¿qué es lo que yo puedo recomendaros bajo mi propia experiencia? Que no miréis para nada ni para nadie. Que os busquéis a vosotras mismas/os y os conozcáis bien a fondo. Intentad ser muy independientes de forma que necesiteis lo menos posible a los demás. Y cuando veáis que hay algo que se os escapa o que necesitáis ayuda, observad con humildad y respeto y dejaros guiar o aprended del que sabe más que vosotros. Esto os va otorgar seguridad y confianza en vosotros mismos/as.

Si lo pensáis, controlamos una parcela muy pequeña de nuestra vida, pero aquella parte de la que somos dueños debemos de guardarla, cuidarla y apreciarla. Sed generosas/os y torturad vuestro ego hasta que desaparezca o al menos hasta que consigais que este callado. Levantaos cada día repitiendo que no sois más ni menos que nadie, que no tenéis más ni menos derechos, ni virtudes, ni defectos que los demás. Aprended a huir de los conflictos y a respetaros a vosotros mismos/as sobre todas las cosas.

(APUNTE) El respeto hacia uno mismo no debe confundirse con el ego. Respetarse no significa quererse mucho a uno mismo o anteponerse siempre a todo o a todos. El respeto se trata de conocer tus límites y marcarlos siempre y cuando respetes al otro. Es no criticar a los demás para no ir en contra de ti mismo/a (porque tú también fallas). El respeto es no gritar, no hacer daño, no insultar, no pisar a los demás por mucho que te molesten porque cuando lo haces, le estás faltando el respeto a la esencia de tu alma. El alma es buena, noble, leal y sincera por naturaleza, es el hombre el que la malogra.

“El ser humano es malo por naturaleza, el alma es bondadosa en toda su esencia”

Desde luego no puedo deciros que si pensáis todos los días en positivo podréis tener el trabajo de vuestros sueños o la vida que deseáis, pero lo que si os puedo garantizar es que si luchais cada día contra vosotros mismos/as, si peleais por seguir el camino correcto, si os empeñais en aplacar todos los malos sentimientos y pensamientos, trabajando para mantener el equilibrio y os inclinais hacia la generosidad, la empatía y la comprensión, seréis mejores personas y por ende surgirá esa fuerza, entereza y resignación para enfrentaros a la vida.

Meditar es fundamental y no hace falta ser un experto en la materia, simplemente con poner música relajante y dejar libre la mente es más que suficiente.

Haced ejercicio!! Y manda huevos que os lo diga yo que soy la persona a la que más le cuesta en el mundo ponerse, pero mi experiencia me dice que la actividad física si que puede ser una tabla de salvación ante el estrés y los “sinsudores” de la vida.

Y ya para acabar, no podía dejar de mencionar la importancia del humor. Reírme de mi misma y de lo que me sucede hace que pierda importancia, hace que entienda la vida como una especie de broma en la que no siempre salgo yo ganando, es más, la mayoría de las veces pierdo. Ese humor me mantiene viva, me da alegría y hace que relativice mi experiencia vital.

Así que si queridísima tribu, de todo esto es de dónde viene mi fuerza, de pelearme cada día conmigo misma y de corregirme cuando me equivoco, de reírme cuando me caigo, cuando me levanto y de cómo lo hago. Es una lucha permanente y a veces cansada pero que merece la pena librar. Y por supuesto del ejemplo que me dio Sara, que me demostró que no importa la edad que tengas ni los obstáculos que te encuentres, lo único que cuenta es no cansarse nunca de lograr ser la mejor versión de uno mismo.

OTROS BEBÉS ESTRELLA

Relato de un parto muy deseado. Mi estrella Tro’s

Esta es la historia de mi parto… El parto más deseado y más bonito que podría haber tenido debido a una serie de circunstancias que iré explicando a lo largo del relato de forma que tod@s entenderéis el porqué.

Símbolos de puro amor

Después de una lucha burocrática y personal con mi Mutua, ésta finalmente aceptó que podía parir en el hospital que yo pedía. Las circunstancias del momento y de lo sucedido me impedían ir a la clínica privada donde ellos me mandaban y, gracias a mucha gente que me ayudó, pude dar a luz en un hospital con un protocolo especializado para mi caso. La noche anterior no recuerdo si descansé o dormí mucho, pero lo que sí sé es que soñé con mi parto, aunque ese sueño no se parecía en nada a lo que viví.


Dejamos a mi peque de 5 años recién cumplidos con los yayos medio dormido, y nos despedimos de él con un fuerte abrazo. Sus últimas palabras me llegaron muy adentro: “Dale un beso muy fuerte de mi parte y un abrazo”. Mi principal miedo era que el trabajo de parto durara muchas horas y que él tuviera que pasar la noche con los yayos ya que nunca ha dormido en otro sitio que no sea con nosotros (ha sido elección suya y siempre se la hemos querido respetar). En esta ocasión cabía la posibilidad y aunque intentamos concienciarle mucho desde el primer momento él no estaba muy convencido, así que nos despedimos sin saber hasta cuándo nos veríamos.

Llegue con mi marido sobre las ocho pasadas debido a las retenciones de tráfico que encontramos y la verdad es que la entrada fue dura porque nada más cruzar la puerta, me encontré con varias mujeres que estaban en el mismo estado que yo, pero que seguramente no iban para lo mismo ni tendrían el final que a nosotros nos esperaba así que empecé a derrumbarme bastante.

Nos pasaron al paritorio y me ingresaron en un box. Enseguida entró la comadrona, se llamaba María, y me cogió de la mano al momento, me preguntó cómo estaba y me mandó quitarme toda la ropa y prepararme para el momento.

Así que me tumbé en la camilla y María se sentó a mi lado. Me dio la mano y hablamos… ¡Hablamos mucho! Me explicó como sería el proceso, aunque yo ya iba preparada porque me lo habían explicado anteriormente en la visita y a mayores tenía una gran suerte de haber estado en contacto previamente con muchas otras mamás que habían pasado por lo mismo. Me empezó a contar todos los efectos secundarios que tendría y juntas repasamos el plan de parto que yo llevaba, lo cual simplifico mucho todo basicamente porque me permitían hacer todo lo que yo había planeado. La verdad que fue fantástica, me dijo que todo lo que quisiera lo pidiera y que ella me lo concedería siempre dentro de sus posibilidades y de las circunstancias del momento, claro.

Algo que tenía muy claro y que decidí desde el principio era que quería hacer todo el proceso sin epidural y a pesar de que sabía que el protocolo era ponerla, aceptaron sin ningún problema y quedamos que siempre podría pedirla si me veía con la necesidad. A las nueve pasadas me realizó un tacto para comprobar que todo estaba correcto y apenas noté molestia ya que fue muy respetuosa y cariñosa, en todo momento me decía siempre lo que iba a hacerme y como. Entonces empezó a ponerme la primera medicación: cuatro pastillas de Misoprostol por vía vaginal que desencadenarían las contracciones y el inicio del parto. Para que os hagáis una idea, María nos dijo que en la inducción de “un parto a término” se usan unos 25gr y a mi me iban a poner 800gr.

El reloj todavía no marcaba las diez y yo ya empecé a notar los primeros efectos secundarios de la medicación que María me había dicho: temblores, escalofríos y frío. Mi cuerpo empezaba a transitar en una mezcla de emociones que ya venían de muchos días atrás… Mis piernas se movían solas y no podía pararlas, las manos y los brazos también, pero lo de las piernas era algo brutal. Me hizo transportarme y recordar la experiencia de mi primer parto con mi hijo mayor, que también tuvimos la suerte de que fue muy respetado y consciente.

Estaba tumbada en la camilla porque me pusieron suero y tenía que estar quieta, pero en cuanto me lo quitaron salté de la cama porque necesitaba moverme. Tenía tanto frío que tuve que ponerme un chaquetón que llevaba!! Tal y como me había avisado la comadrona mi temperatura corporal comenzó a subir y apareció la fiebre por causa de la medicación (de hecho tenía que controlarlo porque podía subir demasiado).

