MI EMBARAZO

Lo siento mucho Silvia, no hay latido

Así finaliza este segundo embarazo, con muerte. Tan solo pudimos mantener la ilusión escasas 9 semanas. Vuelvo a ser de nuevo una de cuatro. Estos días me he estado informando y al parecer, se considera normal que una mujer tenga hasta tres abortos en el primer trimestre, no sé si llamar a esto imprudencia o locura.

La primera pregunta que me hice fue ¿Y ahora qué? ¿Qué se supone que tengo que hacer después de que mis dos bebés hayan muerto? Pues la verdad familia, no sé muy bien que es lo que tengo que hacer ¿Debería acudir a una clínica privada a gastar X dinero para ver si hay algún problema? ¿O debería hacer caso a la seguridad social, dónde nos dicen que lo volvamos a intentar en cuanto podamos y ver que sucede, como si de una apuesta deportiva se tratase, porque esto es muy normal? La verdad es que es cuánto menos complicado.

Antes de nada quiero agradecer el trabajo de todo el personal de urgencias que me atendió en el Hospital Materno Infantil Teresa Herrera de la Coruña, así como a todas las profesionales de la planta quinta. Intentaron en todo momento que estuviera lo más cómoda posible. Siempre que acudí a este hospital el trato hacia nosotros fue inmejorable.

Ahora mismo estoy en casa, viendo la vida pasar. Me preguntan mucho si duele más la muerte de Sara o la de este bebé y solo os puedo decir que es un dolor muy diferente, no tienen nada que ver. Son muertes distintas, procesos distintos, cada uno con sus particularidades. A Sara la conocí, la alimente, la dormí, luché por su vida durante meses… A este bebé no lo llegue a conocer, todavía no tenía forma humana, ni siquiera sabíamos si era niño o niña…

Pero era mi mini bebé, era la esperanza hecha vida creciendo en mi interior. El/ella era mi motivo para seguir luchando. En esa cosita pequeñita se concentraban mis ganas de seguir adelante, las ganas de Pablo de avanzad… en definitiva la ilusión de una familia de ser padres en la tierra.

Mini bebé se fue el mismo mes que se fue Sara, llevándose parte de mi alma. Maldito febrero… ¡Qué asco te tengo! Muchos dirán que en la vida no todo es la maternidad y así es. La vida no se basa solamente en tener hijos sanos y salvos, pero para las que soñamos con ser madres desde que somos niñas, que nos suceda algo así es como arrancarnos nuestro sentido vital. Es cómo si nos perdiéramos en un bosque oscuro y peligroso sin brújula para guiarnos, ni estrellas que nos iluminen.

Me gustaría deciros que estoy perfectamente pero os mentiría. Tampoco estoy hundida en la miseria como cuando Sara murió. Estoy como dice una psicóloga a la que aprecio mucho, recogiendo algunos trocitos de mi corazón que con esta pérdida volvieron a caerse.

Como padres hicimos lo que teníamos que hacer antes de intentar un nuevo embarazo. Esperamos 14 meses desde que nació Sara y 10 meses desde que murió para buscarle. Aunque psiquiatras y psicólogos nos decían que cuánto antes mejor, queríamos estar bien curados y hacer las cosas en condiciones. Yo me hice las revisiones pertinentes, me cuidé todo lo que pude, llené mi cuerpo de nutrientes, de vitaminas y minerales, dejé el trabajo en cuanto hubo el mínimo riesgo, guardé reposo estricto, tome mi progesterona… Y nada de eso funcionó.

No se sabe por qué no funcionó, muchas veces no hay respuestas por mucho que queramos encontrarlas. Aunque eso no quiere decir que no vayamos a hacer algo porque aparezcan.

Quiero que sepáis que esto no tiene por que ser el fin. Sé que me seguís muchísimas mamás en duelo que estáis en búsqueda de vuestro bebé arcoiris o incluso que lo tenéis dentro y que al saber que mini bebé falleció, no solo os disgustasteis por mi sino que también os invadió el miedo de que las siguientes podáis ser vosotras. NO PENSÉIS ASÍ. Cada caso es un mundo, cada persona tenemos un destino y el mío, no tiene porqué ser para nada el vuestro. Que este embarazo no haya salido bien, no quiere decir que el vuestro no vaya a desarrollarse con total y absoluta normalidad, así que porfavor os lo pido, 0 miedos, 0 angustias y mucha energía positiva 😊

Que duro lo tenemos las mujeres la verdad… Sin desmerecer al género masculino al que respeto muchísimo, creo que tenemos que pasar por una lucha y un sufrimiento mucho mayor que ellos en algunos aspectos vitales. Por ejemplo, cuando tenemos que pasar por un legrado.

