OTROS BEBÉS ESTRELLA

Cuando alguien muere y nace al mismo tiempo

El 9 de agosto del año 2018 recibí la noticia  más bonita e inesperada al mismo tiempo: estaba embarazada!!! Me enteré cuando estaba de 6 semanas y a pesar de lo feliz que estaba no podía dejar de tener miedo y sentir incertidumbre ya que este embarazo iba a ser vivido con un padre ausente. Fueron 9 meses de embarazo muy tranquilos en los que la ilusión iba aumentando según pasaban las semanas. Tuve mucha suerte ya que mi entorno me mimó y cuido en todos los aspectos por lo que me sentí siempre muy acompañada sobre todo por mi hijo que tenía ya 14 años pero era y sigue siendo un amor de persona.

Cuando ya había asimilado que iba a criar a este segundo hijo sola, apareció de nuevo el padre entorno al séptimo mes de embarazo… Y fue un alivio en todos los sentidos y desde ese momento estuvo conmigo sin soltar mi mano ni un segundo.

Cuando se suponía que todo se había colocado de forma favorable llega un 8 de abril en el que me dan la noticia que ninguna madre quiere oír: “NO HAY LATIDO”. Recorrí el pasillo del hospital sintiendo un frío interno terrible, pensando que tenía que ser un error, que eso no podía suceder. Subí al segundo piso en donde mi madre me esperaba noticias, pero yo no pude decir nada, tan solo pude mover la cabeza de lado a lado mientras pensaba “mi niña, nuestra niña ya no estaba ni estaría con nosotros”.

La perdida de nuestra hija fue durísima en todos los aspectos, de hecho todavía tengo la mente nublada y hay cosas que no logro recordar. Sé que nos dieron una habitación en la que no había nadie más con un pequeño armarito en el que con el corazón desgarrado deje toda su ropa.

Hacia las 21:30 comienzan a llegar mensajes de energías positivos para la llegada de nuestra niña deseando que todo salga bien y que les avisemos cuando estemos listas para que vengan a vernos a las dos. Cuando contábamos lo sucedido creo sinceramente que nadie nos creía.

Mi hijo entró a la habitación y los dos lloramos junto con la madrina de la nena largo y tendido. Es curiosa la mente humana porque a pesar de que sabíamos que la niña había muerto nosotros nos pasamos toda esa noche esperando que sucediera un milagro y que fuera un error, que al día siguiente realizaran una ecografía y todo estuviera bien. Le rogamos a nuestra niña que diera una patadita más, que se moviera….

La mañana en la que debería haber nacido mi hija era fria y extraña con un tono gris que lo envolvía todo. Tanto la anestesista como la matrona fueron las personas más empáticas y cercanas conmigo, lo cual agradezco enormemente. Iba a ser una cesárea asi que me llevaron a anestesia, me pusieron la epidural y el mismo frío que sentí en la espalda lo sentí en mi alma, apoderándose de todo mi ser en donde lo único que me quedaba era llorar. Desinfectan la piel de mi barriga, una sensación realmente extraña sabiendo lo que iba a suceder era como contradictorio… Seguir todo el protocolo cuando el resultado no sería el que debería ser no tenía sentido para mí. Mi niña nació a las 11:00 de la mañana, peso 3.200 kg y midió 52cm. Era preciosisima, un pelo oscurito, unos labios rojos, la nariz armonizando el resto del rostro… Tuve suerte ya que la pude besar, acariciar, abrazar y sentir. Sin duda el momento más mágico de mi vida e el que una pena descomunal y una alegría ensordecedora se juntaban provocando una explosión de emociones que ni quería ni podía controlar. No había nada que se pudiera hacer, estaba muerta y al mismo tiempo tan viva en mi corazón. Ahora seguimos aprendiendo a vivir con el alma y el corazón divididos entre el cielo y la tierra. Gracias a todas por haberme leído, soy Jenifer Rojas mamá de la estrella más bonita, JAVIERA.

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