Yo me sentía bien, no estaba nerviosa, empezaba a notar movimientos raros en mi barriga y comenzaba a moverse “sola” sintiendo lo mismo que cuando tienes sensación de hambre, era como si mi interior fuera un mar cuyas unas olas iban rompiendo en mi vientre.

Era el momento de preparar su “altar” así que le preguntamos a María donde podíamos poner las cosas que habíamos traído para acompañar su llegada y nos dijo que lo podíamos hacer en su camita. Fue el mejor sitio que pudo aconsejarnos porque quedó preciosisimo: allí colocamos todas las cosas que me habían dado unas amigas en una ceremonia realmente emotiva que le dedicamos unos días antes. Las fotos de las ecografías que teníamos, todos los miembros de la familia representados y “la ropita” que nos había hecho una amiga muy especial poniendo todo su amor y cariño. Le pedí al papa que nos hiciéramos fotos: nos hicimos fotos juntos, separados, al altar solo, de todas las maneras aprovechando que yo no tenía muchas molestias todavía.

Aquí estoy yo al lado del altar de mi bebé


Empecé a notar otro de los efectos secundarios de la medicación con el que mi pobre marido tuvo que lidiar también: gases y cagaleras de una forma muy exagerada… con un olor muy fuerte, la verdad. Tuve que ir muchas veces al baño y en ese momento sí que me dolía bastante la barriga y sentía como algo dentro de mi pasaba o se estaba preparando.

Sobre las doce me explicaron que me pondrían de nuevo dos pastillas y que si lo veían bien me romperían la bolsa para facilitar el parto y hacerlo más rápido, pero no pudieron porque no llegaban aún al cuello del útero y apenas había dilatado. El tacto fue algo más doloroso, pero soportable. Me pusieron dos pastillas más y me volvieron a dejar en la habitación así que podía moverme, estar a mi aire y sobre todo tranquila.

Hablando con María nos preguntó si queríamos hacer una último eco y verlo, ya que hacía más de un mes de la última a lo que nosotros respondimos que si, así que se fue a buscar a la ginecóloga de guardia y vino con el ecógrafo. Fue algo tan bonito y especial poder verle así por última vez y poder certificar que estaba donde yo lo sentía y lo notaba desde semanas atrás… Él estaba tranquilo, esta vez se movía poco porque la medicación empezaba a hacerle efecto, pero nos pudo saludar por el aparato una vez más y pudimos escuchar el tremendo latido de su corazón. El papa hizo fotos y vídeos del momento, y será uno de los tantos recuerdos de ese día que mantendremos siempre con nosotros.

Sobre las 13h pasadas vino una gran amiga a verme para que papá pudiera irse a comer así que aprovechamos para hacernos fotos con ella. La verdad es que me hizo mucha ilusión que estuviera en ese momento porque fue para nosotros un gesto muy significativo y sobre todo una gran muestra de cariño para toda nuestra familia.

Eran sobre las 14:00 cuando vino la comadrona a decirnos que se iría a comer, que dejaba a cargo a otra por si necesitaba algo y que ella llegaría pasadas las 15h. Le comenté las ganas que tenía de hacer caca así que me dijo que si tenía ganas otra vez que avisara para no “sacarlo” sin darme cuenta y no llevarnos un disgusto después de todo lo que habíamos luchado para conseguir nuestro sueño/pesadilla hecha realidad.

Estuve con mi amiga hablando mientras los calores y fríos seguían junto con los temblores de piernas y sobre todo brazos. Ahora sí que empezaba a llegar el momento… aunque a mi no me lo parecía porque no tenía esos dolores tan intensos de los que hablaba todo el mundo (os recuerdo que no tenía epidural por elección propia).

Pasadas las 14h llegó de nuevo el papá, mi amiga se marchó a trabajar y antes de irse me recordó que respirara y que no fuese tan dura conmigo misma, que ya era bastante doloroso todo lo que estábamos pasando y lo que nos venía, así que si sentía mucho dolor me aconsejó que pidiera medicación. Le dije que sí, que se fuese tranquila y que ya la mantendríamos informada.

Los dolores cada vez eran más intensos y fuertes, pero la verdad bastante soportables. Iba mirando la hora de reojo, así como podía, porque quería esperar a que llegara María. Pero de repente me tuve que abrazar a mi pareja (que estuvo acompañándome y dándome su confort, apoyo y amor en todo momento) y empecé a hacer movimientos circulares, sintiendo de una forma muy intensa aquellos últimos pasos de mi bebé dentro de mí.
Eran sobre las 15h cuando pero de repente y de forma casi incontrolable volví a tener la necesidad de ir al lavabo así que llamé para avisar y me dijeron que lo hiciera en una especie de orinal. Fue salir del baño y llegó una contracción muy fuerte así que abracé fuerte al papá y le dije que tenía mucho dolor. Empecé a sudar mucho y seguía con los temblores… (el papá dice que en ese momento me cambió la cara por completo). Él me dio la mano y no dejaba de soltarla, me intentó abrazar pero le dije que no quería abrazo. Me quedé en la cama como una cucaracha totalmente inmovilizada. Venía algo, lo sentía! Pero no sabía si seria él… Tocamos al timbre y apareció una comadrona que dijo: “¡Voy a buscar a María!”a lo que yo conteste: “¡Sí, por favor!”.

Empecé a notar que me salía algo, era como pipí, pero no podía ni controlarlo ni pararlo (era el líquido amniótico que empezaba a salir). Tenía mucho calor y me hubiera ido genial un abanico en ese momento pero lo único que pude hacer fue pedirle al papá que me soplara porque la verdad, no podía más. Enseguida llegó María y dijo: “¡Uf! ¡Pero si ya está aquí!”. Le hablaba a él y siguiendo con los movimientos ese dolor se fue haciendo cada vez menos intenso hasta que prácticamente desapareció. Cuando me vi capaz de moverme me ayudaron a colocarme bien en la cama y en ese justo momento empezó nuestro último baile. Noté todo su cuerpecito dentro de mí!! Di tres sentidos pujos: en un primero salió todo el líquido que aún quedaba. En el segundo salió él y es que lo sentí tal cual. Ya era su momento y salió de mi interior tranquila y suavemente.

Nuestro hijo nació muerto o con 18 semanas de vida pero él estaba calentito como si la sangre que corriera viva por sus venas. Finalmente salió la placenta a las 15.45h de la tarde de un día de abril en este 2019.

Enseguida me lo pusieron encima… Era mi hijo!! Esa sería la primera y última vez que lo iba a tener conmigo y no quería perderme ese momento. Su piel era casi transparente y muy muy suave, era tan pequeñito…solo pesaba 185 gramos y medía unos 20 cm, pero para nosotros era el más precioso de todos. Al principio tenía un tono de piel como rosado pero poco a poco se fue tornando a un color más moreno. Me lo dejaron encima unos minutos pero enseguida se lo dieron al papá porque había quedado placenta en mi interior y al no tener la epidural puesta tuvieron que llevarme inmediatamente a quirófano. Me sedaron para quitar el resto con un legrado que fue muy rápido ya que antes de media hora ya estaba de nuevo con mi bebé y mi pareja.

Estuvimos con él hasta más allá de las 19:00 y esas horas que pasamos a su lado fueron parte del momento más mágico, bonito, doloroso y triste que vivimos. Nos hicimos fotos, plasmaron sus huellas, le hablamos, le besamos, etc. Era tan bonito y estaba tan tranquilo y sereno…

No hay palabras que describan ese momento que vivimos y que no olvidaremos jamás. Pero de lo que no me voy a arrepentir nunca es de haberlo vivido de esa manera tan respetuosa, amorosa, cálida,… con la situación tremendamente dolorosa, triste y conmovedora que era. El era y será siempre nuestro tercer hijo.

