OTROS BEBÉS ESTRELLA

Mi bebé nunca tuvo nombre

Me llamo Manuela y soy mamá de un bebé estrella al que nunca llegué a poner nombre. En mis tiempos la muerte infantil se interpretaba como un horror que ni los médicos aceptaban y por ello no pude ni ver a mi bebé, ni vestirle, ni tocarle ni quedarme con un recuerdo suyo.

Nació muerto cuando estaba de 8 meses de embarazo porque mi placenta había envejecido antes de tiempo, eso provocó que mi bebé no pudiera sobrevivir dentro de mi. Es desolador pensar que nací en una época en la que éstas cosas no se controlaban tanto o quizá no se sabían…

En mi caso una complicación en el parto que me puso entre la vida y la muerte, hizo que tuvieran que extraer mi útero de forma urgente, por lo que mis deseos de tener más hijos se quedaron en aquél quirófano.

Tuve que aprender a ser madre de un hijo ausente que nadie reconocía en la sociedad y que yo misma quise ignorar por temporadas para evitar el dolor que me provocaba su ausencia. Tuve que oír como muchas personas me decían que ya tendría otro mientras yo asentía con la cabeza para no dar más explicaciones. Me sentí sola, apartada de la vida porque no ser madre suponía un problema para una mujer; al parecer si no tenías hijos, no estabas cumpliendo con tu misión vital y el no poder tenerlos era una desgracia terrible que te marcaba con un “pobrecita, está amargada porque no puede tener hijos”.

Estaba amargada eso no lo puedo negar, pero es que nada ni nadie me ayudaba a no estarlo. Ir a un psicólogo significaba que te señalaran no solo a ti, sino a toda tu familia, porque tú eras la loca y ellos eran los familiares de la loca. Hablar de mi hijo muerto significaba que estaba “pallá” del todo porque quién iba a hablar de un bebé muerto… Total que solo me quedaba la opción de seguir viviendo con una falsa sonrisa para no levantar sospechas de estar tarada.

Siempre me gustó la tecnología y aunque ya tengo mis años no me gusta quedarme atrás, fue gracias a ello que empecé a conocer a un grupo de mamás maravillosas que se implican en cambiar el mundo entre ellas a Silvia. Hablé muchas veces con ella y siempre me animaba a mandarle su historia para publicarla aquí en su página web pero yo nunca acababa de convencerme. Hoy estoy orgullosa de mi misma por haber dado el paso porque me ha ayudado a sacar fuera todos esos sentimientos que tenía ahí escondidos y que tanto me lastimaban sin darme cuenta. Ahora sé que mi bebé forma parte de un lugar virtual precioso en el que convive con otros bebés estrella y que ayuda a otras madres o padres que pasen por una situación similar. Esta fue mi forma de honrarle y no puedo estar más feliz. Gracias Silvia por haberme insistido.

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