OTROS BEBÉS ESTRELLA

Izan, mi ángel, mi estrella

Mi embarazo fue tan bueno… No tuve ninguna complicación tampoco náuseas aunque si ardor de estómago y un dolor de espalda bastante molesto, pero nada de eso me importaba porque mi pequeño estaba bien así que era una embarazada muy feliz.

Cumplía cuarenta semanas y estaba tan ansiosa por conocerte, ver tu carita y tenerte entre mis brazos que esos días de espera se hacían eternos!! El día que salía de cuentas tuve revisión en el hospital y me confirmaron que eras un grandullón al que le encantaba dormir pero que todo seguía su curso con normalidad así que no había nada de lo que preocuparse.
Tres días después de esa revisión rompí aguas en casa y enseguida aparecieron las contracciones que se repetían cada cinco minutos. Que alegría sentía, ya estabas a punto de conocer el mundo mi niño.

Me fui al hospital y cuando llegue estaba dilatada de 3 cm así que llevaba un buen ritmo y mientras el doctor te miraba con el ecógrafo de repente me cogió la mano, me miró a los ojos y me dijo: “No hay latido”

No me lo podía creer, era imposible!!! Se tenía que estar equivocando que sentido tenía? Mi hijo estaba bien hacía tres días y ahora estaba muerto?? Cómo era posible?

Me dijeron que tenía que dar a luz pero yo me sentía asustada y necesitaba que todo pasara deprisa, que se acabara lo antes posible como si de una pesadilla se tratase y quisiera despertarme. Nadie me había explicado cómo sería el parto de un bebé muerto así que no tenía ni idea de lo que se me avecinaba.

Era 11 de marzo y a las 05:20 te di a luz pero llegaste al mundo sin vida. Los profesionales sanitarios que me atendieron no me aconsejaron que debía hacer, si conocerte o por el contrario no hacerlo, pero tenía muy claro que ni la propia muerte iba a impedir que te tuviera en brazos, te besara y te envolviera con mi amor… Mi niño, mi pequeño y precioso Izan. Cómo asumir que no ibas a venir a casa a disfrutar de tu vida rodeado del calor de tu familia?

Llegue a casa con los brazos vacíos y un terrible hueco en mi alma y en mi vientre haciendo que mi vida careciera de sentido sin ti. Los días posteriores fueron un infierno ya que no encontraba consuelo en nada ni en nadie. Cada vez que me encontraba a alguien se repetían las mismas frases “tienes que olvidarlo” “pasa página” “pasó porque tenía que pasar, no le des más vueltas” y llegue a tener miedo a salir a la calle porque no quería oír como la gente intentaba borrar a Izan del mundo. Era mi hijo ¿Por qué nadie me comprendía?

La explicación que me dieron fue que había sido un accidente y que le tocaba a una mujer entre un millón. MENTIRA. Somos muchas, somos demasiadas como para que se nos clasifique en una simple estadística.

Doy gracias a la asociación “Bolboretas no ceo” (Mariposas en el cielo) que me dio vida, me consoló y dio esperanza cuando todo el mundo me daba de lado. Por fin me sentía comprendida y podía poner voz a mi dolor, mi hijo existió y sigue existiendo en mi corazón. No está conmigo físicamente pero vela por mi e ilumina todos mis días y mis noches protegiendo mis sueños y calmando mis miedos. No tengo tus huellas, no tengo una fotografía tuya, pero te llevo tatuado en la piel al lado de tu hermana y anclado en mi alma. Te amo Izan.

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