Llegó por desgracia la hora de marcharnos de aquella habitación y teníamos que entregar a nuestro hijo. Al mismo momento en el que nos despedíamos de él, de su cuerpo tan frágil y tierno, escuchamos a una mamá gritar porque estaba dando a luz a su hij@ y fueron sus lágrimas y sus gritos los que nos despedían de aquella gran experiencia. El mundo nos estaba enviando una señal: la vida y la muerte siempre están y estarán unidas, aunque haya mucha gente que no lo quiera ver y aceptar. Así pues, le dimos nuestro pequeño a María y acto seguido ella lo envolvió con una toalla del hospital y nos dijo que nos fuéramos “tranquilos” que ella se haría cargo de él y lo cuidaría. Lo había hecho conmigo desde el primer momento en que entre al hospital, con su padre y ahora lo haría con él, con nuestro tercer hijo.

El siguiente paso fue ir a la funeraria y decidir incinerar a nuestro “feto”, porque al no cumplir los días/semanas suficientes no podía ser llamado por su nombre ni podríamos registrarlo como hijo nuestro y sin duda ese fue uno de los momentos más dolorosos del día.

Mi suerte fue llegar a casa y poder abrazar a mi hijo mayor ya que eso apaciguó en parte mi incalculable dolor. Las primeras palabras que salieron de su boca fueron: “¿Le diste el beso y el abrazo al bebé?”

Supongo que os podéis imaginar cómo estoy desde entonces… Hay momentos de todo tipo en esta montaña rusa del duelo: sentimientos contrapuestos que hacen que sigamos con nuestra lucha personal contra lo que la vida nos ha ofrecido y lo que debemos aceptar y aprender.

Agradezco infinitamente a todas las personas que nos acompañaron en todo el proceso y todas las que se han ido sumando para ayudarnos a poder hacer de esta durísima experiencia algo mágico, sin ellas no hubiésemos podido cumplir nuestro sueño y despedirnos como nos merecíamos de nuestro tercer hijo. Y es que de nuestro segundo no nos lo permitieron, fue otra historia muy dura también que en otra ocasión os explicaré pero estoy convencida que tanto de ésta, como de aquella, saldremos adelante…si, estoy segura. Desde luego no es un camino fácil y sin duda es una batalla que tendremos que pasarla con mucha compañía que gracias a Dios ya tenemos y estamos convencidos de que llegara más apoyo. Porqué nuestras estrellas, allá donde estén unen a todas sus familias al mismo tiempo que permanecen para siempre con nosotros y creo que esto es lo más mágico de todo.
Para acabar, me gustaría dar las gracias a mi familia y a mis tres hijos, pero sobre todo, y muy en especial, al que me ha permitido vivir esta experiencia que os he descrito en este relato.

Como habéis visto es la narración de un parto muy deseado, pero con un final muy diferente a los que podemos conocer normalmente. Nos encontrábamos ante un caso de interrupción del embarazo porque mi hijo padecía una enfermedad genética degenerativa que yo también padezco, pero del cual tengo poca afectación. Todos los médicos especialistas en el tema nos habían confirmado que él la iba a heredar en un mayor grado y que muy probablemente iba a causarle una vida de sufrimiento continuo. Tras mucha meditación y con el corazón roto en mil pedazos, tuvimos que tomar la decisión más dura de nuestra vida por segunda vez… Para sufrir ya llegábamos nosotros. El ahora se ha ido a un mundo mejor donde millones de estrellas le acompañan y estoy segura de que celebran sus fiestas, nos observan y de vez en cuando nos envían señales como estás…

Gracias a todos por haberme leido. Está es mi estrella__Tro’s.

NOCIONES LEGALES BÁSICAS

Consideraciones a tener en cuenta a la hora de reclamar una negligencia médica en el embarazo y/o parto.

Muy buen día tribu,

A lo largo de estos casi tres meses he recibido diferentes preguntas a cerca de que consideraciones tenemos que tener en cuenta a la hora de realizar una reclamación por negligencia médica en el embarazo, durante y después del parto. Así que le he pedido a mi marido Pablo que es abogado que me compartiera sus conocimientos conmigo para poder elaborar un post con información de interés a cerca de este tema que espero que os guste y os sirva de ayuda!!

Debemos tener en cuenta, antes de poder entablar cualquier tipo de reclamación por negligencia médica, de la índole que sea, que es imprescindible acreditar la existencia de tres elementos:

  • La evaluación del daño sufrido.
  • La actuación negligente de el/los facultativos.
  • El nexo causal entre ambos elementos, es decir, la intinseca unión entre la acción u omisión del facultativo y el perjuicio o daño que con ello se ocasiona.

En todos estos casos es realmente importante conocer qué pasos debenos seguir para concretar si existe negligencia, por parte de quién, así como eterminar su alcance y cuantificación. En un primer momento debemos obtener toda aquella documentación de carácter médico sobre la intervención de los facultativos.

Para acreditar la existencia de una negligencia médica, el primer paso a seguir para el que se crea afectado, es recopilar la documentación clínica que pueda acreditarlo, es decir:

  1. El informe de alta hospitalario del paciente: Es el documento emitido por el médico responsable en un centro sanitario al finalizar cada proceso asistencial de un paciente, que especifica los datos de éste, un resumen de su historial, un resumen de su historial clínico, la actividad asistencial prestada, el diagnóstico y las recomendaciones terapéuticas.
  2. Historia clínica del paciente: La historia clínica de un paciente es el conjunto de documentos que contienen los datos, valoraciones e informaciones de cualquier índole sobre la situación y la evolución clínica de un paciente a lo largo del proceso asistencial.

A dicha documentación podrá añadirse cualquier informe que requiera el paciente sobre una asistencia sanitaria concreta, como podría ser la hoja operatoria, en el que se recojan todos los datos de cómo se llevó a cabo una intervención, una hoja asistencial de enfermería, donde se recoja toda la asistencia de enfermería desde que el paciente es ingresado hasta que se le da el alta, …

Con posterioridad a la recopilacion de la documentación arriba reseñada, es imprescindible la existencia de una pericial médica que determine la existencia de la negligencia y determine quién es el responsable. Por tanto, debe contactarse con un perito médico especialista en este tipo de cuestiones para que realice un informe exhaustivo al respecto. O dicho de otra forma, que el perito realice un informe en donde se determine la negligencia, los daños provocados y la relación causal entre la actuación negligente y el daño provocado en el paciente.

Finalmente, debe determinarse la existencia y el alcance de los daños, ya sean físicos o emocionales. Para que la persona afectada pueda solicitar el resarcimiento de los daños, será también imprescindible determinar su existencia y cuantificación.

Para dicha cuantificación del daño sufrido, debe atenderse, según reiterada doctrina del Tribunal Supremo sobre la materia (SSTS de 9 de diciembre de 2008 y 11 de septiembre 2009), a la aplicación del Baremo de accidentes de tráfico contenido en el Anexo de la Ley 30/95 de 8 de noviembre, de Ordenación y Supervisión de los Seguros Privados.

Para ello, es también recomendable, aunque no imprescindible, que un perito médico especialista en valoración de lesiones realice un informe pericial sobre el estado de las lesiones y las cuantifique según el citado Baremo.

Una vez que hayamos realizado todos los pasos descritos y se pueda determinar por un profesional del derecho la viabilidad de la reclamación estaremos en condiciones de reclamar al/los responsable y, en su caso, a su posible aseguradora.

Cabe indicar que, si la reclamación no se resuelve de forma amistosa, habrá que acudir a los tribunales del Orden Civil si actuamos contra profesionales o centros médicos privados. Para el caso de que la reclamación por negligencia sea frente a la Seguridad Social, debe procederse a una reclamación por responsabilidad patrimonial contra la Administración.

Es especialmente importe tener en cuenta el plazo legal para ejercitar la acción de reclamación, pues ésta debe ejercitarse en el plazo de un año desde que se produzca el hecho dañoso que motive la indemnización o desde la fecha en la que se manifieste el hecho lesivo.

Ahora bien, cuáles son las negligencias médicas en el embarazo y en parto?, solo conociendo aquéllas podremos estar prevenidos frente a los mismas.

Podemos distinguir dos fases:

A)NEGLIGENCIAS MÉDICAS DURANTE EL EMBARAZO.

