DESVARÍOS DE @una_madre_mas

Entrevista a mí duelo

Esta entrevista es la más bonita y personal que me han hecho en mi vida. María contactó conmigo a través de las redes sociales para pedirme si podíamos hablar un ratito a cerca de mi experiencia como mamá en duelo y así poder tener más información para su TFG de grado de psicología. Estoy como una niña con zapatos nuevos, me hace muchísima ilusión. Si… Ya sé que no es la típica entrevista que saldrá en los medios, ni tampoco la que me otorgará un premio, pero es que en realidad es mucho más que eso. Es la oportunidad de compartir mi experiencia como mamá en duelo con una futura psicóloga que en su momento acompañara a otras mamás en mi situación y os juro, que para mí eso es un Óscar a nivel vital. No me enrollo, aquí os dejo la entrevista que espero que os guste mucho y sobre todo que os ayude de alguna forma.

  • Silvia, empiezo dándote las gracias por permitirme ahondar en tus sentimientos más profundos, para algo que no tendrá ninguna repercusión para ti. Me siento un poco egoísta y tremendamente agradecida.Dicho esto, querría empezar por lo básico, ¿Hace cuánto tiempo que eres una mamá en duelo?
  • No hay nada que agradecer, el día 27 de septiembre hace 7 meses.
  • ¿Qué supuso para ti la muerte de tu niña además de lo evidente?
  • Madurez, transformación y encontrar mi misión vital.
  • A pesar de ser reciente veo que te encuentras bien emocionalmente, de hecho a través de tu web y tus redes sociales haces terapia a otras mujeres en tu situación, ¿Crees que es positivo que las personas que pierden a un hijo asuman tan pronto una responsabilidad de semejante calibre?
  • Eso es algo muy personal, te diría que en mi caso fue mi tabla de salvación. Para mí contar mis experiencias vitales antes, durante y después de la muerte de Sara supuso un bastón de apoyo fundamental para poder salir adelante. No valgo para estar quieta y mi carácter es el de una persona muy comunicativa, quizá para mí no había otra alternativa que no fuera esa.
  • Entiendo, desde luego demuestras mucha fortaleza haciéndote cargo de emociones tan intensas e iguales a las tuyas cuando tú todavía estás en duelo. Me gustaría saber qué opinas a cerca de las terapias de grupo y saber si has asistido a alguna.
  • Las terapias de grupo a nivel “quedada entre amigas” son maravillosas siempre y cuando se esté preparada para ello. Hay que tener en cuenta que cada madre y/o padre llega al grupo con sentimientos y emociones muy dispares y probablemente en etapas del duelo muy diferentes. A veces hay casos de negligencia, otras veces es algo aleatorio y los puntos de vista a la hora de orientar este tipo de terapias son muy diferentes, por eso no estoy a favor de las terapias de grupo dirigidas por psicólogos. Estoy más a favor de un café entre amigas en el que contarse las penas y las situaciones de cada papá y mamá y el psicólogo dejarlo para las sesiones individuales, que por otra parte para la gran mayoría son muy necesarias.
  • Me has dicho que no has ido nada más que a una sesión de psicólogo, ¿Cuál es tu truco para gestionar el duelo sin necesitar de un profesional?
  • Mi truco es mi vida! He tenido una crianza dura en cuanto a que he sido una niña muy marcada por experiencias traumáticas y educada por unos padres muy realistas y estrictos. La vida no se portó muy bien conmigo a nivel emocional y tuve que desaprender para volver a aprender en varias ocasiones. He de decir que he acudido muchas veces a lo largo de mi vida al psicólogo pero hace años que no lo hago y en este caso sabía positivamente que no me iba a aportar nada que no supiera. Fui una vez por petición de psiquiatría y no volví a petición mía.
  • Digamos que cuentas con los mecanismos emocionales que te permiten entender lo que ha sucedido. ¿Has llegado a odiar la vida cuando Sara falleció?
  • Por supuesto! Los 15/20 primeros días fueron un auténtico caos, no sabía ni dónde estaba, me había olvidado casi de caminar y rogaba a Dios que me llevara con ella. Me dormía llorando con el pensamiento de no querer despertarme al día siguiente. Es muy complicado superar esa fase, de hecho creo que es la peor de todas. Esa ira es insoportablemente dolorosa y peligrosa.
