Algunas ya me conocéis pero para las que no, me gustaría hacer una breve presentación. Me llamo Silvia, nací en el año 89 y soy una mamá en duelo que con 29 años decidió emprender este pequeño proyecto virtual tras la muerte de mi hija Sara con 4 meses de vida.

Soy licenciada en Administración y Dirección de Empresas por la “Universidad de la Coruña”, graduada por la “Universidad Metropolitana de Londres” en International Business Management y especialista en Coaching emocional empresarial. Mi inquietud personal me ha llevado a formarme también como Esteticista, Maquilladora Profesional y Naturópata. Si tuviera que definirme a nivel personal diría que soy una aprendiz de la vida, una mujer emprendedora y una romántica empedernida.

Mucha gente me pregunta por qué el nombre de esta web es “El legado de Sara” y no “El legado de Silvia”. La respuesta es simple, la que hace que yo esté aquí escribiendo, la que me mueve a ayudar, a compartir mi dolor, mi camino en el duelo y mis experiencias vitales es mi hija Sara. Este proyecto existe porque ella existió y aunque se fué demasiado pronto de mi vida, encontré en este espacio virtual la forma de honrar su memoria y de hacer cumplir mi misión vital, esa que conocí cuando ella falleció.

A pesar de que el objetivo principal de esta web es ofrecer una red de apoyo a madres en duelo con contenido, historias de otros bebés estrella, enlaces a grupos de apoyo, asistencia vvirtual personalizada y demás, también es cierto que he creado un pequeño espacio personal en el que contaros mis inquietudes personales, mi día a día o mis reflexiones al que llamo “Desvaríos de una madre más”.

Durante este año, he recibido cientos de mensajes a través de Instagram en los que muchas mamás me cuentan que gracias a mi y a mi experiencia se han sentido mucho más acompañadas, comprendidas y en paz. Y la verdad, el hecho de que de la trágica experiencia vital que fue enterrar a mi hija, haya nacido este espacio en el que puedo dar ayuda a otras familias que han perdido sus pequeños (desde la gestación al hasta la infancia temprana), me parece algo mágico.

Las familias en duelo por un hijo, sobre todo las madres, nos sentimos muchas veces desamparadas, solas, despreciadas por un sistema social que subestima nuestro dolor e incluso en muchas ocasiones nos niega un apoyo médico y/o hospitalario de calidad. Por eso sé que el hecho de hablar entre iguales, el hecho de poder compartir sentimientos y emociones entre madres que estamos en la misma situación, es tremendamente reconfortante y me atrevería a decir incluso que resulta sanador.

Me gusta trasladar a las personas que por casualidad o por destino llegan a mi, mi visión de la vida y de la muerte desde un punto de vista menos traumático y más revelador, ayudar a que se entienda el proceso vital que tenemos que pasar en la tierra.

Hay muchísimo trabajo por delante, muchas horas de dedicación y de esmero en un arduo camino, pero que estoy convencida de que puedo hacer mucho por la comunidad de familias que padecemos estos sucesos y al fin y al cabo por todo aquel que necesite mi ayuda.

Vivimos en unos momentos sociales muy difíciles, las personas queremos ocultar nuestros sentimientos debido a que algunos individuos oportunistas se aprovechan de ellos para pasar de convertir nuestra debilidad en su fortaleza. Cada vez estamos más deshumanizados, tenemos menos empatía y juzgamos sin medida. Y el único camino para poder cambiar es comenzar a reeducarnos, a pelear cada día por ser mejores personas y en definitiva dejar de lado nuestro yo para convertirlo en nosotros. Eso se hace mediante el amor, una energía universal que todo lo puede.

Os mandamos un abrazo muy fuerte, de esos que reconfortan el alma.

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