Durante el embarazo, las negligencias médicas más habituales suelen estar relacionadas con la falta de diagnóstico de malformaciones fetales. Por ejemplo:

1.- Errores en el cribado síndrome de Down.
2.- Errores al no diagnosticar malformaciones fetales evidenciables en las ecografías morfológicas que se realizan durante el embarazo. 
3.- La amniocentesis. En estos casos los errores pueden venir por no acordar su realización cuando la misma esta recomendada por las especiales circunstancias del caso, pero, también, por su deficiente realización que puede causar lesiones graves a la madre o al feto e incluso el fallecimiento.

B) NEGLIGENCIAS MÉDICAS DURANTE EL PARTO.

B.1) EN EL CASO DEL FETO:

Distocia de hombros: durante el parto los hombros del bebé se atoran dentro de la vagina de la madre. En muchos casos esta situación es previsible, por el tamaño del feto o la desproporción pélvico-cefálica, pero existen casos en los que sí es previsible. Para estos últimos, en los que se puede observar la distocia y no se acuerde la extracción programada mediante cesárea, podríamos estar ante una negligencia médica en el parto.

Sufrimiento fetal 

Retraso en la asistencia

B.2) EN EL CASO DE LA MADRE:

Distocia de hombros: esta circunstancia puede tener repercusión para el bebé, pero también para la madre. No es infrecuente que, en estos casos, se produzcan secuelas para la madre en forma de desgarros o lesiones en estructuras anotómicas colindantes.

Episiotomía: La realización de una episiotomía con una deficiente angulación puede suponer una negligencia médica que provoque secuelas en forma de lesión del esfínter anal interno y/o externo.

Desgarros vaginales: Se pueden producir por diversas circunstancias, pero esencialmente suelen venir aparejados al uso incorrecto de los fórceps o ventosa obstétrica.

Maniobra de Kriteller: Maniobra consistente en presionar de modo enérgico con ambos puños o con el antebrazo sobre el fondo del útero. En la actualidad dicha medida no esta autorizada por la SEGO en España salvo en aquellos casos en los que la cabeza del feto se encuentra ya encajada. Si se realiza antes puede provocar daños a la madre en forma de desgarros y lesiones a estructuras anatómicas colindantes.

Incontinencia fecal y/o de gases: En ocasiones acaece durante un breve periodo de tiempo tras el parto una incontinencia de gases. Circunstancia que puede ser completamente normal y no debida a una mala praxis. Sin embargo, si esta clínica permanece en el tiempo, puede ser consecuencia de una negligencia médica al haber pasado inadvertida (y no haberse reparado de forma precoz) una lesión del esfínter anal interno o externo.

Neuropatía del nervio pudendo: En ocasiones la deficiente asistencia por parte del obstetra puede provocar lesiones en el nervio pudendo en forma de neuropatía del mismo.

Aun con todo lo citado en este artículo, hemos de recordar que la catalogación como negligencia médica de una acción u omisión realizada por un ginecólogo durante el embarazo o durante el parto dependerá de si su actuación se ajustó a los protocolos y documentos de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), y  de una entidad dependiente de la misma, la SESEGO (Sección de Ecografía de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia)

Un consejo que os doy como abogado es que saqueis el móvil y grabeis todas las conversaciones que se produzcan en las consultas médicas o en el proceso del parto y hagáis fotografías o vídeos en los que se incluya la fecha y la hora en la que se están produciendo los hechos. Las pruebas son fundamentales en un juicio y aunque el juez finalmente no las acepte, podría resultar un gran apoyo en vuestra defensa. Un abrazo a todos y a todas.

“Post elaborado atendiendo a las consideraciones legales aportadas por el letrado del Ilustre Colegio De Abogados De Ferrol, Pablo Manuel C.G. con el número de colegiado 1276”

OTROS BEBÉS ESTRELLA

Maldita Gastrosquisis que te arrancó de mis brazos.

Luka Adrian nació de un amor enorme justo en el momento que nosotros elegimos…sólo 1 mes de búsqueda y puum!!!! ahí estaba.

Durante las primeras semanas la verdad es que mi embarazo fue totalmente normal, quizá un poco de dolor en los senos pero poco más. Digamos que disfrute el primer trimestre de la forma que cualquier mujer desearía, hasta que llegó la fatídica semana 12 con su consiguiente ecografía.

Desde que entre en la consulta para la exploración ecografica sentí que el ambiente estaba cargado de mucha tensión. Un buen rato después la doctora nos dijo “bueno el bebe está perfecto, está creciendo genial, pero (malditos peros) debo deciros que tiene una malformación en el abdomen llamada gastrosquisis. Pero vamos que no hay de que preocuparse ya que si le realizamos una operación al nacer se puede resolver”

Un caos total y absoluto llegó a nuestras nuestras cabezas; lloramos, gritamos, nuestra mente daba mil vueltas porque no entendíamos nada, que era aquello de lo que nos hablaba la doctora?? Días después me volví una auténtica experta en gastrosquisis busque información, hablé con médicos, visite varias clínicas… necesitaba conocer perfectamente que le pasaba a mí bebé para así tenerlo todo controlado y después de esta investigación digna de cualquier detective, me convencí de que podía salir bien, tal y como los médicos decían.

El embarazo seguía su desarrollo de forma normal hasta que cuando fuimos a la revisión de la semana 32 nos dijeron que la malformación había empeorado. Durante ese tiempo dos órganos más se habían salido del abdomen y en vez de una nuestro bebé tendría que hacerle frente a dos operaciones. Comenzó un control exhaustivo en el que había que hacer una ecografía cada semana para vigilar la situación.

Y finalmente en la semana 35+5 nos dijeron que había que sacarle urgentemente dado que las vidas de ambos corrían serio peligro… que estaba pasando?

Salió llorando por la herida más bonita que tengo en mi cuerpo y únicamente pude verle un ojito cuando se lo llevaban en la incubadora de camino a su primera operación…Tan pequeño y tan valiente… Y yo a reanimación 8 horas de reloj! Cualquiera puede imaginar lo que supuso para mi..

Eran las 6 de la tarde cuando me permitieron subirme a una silla de ruedas e ir a conocerle. Era precioso pero ni siquiera pude verle bien la cara ya que estaba rodeado de cables, maquinas que pitaban, un antifaz, entubado….

Y en aquella silla al lado de la incubadora pase cada día y cada hora, cada complicación. Todo se ceñía a dar un paso para adelante y dos para atrás y a eso se le sumaron tres operaciones más por complicaciones serias y todo acababa con el cierre total de su abdomen. Le habían puesto una maya provisional que cubría sus órganos lo cual era señal de que quizás pronto podría empezar a comer e incluso pudimos cogerlo en brazos por fin!!! Aquel era su día 44 de vida, al día siguiente, en el 45 fue su padre quien lo pudo tener en brazos y desgraciadamente ese mismo día empezó el final, nuestro final.

Mientras mi marido lo acunaba su saturación cayó y tuvieron que reanimarlo en dos ocasiones. Una maldita bactería había anidado en sus pulmones aún débiles, provocándole una neumonía que lo complicó todo.

Teniamos que decidir rápido, no había tiempo para pensar y solo teníamos dos opciones: o pararlo todo, o conectar su sistema respiratorio a una máquina para que realizara función de sus pulmones y corazón para poder darle tiempo a recuperarse. Así que yo, creo que como cualquier madre o padre en una situación así, decidimos luchar por el y que los médicos hicieran lo que pudieran para darle una oportunidad.

Comenzó su sexta operación. Una vez finalizada me fui a la UCIP sin separarme de el ni un solo momento en toda la noche, pero de repente los médicos comenzaron a correr, hablaban entre ellos con cara de preocupación y aunque no me decían nada era obvio que algo no iba bien. A la mañana siguiente fui con mi marido a tomar un café y cuando volvimos para verle ya no pudimos entrar. Los cirujanos le rodeaban mientras le recolocaban las cánulas (tarde quizas), ya que la máquina había marcado poco flujo durante toda la noche… Cuando nos reunieron para indicarnos los avances del pequeño nos dijeron que la mitad de su corazón y la mitad de su cerebro se habían parado, ya no funcionaban, no había esperanza. Así que nosotros debíamos decidir, algo terriblemente duro e inhumano para un padre: había que desconectarlo.