  • ¿Cómo superaste tu es fase entonces?
  • Matando el ego. Me di cuenta de que estaba actuando como un ser terriblemente egoísta, tan solo estaba pensando en mí dolor, en mis sentimientos y en mis emociones así que decidí parar en seco. Mi marido, mis padres, mis amigas me necesitaban viva y bien y madres que iban a pasar por esto necesitaban de alguna forma el legado de Sara. Me paré a pensar cómo se sentiría mi familia viéndome así, pidiendo la muerte a gritos, me puse en su piel y nunca más sucedió. Fueron esos 20 días críticos y un mes más de reconducción de ese pensamiento.
  • ¿Cómo te sentiste cuando Sara murió entre tus brazos? Si puedes definelo con una palabra.
  • Torturada. Me sentía torturada por la vida a unos niveles que mi cerebro no podía soportar. La pena era tan tan grande que no hay palabras en este mundo que pueda decirte para acercarte a la idea.
  • De las fases del duelo, a saber negación, ira, negociación, depresión y aceptación, ¿en cuál dirías que te encuentras? ¿Las has pasado todas? ¿Cuál fue la que más te costó superar?
  • Primero decirte que a esas fases yo le añadiría una, la reconstrucción. Porque después de aceptar hay que reconstruirse a uno mismo. Mira, desde un punto de vista teórico estoy totalmente de acuerdo con el orden de las fases, es un orden lógico. Desde el punto de vista práctico te garantizo que no hay orden alguno. Durante el tiempo que dura el duelo se está pasando de unas fases a otras sin ningún tipo de regla. Hoy tienes ira, mañana negación, pasado mañana aceptación y al día siguiente pasas a la negociación. Y en un mismo día incluso, pasas por todas las fases. Yo las he pasado todas, quizá la que menos me ha durado ha sido la ira. El resto como te digo iban y venían. A día de hoy estoy en la reconstrucción con bajones puntuales.
  • La muerte de la pequeña Sara fue neonatal, sinceramente, ¿No crees que la pérdida neonatal es mucho más dolorosa que la perinatal?
  • Verás, soy de las que defiendo a capa y espada que el dolor no se puede medir a pesar de que aparentemente unas circunstancias sean más dolorosas que otras. Si te puedo decir que el dolor por la muerte de un hijo es insuperable pero no puedo decir que una madre que pierde a su bebé de 16 semanas tenga menos dolor que yo perdiendo a Sara con 4 meses. El dolor es el mismo, lo que lo vuelve más complicado es gestionar todos los recuerdos, las sensaciones, el haberla tocado, haberla sentido, haberla oído llorar, luchar con ella, sentir la vida en su interior y ver cómo se desvanecía…. Eso es lo duro. Digamos que a mayores del dolor de la muerte que es el mismo sea muerte perinatal o neonatal, tengo que lidiar con todo lo que vivimos juntas.
  • Ese momento de saber que tu bebé va a morir tiene que ser terrible, ¿Que le dirías a una persona que va a tener que pasar por ello?
  • Que no se asuste, lo que le espera a su bebé aunque no lo parezca es la paz y felicidad absoluta. Que luche por hacer cumplir su voluntad y sus derechos. Yo pude abrazarla, besarla, cantarle mientras le decía adiós. Para mí eso fue fundamental, mi alma quedó en paz. Que piense que lo único que importa es que su bebé no sufra porque en momentos de tanto dolor hay quien sacrificaría el bienestar de su hijo por tenerlo a su lado. No lo juzgo, quien soy yo para hacerlo… Pero en momentos tan críticos la desesperación y el agarrarse a un clavo ardiendo solo complica las cosas. Que el dolor no le impida ver la realidad, una muerte es una pérdida terrible pero es mejor que el sufrimiento permanente. Y también que vea que aunque su vida se derrumba, el cuerpo de su bebé es la esperanza de vida para otros niños.
  • A propósito de eso, ¿No te resultó terriblemente doloroso donar los órganos de tu hija?
