MI EMBARAZO

La lactancia materna cuando tú bebé está en la UCIN: Mi experiencia

La ilusión que tenía yo por sentir a mi bebé alimentarse de mi cuerpo… Y qué pena tuve cuando a lo largo de mi embarazo supe que en mi caso la lactancia sería tan diferente. Desde luego que teniendo en cuenta que a mí niña la operaban al poco de nacer ese era el menor de mis problemas, pero sinceramente os digo que no puedo negar que me hubiera hecho mucha ilusión verla mamar.

Cuando tú bebé ingresa en la UCIN puede hacerlo por diversos motivos como pueden ser prematuridad, enfermedades infecciosas, problemas al nacer o problemas de la mamá que llevan a tener que aislar a tu bebé, lo cual supone que no puede estimularte el pecho según nace. Tiene que ser precioso hacer piel con piel según nace…esa sensación de achucharle nada más llegar al mundo debe de ser espectacular.

Pero al igual que yo, muchas mamás sabréis que por la tarea de alimentar a tu bebé se complica y mucho cuando no puedes tenerlo contigo. Ese “desapego” inicial provoca que el bebé no esté tan receptivo ante tu pecho como lo estaría al nacer y que este en la UCIN trae consigo el riesgo de que no se practique el dedo jeringa y el bebé se acostumbre al biberón.

La noche siguiente de nacer Sara, me fui derechita a la sala de lactancia que había en la planta del hospital a comenzar con la estimulación. Allí había un extractor de medela magnífico que tenía todo lo necesario para llevarle a mí niña su alimento. Recuerdo perfectamente la sensación de calor al tener la subida de la leche y la ilusión que sentí cuando empezaron a salir esas primeras gotitas de calostro, es totalmente mágico que genero en mi un sentimiento de empoderamiento enorme!! Y es que hay que ver cómo alivia vaciar el pecho… A veces parecía que me iba a explotar!!

Tengo que deciros que extraer la leche con una máquina te hace sentir una vaca lechera y si te sientes triste, frustrada o que estás haciendo algo que no tiene sentido es totalmente normal. Aunque tú sabes que es lo correcto y necesario para tu pequeño el exprimirte el pecho para llevarle su alimento a la UCIN es antinatural por ello es totalmente lógico que te sientas extraña y que notes que te falta algo. Nosotros pasábamos la noche en casa y cuando me levantaba a las 2 y a las 4 y pico y a las 7 para darle al ordeño lloraba desconsolada. Me sentía absurda, estaba muerta de sueño y vivía por y para producir suficiente leche para mi bebé que no estaba conmigo.

Es IMPORTANTISIMO sobre todo los 15 primeros diad, realizar extracciones de leche mínimo cada 3 horas de día y de noche. Muchas veces las mamis piensan que como el bebé no está con ellas no necesitan sacar leche constantemente pero la realidad es que para conseguir una buena producción y establecer correctamente la lactancia en estos casos es fundamental utilizar el saca leches del mismo modo que si tú bebé estuviera contigo. Ten en cuenta que cuando la lactancia es a demanda la teta debe de estar disponible para el peque en todo momento y a más estimulación más producción. .

Muchas mamis se veían escasas de producción porque no se levantaban de noche a realizar las extracciones así que tenéis que coger mucha fuerza y pensar que aunque no esta vuestro bebé con vosotras necesita que lo hagais. Y permitiros llorar, protestar y solicitar mimos y cuidados a montones, porque los papis quieren mucho a sus hijos, pero somos nosotras las que hacemos este sacrificio mientras ellos duermen, así que exigir que os traten como reinas que en esos momentos lo merecéis y necesitáis más que nunca.

Volviendo a mí experiencia; sabiendo todo esto que os cuento allá iba yo zombie perdida por las noches recorriendo los pasillos del hospital, caminando como un pato por los puntos y haciendo la misma ruta: de la habitación a la sala y de la sala a la habitación. Mi compi de habitación y yo decidimos sincronizarnos para ir juntas así que yo ponía la alarma y si veíamos que alguna se dormía avisaba a la otra.