Nos dieron tiempo suficiente para que toda la familia se despidera así que uno por uno le fueron dando un beso y decirle un hola y un adiós terriblemente amargo. A las 8 de la tarde decidimos que era el momento de dejar de sufrir así que desde la puerta escuché como las máquinas que lo mantenían vivo se paraban hasta que llegó ese pitido final que todos conocemos. Tras ello lo puse en mi pecho, le pedi perdón por no haber podido evitarle tanto sufrimiento y le di las gracias infitinitas por permitirme ser su madre y poder conocerle.

A día de hoy el dolor y la pena permanecen y por supuesto le echo de menos cada segundo. Mi conciencia no me da descanso, siempre repitiendome las mismas preguntas ¿podría haber hecho algo más? ¿debería haber evitado su sufrimiento?

Ahora lo único que tengo claro es que él llegó para hacerme madre, para enseñarme a amar incondicionalmente, y para entender que si él peleó hasta el final, nosotros tenemos el deber de luchar cada dia…

Hoy tenemos a Nathan Adrián,nuestro segundo hijo y aunque su llegada no calmó el dolor, lleno mis brazos que estaban repletos de amor, un amor que había guardado para el y que nunca pude darle.

OTROS BEBÉS ESTRELLA

La ONFALOCELE se llevó a mi bebé.

Soy una chica normal como cualquiera de vosotras que me podáis leer. Vivo en Colombia y tras haber conocido a @una_madre_mas he decidido compartir la experiencia vital más dura que he vivido.

Cuándo supe que estaba embarazada fue una sorpresa enorme, tanto mi marido como yo estábamos muy felices e ilusionados ya que era nuestro primogénito. Enseguida pedimos cita para hacer nuestra primera ecografía (a las 8 semanas) y todo parecía normal. La siguiente era la de la semana 12 y ahí fue donde toda la alegría se apagó…Nos confirmaron que a nuestro bebito no se le había formado bien su parte abdominal y que tenía una malformación llamada onfalocele.

Esta malformación supone que alguno o todos los órganos de la cavidad abdominal se forman fuera y en caso de nuestro pequeño se veía que el higado estaba claramente fuera y estaba cubierto por una especie de membrana muy fina.

Desde luego no nos íbamos a quedar con una sola opinión, así que buscamos a uno de los mejores perinatologos de la ciudad que nos comentó que el onfalocele podía en ocasiones venir relacionado a una trisomia como la 18 o 21 y podía ser incompatible con la vida. También nos dijo que en ocasiones era una anomalia congénita aislada y en ese caso si era compatible con la vida. Nos ánimo a que siguiéramos adelante con el embarazo si la amniocentesis no arrojaba ningún resultado negativo ya que su problema quedaría solventado con una cirugía en el momento de nacer.

Las noticias fueron buenas ya que el líquido amniótico revelaba que a nivel cromosómico no había absolutamente nada irregular o extraño así que decidimos luchar por el con todo el amor del mundo y con la esperanza de que todo se quedara en un mal recuerdo.

Tuve un embarazo muy tranquilo sin ninguna complicación y aunque no podíamos olvidarnos de su problemita teníamos mucha fe en que todo saldría bien.

En la semana 37 tuve ruptura de membranas así que dado que en nuestro caso tenían que practicarme una cesárea nos fuimos al hospital corriendo. Gracias a Dios nació muy bien y yo no sufrí ninguna complicación pero el sentimiento de vacío es muy grande cuando sabes que se lo tienen que llevar inmediatamente a la UCI por su condición. El cirujano pediátrico junto con todo su equipo analizó cuando se podía operar y tras ello nos comentaron que dado que el hígado es un órgano grande tenían que ir introduciendoselo poco a poco para que de esta manera pudiera ir ampliándose su cavidad abdominal y tras ello cerrar con una operación.

Nos decían que era un procedimiento habitual en estos casos y la verdad yo jamás pensé que se iba a complicar tanto… De repente nos llamaron en medio de la noche para decirnos que nuestro bebito estaba grave, había desarrollado hipertensión pulmonar , una condición terriblemente grave en los bebés.

En cuanto llegamos nos dijeron que tenía muchas probabilidades de fallecer y yo no daba crédito… ¿Cómo era posible?? ¿Por qué nadie me había hablado de la posibilidad de la hipertensión pulmonar? Recuerdo que me arrodille llorando frente a un cristo que había en la sala de espera de la UCIN rogandole a Dios con el alma en pedazos que me lo dejara conmigo…

Al día siguiente nos comentaron que evolucionaba favorablemente, se estaba recuperando satisfactoriamente así que yo estaba dichosa!! Tenía mucha fe de que llegaría el día de la operación con su recuperación y por fin podríamos llevarnos a nuestro bebito a casa, pero eso no era lo que la vida tenía preparado para mi.

Tres días después de su recuperación nos volvieron a decir que estaba de nuevo muy grave , sus pulmones no respondían y su organismo no asimilaba correctamente la medicación que le suministraban. Llamaron a una psicóloga para que hablara con nosotros y nos decía constantemente que teníamos que estar preparados para lo peor porque mi bebé estaba muy delicado. Yo veía que el luchaba, que peleaba y tenía la esperanza de que volviera a mejorar de nuevo, porque no!!!

Creo que igual que todos los que hemos perdido a un hijo en circunstancias similares pasamos por momentos de negación, de no querer ver la realidad de la gravedad de la situación.

Finalmente llegó el día más temido y doloroso de toda mi vida. Era domingo 3 de marzo, llevábamos todo el día acompañando a nuestro Ángel junto con sus abuelitos así que decidimos ir a comer algo y a las 19:20 de la noche recibimos una llamada del hospital. Estábamos cerca así que llegamos enseguida y les juro que mi corazón se quería salir de mi pecho. Entré corriendo a la UCI pero ya era tarde; mi bebé había fallecido. Las enfermeras y los médicos nos intentaron reanimarlo pero el ya se había puesto sus alas para subir al cielo y por mucho que me arrodillara pidiéndole a Dios que no se lo llevara ya no había nada que pudiera hacer.

El se llevó la mitad de mi alma , fue la única vez que pude tenerlo en brazos, una vez que ya había muerto y fue totalmente desolador. Todo el equipo médico lloraba con nosotros supongo que debía de ser terrible vernos tan derrotados.

Ahora lo único que nos queda es resignarnos y pedirle a Dios fortaleza para poder seguir adelante ya que este, es sin duda el golpe más duro que jamás pensé que tendría que afrontar.

La palabra onfalocele me perseguirá hasta el fin de mis dias. La probabilidad de que un bebé presente onfalocele es de 2 entre 10 mil bebés, así que digamos que nos tocó una lotería pero de las malas.

Espero que mi historia sirva de espejo para otros padres y se den cuenta que esta patología no es tan simple como algunos médicos perinatologos la pintan. Tras la muerte de nuestro bebé supimos que una operación de este tipo atañe muchísimos riesgos y se asocian muchas complicaciones asociadas a la intervención. Quizá si algún padre busca información y lee mi testimonio puede tener la opción de decidir y no tener que ver a su hijo sufriendo hasta morir o sino al menos estarán preparados para lo que pueda suceder.

OTROS BEBÉS ESTRELLA

Izan, mi ángel, mi estrella

Mi embarazo fue tan bueno… No tuve ninguna complicación tampoco náuseas aunque si ardor de estómago y un dolor de espalda bastante molesto, pero nada de eso me importaba porque mi pequeño estaba bien así que era una embarazada muy feliz.

Cumplía cuarenta semanas y estaba tan ansiosa por conocerte, ver tu carita y tenerte entre mis brazos que esos días de espera se hacían eternos!! El día que salía de cuentas tuve revisión en el hospital y me confirmaron que eras un grandullón al que le encantaba dormir pero que todo seguía su curso con normalidad así que no había nada de lo que preocuparse.
Tres días después de esa revisión rompí aguas en casa y enseguida aparecieron las contracciones que se repetían cada cinco minutos. Que alegría sentía, ya estabas a punto de conocer el mundo mi niño.

