DESVARÍOS DE @una_madre_mas

Me voy a morir

No sé cuántas veces habré tenido este pensamiento desde que mini bebé decidió irse. La otra realidad del duelo por la muerte de un hijo de la que poco se habla es la paranoia, el pánico y el terror a morir que se implanta en nuestra mente, invadiendo todo nuestro ser como si de un virus se tratase.

Nada más saber que estaba embarazada de nuevo, empecé a ver muerte por todos lados. Doy gracias a Dios de que nunca llego a perder el control porque llevo muuuuuchos años entrenando a mi mente para que vuelva al redil, pero soy consciente de las dificultades que ello conlleva y de lo duro que es llegar a ese punto. Por eso he decidido hablar de ello de forma pública, para que todas las mamás o papás que se hayan vuelto hipocondríacos tras la muerte de sus hijos (o personas que no hayan pasado por la muerte de un hijo pero si por sucesos muy traumáticos), no crean que están locos. Porque si, se nos llama locos, pesados y tarados a los que somos hipocondríacos y/o tenemos miedo a mudarnos a un sótano sin vistas.

El miedo es normal. Es el mecanismo que tiene el ser humano de defenderse ante el peligro. Cuando Sara murió no desarrolle un miedo a la muerte como tal, es más, me hice amiga de la muerte enseguida. Pero después de ver como el cáncer llegaba a la vida de mi madre y de cómo mini bebé se iba, experimenté una crisis existencial con respecto a la muerte de forma que, aunque seguimos siendo amigas, le tengo un miedo que te cagas.

Y es que es normal… A gato escaldado….!! Llevo un año muy duro y se hace difícil recibir tantas noticias malas en tan poco tiempo y por mucho que quiera evitarlo ese miedo fue cogiendo fuerza y terreno.

Pero no me gusta. No me gusta nada tenerle miedo a la muerte porque mi parte racional, sabe muy bien que forma parte de la vida y que en muchas ocasiones es una gran aliada ante el sufrimiento. El tema es que aunque tengo a la razón en su sitio, la experiencia y mis hormonas, hacen que mi parte  visceral esté descontroladita perdida.

Todos los días siento un dolor nuevo. Si me duele la pierna tengo miedo a tener un trombo y quedarme lela. Si me duele el pecho o el brazo izquierdo, empiezo a pensar que claro, llevo tiempo comiendo porquerías e igual me da un amago de infarto. Si me duele mucho la cabeza, pienso nada, ahí viene un ictus… Y suma y sigue!!😂😂Os prometo que ahora mismo mientras lo escribo, Pablo y yo nos estamos muriendo de risa. ¡¡Menos mal que me queda humor!! Porque de verdad que pienso que es la mejor herramienta ante la hipocondria.

Hace un par de días fui a tomar un café porque necesitaba que me diera el aire. Hacía como una semana del legrado y de repente se me cruzo un gatito negro bebé por delante. Ya automáticamente pensé, madre mía se me cruza un gato negro mirándome… Me está avisando de que la palmo 🤦🏻‍♀️

La verdad que casi me lo llevo a casa, más bonito no podía ser. La pena es que tengo mucha alergia a los gatos y que a mayores tenía dueños (algo a tener en cuenta claro) pero era un amor. Yo le dejé que se frotara a mis piernas e incluso jugó con mis botas de pelo un rato. Pero a pesar de que adoro los animales y que no creo en todas las supersticiones, mi cabeza empezó a ronronear…

Se pasa realmente mal cuando ves que tú mente va por libre sin atender a razones. Creo que cuando ves morir a tu hijo en tus brazos te das cuenta de lo frágil que es la vida, es como que despiertas del sueño tan profundo en el que estabas inmersa y entiendes que la vida es un auténtico milagro. Un regalo.

Entonces, para paliar estos miedos y estos sentimientos de duda, fragilidad e incluso pánico, al final lo que hago es volver a aquello que razoné cuando Sara murió, digamos a mis orígenes. Vuelvo al pensamiento de que la única razón de mi existencia es cumplir con mi misión. Así que según esto, me voy a morir cuando haya vivido todo lo que tenga que vivir. Me voy a ir a la otra vida el día en el que mi misión se haya cumplido. Ni antes, ni más tarde.

ME VOY A MORIR. Pablo, mis padres, mis perros se van a morir. TODOS NOS VAMOS A MORIR. Es muy importante interiorizar esta idea y aceptarla desde la serenidad. Estaremos aquí el tiempo que tengamos que estar y el día que nos tengamos que marchar, NO LO VAMOS A PODER EVITAR.