  • No, para nada. Sara no estaba en ese cuerpo, ya no era ella. Había dos niños esperando unas válvulas de corazón que estaban debatiéndose entre la vida y la muerte, ¿Cómo iba a decirles que no a esos niños? Sara vive en ellos, Sara les permite respirar, vivir y ser felices. Para mí fue un orgullo saber que ella, un ser tan maravilloso que su padre y yo creamos fruto de nuestro amor, iba a dar vida no a uno, sino a dos niños. Carne de mi carne dando vida a dos seres humanos… Me parece una gran forma de pasar por la vida. Mi hija hizo algo muy grande a la altura de su existencia.
  • ¿Estás ahí?- Se oye un suspiro-.
  • Perdona Silvia, me vas a llamar imbécil porque en vez de ser tu la que llora soy yo la que lo hago. Admiro tu entereza y tú calma.
  • Eso lo único que me indica es que vas a ser una buena profesional, así que no me pidas perdón.
  • Seguimos entonces, ¿Qué crees que es más importante a la hora de elaborar el duelo?
  • Son muchas cosas, pero yo destacaría el apoyo y el silencio. Yo necesité en todo momento sentirme apoyada por mi entorno más cercano y silencio para ahogarme en mis pensamientos. Necesitaba sentir todos y cada uno de los poros de mi piel y de alguna manera recrearme en la pena y en la sensación de muerte en vida. Reconozco que es hasta cierto punto masoquista, pero sabía que la única forma de salir adelante era hundirme lo más profundo posible y para eso, tenían que dejarme hacerlo.
  • ¿Cómo lleva el duelo tu marido? ¿Ha supuesto un cambio en vuestra relación de pareja?
  • Mi marido está hecho de otra pasta, es la persona más fuerte que te puedas imaginar.
  • ¿Más que tú?
  • Mil veces más que yo!! Tiene una fortaleza mental y física asombrosa. El duelo lo lleva igual que yo con dos diferencias dichas por el: no tiene hormonas campando a sus anchas y no llevó dentro a Sara. En cuanto a la solidez de la relación la reforzó más todavía si es que había esa posibilidad. A nivel íntimo supongo que te refieres en cuanto a las relaciones sexuales…
  • Si exacto, se cree que tras el duelo se desarrolla un patrón diferente en algunos casos en torno a la frecuencia e intensidad de las relaciones íntimas.
  • Pues mira, en nuestro caso te puedo decir que a los 3 días de fallecer Sara tuvimos un éxtasis sexual que duró un par de semanas, probablemente porque llevábamos 10 meses sin poder mantener relaciones, sin dedicarnos tiempo, sin poder darnos ni siquiera un abrazo que no fuera llorando desconsolados. A partir de ahí llego una caída en picado en la que tan solo nos apetecía abrazarnos y nada mas. Conozco a mamás que me cuentan que ellas no tenían deseo y su pareja si lo cual les generaba un conflicto. También se de mamás que lloraban desoladas mientras mantenían relaciones. En mi caso después de ese éxtasis tenía pánico a que me rozaran lo más mínimo mi zona intima, con decirte que no pude ir ni a la revisión ginecológica…. Mi hija naciera por ahí y el hecho de que me pudieran tocar me retorcía el alma, era como un lugar sagrado que nadie iba a tocar. Cómo siempre digo, en la pareja es fundamental la comprensión por ambas partes. En nuestro caso te puedo decir que a los 5 meses de la muerte de Sara todo había vuelto a la normalidad.
  • Es de lo más normal, la conducta sexual cambia en el post parto para cuanto más cuando hay un duelo. Hablando del post parto, tiene que ser terrible sufrirlo sin tu bebé….
  • Buff… Es que el post parto sirve para que nuestro organismo se adapte al bebé en su totalidad. Nuestra temperatura corporal se ve modificada, se produce la subida de la leche para poder amamantar al bebé y cuando no hay bebé, el cuerpo no entiende que sucede. Hay que tener en cuenta que somos un organismo vivo, no una máquina. Que es algo que parece muy obvio cuando se dice pero que no se aplica a la realidad. Se cree que con la pastilla para cortar la leche se van todos los problemas y la realidad es que no se engaña al cuerpo tan fácilmente. El bebé nació, el cuerpo está esperando poder hacer las funciones para las que fue programado durante 9 meses, enseñarle a que no tiene que hacerlo porque no hay bebé es durísimo. Una tarea realmente compleja que creo que solo se consigue cuando ha pasado un tiempo determinado durante el cual la mente ha ido enviando el mensaje al cuerpo consiguiendo así apaciguar el organismo.