Me fui al hospital y cuando llegue estaba dilatada de 3 cm así que llevaba un buen ritmo y mientras el doctor te miraba con el ecógrafo de repente me cogió la mano, me miró a los ojos y me dijo: “No hay latido”

No me lo podía creer, era imposible!!! Se tenía que estar equivocando que sentido tenía? Mi hijo estaba bien hacía tres días y ahora estaba muerto?? Cómo era posible?

Me dijeron que tenía que dar a luz pero yo me sentía asustada y necesitaba que todo pasara deprisa, que se acabara lo antes posible como si de una pesadilla se tratase y quisiera despertarme. Nadie me había explicado cómo sería el parto de un bebé muerto así que no tenía ni idea de lo que se me avecinaba.

Era 11 de marzo y a las 05:20 te di a luz pero llegaste al mundo sin vida. Los profesionales sanitarios que me atendieron no me aconsejaron que debía hacer, si conocerte o por el contrario no hacerlo, pero tenía muy claro que ni la propia muerte iba a impedir que te tuviera en brazos, te besara y te envolviera con mi amor… Mi niño, mi pequeño y precioso Izan. Cómo asumir que no ibas a venir a casa a disfrutar de tu vida rodeado del calor de tu familia?

Llegue a casa con los brazos vacíos y un terrible hueco en mi alma y en mi vientre haciendo que mi vida careciera de sentido sin ti. Los días posteriores fueron un infierno ya que no encontraba consuelo en nada ni en nadie. Cada vez que me encontraba a alguien se repetían las mismas frases “tienes que olvidarlo” “pasa página” “pasó porque tenía que pasar, no le des más vueltas” y llegue a tener miedo a salir a la calle porque no quería oír como la gente intentaba borrar a Izan del mundo. Era mi hijo ¿Por qué nadie me comprendía?

La explicación que me dieron fue que había sido un accidente y que le tocaba a una mujer entre un millón. MENTIRA. Somos muchas, somos demasiadas como para que se nos clasifique en una simple estadística.

Doy gracias a la asociación “Bolboretas no ceo” (Mariposas en el cielo) que me dio vida, me consoló y dio esperanza cuando todo el mundo me daba de lado. Por fin me sentía comprendida y podía poner voz a mi dolor, mi hijo existió y sigue existiendo en mi corazón. No está conmigo físicamente pero vela por mi e ilumina todos mis días y mis noches protegiendo mis sueños y calmando mis miedos. No tengo tus huellas, no tengo una fotografía tuya, pero te llevo tatuado en la piel al lado de tu hermana y anclado en mi alma. Te amo Izan.

MI EMBARAZO

¿Cómo prevenir malformaciones congénitas en el embarazo?

Hola de nuevo familia, espero que hayáis disfrutado de estos días de semana santa lo máximo posible. Nosotros hemos aprovechado para desconectar, recuperar fuerzas y la verdad es que nos ha sentado de maravilla.

Hoy vengo a dar respuesta a una pregunta de una seguidora de Instagram. Ella y su pareja están en la busqueda de su bebé y después de conocer la historia de Sara, me pregunto si tras mi experiencia como mamá de un bebé con anomalías congénitas, había aprendido alguna forma de prevenir las malformaciones durante el embarazo, así que me pareció un tema muy interesante para dejar reflejado en la web. Deciros que para elaborar este artículo he tenido la suerte de contar con la colaboración de mi ginecóloga para que me ayudara con la parte técnica, ya que yo no soy médico y obviamente muchas cosas se me escapan.

Lo primero que puedo deciros es que todas las recomendaciones que expongo a continuación no son infalibles (ojalá lo fueran). En ocasiones, aún siguiendo al pie de la letra esta pequeña guía, aparecen igualmente malformaciones fetales a lo largo de la gestación. Por ejemplo, he conocido mamás que fumaron durante el embarazo y sus niños han nacido estupendamente y otras que se han cuidado muchísimo y sus bebés han tenido problemas. Pero sí que es cierto que está demostrado que hay una serie de hábitos que perjudican el embarazo y aumentan considerablemente la probabilidad de que surjan complicaciones en la salud del bebé a lo largo del mismo. ¿Empezamos?:

– Vida saludable: Es importantísimo llevar una alimentación equilibrada especialmente durante el embarazo. Alimentos que sean lo más naturales posible, libres de pesticidas y nada de alimentos procesados. Se recomienda comer legumbres, nueces, fruta, toda clase de verduras, carnes blancas y mucho pescado blanco. Ojo con aquellos alimentos que contienen mercurio como la caballa ya que pueden perjudicar al bebé. Nada de carne o pescado crudo y muy importante beber mucha agua. A la hora de cocinar lo mejor es hacerlo a la plancha, cocido o al horno evitando los fritos.
Sí os apetece una pizza o una hamburguesa siempre hecha en casa y aunque esta claro que un menú de McDonald’s no mata a nadie, es preferible evitarlo.

– No te expongas: Evita todos los ambientes insalubres como lugares con humo y zonas toxicas o radiactivas y evita el contacto con sustancias químicas. No manipules excrementos de animales. Las toxinas ambientales como ambientadores, pesticidas, pinturas o disolventes son mucho más peligrosas de lo que nos imaginamos.

– Planifica tu embarazo: Hablando con mi ginecóloga ella me comentaba que siempre es mejor planificar el embarazo, ya que eso permite que la mamá esté en las mejores condiciones físicas para albergar vida y poder tener un embarazo con éxito en todos los sentidos. En el caso de mujeres con enfermedades crónicas como diabetes, ansiedad, hipertensión, epilepsia etc es fundamental acudir a la consulta del médico para controlar desde el minuto 1 al bebé y a la mamá. En caso de tener antecedentes familiares de malformaciones su recomendación es siempre solicitar consulta con un genetista.

– Fuera estrés: Cuando me echaron del trabajo me disguste muchísimo, estuve nerviosa durante muchos días y sufrí de ansiedad. Cuando investigué a cerca de las malformaciones de Sara pude comprobar que muchos estudios indicaban que el estrés, los nervios y la ansiedad son factores de riesgo a la hora del desarrollo del bebé. Me arrepentí mucho de haber llorado tanto esos días porque realmente nada en el mundo es más importante que tú bebé.

– Haz ejercicio: A no ser que tú médico te recomiende lo contrario es muy importante mantener nuestro cuerpo activo. Una hora al día caminando o haciendo cualquier deporte de bajo impacto ayuda a tener una buena circulación, mantener la tensión arterial a raya y a oxigenar el organismo. ¿Sabéis qué está demostrado que algunas malformaciones se producen, porque no llega suficiente riego sanguíneo al bebé durante las 4-8 semanas de gestación?

– Toma ácido fólico y algún complemento vitamínico específico para embarazadas: Hoy en día tenemos la suerte de poder elegir entre una amplia variedad de marcas y laboratorios. En mi caso utilice Natalben Supra y Gynefer. Si queréis saber más de estos suplementos no dudéis en preguntarme. El ácido fólico se recomienda tomar tres meses antes de la concepción para garantizar que nuestro cuerpo cuenta con un depósito suficiente de esta vitamina B tan importante para el desarrollo del tubo neural y la espina dorsal del bebé. Los multivitaminicos para el período de gestación incluyen las cantidades idóneas de vitaminas y minerales por lo que cubren las necesidades del bebé y de la mamá en la mayoría de los casos.

– Ni alcohol, ni tabaco, ni drogas: No hay ninguna cantidad segura de estas sustancias para una mujer embarazada. Mi ginecóloga me comentaba que en el último congreso al que había acudido, se demostraba que varios casos de muerte fetal intrauterina, aborto espontáneo y discapacidades en el bebé son provocados por la ingesta de estas sustancias. Está claro que no todos los cuerpos son iguales y habrá bebés a los que no les haya afectado el hecho de que sus madres fumaran o bebieran durante el embarazo, pero desde luego son riesgos que no debemos correr.

– Mucho ojo con las vacunas!: Si no eres inmune a la varicela y a la rubéola es imprescindible que te pongan la vacuna antes del embarazo. La ginecóloga me contó que una mamá tuvo la varicela durante el embarazo y por ello su bebé nació ciego.

