DESVARÍOS DE @una_madre_mas

Me llamo Silvia, pero hace años también me llamaba Ana y Mía

Tranquilos no tengo personalidad múltiple aunque a veces pienso que cada uno de nosotros a día de hoy, hacemos las funciones de dos o tres personas.

Ana y Mía son los nombres que se autoimponen las personas con anorexia y Bulimia respectivamente en el mundo virtual. Ante todo, quiero dejar bien claro que los trastornos alimenticios no implican que una persona este loca ya que a menudo se tacha a las personas con esta patología emocional/psicológica de trastornadas. Son personas totalmente normales que por determinadas circunstancias utilizan la comida para expresar el malestar que sienten ante sus complejos y sus inseguridades. Son hombres y mujeres que sienten que han perdido el control sobre su vida, que no encuentran un lugar en el mundo y que tratan de sentirse importantes dentro de su propia existencia controlando lo que comen. Es un tema muy serio y peliagudo que ha de ser tratado con todo el respeto del mundo por ello pido disculpas de antemano si en algún momento no me expreso con la delicadeza que la temática requiere.

Internet está plagado de foros de diferentes tipos; de crítica, de ayuda entre embarazadas, de pederastas… Creo que hay tantos como temas existen en el mundo. Pero las Anas y las Mías son una comunidad muy particular en la que unas a otras se ayudan a mantener a raya lo que más temen: el peso. En estos lugares se habla de trucos para vomitar sin que te escuchen en casa y de cómo pasar el día comiendo una manzana o sólo bebiendo. No voy a contaros aquí que es lo que se dice explícitamente por razones obvias, pero es terrible.

Yo fui anoréxica. En mi caso estuve a punto de que se me retirara la regla aunque por suerte reaccioné a tiempo y comencé a comer. Vivía para hacer ejercicio y comer ensaladas de forma que todo lo que se salía de eso, suponía un fallo, un error, calorías de más que se sumaban a mí tripa o a mis caderas y que hacían que me odiara a mí misma por fallarme y a mí cuerpo. Todo comenzó con 14 años, era una niña gordita a la que le encantaba comer y que nunca se había parado a pensar en dejar de hacerlo por gustarle a los demás,hasta que tras recibir insultos y desprecios decidí poner punto y final.

Estaba convencida, partir de ese momento podrían decirme que tenía granos, podrían decirme que era fea, que ningún chico se fijaba en mi, que no era la mejor de la clase…. Podrían decir de mi mil cosas, pero NUNCA MÁS podrían volver a llamarme gorda. Comencé a alimentarme de forma equilibrada, digamos que inicie una dieta normal y corriente que me hizo perder peso, pero yo cada vez quería más. Sentía que de esa forma controlaba mi vida cada vez que renunciaba a las calorías de unas gominolas o una hamburguesa. Me pasaba los días machacando me horas seguidas en clases de aerobic en el gimnasio combinado con más horas de estudio y muy poca comida. De repente todo el mundo me decía que estaba guapísima, que había adelgazado mucho y que siguiera así por lo que me sentía animada y arropada por todo mi entorno. Un día llegué a mi clase y un niño me dijo que estaba guapísima; supongo que el no lo sabe pero ese día me hizo sentir la adolescente más feliz del mundo. Por fin parecía que alguien me veía y no me hablaba sólo para decirme cosas feas. Seguro que no llega a leerlo nunca y probablemente no lo recordara pero GRACIAS.

Seguí y seguí hasta que llegue a pesar 46 kilos con 167 cm de altura. Supuestamente era el peso al que quería llegar, pero yo seguía viéndome gorda por todos los lados cada vez que me miraba al espejo. No sabía cómo hacer para seguir bajando peso porque sentía que desfallecia. Entonces abrí el bolsillo pequeño de la mochila que llevaba al colegio y encontré un Actimel que llevaba meses ahí olvidado y creí que tomándolo podía provocarme una gastroenteritis lo cuál sería perfecto para poder seguir adelgazando. Me ingresaron, me libré del lavado de estómago y me atendió una doctora que me dijo que tenía suerte de estar viva. Me trató con muchísimo cariño y me hizo reflexionar sobre lo que estaba haciendo. Ese día me di cuenta de que había llegado demasiado lejos.

Comencé a comer con regularidad pensando que me había recuperado pero la realidad es que los trastornos alimentarios nunca acaban de curarse del todo (a no ser que muera tu hija y te des cuenta de la gilipollez que es darle tanta importancia al peso o al físico como es mi caso ahora). Comencé a comer porque sabía que lo necesitaba, cogí peso rápidamente y mi cara tenía una apariencia mucho más saludable, pero había un sentimiento que pesaba sobre mi espalda como si de una montaña se tratase: la culpa.