Cuando me dieron el alta en el hospital compre un saca leches para seguir en casa, en concreto compré el de Suavinex que me fue maravillosamente bien y es más barato que el modelo que tiene Medela para utilizar en casa. Tiempo más tarde conocí a una chica que tenía dos iguales de medela totalmente nuevos y me ofreció uno de ellos a un precio maravilloso, así que lo compré también por si las moscas. La rutina en casa seguía siendo la misma que en el hospital, levantarme, sacar leche, ponerle fecha y hora, congelarla o guardarla en la nevera para llevarla al día siguiente a la UCIN.

Utilizaba botes de medela que me daban en el hospital o bolsitas para congelar de la marca Philips Avent y la verdad es que me iba de maravilla.

No os imagináis lo duro que es no poder llevarte a tu bebé a casa. Te hace sentir vacía, apartada, frustrada… Ver que todo el mundo se encarga de tu peque menos tú, que las enfermeras hacen lo que tú deberías de hacer es muy doloroso. Así que el hecho de llevarle la leche a Sara y tener esa responsabilidad de levantarme para las extracciones pasó de ser una tortura, a convertirse en mi ritual especial y único que me hacía sentir más cerca de ella. Era curioso porque de alguna forma algo tan mecánico y agotador acabo reconfortandome enormemente ya que me generaba la sensación de que formaba parte de de la crianza de mi hija a pesar de no tenerla conmigo. Sentía que me reconciliaba con la maternidad.

Sara NUNCA se enganchó al pecho y cada día estoy más convencida de que además del estrés que ella tenía estando en la UCIN y de la incomodidad de la sonda nasogástrica, fue porque realmente nadie se paró a explicarme con detenimiento como debía hacerlo. Las enfermeras que sabían de lactancia no siempre estaban y cuando coincidían contigo no podían dedicarte mucho tiempo (los recortes en sanidad es lo que tienen).

Me pelee con la técnica del dedo jeringa hasta que me di por vencida ya que cada vez que la ponía al pecho lloraba como si la mataran y se retorcía malamente así que dado que no quería que estuviera así nos pasamos a darle mi leche pero con biberón. En definitiva os resumo lo que he aprendido yo en cuatro frases:

  • Extracción constante mínimo cada 3 horas tanto de día como de noche
  • Apoyo emocional por parte de la familia y soporte psicológico y técnico por un especialista en lactancia (Asesoría de Lactancia)
  • Tener mucha paciencia y permitirte sentirte triste, desolada y vacía porque es lógico que esas sean tus emociones.
  • Tener un buen extractor de leche para continuar en casa.

Espero que os haya gustado leerme y que os ayude de alguna forma mi experiencia. No me quiero ir sin hacer mención a Olaya Rubio. Ella es una pedazo de mamá que conocí gracias a las redes sociales y que tras la muerte de su hijo Rubén inició una serie de acciones que os dejo a continuación:

  • #movimientoruben: por un duelo social compartido, normalizado con amor, empatía y libre de juicios.
  • #donantesconestrella: Que surgió de ella como una búsqueda de iguales. Se trata de un grupo de WhatsApp donde todas las mamás que han perdido a sus bebés decidieron donar su leche y se apoyan unas a otras dando cabida a cualquier mujer que lo necesite.
  • #cadenadelaleche: Donde todas las mujeres que han escuchado su historia deciden sacarse una toma extra para donar al banco de leche
El logo que representa su movimiento

La donación de leche es una opción que toda mamá en duelo debe conocer al igual que la donación de órganos como las válvulas del corazón. Sara y Rubén son amiguitos en el cielo y juegan con Heros, con Julia, con Izan, con Pol, con Alma y con muchos otros angelitos.

A Olaya la podéis encontrar en Instagram cómo: @olaya.rubio

Os queremos mucho.

4 comentarios sobre “La lactancia materna cuando tú bebé está en la UCIN: Mi experiencia”

  1. Gracias por tu trabajo y por informar a las mamás de todo lo que has aprendido y además de otras opciones como la que elegí yo.
    Un abrazote enorme familia ♥️ Nos vemos pronto

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