Cómo os decía seguir estas recomendaciones no es “mano de santo” y en ocasiones por mucho que se cumpla todo al pie de la letra no se evita que algo se tuerza en el embarazo, pero desde luego que es innegable que las probabilidades de que el bebe desarrolle malformaciones descienden notablemente.

Espero que os haya gustado el artículo y que de alguna manera os ayude. Os dejo escritas a continuación unas palabras que mi ginecóloga os quería dedicar. Un beso enorme, os queremos mucho.

“Lo que para unas mamás no supone un peligro para otras si lo es. Los malos hábitos conllevan un riesgo terrible para el bebe en formación y es responsabilidad de la mamá evitarlos a toda costa. Es importantísimo que la madre se conozca muy bien a ella misma y exponga todas sus dudas, miedos o preocupaciones al profesional sanitario encargado de llevar su embarazo. Lamentablemente muchas malformaciones no se detectan hasta semanas avanzadas de la gestación y muchas veces nos resulta difícil dar un diagnóstico prenatal ya que los medios de los que disponemos en ocasiones no son concluyentes. En las ecografías no se ve todo lo que se piensa y como ginecóloga y mujer es muy frustrante no poder ofrecer a los padres toda la tranquilidad e información que merecen. La realidad es que la medicina no es una ciencia exacta y los médicos no dejamos de ser seres humanos que erramos. Me gustaría dar las gracias a @una_madre_mas por permitirme colaborar en la redacción de este artículo que espero de corazón que pueda ayudar a muchas mamás y papás y por supuesto agradecerle la labor tan importante que realiza desde este lugar virtual. Se de primera mano lo importante que es contar con apoyo en una situación de duelo tan dura y desde luego la sanidad pública tiene mucho que mejorar en este aspecto y en muchos otros relacionados con el embarazo. Ojalá las cosas empiecen a cambiar y los médicos dejemos de trasladar a los padres la idea de que la maternidad es idílica cuando en muchos casos no lo es. Pero sobre todo, deseo de corazón que consigamos aprender a escuchar a las pacientes y sus necesidades”



OTROS BEBÉS ESTRELLA

Lo que Julia me regaló

Hola a todos mi nombre es Ana y esta es mi historia. 

Cuando tenia 12 años mi madre murió en un accidente de tráfico que supuso un antes y un después en mi vida en todos los sentidos. Me centré mucho en estudiar, me aislé de mis compañeros y la biblioteca se convirtió en mi casa porque era el único lugar en el que me sentía feliz, refugiada y a salvo. Estudié dos carreras y conseguí un buen trabajo el cual me permitía llevar una vida acomodada y sin complicaciones. Pero cuando tenia 33 años me di cuenta de que me faltaba lo más importante de todo… el amor. Mi historial sentimental indicaba claramente que los hombres no me entendían (o yo no les entendía a ellos) así que decidí experimentar el amor más puro que existe en la tierra; iba a ser mamá. Mi decisión no fue bien aceptada por mi familia ya que ellos no comprendían los motivos por los cuales quería ser madre soltera, así que me vi sola ante un proceso largo y complejo que en más de una ocasión estuve a punto de abandonar. 

Con 35 años y después de varios tratamientos hormonales e inseminaciones por fin me quede embarazada de una niña preciosa a la que llamaría Julia, como mi madre. Tuve un embarazo maravilloso, tenía más energía que nunca así que trabajé hasta el día en que me puse de parto. 

Rompí bolsa con 37 semanas y comencé con contracciones más o menos soportables por lo que decidí esperar a que fueran más constantes para acudir al hospital. Cuando llegue allí tenía la sensación de que había mucho jaleo y poco personal así que con paciencia esperé a que me atendieran. Cuando pase a la sala de exploración una matrona muy amable se puso a buscar el latido del bebé. Su cara tenía una expresión muy extraña y empezó a llamar a otras compañeras que enseguida se acercaron y junto a ella miraban hacia la pantalla donde estaba mi bebé y hacia el suelo con expresión de tristeza. Yo no comprendía nada… estaba de parto porque mi bolsa estaba rota, el líquido amniótico tenía un color normal y cada vez tenía más ganas de empujar, que podía ir mal? 

Entonces la matrona miro para mi y con lágrimas en los ojos me dijo “Ana lo siento muchísimo, no hay latido”. Me quede en shock… no entendía que era lo que había sucedido ni porqué así que comencé a hacer preguntas que nadie parecía poder responder. Pedí que llamaran a mi ginecólogo pero me dijeron que en ese momento estaba ocupado, por lo que en su lugar apareció un compañero suyo para explicarme cómo iba a ser el parto. De repente, una fuerza descomunal se concentró en mi abdomen y tuve la imperiosa necesidad de empujar, así que les avise y con cuatro empujones Julia nació en la sala de exploraciones sin tiempo para trasladarme al paritario.

Me preguntaron si quería verla o cogerla y con los ojos cerrados moví mi cabeza de lado a lado. No pude hacerlo porque no soportaba la idea de conocerla y no poder sentir vida en su interior. Cuando mi madre falleció fui yo quien entré a reconocer su cuerpo; aquello me dejó marcada para el resto de mi vida y me veía incapaz de hacerle frente de nuevo a la muerte. Pedí a gritos que me llevaran enseguida a la habitación y una vez allí empecé a llorar desconsoladamente, sin control y con absoluta desesperación, por lo que me pusieron una especie de calmante vía intravenosa que me dejó completamente KO. Oía voces a mi alrededor pero no era capaz de abrir los ojos ni de despertarme. Mi padre estaba allí y me decía que todo iba a ir bien pero yo solo quería llegar a mi casa, cerrar la puerta y quedarme sola.

Después de tres días me dieron el alta en el hospital y me fui a casa con los pechos terriblemente doloridos goteando leche y toda la soledad del mundo instalada en mi alma. Pase un mes entero saliendo de casa solamente para tirar la basura, hacía la compra por internet y cuando no me apetecía cocinar pedía a domicilio. Lloraba desde que me despertaba y solo paraba cuando dormía, así que la mayor parte del tiempo estaba metida en mi cama rodeada de pañuelos de papel. La leche que goteaba de mis pezones me recordaba constantemente que Julia no estaba, así que llame a una amiga que es médico para que me diera la pastilla que corta la leche y de paso un tratamiento que aliviara la mastitis que tenía. 

Dos meses después de que Julia falleciera me llamo mi ginecólogo para hacer una revisión pero no me presenté, para que quería revisarme nada? Si soy sincera en ese momento pensaba que ojalá tuviera algo malo porque lo mejor que podía pasarme era morir. A los 6 meses me reincorpore al trabajo pero ya nada era igual… por mucho que me esforzaba ningún proyecto me llenaba y toda aquella pasión que sentía por mi profesión se había desvanecido. Mi ginecólogo seguía llamándome para que acudiera a su consulta e incluso me dejaba mensajes en el contestador invitándome a tomar un café, pero tuvieron que pasar casi dos años más para que me decidiera a ir. Llevaba un tiempo con reglas muy dolorosas así que creí que era un buen momento para realizar una revisión. Al entrar en la consulta me di cuenta de que nunca me había fijado en lo guapo que era, de hecho me puse tan nerviosa que tropecé con una silla y me caí encima de la mesa del despacho. El se río, me ayudo a sentarme y tras hacer la consulta en la que comprobó que estaba todo bien empezamos a hablar de Julia. 

A día de hoy sigo sin entender que fue lo que me paso ese día pero de repente empecé a llorar y a contarle lo mucho que me arrepentía de no haber conocido a mi niña. Me abrazó muy fuerte y me consoló durante media hora hasta que de repente se levantó, cogió una carpeta vieja y su teléfono móvil. Lo primero que pensé fue que llamaría al equipo de psicología para que vinieran a atenderme, sin embargo de esa carpeta sacó una cartulina con las huellas de los pies y de las manos de un bebé. No comprendía porque me enseñaba eso, que era para torturarme más? Me sonrió y me dijo “estas huellas son de Julia”. Buscó en su teléfono móvil y me enseñó varías fotos de un bebé muy blanquito de piel que vestía ropa de hospital y con los ojos llenos de luz, me contó que estaba enamorado de mi desde el primer día que entré por la puerta de su despacho. Me pidió perdón porque cuando mi niña murió el estaba en el hospital y al saber que Julia había muerto, no se atrevió a ser el quien me atendiera en el parto porque no iba a soportar verme tan destrozada. Así que me confesó que una vez que me llevaron a planta el pidió ver a Julia, la vistió, le saco las huellitas, le hizo fotos y la tuvo en brazos dándole cariño a su cuerpo ya inerte.