La culpa por comer, el miedo a volver a ser rechazada, a volver a oír la palabra gorda, a ser despreciada, a no entrar en una 36… Entonces comenzaron los vómitos. Comía y vomitaba. Al principio no era muy a menudo porque básicamente no era capaz de hacerlo pero poco a poco fui cogiendo práctica y me convertí en una experta. Un día se me ocurrió la feliz idea de poner en el buscador de internet “anorexia” y fue en ese momento cuando encontré los foros de Anas y Mías. Leí durante horas como hablaban de tomar pastillas para adelgazar, laxantes y todo tipo de técnicas para mantenerse en pie sin comer… por suerte hablé con mis padres y les conté lo que me sucedía para que me ayudaran, porque fui consciente de que lo que aquellas chicas decían era muy enfermizo y yo iba por el mismo camino. Durante años trabajé para poder tener una relación saludable con la comida y nunca más volví a vomitar pero evolucioné hacia el trastorno por atracón. Esto significa que liberas la ansiedad comiendo mucha cantidad de comida en poco tiempo, pero no llegas a vomitarla porque sabes que no debes hacerlo. Sigue siendo un problema pero al lado de los otros en mi caso era menor que lo anteriormente vivido.

Le di mucha caña a mi mente y a mí cuerpo maltratandome para conseguir ser lo que la sociedad define como mujer atractiva y me pasó mucha factura ya que desarrolle síndrome de colon irritable. Este síndrome tiene un origen emocional y en mi caso un componente orgánico; le hice mucho daño a mí sistema digestivo con tantas prácticas insalubres. Gracias a Dios va por temporadas, a veces estoy muy bien y puedo comer de todo y otras me invade un terrible dolor estomacal e intestinal lo que provoca que no pueda comer nada que no sea cocido durante meses hasta que curo esa inflamación. Unas pastillas naturales que encontré recientemente mejoraron muchísimo mi calidad de vida, pero es algo con lo que voy a tener que vivir durante toda mi vida y que puede derivar en algo peor. Además del colon irritable, se suman consecuencias que supone el hecho de que mi intestino no funcione correctamente a todos los niveles; es el segundo cerebro del organismo humano así que os podéis imaginar el impacto que tiene en nuestra salud.

Decidí contaros esto porque tras ver un vídeo de mi colega youtuber Medianoche en el que hace denuncia social de la sobreexposicion de menores en internet y el peligro que existe por la cantidad de contenido morboso, potencialmente peligrosos y depravado en foros y portales (entre ellos los foros Ana y Mia), me di cuenta de que quizá mi experiencia podría ayudar a personas que estén viviendo ésta enfermedad.

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CARTA A TI QUE NO VES LO BONITA/O QUE ERES

Pide ayuda, de esto no se da salido solo/a porque hay que ir a la raíz del problema. La anorexia y la bulimia son las consecuencias de otros problemas emocionales que un especialista como un psiquiatra o psicólogo debe evaluar. Probablemente tengas un problema de autoestima y de inseguridad que debes resolver.

No estás loca, probablemente seas muy sensible y perfeccionista por eso has llegado a este punto, pero recuerda que en la vida no hay nada más importante que tu salud. Tú yo coherente está ahí dentro escondido y sabe que lo que estás haciendo no está bien, pero tú mente te está engañando diciéndote que comer así es saludable. La realidad es que llegará un día en el que no va a haber vuelta atrás y si sigues así, te morirás. Igual no por no comer en sí mismo, sino porque tu cuerpo está tan débil que una simple caída puede llevarte a la tumba. Deja de hacerle caso a esa voz dañina y escucha a esa voz que está intentando ayudarte.

No te voy a decir que te aceptes tal y como eres, porque sé perfectamente que eso no te va a servir de nada, pero lo que si te voy a decir es que eres capaz de mantenerte delgada, saludable y feliz si aprendes a comer correctamente. Ve a un buen nutricionista o a un endocrino que te enseñe a comer, que te explique cómo funciona el organismo y sigue sus pautas. No vas a ver resultados inmediatos pero serás una persona sana y equilibrada que es mucho más importante.

Esta es Sara, por si no la conocías. Es mi hija, ella murió con 4 meses y lo que más deseaba en este mundo era salud y felicidad para ella. La gente que te quiere de verdad y a la que de verdad le importas aprecia todo lo que eres por dentro. A la gente que merece la pena le vas a gustar por esa sonrisa que pones, por tu caída de ojos, por tus palabras amables, por tu forma de hacer reír y porque siempre encuentras una palabra amable cuando no están bien. Todas aquellas personas que solo vean en ti un físico te doy mi palabra que NO MERECEN LA PENA. Y todos los que prefieran verte destruida antes de verte con más peso desde luego que tampoco. Pero tú ahora no lo ves, porque para que puedas apreciarlo debes de ponerte bien. Te mando todo mi amor, mi cariño y mi fuerza, créeme si te digo que hay salida, hay otro enfoque vital, hay otra forma de vivir.

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