Algún motivo que se escapa de mi control y de mi conocimiento tiene que haber para que Sara se haya muerto y para que este bebé no haya podido venir a este mundo. Que no lo comprenda en su totalidad ahora no quiere decir que no esté ahí. Al final, humildemente creo que es muy ignorante pensar que venimos a este mundo solamente para pasar por el. Creo que todo lo que hacemos y lo que vivimos deja huella en nuestra línea existencial y condiciona a las generaciones futuras, así que: TRANQUILIDAD, MENTE FRÍA. Nos vamos a morir, no sabemos cuándo será y no podremos hacer nada por evitarlo, por lo que tan solo nos queda tener calma y disfrutar del ahora.

Entonces concretando concreting, ¿Qué hago para poder reconducir la mente y apartar esos pensamientos dañinos de mi cabeza, a mayores de mi autocontrol y mi terapia personal diaria? EMDR

EMDR significa Desensibilización y Reprocesamiento por los Movimientos Oculares

Es un abordaje psicoterapeútico en el tratamiento de las dificultades emocionales causadas por experiencias difíciles en la vida, desde fobias, ataques de pánico, muerte traumática y duelos o incidentes traumáticos en la infancia hasta accidentes y desastres naturales.

Es la caña de España, así os lo digo. A mí la psicología tradicional no me sirve de nada a día de hoy. En su momento hace muchos años si que me ayudaba acudir a un psicólogo, pero llegó un momento en el que me di cuenta de que no me aportaba nada nuevo ese tipo de terapia. EMDR es algo muy distinto, es algo realmente revelador. De hecho, el terapeuta tiene que implicarse mucho a nivel personal y acaba por afectarle, por lo que es fundamental ir a un profesional bien formado en la materia.

Total, que cuando supe de que iba está terapia, cogí el teléfono, llame a una especialista y allí me planté. Lo curioso es que yo iba para solucionar el tema de mi hipocondrismo y mi miedo a la muerte, pensado que el origen de todo ello era la muerte de mis bebés, y resulta que en la sesión salió que el origen es otro totalmente distinto y que las muertes simplemente fueron los detonantes.

Es como que si la muerte de Sara y de mini bebé fueran la gota que colmó el vaso, provocando que salieran a la luz todas las taras mentales que estaban ocultas. Os prometo que EMDR es todo un mundo de autoconocimiento personal que os recomiendo encarecidamente iniciar tanto si sois mamás en duelo como si no lo sois. Al final todos tenemos taras, traumas, miedos y cosas malignas en la mente y cuando sentimos que llega el momento de ponerle solución hay que hacerlo.

Por tanto para finalizar, puedo deciros y os digo, que hay tres pautas fundamentales para enfrentar el hipocondrismo y/o el miedo a la muerte (que está todo muy relacionado):

– El humor: ríete de ti misma y de los pensamientos que tienes. Enserio, ríete.

-Escribe y/o pinta: materializa el miedo. Ponle nombre, apellidos, forma y colores. Dibujalo y rompelo, escríbelo y quemalo.

– Acepta la muerte: Piénsalo, te vas a morir y no vas a poder hacer nada por evitarlo cuando llegue el momento. Libérate de esa necesidad tan exacerbada de controlar toda tu existencia. En el momento en el que te das cuenta de que no puedes evitar palmarla, no sabes cuánto vas a descansar.

– EMDR: Para los culos inquietos como yo, que queráis y podáis ir un poco más allá, no dudéis en acudir a un buen terapeuta que practique este tipo de terapia. Seguramente os pase como a mí, que vayáis por algo muy concreto y den la cara experiencias que a priori ya teníais “superadas”, pero oye! Nunca es tarde para sanar.

Ojalá que haciendo esto os ayude a entender que lo que nos sucede a las personas con miedo a la muerte o con hipocondria no es más que una necesidad imperiosa de controlar algo que nos aterra, por ser probablemente bastante exigentes con nosotras mismas. Si a esto a mayores le sumas la experiencia del duelo por la muerte de un hijo…. Pues peor se pone la cosa.

Os mando achuchones bien grandes y mucho amor familia. Recordad que no hay nada en este mundo que no podamos afrontar, superar o resolver…. ¡Excepto la muerte!



3 comentarios sobre “Me voy a morir”

  1. Después de llevar durante 1 mes a mi bebé de 11 semanas muerto dentro de mi, porque el médico esperaba que la naturaleza actuase (menos mal que yo consideré que a veces la naturaleza no funciona, sino, no lo cuento)me sentía un ataúd andante, hace muchos años de ello, pero las muertes cercanas activan ese sentimiento de luto y dolor, a mi que no me peleé con el de arriba al tercer aborto, me ayuda y me reconfortan frases gatillo del o´hoponopono..una técnica ancestral..
    Espero que esa nueva terapia EMDR sea lo que buscabas y espero que nos cuentes tus avances…Un beso y gracias por visibilizar lo que nadie quiere ver.

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