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Legrado es una de esas palabras que había escuchado en más de una ocasión, pero que no tenía ni idea de que significaba realmente. En el momento en el que supe que me lo iban a hacer me puse a buscar en internet (como buena amante del conocimiento y del control) experiencias de mamás que pasaran por ello, pero no encontré nada más que opiniones en foros como www.enfemenino.es y sitios así, por lo que tuve muy claro que contaría mi experiencia nada más llegar a casa.

Cuando el latido del bebé se para en semanas “tempranas”, el protocolo hospitalario a día de hoy consiste en un tratamiento con misoprostol para iniciar las contracciones que desencadenen el nacimiento del bebé fallecido. Yo me imaginé que serían unos óvulos grandes no se porqué, sin embargo son unas pastillas pequeñitas como si fueran unas aspirinas. Te pueden ofrecer pasar este proceso en casa si hablamos de abortos menos de 8 o 9 semanas. En mi caso aunque me ofrecieron la opción, la doctora me lo desaconsejo ya que el bebé tenía un tamaño ya grandecito y creían que lo mejor para mí bienestar era ingresar así que les hice caso.

Empiezas con una dosis de 4 píldoras que debes introducir tú vía vaginal lo más profundo que puedas. A las 4 horas otra dosis de 2 y tras otras 4 horas la última dosis de 2 pastillas más. En mi caso lo único que consiguieron esas dosis de medicación fueron unos retortijones no muy fuertes y el desprendimiento de algunos coágulos de forma intermitente.

Fue un proceso tan desagradable… que no tengo palabras para describirlo. Notar como caían trozos de mi interior sin control, no saber cuándo iba a caer mi mini bebé, no saber si era mucha sangre o poca, no saber si se había acabado o no… Fue muy, pero que muy agobiante no saber cómo iba a ser el proceso.

Es muy doloroso a nivel emocional estar sintiendo contracciones uterinas como si estuvieras de parto, pero sabiendo que el resultado será un bebé muerto en vez de uno sano y salvo. Pero para mí a mayores era frustrante no tener el control de la situación y no saber si todo iba como tenía que ir.

En mi caso aquello no avanzaba, las pastillas de misoprostol a penas se deshacían en mi interior por lo que no hacían el efecto que tenían que hacer, así que muy amablemente la doctora me propuso un legrado. Me dijo que no quería que me pasara una semana entera expulsando restos y haciendo mil visitas al médico después de todo lo que habíamos vivido y la verdad es que se lo agradeceré toda mi vida.

Entré en pánico poco antes de ir al quirófano. Yo, la que jamás en mi vida le tuvo miedo al quirófano, ni a los médicos ni nada de nada, estaba aterrada. Tenía la sensación como de que me iban a violar, tocándome sin yo quererlo, con miedo de que me hicieran daño… Unos sentimientos y sensaciones que solamente experimenté cuando me tocó ir al ginecólogo tras la muerte de Sara. Siendo realistas, creo que lo que me sucedía era que no quería asumir que me iban a sacar a mi mini bebe.

Menos mal que la anestesista, las enfermeras y las ginecólogas fueron lo más amables que podáis imaginaros y no solo me achucharon con abrazos y palabras, sino que incluso me hicieron reír con sutileza y mucho respeto en el propio quirófano.

Una dosis de algo en la vía, respirar de una mascarilla y a dormir. Me sumí en un sueño profundo y maravilloso. No me enteré de nada, no tuve ni gota de dolor y salí muerta de la risa y diciéndoles cosas bonitas a las doctoras a causa de la anestesia. Cuando llegué a la habitación me quedé un poco ausente. Abría y cerraba los ojos sin saber muy bien donde estaba. Me agarré a la barriga pensando que era imposible que ya no hubiera vida en mi interior y me solté a llorar.

