"Más Allá Del Arcoiris" por @tempsdedol

Maternidad arcoiris

Técnicamente sé que mi maternidad no es una maternidad arcoiris. No van a venir más bebés tras mi última pérdida. Abril no tendrá más hermanos. Y yo no volveré a ser madre. Pero aún así siento que mi maternidad es una maternidad arcoiris. Os explicaré porqué. 

Tengo que confesar, con toda la culpa que esto me trae, que a veces no me gusta ser madre. No podéis imaginar lo que duele decir esto. Lo que duele cuando tienes una hija viva. Pero, sobre todo, lo que duele cuando tienes dos hijos en las estrellas. Días después de saber que el corazón de Gala se había parado le dije a mi marido que tal vez ese sentimiento que tenía de no gustarme la maternidad era la razón de que nuestros hijos murieran. Como podéis imaginar, no le gustó que me dijera eso a mi misma. Pero lo he sentido. Varias veces. Fuerte.

Es un tema delicado, lo sé, pero cuando pensaba en mi como madre, y en la maternidad como vivencia pensaba que, aunque fuera dura, sería el mejor momento de mi vida. Pensaba que los embarazos siempre iban bien, que los bebés nacían y vivían. Todos. Que los niños no tenían enfermedades… Pensaba que ser madre sería lo mejor de mi existencia. Que me encantaría estar embarazada. Que lo haría muy bien. Que siempre tendría ganas de jugar. De estar con ellos a todas horas. Que descubriría la verdadera razón de mi existencia. Quizás fui muy inocente. No lo sé. Al fin y al cabo ese era el mensaje que recibía. En todas partes. Lo que veía en la televisión, lo que hacían las mamás que seguía en redes. Lo que explicaban otras madres, siempre con una sonrisa. 

Después empezó mi maternidad… Y, bueno, no fue así. Ahora sé que todas nuestras maternidades tienen luces y sombras. Incluso, las más deseadas y las que no llegan. Incluso las que te ponen tan al límite que piensas que no soportarás el dolor… Todas son luz y sombras. No puede ser de otra manera. Y esto lo he aprendido con mis tres hijos. Trabajo (y mucho) mi sentimiento de culpa por todo aquello que no se ha cumplido. Inevitablemente pienso que soy yo la que tiene un problema. Lo trabajo. Y avanzo. Algún día retrocedo. Pero tengo algo claro. Reconocer este conflicto. Ver que nuestra sociedad nos habla de las maravillas de la maternidad y de nada más. Y hablar con otras madres que, como yo, se han llevado un buen traspiés con esta experiencia ha convertido mi maternidad en una maternidad arcoiris. La que viene después de mi tormenta, que no sólo ha sido perder a mis dos hijos. También ha sido descubrir que a veces ser madre no me gusta. Y que no pasa nada por sentirlo. Ni por decirlo. Que eso no hace que quiera menos a mi preciosa hija. Ni que deseara menos a los hijos que no pudieron quedarse. Que decidir no tener más hijos no la hará menos arcoiris. Y que si hubiese decidido tenerlos, la maternidad, a veces, hubiese seguido sin gustarme. 

Hoy quería compartir esto con vosotras, pese a lo difícil que me resulta. A veces, la incomprensión de los que reciben este mensaje me hunde. Me hacen sentir que no los merecía. Pero gran parte de esta maternidad arcoiris es poder compartirlo. Sin miedo. Por mí. Y por vosotras. Por las que sentís algo parecido. Después de largos tratamientos de fertilidad. Después de luchar contra viento y marea por ese sueño. Después, incluso, cuando vuestros brazos se llenan de arcoiris… Reconciliarnos. Aunque a veces ser madre siga sin gustarnos. Eso es la maternidad arcoiris.

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