  • Y a veces no se consigue, se han dado casos de embarazos psicológicos en madres en duelo que se cree que son generados a causa de la inestabilidad hormonal. En cuanto a tu entorno más cercano. Tu familia, tus amigos ¿te apoyaron?
  • Mi entorno no es amplio, hace años que se compone de mi mejor amiga, tres colegas que veo de vez en cuando, mi marido y mi familia. Mi experiencia vital me enseñó hace tiempo que las personas, independientemente de que sean padres, madres, hermanos, amigos etc pueden fallarte en los momentos más delicados. Yo siempre me sentí muy apoyada, pero si que es cierto que hubo ciertos comportamientos por parte de algún miembro de mi familia que me decepcionaron terriblemente. No me sentí nunca sola, pero si muy abandonada por una parte de mi círculo. Lo sané a golpe de meditación.
  • Supongo que la gente te diría de todo y oirias frases poco deseables, ¿Te afecta cuando te preguntan por Sara?
  • Bueno… A mí directamente practicamente nadie me ha dicho nada, bien es cierto que cuando veo preguntas fuera de lugar o personas que buscan el morbo de saber o cotillear soy bastante cortante y poco indulgente con mis contestaciones, lo cual hace que quien me conoce mínimamente no se atreva a preguntar si esa es su intención.
    En este sentido sufrió mucho más mi familia, en concreto mi madre. Llegaron a hacerle preguntas que no solo eran macabras y de muy mal gusto, sino que denotaban una falta de educación y empatía terribles. A mí no me afecta para nada que me pregunten por Sara, es mi hija y a día de hoy no me causa ningún dolor hablar de ella.
  • ¿En qué crees que la psicología podría mejorar para dar una mejor atención a los padres y madres en duelo?
  • Con la psicología tengo un conflicto, sé que es muy beneficiosa y altamente necesaria pero es difícil encontrar profesionales que se impliquen con sus pacientes. Hablo a nivel seguridad social porque se que a nivel privado la cosa cambia y mucho, pero al fin y al cabo todos pagamos unos impuestos y creo que merecemos profesionales que estén a la altura. Mi experiencia y la de otras mamás me dice que la mayoría de psicólogos que atienden en la comunidad autónoma en la que vivo son pasotas, de la vieja escuela y muchas veces no tienen ni pizca de preparación con respecto al duelo. Creo que es esencial la formación específica en este campo, implantar equipos en los hospitales maternos especializados en duelo y sobre todo fomentar el generar empatía sin que llegue a afectarles a nivel personal.
  • La pregunta que te voy a hacer es personal, sino quieres no me contestes, ¿Tomas algún tipo de tratamiento psiquiátrico a raíz de la muerte de Sara?
  • Te agradezco mucho la pregunta y la contesto precisamente porque si la subo al blog quizá ayude a otras personas. He tomado tratamiento psiquiátrico varias veces a lo largo de mi vida. Los comúnmente conocidos como antidepresivos son mi aliado ante situaciones de mucho estrés. Actualmente tomo sertralina en una dosis ya más baja (50 mg) y medio deprax para dormir. Estoy en fase de retirar la medicación de forma progresiva para buscar un nuevo embarazo.
  • Me viene al pelo esto que me dices porque me gustaría saber cómo han enfocado contigo los profesionales sanitarios la búsqueda de un nuevo bebé y que opinas de los tiempos a la hora de iniciar la búsqueda.