A penas sangraba, no tuve fiebre y me encontraba muy bien por lo que 9 horas después del legrado pedí el alta voluntaria para poder irme a casa. Desde la muerte de Sara les tengo pánico a los hospitales, me dan crisis de ansiedad cuando estoy en ellos sea por mí o por otra persona. No puedo estar mucho rato porque lo paso realmente mal, entro en pánico.

En definitiva, ahora que lo he vivido puedo decir que un aborto en el primer trimestre es un suceso doloroso y traumático. Por desgracia en menos de un año he adquirido experiencia en muerte perinatal e infantil, algo que ninguna mamá tendría que tener…

Muchas ya me conocéis y sabéis que no sé vivir sin sacar la parte positiva de lo negativo de la vida. Ésta experiencia me está sirviendo para seguir madurando, seguir aprendiendo y sobre todo seguir aprendiendo a vivir con más calidad. Me sirve también para ayudar a otras futuras mamás que por desgracia pasarán por lo mismo que yo. Y me sirve para darme cuenta de cuánto bueno tengo a mi lado.

Si estas aquí porque te ha sucedido lo mismo que a mí te digo desde ya que no te puedes hundir. Creeme cuando te digo que podría haber sido mucho peor. Una muerte intrauterina del segundo trimestre es peor, del tercero peor todavía, a término mucho peor, neonatal es horrorosa e infantil no tiene palabras. Así que aunque sé que estás desconsolada ahora mismo, solo puedo decirte que vas a salir enseguida hacia adelante y que aunque jamás olvidarás a tu mini bebé, continuarás caminando. La vida es así, una lucha constante. Creo que lo importante de esta existencia no es conseguir grandes cosas, es no rendirse nunca.

He leído tantas, pero tantísimas experiencias de otras mamás que han pasado por esto una, dos, tres, siete veces en estos días… Que soy consciente de que hay mucha gente sufriendo en el mundo, con el mismo derecho que tengo yo a ser feliz. Por eso hay que pensar que siempre podríamos estar peor y que dentro de lo malo las cosas podrían ser mucho más complicadas (a lo anterior me remito)

Si has llegado hasta aquí querida amiga, quiero darte las gracias. No quiero que acabes este artículo con un sentimiento de tristeza, pensando “pobre Silvia”. Me gustaría simplemente que sintieras empatía hacia el dolor ajeno y que valoraras mucho lo bueno que tienes a tu lado tanto si estás mejor, igual o peor que yo. Porque como decimos, la vida siempre se puede poner más fea. Estamos aquí por una razón, viviendo lo que vivimos por un propósito aunque no lo comprendamos.

Te envío el mayor de los abrazos y un achuchón bien fuerte.

(6) Comentarios

  1. Sonia Naranjo dice:

    Hola Silvia

    Gracias por compartir tu testimonio y te quería dejar el mio. Un abrazo

    http://www.historiasdemamas.com/archivo/embarazo/el-embarazo-despues-de-una-perdida/

    1. admin dice:

      Mil gracias cielo, lo leo ahora mismo.

  2. Malva dice:

    Siento tu dolor compañera, porque también ha sido el mío, 3 veces, se me encoge el corazón al leerte 💔 y lloro al recordar mi dolor y el tuyo que acabas de explicar, ahora toca hacerse un ovillito coger fuerzas y descansar, tu lo has dicho cómo padres habéis hecho todo lo posible para que todo fuera posible que esto por un lado genera una rabia e impotencia terrible pero por otro lado una paz inmensa, te mando mucha mucha fuerza compañera 💪💪y todo mi cariño y amor (se que te llega) pero sobre todo cuando estés preparada te deseo que seas capaz de mirar hacia adelante, miramos juntas hacia adelante 💜🌈🍀 un besito curativo enorme te mando

  3. Anónimo dice:

    Eres una campeona de los pies a la cabeza y lo que te digo en instagram muchas veces, la vida se ceba demasiado con algunas personas, un abrazo muy fuerte, princesa😘

  4. Preciosa… ❤️ Somos el resultado de las cosas que vivimos… Y tu hasta de lo terrible sacas algo positivo… ❤️

  5. Johanna Oz dice:

    Cuánto me he identificado con tus palabras 💔🥺😭 gracias, gracias, gracias. ✨

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