OTROS BEBÉS ESTRELLA

Las navidades de mi vida

Un bebé en navidad, es el mejor regalo que unos padres pueden tener. Fue un día cinco de reyes cuando justo mientras preparábamos los regalos de nuestra niña mayor rompí aguas. De repente una sensación no poder controlar mis esfínteres me invadió y todo el salón se llenó de líquido. Un líquido que era de un tono un tanto oscuro, no puedo decir que fuera negro pero si se que cuando lo vi supe que ese no era el color que debía de tener.

Dejamos todo a medio hacer, llamamos a los abuelos ya que era la 1 de la madrugada para que acabaran de envolver los regalos y cuidaran de la pequeña María y nos fuimos pitando para el hospital.

¡Me parecía increíble que le pudiéramos dar como regalo de reyes a nuestra niña a su hermano! Al llegar nos pasaron directamente a monitores para ver como iba el bebé y una chica muy agradable me dijo que iba a ser uno de los mejores días de mi vida.

Mientras yo estaba inmersa en mi excitación su rostro cada vez se iba poniendo más serio y su semblante más pálido. Miro para mí con una sonrisa forzada y me dijo “ponte de lado por favor” yo me puse de lado automáticamente pero seguía sin decirnos nada. Inocentemente le pregunté si pasaba algo y ella salió de la sala diciendo que iba a llamar al ginecólogo de guardia.

En menos de 10 minutos estaba allí un hombre muy alto, de pelo grisáceo que se presentó y que nos dijo que iba a utilizar un ecógrafo para buscar el latido del bebé ya que con los monitores no eran capaces. Después de lo que para mí fue una eternidad de repente me miró y me dijo “cuantisimo lo siento, no hay latido”.

“Pues vaya, si no hay latido habrá que reanimarle no? A ver el niño está conectado a mí y no es independiente hasta que nazca así que venga, haced algo no vaya a ser que esté demasiado tiempo sin latir su corazón y le vaya a hacer daño”

Lo que leéis, eso fue lo que contesté yo. Me miraron como si estuviera totalmente loca y es que realmente lo estaba, ¿En qué momento se me ocurría a mí pensar así? Ahora sé porqué, no tenía ni idea de que un bebé podía morir dentro de su madre con 38 semanas de gestación, para mí eso era inviable.

“Esta muerto, no podemos hacer nada. Lo sentimos muchísimo”. Empecé a gritarles, a decirles que eso era imposible, que estaban dando a mi hijo por perdido y que se iba a morir si no le atendían…. Una hora más tarde empecé a entender que estaba muerto, había muerto dentro de mí y no había nada más que hacer. Lo que sentí en ese momento…. No hay palabras en el diccionario que puedan describirlo.

El parto fue horrible. Nadie se imagina lo que es dar a luz a un bebé que sabes que está muerto hasta que se vive en carnes propias. ¡Es el colmo del absurdo! Dar a luz a un bebé sin vida…. ¡No tiene ningun sentido! Pero pasa. Pasa mucho más de lo que nos imaginamos.

Esas navidades mi hija estuvo sola abriendo regalos sin saber que jamás llegaría a conocer a su hermano hasta días después. Yo no quería verla, tenía tanto dolor que pase una semana sin ir a nuestra casa, me quedé en casa de mis padres deseando que la tierra me tragara. Hasta hace poco tiempo a penas hablaba de Julián cómo mi hijo con los demás. Yo solamente tenía una hija. Con el no hubo fotos, ni despedida, ni recuerdos, ni nada. Tan solo la sensación de miedo y angustia por parir a un cadáver.

Gracias a mamás que comparten su historia como Carmen Osorio y Silvia unamadremas, comencé a darme cuenta de que estoy mal. La verdad no era consciente de lo mal que estaba hasta que un día de mucha desesperación hablé con Silvia de su Sara y de mi Julián y después de contarle cómo me sentía y lo que hacía ella me dijo “Estás siendo muy cruel contigo misma y con tu hija cielo. Perdóname la sinceridad pero es egoísta por tu parte querer que tú hija te de todo lo que el bebé no pudo darte, ¿No te das cuenta de que no quieres asumir que Julián se fue y María no es Julián?” La verdad fue la única que tuvo un par de ovarios de decirme todo lo que los demás pensaban pero no sé atrevían a decir. Claro que también es cierto que ella fue la única que me contestó y me ofreció hablar conmigo. Nunca podré agradecérselo lo suficiente.

Seis años más tarde me doy cuenta de que estuve torturandome a mí y a mí entorno desde ese día sin motivo. No fue mi culpa. No fue su culpa. María no tiene la culpa de vivir y Julián no tiene la culpa de morir. Y es más, mi marido no tiene la culpa de ser un padre en duelo con una mujer ausente.

Esta es mi historia, una historia triste. Pero lo importante de esta historia es que igual que yo estuve mal y me puse en cura tu también puedes hacerlo. Si tu eres una madre en duelo y crees que algo no va bien en tu cabeza, no hagas como yo: pide ayuda porque mañana puede ser demasiado tarde.

Feliz día de Reyes.

10 comentarios sobre “Las navidades de mi vida”

  1. Some people have never had a chance to see each other. When they have had a chance to meet, they hesitate again. Some love has never had a chance to love, and when I have a chance to love, I no longer love.

  2. No estás solas, somos muchas con las que puedes hablar, que hemos pasado por lo mismo.
    😭si perder un hijx ya es duro en estas fechas es mortal, yo pasé las navidades en el hospital, y después de reyes nació, y a los días murió.
    Y estas fechas son muy duras, ves la felicidad de otros, y con sus bebés y piensas en si el tuyo estuviese. Pero hay que asimilarlo poco a poco.
    Un abrazo y besos al cielo.

  3. Siento mucho la partida de Julián y siento muchísimo que esta mamá haya estado tan perdida tanto tiempo. Monos dicen que puede que nuestros hijos no lleguen al parto igual que no nos dicen que puede que llegue un momento en el que nos toque decidir.
    Le mando un abrazo bien fuerte a esta mamá superviviente, como dice es vital ponernos en manos de alguien para sanar, porque es difícil hacerlo solas aún en un mundo que no está preparado para enterrar a sus hijos.

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