No me lo podía creer, tantos días con sus largas noches sintiendo que la culpa me ahogaba porque no tenía ni un recuerdo de mi niña… y resulta que era el quien los guardaba. Tenía en ese momento tantos sentimientos encontrados que no sabia si pegarle, si gritarle o si salir corriendo, sin embargo le miré y lo único que pude hacer fue besarle como nunca había besado a nadie. Me enamoré perdidamente en ese instante porque jamás nadie había hecho algo tan bonito por mi. 

Un año después nos casamos y al año siguiente teníamos a nuestro hijo Hugo con nosotros. A día de hoy echo la vista atrás y sé que Julia vino a este mundo no solo para cumplir mi deseo de ser mamá, también lo hizo para devolverme la inocencia y la capacidad de sentir que había perdido con la muerte de mi madre. Me gusta imaginarme que las dos están en el cielo, cuidándose una a la otra y esperando a que llegue mi hora. 

Mi niña me enseñó que ocultar los sentimientos solo hace que se encallen en el alma y te dañen terriblemente. Cuando encontré a @una_madre_mas supe que tenía que contarle mi historia para que pudiera publicarla en su página web y así poder ayudar a otras personas que estén pasando por momentos duros en sus vidas. Me gustaría que todo el que leyera mi historia comprendiera que todo el mundo tiene problemas, momentos malos, desgracias familiares y mala suerte a lo largo de su vida. Que no están solos porque somos muchos los que hemos perdido un hijo e incluso nos hemos perdido a nosotros mismos y que la única forma de vivir es comprendiendo que el amor es el único camino. 

Quiero dar las gracias a @una_madre_mas por su valentía, su coraje y su amor desinteresado hacia todos los seres humanos de esta tierra. Hablar con ella es un auténtico placer, tiene una voz relajante, es dulce e infinitamente buena. La admiro muchísimo  porque cuando Julia murió yo fui incapaz de pensar en otra persona que no fuera yo misma, e incluso me comporté mal con los demás culpándoles de mi dolor. Quedan muy pocas personas capaces de sentir tanto amor por los demás así que espero poder darle un abrazo muy grande algún día para nutrirme de su pureza. Para mi es un privilegio haberla encontrado en este mundo virtual y siento que su Sara es un ángel que también me cuida a mi.

Espero que os haya gustado, os mando un beso enorme.

MI EMBARAZO

La amniocentesis, esa gran desconocida

Hola de nuevo familia:

A través de Instagram varias mamis me preguntáis que pruebas de diagnóstico prenatal me realicé durante el embarazo, en que laboratorios se analizaron mis muestras, si las hice en la seguridad social o en clínica privada y cuál fue mi experiencia. Pero últimamente he visto que hay una prueba en concreto que a muchas de vosotras os inquieta y os preocupa sobremanera, la amniocentesis. Me trasladáis que os da muchísimo miedo y que algunas no os atrevéis a hacerla por si os provoca un aborto. Así que en el post de hoy espero aclarar todas vuestras dudas y a mayores desmitificar la creencia social de que la amniocentesis es la gran enemiga de las mamás y de sus bebés. Así que vamos allá! 

Lo primero es definir qué es la amniocentesis. Pues bien, es una prueba de diagnóstico prenatal que consiste en realizar una punción abdominal de la matriz para poder extraer una pequeña cantidad de líquido amniótico que rodea al bebé . Ese líquido contiene una gran cantidad de células fetales que si se analizan pueden determinar si el bebé presenta algún tipo de irregularidad cromosómica. Es una prueba sencilla y se encuadra dentro de las pruebas de diagnóstico prenatal invasivas.Lejos de ser una enemiga la amniocentesis es una gran aliada para los padres ya que proporciona muchísima información a cerca del bienestar del bebé. 

Mi consejo es que la hagáis si o si independientemente de que todos los resultados que recibáis de otras pruebas sean buenos; pero OJO, no en cualquier sitio. Cuando esta prueba provoca un aborto que es en el 1% de los casos no es por la prueba en si, sino por un fallo en la ejecución de la misma. Una amniocentesis hecha correctamente implica realizar una única punción, por lo que si os han hecho más punciones esa persona quizá no lo está haciendo correctamente. 

En cuanto a perder líquido amniótico generalmente suele ser porque no ha habido un tiempo de reposo suficiente o por causas biológicas ajenas a la punción. Los médicos recomiendan estar hasta 48 horas en reposo en casa, yo os digo, “reposo absoluto unos cuatro o cinco días”. ¿Y por qué? Pues porque cada mamá tiene un tiempo diferente de curación y de cicatrización por lo que humildemente pienso que no se puede generalizar. 

En ocasiones aún reposando y a pesar de que se haya hecho correctamente la punción se producen pérdidas de líquido amniótico, pero eso no significa que vaya a producirse un aborto, simplemente se hospitaliza a la mamá para tenerla controlada y se espera a que esas pérdidas remitan. Y creedme cuando os digo que si la prueba está bien hecha y aún así sufrís un aborto, la culpa no es de la amniocentesis sino de otras causas. 

He elaborado unas preguntas y respuestas basándome un poco en lo que me preguntáis por IG así que espero que os ayuden. 

  • Te dolió la prueba?: Para nada! Noté como iba avanzando la aguja pero no me dolió absolutamente nada. Si que es verdad que días después notaba la zona dolorida y se mantuvo así durante un tiempo pero nada más.
  • ¿Te pusiste muy nerviosa? Pues un poco si, supongo que es normal ponerse un poquillo nerviosa, pero hay que pensar que cuanto más relajada esté la musculatura menos le va a costar al médico pinchar la barriga. Además el bebé está controlado en todo momento porque se hace una ecografía al mismo tiempo que se introduce la aguja.
  • La prueba dura mucho tiempo? La verdad es que en mi caso fue cosa de 10 minutos que es la duración lógica, cuando hay que pinchar varias veces mala cosa…
  • Como es la sensación? Pues la aguja pasa por tres capas del abdomen y vas notando como baja hasta que llega a la bolsa, no es desagradable pero si sois aprensivas tranquilas porque estáis tumbadas.
  • Cuanto tiempo tardan los resultados? A mi me llegaron en una semana más o menos
  • En que semanas te la hicieron a ti? A mi en la semana 21 si no recuerdo mal
  • Cuanto tiempo tienes que estar en reposo después de la prueba? Yo recomiendo lo que hice, cinco días en casita en reposo absoluto.
  • A partir de los 35 años es obligatorio? Tengo entendido que si por los riesgos que conlleva ser mamá a partir de esa edad.
  • Tengo que prepararme físicamente de alguna manera antes de la amniocentesis? Para nada, lo único que si es conveniente es que vayáis muy relajadas y no pongáis ningún tipo de crema ni aceite en la barriguita los días antes.
  • Puedo pedir que me la hagan por la seguridad social: Puedes pedirla pero no siempre te la van a autorizar, dependerá del médico. Si en principio no hay motivos por los cuales pedir la prueba es probable que aunque tú quieras hacerla no te lo permitan, aunque depende del médico y de cada caso concreto. 
  • ¿Me recomiendas algún laboratorio?: Yo hice todas las pruebas diagnósticas con Nim Genetics pero es la ginecóloga la que decidirá a qué laboratorio envía las muestras y por lo general son todos más o menos igual de buenos.

Espero que os haya gustado mucho el artículo y que os sirva de ayuda. Cualquier pregunta o duda no dudéis en escribirme bien en un comentario aquí o mandándome un correo electrónico. Os mando un beso enorme preciosas!