  • A mí me dieron carta blanca, es decir cuando quiera adelante. Creo que los tiempos son relativos y que cada uno tiene el suyo propio, pero por mi experiencia si que recomendaría esperar un mínimo de 6 meses. Al principio creo que muchas madres tenemos la necesidad de tener otro bebé enseguida, es un sentimiento normal comúnmente llamado de sustitución, pero la mente necesita un tiempo para asimilar lo sucedido y el duelo hay que pasarlo. Yo tuve que esforzarme por controlar ese pensamiento que en ocasiones me inundaba. Al final la mente tiene mucho dolor y busca recursos para no sufrirlo, en este caso el más fácil es tener otro niño, algo que puede convertirse en una auténtica tortura para los padres ya que muchas veces esperan que ese bebé vuelva en el cuerpo de ese hermano y surgen decepciones, frustraciones y depresiones. El duelo hay que pasarlo, no queda otra, aunos les lleva más tiempo a otros menos.. Nosotros nos dimos cuenta de que estábamos listos, cuando fuimos conscientes de que lo que pasó con Sara podía volver a pasar y aún así, queríamos afrontarlo. Entre revisiones médicas, análisis clínicos y demás ya te digo que seguro que el nuevo bebé (si es que viene) llegará al año de morir su hermana o incluso más tarde.
  • ¿Consideras que la sociedad acepta la muerte perinatal y neonatal?
  • Para nada, si así fuera la web de Sara no pintaría nada y mi trabajo junto con el gran esfuerzo de otras madres de contar sus vivencias tampoco. La muerte esta muy demonizada en la sociedad, se ve cómo algo terrible, terrorífico… Por supuesto que nadie quiere perder a un ser querido, pero creo que deberíamos educar a la sociedad en la aceptación de la muerte desde la infancia más temprana. Generar una relación positiva con algo tan certero creo que es esencial para elaborar una personalidad consecuente, realista y mucho más “disfrutona”. Ser conscientes de lo efímera que es la vida y darle una bofetada al ego desde críos nos convierte en seres más empáticos, más tolerantes y menos frustrados. Al final todos vamos a morir y ninguno sabemos cuándo, cuanto más preparados estemos para ello, mejor afrontaremos la vida y más disfrutaremos de ella.
  • Me sorprende que no seas psicóloga o periodista
  • Jajaja bueno, digamos que son mis profesiones frustradas
  • Ya para ir finalizando Silvia, ¿Cómo gestionas tú día a día tras la muerte de Sara? Y sobre todo ¿Cómo sales al paso de las recaídas propias del duelo?
  • Cuando un hijo muere tu vida se derrumba y lo que haces a partir de ese momento es sobrevivir. Cuando hablo con mamás en duelo siempre les digo lo mismo, olvídate de tu vida anterior porque no va a volver, nunca vas a ser la que eras, pero eso no significa que tú nueva yo vaya a ser peor. Paso los días entretenida, estudiando, intentando aportar contenido a la web, compartiendo en redes mi día a día, escribiendo y en breve volviendo a la vida laboral. En cuanto a las recaídas del duelo pues que te voy a decir… Son inevitables y dolorosas. El duelo por un hijo es una montaña rusa de la que nunca te bajas pero si lo piensas, no deja de ser como la vida misma. Vuelvo un poco a lo de antes, entendiendo y aceptando la muerte te das cuenta de que la vida se basa en eso, subidas, bajadas, caminos rectos y vuelta a empezar. El duelo es igual con la diferencia de la ausencia del ser al que más quieres en este mundo. No tengo técnicas, me dejo llevar. Lloro, pataleo, me meto en la cama, como, hago lo que puedo y soy como cuando una persona está aprendiendo a nadar y ve que se ahoga, nado cómo puedo hasta llegar a la orilla .
  • Silvia, te tengo que dar las gracias no solo por toda la información que me has regalado que sin duda me va a servir para elaborar mi TFG sino porque me has aportado muchísimo a nivel personal y profesional. Desde que te conocí en redes sociales sentí una empatía bestial hacia ti y hacia Sara, llevamos 2 horas hablando y seguiría otras dos por lo menos! Solo me queda desearte toda la suerte del mundo que estoy segura de que la tendrás, no me extrañaría verte en un tiempo subida a un atril hablándonos de la vida.
  • Gracias a ti, por querer finalizar tus estudios tocando un tema tan sensible y necesario para todos. La próxima llamada, en vez de para entrevistarme, que sea para contarme cómo te has llevado una buena matrícula de honor. Lo de subir al atril no creo, pero lo de hablar de la vida mañana mismo donde quieras.

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